Episodio 1 de 38 · Jesús, el Mesías, anuncia el reino de Dios con sus discípulos

  1. Episodio 1: Jesús, el Mesías, anuncia el reino de Dios con sus discípulos
  2. Episodio 2: La curación del endemoniado
  3. Episodio 3: Enseñanza sobre los demonios
  4. Episodio 4: Las contradicciones de los fariseos denunciadas
  5. Episodio 5: La señal de Jonás
  6. Episodio 6: La señal de la reina de Sabá
  7. Episodio 7: La parábola de la lámpara debajo del almud
  8. Episodio 8: Parábola y advertencia sobre el regreso del Mesías Jesús
  9. Episodio 9: La parábola del sembrador
  10. Episodio 10: Jesús, el Mesías, reprende a varias ciudades
  11. Episodio 11: La relación personal del discípulo con su Señor
  12. Episodio 12: La curación de dos ciegos
  13. Episodio 13: La curación de un endemoniado
  14. Episodio 14: El juicio de los fariseos
  15. Episodio 15: Curación de la hija de la mujer sirofenicia
  16. Episodio 16: Regreso a Betsaida
  17. Episodio 17: El aspecto espiritual del reino
  18. Episodio 18: El Mesías Jesús afirma su Divinidad
  19. Episodio 19: Preguntas de los religiosos sobre la mesianidad de Jesús
  20. Episodio 20: Enseñanza sobre el divorcio
  21. Episodio 21: El joven rico
  22. Episodio 22: La salvación y las riquezas
  23. Episodio 23: La recompensa de los apóstoles
  24. Episodio 24: La parábola de los obreros de la hora undécima
  25. Episodio 25: La petición de Salomé, la mujer de Zebedeo, para sus hijos
  26. Episodio 26: La prueba de la consagración
  27. Episodio 27: Pedro reconoce a Jesús como el Mesías
  28. Episodio 28: Veredicto sobre el corazón humano
  29. Episodio 29: El Mesías Jesús continúa su recorrido por Galilea
  30. Episodio 30: La desavenencia del Maestro con sus hermanos
  31. Episodio 31: El regreso de los 70 discípulos
  32. Episodio 32: Instrucción sobre la oración
  33. Episodio 33: Curación de una mujer en sábado
  34. Episodio 34: Comida en casa de un fariseo
  35. Episodio 35: Curación de un hombre con hidropesía
  36. Episodio 36: Disputa de los discípulos sobre la preeminencia
  37. Episodio 37: El Mesías Jesús lava los pies de sus discípulos
  38. Episodio 38: La tentación de Jesús

De la segunda a la tercera fiesta de Pascua

  1. Jesús, el Mesías, anuncia el reino de Dios con sus discípulos

    El artículo explora cómo Jesús anunciaba el reino de Dios con sus discípulos, subrayando la importancia de las mujeres que apoyaban estas misiones y la distinción entre predicar y anunciar según Lucas.

    San Lucas 8.1-3 (Reina-Valera 1909) :
    Y ACONTECIÓ después, que él caminaba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,Y algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la cual habían salido siete demonios,Y Juana, mujer de Chuza, procurador de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus haciendas.
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  2. La curación del endemoniado

    El artículo explora un episodio del ministerio de Jesús en Cafarnaún, donde cura a un endemoniado y se enfrenta a los fariseos que atribuyen su poder a Satanás. Jesús identifica esto como la blasfemia contra el Espíritu Santo, ilustrando su uso de las parábolas para instruir a sus discípulos.

    San Mateo 12.22-24 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces fué traído á él un endemoniado, ciego y mudo, y le sanó; de tal manera, que el ciego y mudo hablaba y veía.Y todas las gentes estaban atónitas, y decían: ¿Será éste aquel Hijo de David?Mas los Fariseos, oyéndolo, decían: Este no echa fuera los demonios, sino por Beelzebub, príncipe de los demonios.
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  3. Enseñanza sobre los demonios

    El artículo analiza cómo Jesús refuta las acusaciones de los fariseos según las cuales expulsa a los demonios por medio de Satanás, destacando su autoridad divina superior.

    San Lucas 11.21-22 (Reina-Valera 1909) :
    Cuando el fuerte armado guarda su atrio, en paz está lo que posee.Mas si sobreviniendo otro más fuerte que él, le venciere, le toma todas sus armas en que confiaba, y reparte sus despojos.
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  4. Las contradicciones de los fariseos denunciadas

    Este artículo trata de las contradicciones de los fariseos denunciadas por Jesús mediante el uso de metáforas. Jesús compara a las personas con árboles, exhorta a cada uno a tomar posición y subraya que las palabras revelan el corazón. Advierte de que todos serán juzgados por sus palabras y destaca la importancia de una vida regenerada.

    Josué 24.15 (Reina-Valera 1909) :
    Y si mal os parece servir á Jehová, escogeos hoy á quién sirváis; si á los dioses á quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron de esotra parte del río, ó á los dioses de los Amorrheos en cuya tierra habitáis: que yo y mi casa serviremos á Jehová.
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  5. La señal de Jonás

    Jesús cita la señal de Jonás para responder a los fariseos que piden un milagro. Destaca el arrepentimiento y la fe, y critica la incredulidad en Cafarnaún a pesar de sus numerosos milagros. Este texto ilustra la misión evangelizadora de Jesús y su relación con las autoridades religiosas.

    San Mateo 12.38-41 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces respondieron algunos de los escribas y de los Fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal.Y él respondió, y les dijo: La generación mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta.Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron á la predicación de Jonás; y he aquí más que Jonás en este lugar.
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  6. La señal de la reina de Sabá

    Jesús utiliza el relato de la reina de Sabá, que recorrió grandes distancias para escuchar a Salomón, para criticar a quienes se niegan a reconocerlo a pesar de sus enseñanzas y milagros.

    San Lucas 11.31 (Reina-Valera 1909) :
    La reina del Austro se levantará en juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque vino de los fines de la tierra á oir la sabiduría de Salomón; y he aquí más que Salomón en este lugar.
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  7. La parábola de la lámpara bajo el celemín

    La parábola de la lámpara bajo el celemín enseña a los discípulos de Jesús a hacer brillar su luz espiritual llevando vidas ejemplares. Esto significa vivir de manera que se intensifique la luz divina y animar a los demás a hacer lo mismo, inspirándose en los evangelios.

    San Mateo 5.14-16 (Reina-Valera 1909) :
    Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, mas sobre el candelero, y alumbra á todos los que están en casa.Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen á vuestro Padre que está en los cielos.
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  8. Parábola y advertencia sobre el regreso del Mesías Jesús

    El artículo examina una parábola sobre el regreso del Mesías Jesús y destaca la preparación y la vigilancia de los discípulos. A través de Lucas, Mateo y Marcos, explora la necesidad de una vida orientada espiritualmente ante la incertidumbre del momento del regreso del Mesías.

    San Lucas 12.35-40 (Reina-Valera 1909) :
    Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras antorchas encendidas;Y vosotros semejantes á hombres que esperan cuando su señor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere y llamare, luego le abran.Bienaventurados aquellos siervos, á los cuales cuando el Señor viniere, hallare velando: de cierto os digo, que se ceñirá, y hará que se sienten á la mesa, y pasando les servirá.Y aunque venga á la segunda vigilia, y aunque venga á la tercera vigilia, y los hallare así, bienaventurados son los tales siervos.Esto empero sabed, que si supiese el padre de familia á qué hora había de venir el ladrón, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa.Vosotros pues también, estad apercibidos; porque á la hora que no pensáis, el Hijo del hombre vendrá.
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  9. La parábola del sembrador

    El artículo analiza la parábola del sembrador predicada por Jesús. Compara los relatos de Mateo, Marcos y Lucas, cada uno adaptado a su público. También aborda el uso de las parábolas por parte de Jesús y su estrategia para comunicarse con grandes multitudes, y sugiere apéndices para profundizar en el tema.

    Marcos 4.1-20 (Reina-Valera 1909) :
    Y OTRA vez comenzó á enseñar junto á la mar, y se juntó á él mucha gente; tanto, que entrándose él en un barco, se sentó en la mar: y toda la gente estaba en tierra junto á la mar.Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina:Oid: He aquí, el sembrador salió á sembrar.Y aconteció sembrando, que una parte cayó junto al camino; y vinieron las aves del cielo, y la tragaron.Y otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y luego salió, porque no tenía la tierra profunda:Mas salido el sol, se quemó; y por cuanto no tenía raíz, se secó.Y otra parte cayó en espinas; y subieron las espinas, y la ahogaron, y no dió fruto.Y otra parte cayó en buena tierra, y dió fruto, que subió y creció: y llevó uno á treinta, y otro á sesenta, y otro á ciento.Entonces les dijo: El que tiene oídos para oir, oiga.Y cuando estuvo solo, le preguntaron los que estaban cerca de él con los doce, sobre la parábola.Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas á los que están fuera, por parábolas todas las cosas;Para que viendo, vean y no echen de ver; y oyendo, oigan y no entiendan: porque no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas?El que siembra es el que siembra la palabra.Y éstos son los de junto al camino: en los que la palabra es sembrada: mas después que la oyeron, luego viene Satanás, y quita la palabra que fué sembrada en sus corazones.Y asimismo éstos son los que son sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, luego la toman con gozo;Mas no tienen raíz en sí, antes son temporales, que en levantándose la tribulación ó la persecución por causa de la palabra, luego se escandalizan.Y éstos son los que son sembrados entre espinas: los que oyen la palabra;Mas los cuidados de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias que hay en las otras cosas, entrando, ahogan la palabra, y se hace infructuosa.Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra, y la reciben, y hacen fruto, uno á treinta, otro á sesenta, y otro á ciento.
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  10. Jesús, el Mesías, reprende a varias ciudades

    Jesús reprende a las ciudades de Corazín, Betsaida y Cafarnaún por su falta de conversión a pesar de los numerosos milagros realizados en ellas. Las compara desfavorablemente con las ciudades paganas de Tiro, Sidón e incluso Sodoma, afirmando que estas se habrían arrepentido. Este pasaje subraya la responsabilidad proporcional a la revelación recibida y las consecuencias eternas del rechazo del Evangelio.

    San Mateo 11.20-24 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces comenzó á reconvenir á las ciudades en las cuales habían sido hechas muy muchas de sus maravillas, porque no se habían arrepentido, diciendo:¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Bethsaida! porque si en Tiro y en Sidón fueran hechas las maravillas que han sido hechas en vosotras, en otro tiempo se hubieran arrepentido en saco y en ceniza.Por tanto os digo, que á Tiro y á Sidón será más tolerable el castigo en el día del juicio, que á vosotras.Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos serás abajada; porque si en los de Sodoma fueran hechas las maravillas que han sido hechas en ti, hubieran quedado hasta el día de hoy.Por tanto os digo, que á la tierra de los de Sodoma será más tolerable el castigo en el día del juicio, que á ti.
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  11. La relación personal del discípulo con su Señor

    La perícopa 116 explora la relación personal entre el discípulo y su Señor a partir de Mateo 11.25-30 y Lucas 10.21-24. Tras condenar a las ciudades incrédulas, Jesús se alegra de que los humildes comprendan su palabra allí donde los sabios fracasan. Afirma su filiación divina e invita a todos los cansados a acudir a él, prometiendo descanso y mansedumbre bajo su yugo compartido, en contraposición a las cargas impuestas por los fariseos.

    San Lucas 7.13 (Reina-Valera 1909) :
    Y como el Señor la vió, compadecióse de ella, y le dice: No llores.
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  12. La curación de dos ciegos

    La curación de dos ciegos en Cafarnaún, relatada únicamente por Mateo (Mt 9.27-31), ilustra la fe mesiánica: los dos hombres reconocen a Jesús como ‘Hijo de David’. Jesús los cura conforme a su fe y les pide silencio, deseando orientar a las multitudes hacia la salvación eterna más que hacia las curaciones físicas. Este relato prepara la respuesta de Jesús a Juan el Bautista en Mateo 11.5.

    San Lucas 18.35-43 (Reina-Valera 1909) :
    Y aconteció que acercándose él á Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando;El cual como oyó la gente que pasaba, preguntó qué era aquello.Y dijéronle que pasaba Jesús Nazareno.Entonces dió voces, diciendo: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.Y los que iban delante, le reñían que callase; mas él clamaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí.Jesús entonces parándose, mandó traerle á sí: y como él llegó, le preguntó,Diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que vea.Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha hecho salvo.Y luego vió, y le seguía, glorificando á Dios: y todo el pueblo como lo vió, dió á Dios alabanza.
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  13. La curación de un endemoniado

    La perícopa 157 relata la curación de un endemoniado mudo por Jesús en Cafarnaún, narrada únicamente por Mateo (Mt 9,32-33). Este episodio pone de relieve la autoridad de Jesús sobre las fuerzas demoníacas, el papel de la fe intercesora y el contraste entre el asombro de la multitud y la incredulidad de los fariseos. Mateo construye aquí una argumentación mesiánica progresiva, presentando a Jesús como aquel cuyos milagros no tienen precedente en Israel.

    San Mateo 9.32-33 (Reina-Valera 1909) :
    Y saliendo ellos, he aquí, le trajeron un hombre mudo, endemoniado.Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y las gentes se maravillaron, diciendo: Nunca ha sido vista cosa semejante en Israel.
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  14. El juicio de los fariseos

    La perícopa PER158 analiza la reacción de los fariseos ante los milagros de Jesús en Cafarnaún (Mt 9.33-34). Mientras que la multitud reconoce una obra divina, los fariseos atribuyen los actos de Jesús al diablo. Su rechazo es deliberado: aceptar a Jesús significaría perder sus privilegios. Sin embargo, algunos como Nicodemo, José de Arimatea y Saulo de Tarso decidirán seguirlo. El mudo sanado, por su parte, se marcha lleno de alegría y gratitud.

    Juan 3.1-21 (Reina-Valera 1909) :
    Y HABÍA un hombre de los Fariseos que se llamaba Nicodemo, príncipe de los Judíos.Este vino á Jesús de noche, y díjole: Rabbí, sabemos que has venido de Dios por maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no fuere Dios con él.Respondió Jesús, y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿puede entrar otra vez en el vientre de su madre, y nacer?Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez.El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni á dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu.Respondió Nicodemo, y díjole: ¿Cómo puede esto hacerse?Respondió Jesús, y díjole: ¿Tú eres el maestro de Israel, y no sabes esto?De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.Si os he dicho cosas terrenas, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo.Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado;Para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna.Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.Porque no envió Dios á su Hijo al mundo para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él.El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios.Y esta es la condenación: porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas.Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene á la luz, porque sus obras no sean redargüidas.Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios.
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Desde la 3.ª Pascua hasta el comienzo de la última semana

  1. Curación de la hija de la mujer sirofenicia

    Este artículo examina la curación de la hija de la mujer sirofenicia y destaca la apertura del mensaje de Jesús a los gentiles. A partir de los Evangelios de Mateo y Marcos, pone de relieve la fe humana más allá de las fronteras étnicas y culturales. El relato subraya la misión prioritaria de Jesús hacia Israel, reconociendo al mismo tiempo la demostración de fe de los no judíos.

    San Mateo 15.21-28 (Reina-Valera 1909) :
    Y saliendo Jesús de allí, se fué á las partes de Tiro y de Sidón.Y he aquí una mujer Cananea, que había salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija es malamente atormentada del demonio.Mas él no le respondió palabra. Entonces llegándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despáchala, pues da voces tras nosotros.Y él respondiendo, dijo: No soy enviado sino á las ovejas perdidas de la casa de Israel.Entonces ella vino, y le adoró, diciendo: Señor, socórreme.Y respondiendo él, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo á los perrillos.Y ella dijo: Sí, Señor; mas los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores.Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres. Y fué sana su hija desde aquella hora.
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  2. Regreso a Betsaida

    Este artículo examina el regreso de Jesús a Betsaida tras los enfrentamientos con los fariseos y destaca su intención de privilegiar la fe frente a las discusiones estériles.

    San Lucas 9.5 (Reina-Valera 1909) :
    Y todos los que no os recibieren, saliéndoos de aquella ciudad, aun el polvo sacudid de vuestros pies en testimonio contra ellos.
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  3. El aspecto espiritual del reino

    El artículo explora la interpretación del reino de Dios según Lucas, destacando una pregunta de los fariseos a Jesús sobre su llegada. A diferencia de una percepción condicional, el texto griego indica una pregunta en presente. Jesús explica que el reino se establece de manera discreta y solo es perceptible para los espiritualmente receptivos.

    San Lucas 17.20-21 (Reina-Valera 1909) :
    Y preguntado por los Fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia;Ni dirán: Helo aquí, ó helo allí: porque he aquí el reino de Dios entre vosotros está.
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  4. El Mesías Jesús afirma su Divinidad

    El artículo trata de la curación por Jesús de un hombre ciego de nacimiento, mencionada únicamente en el Evangelio de Juan. El hombre es transformado espiritualmente al reconocer a Jesús como el Mesías. Los fariseos, en cambio, permanecen en su ceguera espiritual al rechazar la luz de Jesús. Este contraste subraya que la verdadera visión nace de la humildad y de la apertura a la verdad divina.

    Juan 9.35-41 (Reina-Valera 1909) :
    Oyó Jesús que le habían echado fuera; y hallándole, díjole: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?Respondió él, y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él?Y díjole Jesús: Y le has visto, y el que habla contigo, él es.Y él dice: Creo, Señor; y adoróle.Y dijo Jesús: Yo, para juicio he venido á este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, sean cegados.Y ciertos de los Fariseos que estaban con él oyeron esto, y dijéronle: ¿Somos nosotros también ciegos?Díjoles Jesús: Si fuerais ciegos, no tuvierais pecado: mas ahora porque decís, Vemos, por tanto vuestro pecado permanece.
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  5. Preguntas de los religiosos sobre la condición mesiánica de Jesús

    El artículo analiza la interacción entre Jesús y los religiosos sobre su mesianidad. A pesar de sus intenciones acusatorias, Jesús afirma ser el Mesías, y sus obras así lo atestiguan. Promete seguridad y vida eterna a sus discípulos, subrayando su unidad con el Padre.

    Juan 10.30 (Reina-Valera 1909) :
    Yo y el Padre una cosa somos.
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  6. Enseñanza sobre el divorcio

    El artículo analiza la enseñanza de Jesús sobre el divorcio, basándose en los evangelios de Mateo y Marcos. Sitúa esta enseñanza en el contexto cronológico del ministerio de Jesús entre Janucá y Pascua, y ofrece un análisis profundo de las implicaciones espirituales de sus enseñanzas más allá de los simples debates jurídicos.

    Juan 11.1-44 (Reina-Valera 1909) :
    ESTABA entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Bethania, la aldea de María y de Marta su hermana.(Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus pies con sus cabellos.)Enviaron, pues, sus hermanas á él, diciendo: Señor, he aquí, el que amas está enfermo.Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.Y amaba Jesús á Marta, y á su hermana, y á Lázaro.Como oyó pues que estaba enfermo, quedóse aún dos días en aquel lugar donde estaba.Luego, después de esto, dijo á los discípulos: Vamos á Judea otra vez.Dícenle los discípulos: Rabbí, ahora procuraban los Judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anduviere de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en él.Dicho esto, díceles después: Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy á despertarle del sueño.Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, salvo estará.Mas esto decía Jesús de la muerte de él: y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;Y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, para que creáis: mas vamos á él.Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, á sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.Vino pues Jesús, y halló que había ya cuatro días que estaba en el sepulcro.Y Bethania estaba cerca de Jerusalem, como quince estadios;Y muchos de los Judíos habían venido á Marta y á María, á consolarlas de su hermano.Entonces Marta, como oyó que Jesús venía, salió á encontrarle; mas María se estuvo en casa.Y Marta dijo á Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no fuera muerto;Mas también sé ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dará Dios.Dícele Jesús: Resucitará tu hermano.Marta le dice: Yo sé que resucitará en la resurrección en el día postrero.Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?Dícele: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.Y esto dicho, fuése, y llamó en secreto á María su hermana, diciendo: El Maestro está aquí y te llama.Ella, como lo oyó, levántase prestamente y viene á él.(Que aun no había llegado Jesús á la aldea, mas estaba en aquel lugar donde Marta le había encontrado.)Entonces los Judíos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como vieron que María se había levantado prestamente, y había salido, siguiéronla, diciendo: Va al sepulcro á llorar allí.Mas María, como vino donde estaba Jesús, viéndole, derribóse á sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, no fuera muerto mi hermano.Jesús entonces, como la vió llorando, y á los Judíos que habían venido juntamente con ella llorando, se conmovió en espíritu, y turbóse,Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Dícenle: Señor, ven, y ve.Y lloró Jesús.Dijeron entonces los Judíos: Mirad cómo le amaba.Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste que abrió los ojos al ciego, hacer que éste no muriera?Y Jesús, conmoviéndose otra vez en sí mismo, vino al sepulcro. Era una cueva, la cual tenía una piedra encima.Dice Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que se había muerto, le dice: Señor, hiede ya, que es de cuatro días.Jesús le dice: ¿No te he dicho que, si creyeres, verás la gloria de Dios?Entonces quitaron la piedra de donde el muerto había sido puesto. Y Jesús, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me has oído.Que yo sabía que siempre me oyes; mas por causa de la compañía que está alrededor, lo dije, para que crean que tú me has enviado.Y habiendo dicho estas cosas, clamó á gran voz: Lázaro, ven fuera.Y el que había estado muerto, salió, atadas las manos y los pies con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. Díceles Jesús: Desatadle, y dejadle ir.
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  7. El joven rico

    Este artículo analiza el encuentro del joven rico con Jesús, una perícopa de los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas. Pone de relieve la enseñanza de Jesús sobre el desapego material y la fe, situando al mismo tiempo el acontecimiento en un contexto histórico entre Janucá y la Pascua.

    Juan 11.1-54 (Reina-Valera 1909) :
    ESTABA entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Bethania, la aldea de María y de Marta su hermana.(Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus pies con sus cabellos.)Enviaron, pues, sus hermanas á él, diciendo: Señor, he aquí, el que amas está enfermo.Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.Y amaba Jesús á Marta, y á su hermana, y á Lázaro.Como oyó pues que estaba enfermo, quedóse aún dos días en aquel lugar donde estaba.Luego, después de esto, dijo á los discípulos: Vamos á Judea otra vez.Dícenle los discípulos: Rabbí, ahora procuraban los Judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anduviere de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en él.Dicho esto, díceles después: Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy á despertarle del sueño.Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, salvo estará.Mas esto decía Jesús de la muerte de él: y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;Y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, para que creáis: mas vamos á él.Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, á sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.Vino pues Jesús, y halló que había ya cuatro días que estaba en el sepulcro.Y Bethania estaba cerca de Jerusalem, como quince estadios;Y muchos de los Judíos habían venido á Marta y á María, á consolarlas de su hermano.Entonces Marta, como oyó que Jesús venía, salió á encontrarle; mas María se estuvo en casa.Y Marta dijo á Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no fuera muerto;Mas también sé ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dará Dios.Dícele Jesús: Resucitará tu hermano.Marta le dice: Yo sé que resucitará en la resurrección en el día postrero.Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?Dícele: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.Y esto dicho, fuése, y llamó en secreto á María su hermana, diciendo: El Maestro está aquí y te llama.Ella, como lo oyó, levántase prestamente y viene á él.(Que aun no había llegado Jesús á la aldea, mas estaba en aquel lugar donde Marta le había encontrado.)Entonces los Judíos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como vieron que María se había levantado prestamente, y había salido, siguiéronla, diciendo: Va al sepulcro á llorar allí.Mas María, como vino donde estaba Jesús, viéndole, derribóse á sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, no fuera muerto mi hermano.Jesús entonces, como la vió llorando, y á los Judíos que habían venido juntamente con ella llorando, se conmovió en espíritu, y turbóse,Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Dícenle: Señor, ven, y ve.Y lloró Jesús.Dijeron entonces los Judíos: Mirad cómo le amaba.Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste que abrió los ojos al ciego, hacer que éste no muriera?Y Jesús, conmoviéndose otra vez en sí mismo, vino al sepulcro. Era una cueva, la cual tenía una piedra encima.Dice Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que se había muerto, le dice: Señor, hiede ya, que es de cuatro días.Jesús le dice: ¿No te he dicho que, si creyeres, verás la gloria de Dios?Entonces quitaron la piedra de donde el muerto había sido puesto. Y Jesús, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me has oído.Que yo sabía que siempre me oyes; mas por causa de la compañía que está alrededor, lo dije, para que crean que tú me has enviado.Y habiendo dicho estas cosas, clamó á gran voz: Lázaro, ven fuera.Y el que había estado muerto, salió, atadas las manos y los pies con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. Díceles Jesús: Desatadle, y dejadle ir.Entonces muchos de los Judíos que habían venido á María, y habían visto lo que había hecho Jesús, creyeron en él.Mas algunos de ellos fueron á los Fariseos, y dijéronles lo que Jesús había hecho.Entonces los pontífices y los Fariseos juntaron concilio, y decían: ¿Qué hacemos? porque este hombre hace muchas señales.Si le dejamos así, todos creerán en él: y vendrán los Romanos, y quitarán nuestro lugar y la nación.Y Caifás, uno de ellos, sumo pontífice de aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada;Ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación se pierda.Mas esto no lo dijo de sí mismo; sino que, como era el sumo pontífice de aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación:Y no solamente por aquella nación, mas también para que juntase en uno los hijos de Dios que estaban derramados.Así que, desde aquel día consultaban juntos de matarle.Por tanto, Jesús ya no andaba manifiestamente entre los Judíos; mas fuése de allí á la tierra que está junto al desierto, á una ciudad que se llama Ephraim: y estábase allí con sus discípulos.
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  8. La salvación y las riquezas

    Este artículo explora las enseñanzas de Jesús sobre la riqueza y la salvación, a partir de acontecimientos bíblicos entre Janucá y Pascua. Relatos de curaciones y llamamientos, como la historia de Bartimeo y Zaqueo, arrojan luz sobre la misión de Jesús en Jericó, marcada por la resurrección de Lázaro y sus profundas implicaciones.

    Marcos 10.23-27 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces Jesús, mirando alrededor, dice á sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!Y los discípulos se espantaron de sus palabras; mas Jesús respondiendo, les volvió á decir: ¡Hijos, cuán difícil es entrar en el reino de Dios, los que confían en las riquezas!Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios.Y ellos se espantaban más, diciendo dentro de sí: ¿Y quién podrá salvarse?Entonces Jesús mirándolos, dice: Para los hombres es imposible; mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.
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  9. La recompensa de los apóstoles

    El artículo explora las recompensas de los apóstoles según los Evangelios entre Janucá y Pascua. Jesús se desplaza a Jericó y cerca del Jordán, sanando y enseñando, y en particular resucitando a Lázaro. Estas acciones provocan una reacción hostil de las autoridades religiosas.

    Marcos 10.28-31 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces Pedro comenzó á decirle: He aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido.Y respondiendo Jesús, dijo: De cierto os digo, que no hay ninguno que haya dejado casa, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó heredades, por causa de mí y del evangelio,Que no reciba cien tantos ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, é hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.Empero muchos primeros serán postreros, y postreros primeros.
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  10. La parábola de los obreros de la hora undécima

    Este artículo explora la parábola de Mateo 20:1-16, que describe la igualdad de salario que un amo concede a los obreros contratados a diferentes horas, símbolo de la gracia divina.

    San Mateo 20.1-16 (Reina-Valera 1909) :
    PORQUE el reino de los cielos es semejante á un hombre, padre de familia, que salió por la mañana á ajustar obreros para su viña.Y habiéndose concertado con los obreros en un denario al día, los envió á su viña.Y saliendo cerca de la hora de las tres, vió otros que estaban en la plaza ociosos;Y les dijo: Id también vosotros á mi viña, y os daré lo que fuere justo. Y ellos fueron.Salió otra vez cerca de las horas sexta y nona, é hizo lo mismo.Y saliendo cerca de la hora undécima, halló otros que estaban ociosos; y díceles: ¿Por qué estáis aquí todo el día ociosos?Dícenle: Porque nadie nos ha ajustado. Díceles: Id también vosotros á la viña, y recibiréis lo que fuere justo.Y cuando fué la tarde del día, el señor de la viña dijo á su mayordomo: Llama á los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.Y viniendo los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.Y viniendo también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario.Y tomándolo, murmuraban contra el padre de la familia,Diciendo: Estos postreros sólo han trabajado una hora, y los has hecho iguales á nosotros, que hemos llevado la carga y el calor del día.Y él respondiendo, dijo á uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no te concertaste conmigo por un denario?Toma lo que es tuyo, y vete; mas quiero dar á este postrero, como á ti.¿No me es lícito á mí hacer lo que quiero con lo mío? ó ¿es malo tu ojo, porque yo soy bueno?Así los primeros serán postreros, y los postreros primeros: porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.
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  11. La petición de Salomé, la mujer de Zebedeo, para sus hijos

    El artículo trata de la petición de Salomé para sus hijos y del recorrido geográfico de Jesús. Este relato se sitúa en febrero del año 33, durante el viaje de Jesús de Jericó a Betania. El acontecimiento marca la tensión entre la comprensión humana y las profecías. Jesús anuncia su muerte inminente al responder a Salomé, lo que revela los valores espirituales del reino de Dios.

    Juan 11.17 (Reina-Valera 1909) :
    Vino pues Jesús, y halló que había ya cuatro días que estaba en el sepulcro.
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  12. La prueba de la consagración

    La perícopa PER175 relata, según el único testimonio de Juan (Jn 6,60-61), la reacción de muchos discípulos que, escandalizados por el discurso sobre el pan de vida pronunciado en Cafarnaún, deciden abandonar al Mesías Jesús. Este momento de prueba revela la distancia entre las expectativas políticas mesiánicas y la propuesta espiritual de Jesús, e invita al lector a una reflexión profunda sobre la naturaleza auténtica de la fe y de la consagración.

    Juan 6.60-61 (Reina-Valera 1909) :
    Y muchos de sus discípulos oyéndolo, dijeron: Dura es esta palabra: ¿quién la puede oir?Y sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, díjoles: ¿Esto os escandaliza?
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  13. Pedro reconoce a Jesús como el Mesías

    La perícopa 176 relata la confesión de Pedro, que reconoce a Jesús como el Mesías, narrada únicamente por Juan (6.62-71). Tras la marcha masiva de discípulos, Jesús interroga a los Doce sobre su compromiso. Pedro responde con una notable proclamación de fe. El artículo explora la tensión entre la soberanía divina y la libertad humana, y concluye con la mención de Judas Iscariote, que recuerda que nada escapa a la mirada de Dios.

    Juan 6.70-71 (Reina-Valera 1909) :
    Jesús le respondió: ¿No he escogido yo á vosotros doce, y uno de vosotros es diablo?Y hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón, porque éste era el que le había de entregar, el cual era uno de los doce.
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  14. Veredicto sobre el corazón humano

    El artículo analiza la enseñanza de Jesús sobre la verdadera pureza, a partir de Mateo y Marcos. Revela que la impureza nace del corazón humano y no de las normas alimentarias, y subraya un cambio importante en la enseñanza cristiana.

    San Mateo 15.10-20 (Reina-Valera 1909) :
    Y llamando á sí las gentes, les dijo: Oid, y entended:No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.Entonces llegándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los Fariseos oyendo esta palabra se ofendieron?Mas respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada.Dejadlos: son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.Y respondiendo Pedro, le dijo: Decláranos esta parábola.Y Jesús dijo: ¿Aun también vosotros sois sin entendimiento?¿No entendéis aún, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es echado en la letrina?Mas lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre.Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias.Estas cosas son las que contaminan al hombre: que comer con las manos por lavar no contamina al hombre.
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  15. Jesús, el Mesías, continúa su recorrido por Galilea

    La perícopa 205 relata la estancia prolongada de Jesús, el Mesías, en Galilea, en la región de Cafarnaún, durante unos seis meses antes de su partida definitiva hacia Jerusalén el 3 de octubre del 32 d. C. Solo Juan menciona estos desplazamientos y revela la intención de las autoridades religiosas de dar muerte a Jesús, mientras que sus discípulos todavía tienen dificultad para comprender lo que le espera. Este pasaje marca la transición hacia la fiesta de los Tabernáculos en Jerusalén.

    Marcos 9.30 (Reina-Valera 1909) :
    Y habiendo salido de allí, caminaron por Galilea; y no quería que nadie lo supiese.
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  16. El desacuerdo del Maestro con sus hermanos

    Juan 7.3-9 relata la tensión entre Jesús y sus hermanos antes de la fiesta de Sucot (octubre del año 32 d. C.). Sin comprender la misión mesiánica, ellos lo animan a manifestarse públicamente en Jerusalén. Jesús opta por la prudencia, consciente de los riesgos de ser arrestado. María permanece al margen. Este episodio, exclusivo de Juan, ilustra la incomprensión familiar ante la naturaleza divina de Jesús, pues la conversión de sus hermanos solo se produce después de la resurrección.

    Juan 7.3-9 (Reina-Valera 1909) :
    Y dijéronle sus hermanos: Pásate de aquí, y vete á Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces.Que ninguno que procura ser claro, hace algo en oculto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.Porque ni aun sus hermanos creían en él.Díceles entonces Jesús: Mi tiempo aun no ha venido; mas vuestro tiempo siempre está presto.No puede el mundo aborreceros á vosotros; mas á mí me aborrece, porque yo doy testimonio de él, que sus obras son malas.Vosotros subid á esta fiesta; yo no subo aún á esta fiesta, porque mi tiempo aun no es cumplido.Y habiéndoles dicho esto, quedóse en Galilea.
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  17. El regreso de los 70 discípulos

    El regreso de los setenta discípulos (Lucas 10.17-24) ilustra su asombro tras su misión. Jesús los reorienta hacia lo esencial: alegrarse de que sus nombres estén inscritos en los cielos. Proclama la soberanía divina en la revelación, concedida a los humildes más que a los sabios. La declaración del versículo 22 afirma la intimidad única del Padre y del Hijo, y hace de Jesús el único mediador del conocimiento divino. Lucas subraya así la continuidad de la obra evangélica.

    San Lucas 10.21-22 (Reina-Valera 1909) :
    En aquella misma hora Jesús se alegró en espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, que escondiste estas cosas á los sabios y entendidos, y las has revelado á los pequeños: así, Padre, porque así te agradó.Todas las cosas me son entregadas de mi Padre: y nadie sabe quién sea el Hijo sino el Padre; ni quién sea el Padre, sino el Hijo, y á quien el Hijo lo quisiere revelar.
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  18. Instrucción sobre la oración

    La perícopa PER224 presenta la instrucción de Jesús sobre la oración, dada en el monte de los Olivos en diciembre del año 32. Apoyándose en Mateo 6.9-13 y Lucas 11.1-4, examina el Padrenuestro en dos contextos distintos. Lucas sitúa el episodio cerca de Jerusalén, después de la visita a Betania y antes de la curación de un endemoniado. Los discípulos, algunos de los cuales habían seguido a Juan el Bautista, piden a Jesús que les enseñe a orar.

    San Mateo 6.9-13 (Reina-Valera 1909) :
    Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.Danos hoy nuestro pan cotidiano.Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
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  19. Curación de una mujer en sábado

    La percopa 231 relata la curación, por parte de Jesús, de una mujer enferma desde hacía dieciocho años, un sábado en una sinagoga de Jerusalén (Lucas 13.10-17). Este acto provoca la indignación de las autoridades religiosas, a las que Jesús confunde señalando sus contradicciones. La multitud, por su parte, admira y glorifica a Dios. El episodio ilustra la tensión entre la tradición farisaica y la aplicación auténtica de la ley divina, a la vez que pone de relieve la fe perseverante de esta mujer.

    Juan 9.1-41 (Reina-Valera 1909) :
    Y PASANDO Jesús, vió un hombre ciego desde su nacimiento.Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: Rabbí, ¿quién pecó, éste ó sus padres, para que naciese ciego?Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él.Conviéneme obrar las obras del que me envió, entre tanto que el día dura: la noche viene, cuando nadie puede obrar.Entre tanto que estuviere en el mundo, luz soy del mundo.Esto dicho, escupió en tierra, é hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo sobre los ojos del ciego,Y díjole: Ve, lávate en el estanque de Siloé (que significa, si lo interpretares, Enviado). Y fué entonces, y lavóse, y volvió viendo.Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba?Unos decían: Este es; y otros: A él se parece. El decía: Yo soy.Y dijéronle: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?Respondió él y dijo: El hombre que se llama Jesús, hizo lodo, y me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate: y fuí, y me lavé, y recibí la vista.Entonces le dijeron: ¿Dónde está aquél? El dijo: No sé.Llevaron á los Fariseos al que antes había sido ciego.Y era sábado cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos.Y volviéronle á preguntar también los Fariseos de qué manera había recibido la vista. Y él les dijo: Púsome lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo.Entonces unos de los Fariseos decían: Este hombre no es de Dios, que no guarda el sábado. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos.Vuelven á decir al ciego: ¿Tú, qué dices del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.Mas los Judíos no creían de él, que había sido ciego, y hubiese recibido la vista, hasta que llamaron á los padres del que había recibido la vista;Y preguntáronles, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?Respondiéronles sus padres y dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego:Mas cómo vea ahora, no sabemos; ó quién le haya abierto los ojos, nosotros no lo sabemos; él tiene edad, preguntadle á él; él hablará de sí.Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los Judíos: porque ya los Judíos habían resuelto que si alguno confesase ser él el Mesías, fuese fuera de la sinagoga.Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle á él.Así que, volvieron á llamar al hombre que había sido ciego, y dijéronle: Da gloria á Dios: nosotros sabemos que este hombre es pecador.Entonces él respondió, y dijo: Si es pecador, no lo sé: una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.Y volviéronle á decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?Respondióles: Ya os lo he dicho, y no habéis atendido: ¿por qué lo queréis otra vez oir? ¿queréis también vosotros haceros sus discípulos?Y le ultrajaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros discípulos de Moisés somos.Nosotros sabemos que á Moisés habló Dios: mas éste no sabemos de dónde es.Respondió aquel hombre, y díjoles: Por cierto, maravillosa cosa es ésta, que vosotros no sabéis de dónde sea, y á mí me abrió los ojos.Y sabemos que Dios no oye á los pecadores: mas si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, á éste oye.Desde el siglo no fué oído, que abriese alguno los ojos de uno que nació ciego.Si éste no fuera de Dios, no pudiera hacer nada.Respondieron, y dijéronle: En pecados eres nacido todo, ¿y tú nos enseñas? Y echáronle fuera.Oyó Jesús que le habían echado fuera; y hallándole, díjole: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?Respondió él, y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él?Y díjole Jesús: Y le has visto, y el que habla contigo, él es.Y él dice: Creo, Señor; y adoróle.Y dijo Jesús: Yo, para juicio he venido á este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, sean cegados.Y ciertos de los Fariseos que estaban con él oyeron esto, y dijéronle: ¿Somos nosotros también ciegos?Díjoles Jesús: Si fuerais ciegos, no tuvierais pecado: mas ahora porque decís, Vemos, por tanto vuestro pecado permanece.
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  20. Comida en casa de un fariseo

    La perícopa PER235 relata la comida de Jesús en casa de un jefe de los fariseos un sábado (Lucas 14.1), en un contexto de creciente confrontación. Los fariseos buscan reunir pruebas contra él para el Sanedrín. A pesar de las tensiones, Jesús acepta la invitación, mantiene sus posiciones y corrige sus enseñanzas. Lucas es el único evangelista que relata este episodio, situado probablemente en la comida del sábado al mediodía.

    2 Corintios 13.1 (Reina-Valera 1909) :
    ESTA tercera vez voy á vosotros. En la boca de dos ó de tres testigos consistirá todo negocio.
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  21. Curación de un hombre con hidropesía

    Un hombre con hidropesía es sanado por el Mesías Jesús durante una comida sabática en casa de un fariseo en Jerusalén. Ante los expertos de la ley, Jesús plantea una pregunta sobre la legalidad de sanar en sábado y luego actúa sin esperar su respuesta. Sus interlocutores, incapaces de replicar, guardan silencio. Lucas es el único evangelista que relata este episodio (Lucas 14.2-6), fechado el 4 de diciembre del año 32 d. C.

    San Lucas 14.2 (Reina-Valera 1909) :
    Y he aquí un hombre hidrópico estaba delante de él.
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El último día hasta la crucifixión

  1. Disputa de los discípulos sobre la preeminencia

    El artículo analiza una escena de los Evangelios en la que los discípulos de Jesús discuten sobre quién es el más grande, lo que revela su apego a una comprensión terrenal del Reino de Dios. Jesús enseña que la verdadera grandeza reside en el servicio desinteresado. Este relato ilustra los valores espirituales invertidos del cristianismo.

    Juan 18.36 (Reina-Valera 1909) :
    Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi reino, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado á los Judíos: ahora, pues, mi reino no es de aquí.
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  2. El Mesías Jesús lava los pies de sus discípulos

    Este artículo analiza el lavamiento de los pies por Jesús, acto singular relatado por Juan, que simboliza la inversión de los valores humanos e ilustra el mensaje central de Jesús: servir por amor. Este acontecimiento, situado en Jerusalén durante la última cena de Pascua, revela a sus discípulos la verdadera misión de Jesús al anticipar su crucifixión.

    Marcos 14.22-25 (Reina-Valera 1909) :
    Y estando ellos comiendo, tomó Jesús pan, y bendiciendo, partió y les dió, y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo.Y tomando el vaso, habiendo hecho gracias, les dió: y bebieron de él todos.Y les dice: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada.De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beberé nuevo en el reino de Dios.
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Las contradicciones

  1. La tentación de Jesús

    El artículo analiza las divergencias de los relatos bíblicos sobre la tentación de Jesús, poniendo de relieve las diferencias entre los evangelios de Marcos, Mateo y Lucas. El autor invita a explorar las perspectivas únicas de cada texto para una mejor comprensión de este acontecimiento central.

    San Lucas 4.1-13 (Reina-Valera 1909) :
    Y JESÚS, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fué llevado por el Espíritu al desiertoPor cuarenta días, y era tentado del diablo. Y no comió cosa en aquellos días: los cuales pasados, tuvo hambre.Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di á esta piedra que se haga pan.Y Jesús respondiéndole, dijo: Escrito está: Que no con pan solo vivirá el hombre, mas con toda palabra de Dios.Y le llevó el diablo á un alto monte, y le mostró en un momento de tiempo todos los reinos de la tierra.Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque á mí es entregada, y á quien quiero la doy:Pues si tú adorares delante de mí, serán todos tuyos.Y respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: A tu Señor Dios adorarás, y á él solo servirás.Y le llevó á Jerusalem, y púsole sobre las almenas del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo:Porque escrito está: Que á sus ángeles mandará de ti, que te guarden;Y en las manos te llevarán, porque no dañes tu pie en piedra.Y respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.Y acabada toda tentación, el diablo se fué de él por un tiempo.
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