1. El tesoro escondido

    El artículo explora la parábola del tesoro escondido de Mateo 13:44, subrayando el valor incalculable del Reino y el impacto transformador de su descubrimiento. Jesús utiliza esta parábola para mostrar cómo el reino de los cielos puede reorientar nuestras vidas y decisiones.

    San Mateo 13.44 (Reina-Valera 1909) :
    Además, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el campo; el cual hallado, el hombre lo encubre, y de gozo de ello va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.
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  2. La red

    El artículo explora la parábola de la red de Mateo 13:47-50, que destaca el juicio final y la responsabilidad personal. Utilizando la imagen de una red de pesca, Jesús ilustra el discernimiento entre justos y malvados al final de los tiempos, subrayando la necesidad de vivir de acuerdo con los principios del Reino de Dios.

    San Mateo 13.47-50 (Reina-Valera 1909) :
    Asimismo el reino de los cielos es semejante á la red, que echada en la mar, coge de todas suertes de peces:La cual estando llena, la sacaron á la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera.Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán á los malos de entre los justos,Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.
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  3. El siervo despiadado

    La parábola del siervo despiadado en Mateo 18:23-35 enseña que el perdón divino recibido debe convertirse en perdón ofrecido. Revela la distancia entre la generosidad divina y la dureza humana. El perdón es esencial para manifestar la misericordia divina en el Reino de Dios.

    San Mateo 18.23-35 (Reina-Valera 1909) :
    Por lo cual, el reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos.Y comenzando á hacer cuentas, le fué presentado uno que le debía diez mil talentos.Mas á éste, no pudiendo pagar, mandó su señor venderle, y á su mujer é hijos, con todo lo que tenía, y que se le pagase.Entonces aquel siervo, postrado, le adoraba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.El señor, movido á misericordia de aquel siervo, le soltó y le perdonó la deuda.Y saliendo aquel siervo, halló á uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y trabando de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que debes.Entonces su consiervo, postrándose á sus pies, le rogaba, diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.Mas él no quiso; sino fué, y le echó en la cárcel hasta que pagase la deuda.Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y viniendo, declararon á su señor todo lo que había pasado.Entonces llamándole su señor, le dice: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste:¿No te convenía también á ti tener misericordia de tu consiervo, como también yo tuve misericordia de ti?Entonces su señor, enojado, le entregó á los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de vuestros corazones cada uno á su hermano sus ofensas.
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  4. Los obreros contratados a distintas horas

    La parábola de los obreros contratados a distintas horas enseña que la gracia de Dios prevalece sobre el mérito humano. En el Reino, la generosidad divina supera las lógicas humanas e invita a acoger la bondad sin envidia. Mateo 20:1-16 ilustra la soberanía generosa de Dios.

    San Mateo 19.27 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros hemos dejado todo, y te hemos seguido: ¿qué pues tendremos?
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  5. Las bodas del hijo del rey

    El artículo trata de la parábola del banquete, comparando los relatos de Mateo y Lucas. Mateo subraya la responsabilidad de los invitados y las consecuencias del rechazo, mientras que Lucas destaca la inclusión de los excluidos. Estas perspectivas ilustran el llamamiento universal de Dios y la necesidad de una respuesta auténtica para participar en el Reino.

    San Mateo 22.1-14 (Reina-Valera 1909) :
    Y RESPONDIENDO Jesús, les volvió á hablar en parábolas, diciendo:El reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que hizo bodas á su hijo;Y envió sus siervos para que llamasen los llamados á las bodas; mas no quisieron venir.Volvió á enviar otros siervos, diciendo: Decid á los llamados: He aquí, mi comida he aparejado; mis toros y animales engordados son muertos, y todo está prevenido: venid á las bodas.Mas ellos no se cuidaron, y se fueron, uno á su labranza, y otro á sus negocios;Y otros, tomando á sus siervos, los afrentaron y los mataron.Y el rey, oyendo esto, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó á aquellos homicidas, y puso fuego á su ciudad.Entonces dice á sus siervos: Las bodas á la verdad están aparejadas; mas los que eran llamados no eran dignos.Id pues á las salidas de los caminos, y llamad á las bodas á cuantos hallareis.Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron á todos los que hallaron, juntamente malos y buenos: y las bodas fueron llenas de convidados.Y entró el rey para ver los convidados, y vió allí un hombre no vestido de boda.Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí no teniendo vestido de boda? Mas él cerró la boca.Entonces el rey dijo á los que servían: Atado de pies y de manos tomadle, y echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.
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  6. La perla de gran precio

    La parábola de la perla de gran precio enseña que el Reino de los cielos tiene un valor incalculable. Cuenta la historia de un mercader que lo vende todo para comprar una perla preciosa, lo que ilustra la radicalidad necesaria y el gozo del compromiso con el Reino.

    San Mateo 13.45-46 (Reina-Valera 1909) :
    También el reino de los cielos es semejante al hombre tratante, que busca buenas perlas;Que hallando una preciosa perla, fué y vendió todo lo que tenía, y la compró.
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