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Jesús, el Mesías, anuncia el reino de Dios con sus discípulos

El artículo explora cómo Jesús anunciaba el reino de Dios con sus discípulos, subrayando la importancia de las mujeres que apoyaban estas misiones y la distinción entre predicar y anunciar según Lucas.

6 min Jesús discípulos reino de Dios Cafarnaún predicar 5 versículos 2 libros

Consulta

Textos bíblicos

Mateo
San Mateo (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Marcos
Marcos 15.40-41 (Reina-Valera 1909)

Y también estaban algunas mujeres mirando de lejos; entre las cuales estaba María Magdalena, y María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé;

Las cuales, estando aún él en Galilea, le habían seguido, y le servían; y otras muchas que juntamente con él habían subido á Jerusalem.

Lucas
San Lucas 8.1-3 (Reina-Valera 1909)

Y ACONTECIÓ después, que él caminaba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,

Y algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la cual habían salido siete demonios,

Y Juana, mujer de Chuza, procurador de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus haciendas.

Juan
Juan (Reina-Valera 1909) no citado en el libro

Detalles técnicos

Gráfico de barras del año 31

Lugar: La región de Cafarnaún en Galilea

Fecha: Octubre del año 31

Método de trabajo: Continuamos con Lucas

Nota sobre el método de trabajo: Marcos también aborda este tema

Cafarnaún

Lucas y Marcos hablan de estas mujeres que seguían a Jesús, el Mesías

Jesús, el Mesías, anuncia el reino de Dios con sus discípulos

Jesús, el Mesías, anuncia el reino de Dios con sus discípulos

Comentarios

Jesús, el Mesías, no limitó sus actividades a la ciudad de Cafarnaún y sus alrededores. Visitó tanto las ciudades como las aldeas de la región, acudiendo a todos los lugares donde era acogido. Así, los apóstoles pudieron observar su método para anunciar el reino de Dios a toda la población.

Este texto examina los aspectos logísticos de estos desplazamientos. Es pertinente abordar la gestión de la alimentación, la ropa y las diversas necesidades materiales asociadas a estas campañas de evangelización. Lucas menciona a personas responsables de estas tareas discretas. Se trata de mujeres, aunque no todas son nombradas explícitamente.

Consulte el anexo ANN030 titulado: Las mujeres que seguían a Jesús para obtener información detallada sobre la función y las aportaciones de estas mujeres.

Gracias a esta organización, el Maestro podía concentrarse por entero en enseñar a las multitudes. Al redactar estas líneas, Lucas debía tomar precauciones rigurosas debido a la persecución tan presente en aquella época. Las mujeres mencionadas probablemente ya habían fallecido, mientras que las demás personas permanecen anónimas.

Marcos, al evocar a las mujeres presentes al pie de la cruz, menciona: «que lo seguían y lo servían cuando estaba en Galilea, y otras muchas mujeres» (Marcos 15.41), lo que corrobora las palabras de Lucas. Mateo no las menciona, probablemente por razones de seguridad, pues, según nuestras conclusiones, redacta su Evangelio muy pronto, antes del año 46.

Lucas precisa que Jesús, el Mesías, predicaba y también anunciaba el reino de Dios, pero ¿cuál es la diferencia?

San Lucas 8.1 utiliza dos verbos distintos: predicar (kērussō en griego) y anunciar (euangelizō). Son cercanos, pero tienen matices interesantes.

"Predicar" (κῆρυσσω — kērussō)

Sentido principal: proclamar públicamente un mensaje con autoridad

Contexto: evoca la imagen del heraldo real que proclama un decreto

Implicación: insistencia en la forma solemne y pública del mensaje

"Anunciar la buena noticia" (εὐαγγελίζω — euangelizō)

Sentido principal: llevar una buena noticia, evangelizar

Contexto: este verbo suele estar vinculado al anuncio de la salvación, de la gracia y de la llegada del reino de Dios

Implicación: el contenido es alegre y liberador: una proclamación que transforma

En San Lucas 8.1, Jesús predica y anuncia la buena noticia:

«Jesús iba de ciudad en ciudad y de aldea en aldea, predicando y anunciando la buena noticia del reino de Dios».

El uso de ambos verbos subraya tanto la forma del mensaje (proclamación pública y solemne) como su contenido (una noticia alegre y portadora de esperanza).

Puede decirse que Jesús no se limita a hacer una declaración: proclama con autoridad y trae una buena noticia que transforma las vidas.