Étude 1 sur 13 · Le sermon sur la montagne (9), La vengeance

  1. Étude 1 : Le sermon sur la montagne (9), La vengeance
  2. Étude 2 : Le sermon sur la montagne (17), ne pas juger les autres
  3. Étude 3 : La compassion du Messie Jésus pour la foule
  4. Étude 4 : Parabole de la brebis perdue
  5. Étude 5 : Discipline dans l'Eglise et le pardon
  6. Étude 6 : Parabole du roi et du serviteur
  7. Étude 7 : La réaction de Jacques et Jean
  8. Étude 8 : La femme adultère
  9. Étude 9 : Le bon samaritain
  10. Étude 10 : La parabole de l’ami importun
  11. Étude 11 : La parabole du figuier stérile
  12. Étude 12 : La parabole de la drachme perdue
  13. Étude 13 : Le serviteur impitoyable

De la segunda a la tercera fiesta de Pascua

  • El sermón del monte (9), La venganza

    PER093 examina la enseñanza de Jesús sobre la venganza en el Sermón del monte (Mt 5.38-42). Jesús reinterpreta la ley del talión (Ex 21.24 ; Lv 24.20 ; Dt 19.21) al llamar a sus discípulos a la no violencia, al perdón y al amor a los enemigos. Esta enseñanza, propia de Mateo, no promueve la pasividad total, sino una respuesta pacífica que trasciende la lógica de la venganza, en consonancia con Rm 12.17 y 1 P 3.9.

    Romanos 12.17 (Reina-Valera 1909) :
    No paguéis á nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.
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  • El sermón del monte (17), no juzgar a los demás

    Este artículo examina el sermón del monte de Jesús, especialmente la prohibición de juzgar a los demás. Al destacar Mateo 7.1-6 y Lucas 6.37-45, aboga por la misericordia y la reciprocidad en las relaciones interpersonales.

    San Lucas 6.37-45 (Reina-Valera 1909) :
    No juzguéis, y no seréis juzgados: no condenéis, y no seréis condenados: perdonad, y seréis perdonados.Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en vuestro seno: porque con la misma medida que midiereis, os será vuelto á medir.Y les decía una parábola: ¿Puede el ciego guiar al ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?El discípulo no es sobre su maestro; mas cualquiera que fuere como el maestro, será perfecto.¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y la viga que está en tu propio ojo no consideras?¿O cómo puedes decir á tu hermano: Hermano, deja, echaré fuera la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en tu ojo? Hipócrita, echa primero fuera de tu ojo la viga, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.Porque no es buen árbol el que da malos frutos; ni árbol malo el que da buen fruto.Porque cada árbol por su fruto es conocido: que no cogen higos de los espinos, ni vendimian uvas de las zarzas.El buen hombre del buen tesoro de su corazón saca bien; y el mal hombre del mal tesoro de su corazón saca mal; porque de la abundancia del corazón habla su boca.
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  • La compasión del Mesías Jesús por la multitud

    La péricope 160 analyse Matthieu 9.36-38, où Jésus, à Capernaüm, est profondément ému de compassion pour la foule 'harassée et abattue comme des brebis sans berger'. Le terme grec 'splagchnizomai' exprime une compassion viscérale qui motive Jésus à enseigner, guérir et nourrir, contrastant avec l'indifférence des chefs religieux. Cette compassion devient un modèle pour les disciples.

    San Mateo 9.37 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces dice á sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.
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De la tercera Pascua al comienzo de la última semana

  • Parábola de la oveja perdida

    La parábola de la oveja perdida (Mt 18.10-14; Lc 15.3-7) la enseña Jesús en Cafarnaún en septiembre del año 32 d. C., poco antes de su partida definitiva de Galilea. Mateo pone el acento en la protección de los «pequeños» y en la voluntad divina de no perder a ninguno de ellos, mientras que Lucas subraya la alegría celestial por el pecador arrepentido. La figura del pastor remite a la misión mesiánica de Jesús, buen pastor que prepara a sus discípulos para su ausencia prometiéndoles un guía espiritual.

    Juan 14.16-18 (Reina-Valera 1909) :
    Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:Al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conocéis; porque está con vosotros, y será en vosotros.No os dejaré huérfanos: vendré á vosotros.
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  • Disciplina en la Iglesia y perdón

    La perícopa 203 presenta la enseñanza de Jesús sobre la disciplina eclesial y el perdón, en Cafarnaún en septiembre del año 32 d. C. Mateo 18.15-22 y Lucas 17.3-4 desarrollan la corrección fraterna, la autoridad de la Iglesia, la oración comunitaria y el perdón ilimitado (setenta veces siete). Estos temas fundamentan una ética relacional cristiana centrada en la reconciliación y en la misericordia divina.

    San Mateo 18.15-22 (Reina-Valera 1909) :
    Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redargúyele entre ti y él solo: si te oyere, has ganado á tu hermano.Mas si no te oyere, toma aún contigo uno ó dos, para que en boca de dos ó de tres testigos conste toda palabra.Y si no oyere á ellos, dilo á la iglesia: y si no oyere á la iglesia, tenle por étnico y publicano.De cierto os digo que todo lo que ligareis en la tierra, será ligado en el cielo; y todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo.Otra vez os digo, que si dos de vosotros se convinieren en la tierra, de toda cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.Porque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos.Entonces Pedro, llegándose á él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré á mi hermano que pecare contra mí? ¿hasta siete?Jesús le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.
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  • Parábola del rey y del siervo

    La parábola del rey y el siervo (Mt 18.23-35), narrada en Cafarnaún en septiembre del año 32, es exclusiva de Mateo. Ilustra la importancia capital del perdón al comparar una deuda inmensa de 10 000 talentos, cancelada por un rey misericordioso, con una pequeña deuda de 100 monedas que el siervo perdonado se niega a perdonar. La enseñanza central: quienes han sido perdonados por Dios deben perdonar a su vez, so pena de perder la gracia recibida.

    Exodo 21.24 (Reina-Valera 1909) :
    Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,
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  • La reacción de Santiago y Juan

    Durante el viaje de Jesús por Samaria, Jacobo y Juan, los «hijos del trueno», proponen hacer descender fuego del cielo sobre una aldea samaritana hostil. Jesús los reprende severamente, recordando que vino para salvar a los hombres y no para perderlos. Este episodio, relatado únicamente por Lucas (Lc 9.54-56), ilustra las tensiones entre judíos y samaritanos y la formación progresiva de los discípulos hacia un espíritu de misericordia.

    2 Reyes 1.9-12 (Reina-Valera 1909) :
    Y envió luego á él un capitán de cincuenta con sus cincuenta, el cual subió á él; y he aquí que él estaba sentado en la cumbre del monte. Y él le dijo: Varón de Dios, el rey ha dicho que desciendas.Y Elías respondió, y dijo al capitán de cincuenta: Si yo soy varón de Dios, descienda fuego del cielo, y consúmate con tus cincuenta. Y descendió fuego del cielo, que lo consumió á él y á sus cincuenta.Volvió el rey á enviar á él otro capitán de cincuenta con sus cincuenta; y hablóle, y dijo: Varón de Dios, el rey ha dicho así: Desciende presto.Y respondióle Elías, y dijo: Si yo soy varón de Dios, descienda fuego del cielo, y consúmate con tus cincuenta. Y descendió fuego del cielo, que lo consumió á él y á sus cincuenta.
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  • La mujer adúltera

    La perícopa 217 relata el episodio de la mujer adúltera (Juan 8.1-11), en el que unos fariseos tienden una trampa a Jesús presentándole a una mujer sorprendida en flagrante delito. Jesús desbarata la trampa con su célebre palabra, que invita al que esté sin pecado a arrojar la primera piedra, y luego perdona a la mujer. Este relato, cuya autenticidad textual se discute, ilustra la unión de la justicia y la misericordia divinas y revela la autoridad única de Jesús para justificar.

    Deuteronomio 22.22-24 (Reina-Valera 1909) :
    Cuando se sorprendiere alguno echado con mujer casada con marido, entrambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer: así quitarás el mal de Israel.Cuando fuere moza virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en la ciudad, y se echare con ella;Entonces los sacaréis á ambos á la puerta de aquella ciudad, y los apedrearéis con piedras, y morirán; la moza porque no dió voces en la ciudad, y el hombre porque humilló á la mujer de su prójimo: así quitarás el mal de en medio de ti.
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  • El buen samaritano

    La perícopa PER222 presenta la parábola del buen samaritano (Lucas 10.25-37), contada por Jesús en respuesta a un maestro de la Ley que quería tenderle una trampa. Situada en Betania, al otro lado del Jordán, en noviembre del año 32, esta parábola enseña que el verdadero «prójimo» no se define por la religión ni por la cultura, sino por el acto de misericordia. El samaritano despreciado se convierte en el modelo de la compasión, figura simbólica del propio Mesías que acude en auxilio de la humanidad herida.

    San Lucas 10.25-37 (Reina-Valera 1909) :
    Y he aquí, un doctor de la ley se levantó, tentándole y diciendo: Maestro, ¿haciendo qué cosa poseeré la vida eterna?Y él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿cómo lees?Y él respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y á tu prójimo como á ti mismo.Y díjole: Bien has respondido: haz esto, y vivirás.Mas él, queriéndose justificar á sí mismo, dijo á Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?Y respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalem á Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; é hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.Y aconteció, que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, se pasó de un lado.Y asimismo un Levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, se pasó de un lado.Mas un Samaritano que transitaba, viniendo cerca de él, y viéndole, fué movido á misericordia;Y llegándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole sobre su cabalgadura, llevóle al mesón, y cuidó de él.Y otro día al partir, sacó dos denarios, y diólos al huésped, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que de más gastares, yo cuando vuelva te lo pagaré.¿Quién, pues, de estos tres te parece que fué el prójimo de aquél que cayó en manos de los ladrones?Y él dijo: El que usó con él de misericordia. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.
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  • La parábola del amigo inoportuno

    La parábola del amigo importuno (Lucas 11.5-13), exclusiva del evangelio de Lucas, sigue a la enseñanza del Padrenuestro. En ella, Jesús enseña la perseverancia en la oración: si un amigo acaba cediendo ante la insistencia, cuánto más generosamente dará Dios a quienes le oran con fe, ofreciendo incluso el Espíritu Santo a quienes se lo piden.

    San Lucas 11.9-13 (Reina-Valera 1909) :
    Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y os será abierto.Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abre.¿Y cuál padre de vosotros, si su hijo le pidiere pan, le dará una piedra? ó, si pescado, ¿en lugar de pescado, le dará una serpiente?O, si le pidiere un huevo, ¿le dará un escorpión?Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo á los que lo pidieren de él?
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  • La parábola de la higuera estéril

    La parábola de la higuera estéril (Lucas 13.6-9), relatada únicamente por Lucas, ilustra la paciencia de Dios y la urgencia de la conversión. Jesús advierte que todo discípulo sin fruto espiritual corre el riesgo de ser juzgado, subrayando al mismo tiempo que Dios concede un tiempo de gracia adicional. Este texto se inscribe en la continuidad de Lucas 13.1-5 y encierra un doble mensaje: advertencia solemne y misericordia divina.

    Juan 9.1-3 (Reina-Valera 1909) :
    Y PASANDO Jesús, vió un hombre ciego desde su nacimiento.Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: Rabbí, ¿quién pecó, éste ó sus padres, para que naciese ciego?Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él.
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  • La parábola de la dracma perdida

    Esta parábola, exclusiva de Lucas, muestra a Dios, representado bajo los rasgos de una mujer, buscando y encontrando una dracma perdida. Simboliza al alma extraviada pero preciosa a los ojos de Dios, y subraya Su misericordia y Su alegría por el regreso del que se había perdido.

    San Lucas 15.8-10 (Reina-Valera 1909) :
    ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si perdiere una dracma, no enciende el candil, y barre la casa, y busca con diligencia hasta hallarla?Y cuando la hubiere hallado, junta las amigas y las vecinas, diciendo: Dadme el parabién, porque he hallado la dracma que había perdido.Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.
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Ministerio de Jesús: llamamientos, milagros y enseñanzas

  • El siervo despiadado

    La parabole du serviteur impitoyable dans Matthieu 18:23-35 enseigne que le pardon divin reçu doit devenir pardon offert. Elle révèle l'écart entre la générosité divine et la dureté humaine. Le pardon est essentiel pour manifester la miséricorde divine dans le Royaume de Dieu.

    San Mateo 18.23-35 (Reina-Valera 1909) :
    Por lo cual, el reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos.Y comenzando á hacer cuentas, le fué presentado uno que le debía diez mil talentos.Mas á éste, no pudiendo pagar, mandó su señor venderle, y á su mujer é hijos, con todo lo que tenía, y que se le pagase.Entonces aquel siervo, postrado, le adoraba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.El señor, movido á misericordia de aquel siervo, le soltó y le perdonó la deuda.Y saliendo aquel siervo, halló á uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y trabando de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que debes.Entonces su consiervo, postrándose á sus pies, le rogaba, diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.Mas él no quiso; sino fué, y le echó en la cárcel hasta que pagase la deuda.Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y viniendo, declararon á su señor todo lo que había pasado.Entonces llamándole su señor, le dice: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste:¿No te convenía también á ti tener misericordia de tu consiervo, como también yo tuve misericordia de ti?Entonces su señor, enojado, le entregó á los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de vuestros corazones cada uno á su hermano sus ofensas.
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