Étude 1 sur 19 · La confirmation de l’appel des disciples

  1. Étude 1 : La confirmation de l’appel des disciples
  2. Étude 2 : La parabole du semeur
  3. Étude 3 : La parabole de la lampe sous le boisseau
  4. Étude 4 : La parabole sur la mesure
  5. Étude 5 : La parabole de l'ivraie et du froment
  6. Étude 6 : La comparaison avec la croissance de la semence
  7. Étude 7 : La parabole du grain de sénevé
  8. Étude 8 : D'autres paraboles non rapportées
  9. Étude 9 : La parabole du levain
  10. Étude 10 : Explication le soir de différentes paraboles (l'ivraie)
  11. Étude 11 : La parabole du trésor caché
  12. Étude 12 : La parabole de la perle de très grand prix
  13. Étude 13 : La parabole du filet jeté dans la mer
  14. Étude 14 : Conclusion du Messie Jésus
  15. Étude 15 : Le Messie Jésus apaise la tempête
  16. Étude 16 : La guérison du démoniaque de Gadara
  17. Étude 17 : Nombreuses guérisons en soirée
  18. Étude 18 : Seconde multiplication des pains pour 4000 personnes
  19. Étude 19 : Multiplication des pains et des poissons

El comienzo del ministerio en Galilea

  • La confirmación del llamamiento de los discípulos

    A orillas del mar de Galilea, hacia marzo del año 31, Jesús confirma el llamamiento de cuatro pescadores: Simón Pedro, Andrés, Santiago y Juan. A diferencia de un primer llamamiento en Betania, ahora los invita a abandonarlo todo para dedicarse exclusivamente a la evangelización. Su respuesta inmediata y total refleja una confianza construida a lo largo de los meses pasados a su lado. Mateo (4.18-22) y Marcos (1.16-20) relatan este episodio fundacional del ministerio en Galilea.

    San Mateo 4.18-22 (Reina-Valera 1909) :
    Y andando Jesús junto á la mar de Galilea, vió á dos hermanos, Simón, que es llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores.Y díceles: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron.Y pasando de allí vió otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en el barco con Zebedeo, su padre, que remendaban sus redes; y los llamó.Y ellos, dejando luego el barco y á su padre, le siguieron.
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De la segunda a la tercera fiesta de Pascua

  • La parábola del sembrador

    El artículo analiza la parábola del sembrador predicada por Jesús. Compara los relatos de Mateo, Marcos y Lucas, cada uno adaptado a su público. También aborda el uso de las parábolas por parte de Jesús y su estrategia para comunicarse con grandes multitudes, y sugiere apéndices para profundizar en el tema.

    San Mateo 13.1-23 (Reina-Valera 1909) :
    Y AQUEL día, saliendo Jesús de casa, se sentó junto á la mar.Y se allegaron á él muchas gentes; y entrándose él en el barco, se sentó, y toda la gente estaba á la ribera.Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí el que sembraba salió á sembrar.Y sembrando, parte de la simiente cayó junto al camino; y vinieron las aves, y la comieron.Y parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y nació luego, porque no tenía profundidad de tierra:Mas en saliendo el sol, se quemó; y secóse, porque no tenía raíz.Y parte cayó en espinas; y las espinas crecieron, y la ahogaron.Y parte cayó en buena tierra, y dió fruto, cuál á ciento, cuál á sesenta, y cuál á treinta.Quien tiene oídos para oir, oiga.Entonces, llegándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?Y él respondiendo, les dijo: Por que á vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos; mas á ellos no es concedido.Porque á cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no miraréis.Porque el corazón de este pueblo está engrosado, y de los oídos oyen pesadamente, y de sus ojos guiñan: para que no vean de los ojos, y oigan de los oídos, y del corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron: y oir lo que oís, y no lo oyeron.Oid, pues, vosotros la parábola del que siembra:Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el malo, y arrebata lo que fué sembrado en su corazón: éste es el que fué sembrado junto al camino.Y el que fué sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo.Mas no tiene raíz en sí, antes es temporal: que venida la aflicción ó la persecución por la palabra, luego se ofende.Y el que fué sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas, ahogan la palabra, y hácese infructuosa.Mas el que fué sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y el que lleva fruto: y lleva uno á ciento, y otro á sesenta, y otro á treinta.
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  • La parábola de la lámpara bajo el celemín

    Este artículo analiza la parábola de la lámpara debajo del almud, explorada en los Evangelios. Destaca la importancia de la luz divina para el discípulo y muestra cómo el Mesías Jesús utiliza esta metáfora para iluminar la verdad divina y exhortar a los discípulos a ser testigos visibles de su fe, permaneciendo ellos mismos iluminados por la luz de Cristo.

    Marcos 4.21-23 (Reina-Valera 1909) :
    También les dijo: ¿Tráese la antorcha para ser puesta debajo del almud, ó debajo de la cama? ¿No es para ser puesta en el candelero?Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado, ni secreto que no haya de descubrirse.Si alguno tiene oídos para oir, oiga.
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  • La parábola de la medida

    La parábola sobre la medida (PER140) enseña que la forma en que juzgamos y tratamos a los demás determina cómo nos medirá Dios a su vez. Jesús llama a la escucha activa, la reciprocidad, la justicia y la generosidad. Este principio, común a Marcos 4.24-25, Mateo 7.1-2 y Lucas 6.38, enlaza con la regla de oro y constituye el núcleo de la ética cristiana.

    San Lucas 6.38 (Reina-Valera 1909) :
    Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en vuestro seno: porque con la misma medida que midiereis, os será vuelto á medir.
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  • La parábola de la cizaña y el trigo

    La parábola de la cizaña y el trigo (Mateo 13.24-30), exclusiva de Mateo, enseña la coexistencia del bien y del mal en el mundo hasta el juicio final. Jesús ilustra en ella la paciencia de Dios, que aplaza la separación entre justos y malvados hasta la cosecha escatológica, confiada a los ángeles. Esta parábola forma parte de una profunda reflexión bíblica sobre la aparente prosperidad de los malvados, compartida por Habacuc, Asaf, Jeremías y Job.

    San Mateo 25.1-13 (Reina-Valera 1909) :
    ENTONCES el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron á recibir al esposo.Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco fatuas.Las que eran fatuas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas.Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.Y á la media noche fué oído un clamor: He aquí, el esposo viene; salid á recibirle.Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas.Y las fatuas dijeron á las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte á nosotras y á vosotras, id antes á los que venden, y comprad para vosotras.Y mientras que ellas iban á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él á las bodas; y se cerró la puerta.Y después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: Señor, Señor, ábrenos.Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.
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  • La comparación con el crecimiento de la semilla

    La perícopa 142 analiza la comparación con el crecimiento de la semilla (Marcos 4.26-29), única parábola exclusiva de Marcos. Pronunciada cerca de Cafarnaún, en Galilea, hacia noviembre o diciembre del año 31, enseña el misterio del Reino de Dios: crecimiento divino incomprensible, papel del sembrador humano, progresión gradual de la vida espiritual y perspectiva escatológica de la cosecha final.

    Marcos 4.26-29 (Reina-Valera 1909) :
    Decía más: Así es el reino de Dios, como si un hombre echa simiente en la tierra;Y duerme, y se levanta de noche y de día, y la simiente brota y crece como él no sabe.Porque de suyo fructifica la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga;Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega es llegada.
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  • La parábola del grano de mostaza

    La parábola del grano de mostaza (Mt 13.31-32; Mc 4.30-32; Lc 13.18-19) ilustra el Reino de Dios mediante una semilla diminuta que se convierte en un gran árbol. Pronunciada cerca de Cafarnaún en el año 31 d. C., enseña que el Reino comienza humildemente pero experimenta un crecimiento extraordinario, ofreciendo refugio y acogida a todos. Invita a la fe, a la paciencia y a confiar en Dios para el crecimiento espiritual.

    San Lucas 13.18-19 (Reina-Valera 1909) :
    Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y á qué le compararé?Semejante es al grano de la mostaza, que tomándolo un hombre lo metió en su huerto; y creció, y fué hecho árbol grande, y las aves del cielo hicieron nidos en sus ramas.
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  • Otras parábolas no recogidas

    La perícopa PER144 examina Marcos 4.33-34, donde se reconoce que Jesús pronunció numerosas parábolas que los evangelistas no recogieron. Situado cerca de Cafarnaún en noviembre o diciembre del año 31, este pasaje revela la pedagogía progresiva de Jesús: revelación adaptada a los oyentes, formación profunda de los discípulos e importancia de la comprensión espiritual. El propio Juan reconoce (Jn 20.30; 21.25) que los Evangelios solo contienen una parte de las enseñanzas de Jesús.

    Juan 21.25 (Reina-Valera 1909) :
    Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, que si se escribiesen cada una por sí, ni aun en el mundo pienso que cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén.
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  • La parábola de la levadura

    La parábola de la levadura (Mt 13.33-35; Lc 13.20-21) ilustra el crecimiento discreto pero poderoso del reino de Dios. Como la levadura transforma toda la masa, el reino actúa progresivamente en los corazones. Mateo relaciona esta enseñanza con el cumplimiento del Salmo 78.2. Cada creyente está llamado a desempeñar un papel activo en esta difusión. Pronunciada cerca de Cafarnaún hacia noviembre o diciembre del año 31, es la cuarta parábola del gran discurso de Mateo 13.

    Hechos 17.6 (Reina-Valera 1909) :
    Mas no hallándolos, trajeron á Jasón y á algunos hermanos á los gobernadores de la ciudad, dando voces: Estos que alborotan el mundo, también han venido acá;
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  • Explicación por la noche de distintas parábolas (la cizaña)

    PER146 recoge la explicación que Jesús dio a sus discípulos sobre la parábola de la cizaña (Mt 13.36-43), testimonio exclusivo de Mateo. Jesús revela allí un método de interpretación en tres ejes: identificación simbólica de los elementos, dimensión escatológica y aplicación práctica. Este pasaje se inscribe en el discurso de las siete parábolas del Reino de Dios reunidas por Mateo en el capítulo 13.

    San Mateo 13.24-30 (Reina-Valera 1909) :
    Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo:Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se fué.Y como la hierba salió é hizo fruto, entonces apareció también la cizaña.Y llegándose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿de dónde, pues, tiene cizaña?Y él les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la cojamos?Y él dijo: No; porque cogiendo la cizaña, no arranquéis también con ella el trigo.Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré á los segadores: Coged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfolí.
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  • La parábola del tesoro escondido

    La parábola del tesoro escondido (Mt 13,44), relatada únicamente por Mateo, enseña que el reino de los cielos tiene un valor incomparable. Un hombre descubre un tesoro enterrado, lo vuelve a cubrir y luego vende todo para comprar el campo. Esta parábola ilustra la alegría y la determinación de quien reconoce el valor supremo del Reino, dispuesto a sacrificarlo todo para obtenerlo. Resuena de manera especial con el recorrido personal de Mateo, quien había dejado todo para seguir a Jesús.

    San Mateo 13.44 (Reina-Valera 1909) :
    Además, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el campo; el cual hallado, el hombre lo encubre, y de gozo de ello va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.
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  • La parábola de la perla de gran precio

    La parábola de la perla de gran precio (Mt 13,45-46), relatada únicamente por Mateo, presenta a un comerciante que lo vende todo para adquirir una perla poco común. Enseña que el reino de los cielos supera en valor a todo bien terrenal y llama a un sacrificio libremente aceptado, vivido en la alegría del descubrimiento espiritual.

    San Mateo 13.45-46 (Reina-Valera 1909) :
    También el reino de los cielos es semejante al hombre tratante, que busca buenas perlas;Que hallando una preciosa perla, fué y vendió todo lo que tenía, y la compró.
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  • La parábola de la red echada al mar

    La parábola de la red (Mt 13,47-50), exclusiva de Mateo, compara el Reino de los cielos con una red que recoge toda clase de peces. En la selección final, los buenos se conservan y los malos se descartan, lo que ilustra el juicio escatológico. Enseña la universalidad del Evangelio, la realidad del juicio final llevado a cabo por los ángeles y la urgencia de que los creyentes vivan de acuerdo con las enseñanzas de Jesús.

    San Mateo 13.47-50 (Reina-Valera 1909) :
    Asimismo el reino de los cielos es semejante á la red, que echada en la mar, coge de todas suertes de peces:La cual estando llena, la sacaron á la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera.Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán á los malos de entre los justos,Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.
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  • Conclusión del Mesías Jesús

    La perícopa 150 cierra el discurso en parábolas de Mateo 13. Jesús pregunta a sus discípulos si han comprendido y luego describe al discípulo ideal como un escriba instruido en el reino, capaz de sacar de su tesoro cosas nuevas y viejas. Este pasaje subraya la complementariedad del Antiguo y del Nuevo Testamento y la responsabilidad de los maestros de transmitir fielmente la enseñanza del Mesías.

    San Mateo 13.51-53 (Reina-Valera 1909) :
    Díceles Jesús: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos responden: Sí, Señor.Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos, es semejante á un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.Y aconteció que acabando Jesús estas parábolas, pasó de allí.
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  • El Mesías Jesús apacigua la tempestad

    Tras una intensa jornada de enseñanza, Jesús cruza el lago de Tiberíades con sus discípulos. Estalla una violenta tempestad que amenaza con hundir la barca. Despertado por los discípulos presas del pánico, Jesús ordena a los elementos que callen y enseguida se instala una gran calma. Este episodio, relatado por Mateo, Marcos y Lucas, revela la autoridad divina de Jesús sobre la naturaleza y enseña la importancia de una fe inquebrantable incluso en medio de las pruebas.

    San Mateo 8.23-27 (Reina-Valera 1909) :
    Y entrando él en el barco, sus discípulos le siguieron.Y he aquí, fué hecho en la mar un gran movimiento, que el barco se cubría de las ondas; mas él dormía.Y llegándose sus discípulos, le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos, que perecemos.Y él les dice: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió á los vientos y á la mar; y fué grande bonanza.Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y la mar le obedecen?
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  • La curación del endemoniado de Gadara

    La perícopa 152 relata la curación del endemoniado de Gadara, referida por Mateo (8.28-34), Marcos (5.1-20) y Lucas (8.26-40). Jesús llega al territorio de Gadara, se encuentra con hombres poseídos que viven entre los sepulcros y libera a los demonios enviándolos a una piara de cerdos que se ahogan en el lago. Este episodio manifiesta el poder soberano del Mesías sobre las fuerzas demoníacas y su ministerio que se extiende más allá de las fronteras de Israel.

    San Lucas 8.26-40 (Reina-Valera 1909) :
    Y navegaron á la tierra de los Gadarenos, que está delante de Galilea.Y saliendo él á tierra, le vino al encuentro de la ciudad un hombre que tenía demonios ya de mucho tiempo; y no vestía vestido, ni estaba en casa, sino por los sepulcros.El cual, como vió á Jesús, exclamó y se postró delante de él, y dijo á gran voz: ¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Ruégote que no me atormentes.(Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre: porque ya de mucho tiempo le arrebataba; y le guardaban preso con cadenas y grillos; mas rompiendo las prisiones, era agitado del demonio por los desiertos.)Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Qué nombre tienes? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él.Y le rogaban que no les mandase ir al abismo.Y había allí un hato de muchos puercos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y los dejó.Y salidos los demonios del hombre, entraron en los puercos; y el hato se arrojó de un despeñadero en el lago, y ahogóse.Y los pastores, como vieron lo que había acontecido, huyeron, y yendo dieron aviso en la ciudad y por las heredades.Y salieron á ver lo que había acontecido; y vinieron á Jesús, y hallaron sentado al hombre de quien habían salido los demonios, vestido, y en su juicio, á los pies de Jesús; y tuvieron miedo.Y les contaron los que lo habían visto, cómo había sido salvado aquel endemoniado.Entonces toda la multitud de la tierra de los Gadarenos alrededor, le rogaron que se fuese de ellos; porque tenían gran temor. Y él, subiendo en el barco, volvióse.Y aquel hombre, de quien habían salido los demonios, le rogó para estar con él; mas Jesús le despidió, diciendo:Vuélvete á tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fué, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él.Y aconteció que volviendo Jesús, recibióle la gente; porque todos le esperaban.
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Desde la 3.ª Pascua hasta el comienzo de la última semana

  • Numerosas curaciones al anochecer

    El artículo explora las curaciones de Jesús, especialmente en Galilea tras su regreso de Fenicia. Mateo describe los numerosos milagros realizados, mientras que Marcos se centra en un caso singular que involucra a un hombre sordo, lo que muestra el método único de Jesús ya observado en otros pasajes de los Evangelios.

    Juan 9.6 (Reina-Valera 1909) :
    Esto dicho, escupió en tierra, é hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo sobre los ojos del ciego,
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  • Segunda multiplicación de los panes para 4000 personas

    El artículo analiza la segunda multiplicación de los panes por Jesús para cuatro mil personas, con referencia a los Evangelios de Mateo y Marcos. Explora los matices entre los dos relatos y subraya la compasión de Jesús y su capacidad para atender las necesidades de la multitud.

    Marcos 8.1-9 (Reina-Valera 1909) :
    EN aquellos días, como hubo gran gentío, y no tenían qué comer, Jesús llamó á sus discípulos, y les dijo:Tengo compasión de la multitud, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer:Y si los enviare en ayunas á sus casas, desmayarán en el camino; porque algunos de ellos han venido de lejos.Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar á estos de pan aquí en el desierto?Y les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete.Entonces mandó á la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, partió, y dió á sus discípulos que los pusiesen delante: y los pusieron delante á la multitud.Tenían también unos pocos pececillos: y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante.Y comieron, y se hartaron: y levantaron de los pedazos que habían sobrado, siete espuertas.Y eran los que comieron, como cuatro mil: y los despidió.
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Milagros

  • Multiplicación de los panes y los peces

    La multiplicación de los panes y los peces es un milagro relatado en los Evangelios en el que Jesús alimenta a una multitud de miles de personas con solo cinco panes y dos peces. Esta historia simboliza la compasión y el poder divino de Jesús, y subraya la importancia de la fe y del reconocimiento de su verdadero papel espiritual.

    Juan 6.1-15 (Reina-Valera 1909) :
    PASADAS estas cosas, fuése Jesús de la otra parte de la mar de Galilea, que es de Tiberias.Y seguíale grande multitud, porque veían sus señales que hacía en los enfermos.Y subió Jesús á un monte, y se sentó allí con sus discípulos.Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los Judíos.Y como alzó Jesús los ojos, y vió que había venido á él grande multitud, dice á Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?Mas esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastarán, para que cada uno de ellos tome un poco.Dícele uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro:Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; ¿mas qué es esto entre tantos?Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar: y recostáronse como número de cinco mil varones.Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, repartió á los discípulos, y los discípulos á los que estaban recostados: asimismo de los peces, cuanto querían.Y como fueron saciados, dijo á sus discípulos: Recoged los pedazos que han quedado, porque no se pierda nada.Cogieron pues, é hinchieron doce cestas de pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron á los que habían comido.Aquellos hombres entonces, como vieron la señal que Jesús había hecho, decían: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.Y entendiendo Jesús que habían de venir para arrebatarle, y hacerle rey, volvió á retirarse al monte, él solo.
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Complementos
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