Jesús, el Mesías, no limitó sus actividades a la ciudad de Cafarnaún y sus alrededores. Visitó tanto las ciudades como las aldeas de la región, acudiendo a todos los lugares donde era acogido. Así, los apóstoles pudieron observar su método para anunciar el reino de Dios a toda la población.
Este texto examina los aspectos logísticos de estos desplazamientos. Es pertinente abordar la gestión de la alimentación, la ropa y las diversas necesidades materiales asociadas a estas campañas de evangelización. Lucas menciona a personas responsables de estas tareas discretas. Se trata de mujeres, aunque no todas son nombradas explícitamente.
Consulte el anexo ANN030 titulado: Las mujeres que seguían a Jesús para obtener información detallada sobre la función y las aportaciones de estas mujeres.
Gracias a esta organización, el Maestro podía concentrarse por entero en enseñar a las multitudes. Al redactar estas líneas, Lucas debía tomar precauciones rigurosas debido a la persecución tan presente en aquella época. Las mujeres mencionadas probablemente ya habían fallecido, mientras que las demás personas permanecen anónimas.
Marcos, al evocar a las mujeres presentes al pie de la cruz, menciona: «que lo seguían y lo servían cuando estaba en Galilea, y otras muchas mujeres» (Marcos 15.41), lo que corrobora las palabras de Lucas. Mateo no las menciona, probablemente por razones de seguridad, pues, según nuestras conclusiones, redacta su Evangelio muy pronto, antes del año 46.
Lucas precisa que Jesús, el Mesías, predicaba y también anunciaba el reino de Dios, pero ¿cuál es la diferencia?
San Lucas 8.1 utiliza dos verbos distintos: predicar (kērussō en griego) y anunciar (euangelizō). Son cercanos, pero tienen matices interesantes.
"Predicar" (κῆρυσσω — kērussō)
Sentido principal: proclamar públicamente un mensaje con autoridad
Contexto: evoca la imagen del heraldo real que proclama un decreto
Implicación: insistencia en la forma solemne y pública del mensaje
"Anunciar la buena noticia" (εὐαγγελίζω — euangelizō)
Sentido principal: llevar una buena noticia, evangelizar
Contexto: este verbo suele estar vinculado al anuncio de la salvación, de la gracia y de la llegada del reino de Dios
Implicación: el contenido es alegre y liberador: una proclamación que transforma
En San Lucas 8.1, Jesús predica y anuncia la buena noticia:
«Jesús iba de ciudad en ciudad y de aldea en aldea, predicando y anunciando la buena noticia del reino de Dios».
El uso de ambos verbos subraya tanto la forma del mensaje (proclamación pública y solemne) como su contenido (una noticia alegre y portadora de esperanza).
Puede decirse que Jesús no se limita a hacer una declaración: proclama con autoridad y trae una buena noticia que transforma las vidas.