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Los llamamientos de los discípulos

El artículo analiza los diferentes relatos de los evangelios sobre el llamamiento de los primeros discípulos de Jesús, mostrando que estas narraciones no se contradicen, sino que se complementan. Mateo, Marcos, Lucas y Juan ofrecen cada uno una perspectiva única que ilumina distintas etapas del compromiso de los discípulos.

51 min llamamiento discípulos Jesús Evangelios Pedro 76 versículos 5 libros

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Introducción

Los relatos del llamamiento de los primeros discípulos por Jesús el Mesías presentan, a primera vista, ciertas diferencias. Mateo, Marcos y Lucas sitúan el llamamiento de varios discípulos en Galilea, a orillas del lago de Tiberíades o del , mientras que Juan relata un primer encuentro en Judea, cerca del Jordán, poco después del bautismo de Jesús (San Mateo 4.18-22, Marcos 1.16-20, San Lucas 5.1-11, Juan 1.35-51). Esta diversidad ha llevado a veces a algunos lectores a hablar de contradicción.

Sin embargo, una lectura atenta de los textos muestra que no es necesario oponer estos relatos. Es posible, por el contrario, entender que describen varias etapas sucesivas en la relación de los discípulos con Jesús. Juan parece relatar un primer encuentro y un primer apego. Los sinópticos, por su parte, ponen sobre todo de relieve un llamamiento más comprometedor, que lleva a algunos discípulos a dejar su actividad para seguir a Jesús de manera duradera. Vamos, pues, a examinar estos textos para comprender mejor cómo se articulan y se complementan.

Mapa del llamamiento de los discípulos

I. Los relatos de Mateo y de Marcos

Mateo y Marcos relatan ambos el llamamiento de Simón, llamado Pedro, de Andrés su hermano, y luego de Santiago y de Juan, los hijos de Zebedeo, a orillas del mar de Galilea (San Mateo 4.18-22, Marcos 1.16-20).

Jesús los ve en el ejercicio de su oficio de pescadores. Simón y Andrés echan una red al lago, mientras que Santiago y Juan remiendan las suyas en una barca con su padre (San Mateo 4.18-21, Marcos 1.16-19). Jesús les dirige entonces este llamamiento:

San Mateo 4.19 (Reina-Valera 1909) :
Y díceles: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

Marcos 1.17 (Reina-Valera 1909) :
Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.

El relato insiste en la rapidez y la fuerza de su respuesta. Simón y Andrés dejan enseguida sus redes, y Santiago y Juan abandonan no solo su barca, sino también a su padre, para seguir a Jesús (San Mateo 4.20-22, Marcos 1.18-20). Mateo y Marcos no se detienen en los detalles anteriores. Quieren mostrar sobre todo el momento en que estos hombres responden a un llamamiento decisivo que trastoca su existencia.

En Mateo, este episodio se sitúa después del bautismo de Jesús, después de las tentaciones en el desierto, después del arresto de Juan el Bautista y después de la instalación de Jesús en Galilea, en la región de Capernaúm (San Mateo 3.13-17, San Mateo 4.1-11, San Mateo 4.12-16). Marcos sigue la misma progresión general (Marcos 1.9-15). El marco es, pues, el del comienzo del ministerio de Jesús en Galilea, tras una fase anterior vinculada a Juan el Bautista.

II. El relato de Lucas

Lucas relata también el llamamiento de Simón, Santiago y Juan en Galilea, pero desarrolla más las circunstancias de este acontecimiento (San Lucas 5.1-11).

Jesús enseña a orillas del lago, sube a la barca de Simón para hablar a la multitud, y luego pide a los pescadores que echen sus redes en aguas profundas (San Lucas 5.1-4). Simón le responde que han trabajado toda la noche sin pescar nada, pero obedece a su palabra (San Lucas 5.5). La pesca se vuelve entonces tan abundante que las redes están a punto de romperse y hay que hacer señas a sus compañeros para que vengan a ayudarlos (San Lucas 5.6-7).

Esta escena da al llamamiento una intensidad particular. Ante una señal así, Simón Pedro cae de rodillas ante Jesús y le dice:

San Lucas 5.8 (Reina-Valera 1909) :
Lo cual viendo Simón Pedro, se derribó de rodillas á Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.

Jesús le responde que no tema, y le anuncia que de ahora en adelante será pescador de hombres (San Lucas 5.10). Lucas concluye diciendo que llevaron las barcas a tierra, lo dejaron todo y lo siguieron (San Lucas 5.11).

Este relato no contradice los de Mateo y Marcos. Se trata del mismo llamamiento general, pero Lucas añade un elemento llamativo: la pesca milagrosa. Allí donde Mateo y Marcos resumen el acontecimiento, Lucas muestra su profundidad espiritual y el efecto que produjo en Simón. Permite también comprender mejor por qué estos hombres estuvieron dispuestos a dejarlo todo para seguir a Jesús.

Hay que notar también que, antes de esta escena, Lucas ya relata la curación de la suegra de Simón en Capernaúm (San Lucas 4.38-39). Esto significa que Simón ya conoce a Jesús antes de la pesca milagrosa. El llamamiento de (San Lucas 5.1-11) no puede entenderse, pues, como su primer contacto, sino más bien como una etapa nueva y más comprometedora en una relación ya iniciada.

III. El contexto de los Evangelios sinópticos

Los relatos de Mateo, Marcos y Lucas muestran, pues, menos un primer encuentro que un llamamiento a un compromiso más profundo. Jesús no se contenta con invitar a unos hombres a venir a escucharlo; les pide que lo sigan de ahora en adelante más de cerca. Los pescadores se convierten en sus colaboradores cercanos. Son llamados a entrar en una nueva etapa de su vida, marcada por la renuncia a su actividad habitual y por el aprendizaje de una misión nueva (San Mateo 4.19, Marcos 1.17, San Lucas 5.10).

Es importante señalar que, en los sinópticos, este llamamiento se produce ya después de varios acontecimientos significativos: el bautismo de Jesús, las tentaciones en el desierto, el comienzo de su predicación en Galilea y, según Lucas, varios milagros en Capernaúm (San Mateo 4.12-17, Marcos 1.14-15, San Lucas 4.31-41). No estamos, pues, en el comienzo absoluto de su descubrimiento de Jesús. Es más acertado ver en ello el llamamiento a una consagración más plena.

Así, cuando Mateo y Marcos dicen que dejaron enseguida sus redes para seguirlo (San Mateo 4.20, Marcos 1.18), esto no implica necesariamente que nunca hubieran encontrado a Jesús antes. Significa sobre todo que responden aquí a un llamamiento decisivo, que transforma su manera de vivir.

IV. Las informaciones del Evangelio de Juan

El Evangelio de Juan aporta valiosos datos complementarios. Sitúa un primer encuentro entre Jesús y algunos discípulos en Judea, en el contexto del testimonio de Juan el Bautista (Juan 1.35-51).

Juan el Bautista ve pasar a Jesús y declara:

Juan 1.36 (Reina-Valera 1909) :
Y mirando á Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.

Dos de sus discípulos oyen esta palabra y se ponen a seguir a Jesús (Juan 1.37). Uno de ellos es Andrés, el hermano de Simón Pedro (Juan 1.40).

Andrés va luego a buscar a Simón y le anuncia:

Juan 1.41 (Reina-Valera 1909) :
Este halló primero á su hermano Simón, y díjole: Hemos hallado al Mesías (que declarado es, el Cristo).

Lo lleva a Jesús, quien le da el nombre de Cefas, es decir, Pedro (Juan 1.42). Al día siguiente, Jesús llama a Felipe, y luego Natanael es llevado a su vez ante él (Juan 1.43-49). Tenemos, pues, aquí una primera fase de reunión en torno a Jesús, distinta de la escena a orillas del lago.

En este relato, los discípulos no parecen abandonar todavía de inmediato su oficio para seguir a Jesús a todas partes. Se trata más bien de un primer encuentro, de un primer apego y de un primer reconocimiento de su identidad. Andrés reconoce en él al Mesías (Juan 1.41), Felipe afirma haber encontrado a aquel de quien hablaron Moisés y los profetas (Juan 1.45), y Natanael lo confiesa como Hijo de Dios y rey de Israel (Juan 1.49). La fe comienza, pues, a nacer desde esta primera etapa.

Juan relata a continuación varios acontecimientos ausentes, en este punto, en los sinópticos. Jesús va a Galilea para las , donde realiza la primera de sus señales (Juan 2.1-11). Luego desciende a Capernaúm con su madre, sus hermanos y sus discípulos (Juan 2.12). Después sube de nuevo a Judea, donde permanece con sus discípulos y donde estos bautizan (Juan 3.22-26, Juan 4.1-2). Solo después de esta fase parte de nuevo hacia Galilea (Juan 4.3).

Estos elementos muestran que, entre el primer encuentro relatado por Juan y el llamamiento más radical a orillas del lago, pudieron suceder varios acontecimientos. Los discípulos tuvieron, pues, tiempo de ver actuar a Jesús, de oír su enseñanza y de madurar su apego a él.

Hemos situado todos estos acontecimientos cronológicamente en la sinopsis,

PER033: Los primeros discípulos,

PER034: El encuentro con Felipe,

PER035: El encuentro del Mesías Jesús con Natanael,

PER054: La confirmación del llamamiento de los discípulos,

PER066: El llamamiento de otro discípulo, Mateo,

En efecto, el relato de Juan difiere sensiblemente de los de Mateo, Marcos y Lucas. ¿Puede verse en ello una contradicción?

V. El papel de Juan el Bautista

El papel de Juan el Bautista es esencial en esta primera fase. No es un detalle secundario que los primeros discípulos de Jesús provengan precisamente del círculo de Juan el Bautista (Juan 1.35-37). Juan el Bautista preparaba el camino del Señor (Isaías 40.3, Juan 1.23). Señala a Jesús como más grande que él, y acepta hacerse a un lado ante aquel que viene después de él (Juan 1.29-34, Juan 3.27-30).

Esto explica por qué algunos de sus discípulos pasan naturalmente de Juan a Jesús. No traicionan a su primer maestro; al contrario, siguen la dirección que él les indica. Cuando Juan el Bautista presenta a Jesús como el Cordero de Dios, sus discípulos comprenden que aquel a quien esperaban ya está aquí (Juan 1.36-37).

Este dato es importante para comprender la continuidad entre Juan y Jesús. Los primeros discípulos no llegan ante Jesús sin preparación. Ya habían sido formados, por el ministerio de Juan el Bautista, en la espera del Mesías, en el arrepentimiento y en la escucha de la palabra profética (San Mateo 3.1-6, Juan 1.6-8).

VI. Cómo armonizar a Juan con los sinópticos

La manera más sencilla de comprender el conjunto de los textos es admitir varias etapas en el llamamiento de los discípulos. Según Juan, hay primero un encuentro en Judea, poco después del bautismo de Jesús. Algunos hombres comienzan entonces a seguirlo, reconocen en él al Mesías y se apegan a su persona (Juan 1.35-51). Esta primera etapa puede entenderse como un primer compromiso, una adhesión inicial o un primer paso en el seguimiento de Jesús.

Más tarde, después del arresto de Juan el Bautista, Jesús va a Galilea y comienza allí con más claridad su ministerio público (San Mateo 4.12, Marcos 1.14, Juan 4.1-3). Es en este contexto donde se produce el llamamiento relatado por Mateo, Marcos y Lucas. Esta vez ya no se trata solo de un encuentro ni siquiera de una simple adhesión interior. Jesús llama a estos hombres a seguirlo de manera permanente, a dejar sus ocupaciones principales y a entrar en una relación de discípulos más estrecha y más exigente (San Mateo 4.18-22, San Lucas 5.1-11).

Esta lectura da bien cuenta del conjunto de los datos. Explica por qué Simón Pedro ya conoce a Jesús cuando Lucas relata la pesca milagrosa (San Lucas 4.38-39, San Lucas 5.3-5). Explica también por qué Juan puede relatar un encuentro con Andrés y Simón antes del llamamiento definitivo a orillas del lago (Juan 1.40-42). No se trata, pues, de relatos contradictorios, sino de acontecimientos distintos relatados según el propósito propio de cada evangelista.

VII. El sentido espiritual de estos llamamientos

Esta distinción entre varias etapas no tiene nada de artificial. Corresponde bien a la manera en que Dios actúa a menudo en la vida de los hombres. Puede haber un primer encuentro, una primera convicción, una primera fe, y luego un llamamiento más profundo y más exigente, que compromete toda la existencia. Los discípulos oyeron primero el testimonio de Juan el Bautista, luego encontraron a Jesús, luego vieron sus señales, antes de ser llamados a dejarlo todo para seguirlo plenamente (Juan 1.36-41, Juan 2.11, San Lucas 5.11).

El relato de los sinópticos muestra que seguir a Jesús no consiste solamente en admirar su enseñanza o en reconocer su identidad. Se trata también de responder a su llamamiento con un compromiso concreto. El discípulo no se queda simplemente como observador; se convierte en colaborador. Eso es precisamente lo que significa la palabra:

San Mateo 4.19 (Reina-Valera 1909) :
Y díceles: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

Marcos 1.17 (Reina-Valera 1909) :
Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.

San Lucas 5.10 (Reina-Valera 1909) :
Y asimismo á Jacobo y á Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo á Simón: No temas: desde ahora pescarás hombres.

Por su parte, Juan insiste más en el descubrimiento progresivo de la identidad de Jesús. Los primeros discípulos vienen, ven dónde mora, permanecen con él y luego confiesan que es el Mesías (Juan 1.38-41). Los sinópticos, por su parte, subrayan sobre todo la autoridad de su llamamiento y la radicalidad de la respuesta. Las dos perspectivas se complementan admirablemente.

Conclusión

El relato de Juan sitúa el primer encuentro de varios discípulos con Jesús en Judea, en el contexto directo del testimonio de Juan el Bautista (Juan 1.35-51). Los relatos de Mateo, Marcos y Lucas sitúan, por su parte, en Galilea un llamamiento más decisivo, por el cual Simón, Andrés, Santiago y Juan abandonan efectivamente su actividad para seguir a Jesús de manera duradera (San Mateo 4.18-22, Marcos 1.16-20, San Lucas 5.1-11).

No es, pues, necesario hablar de contradicción. Los textos pueden entenderse como la descripción de varias etapas: un primer encuentro, un primer apego y luego un llamamiento más radical al discipulado. Juan aporta datos complementarios que iluminan a los sinópticos, mientras que los sinópticos ponen el acento en el momento decisivo en que estos hombres lo dejan todo para entrar en una nueva fase de su vida junto al Mesías Jesús.

Debemos, pues, reconocer que los evangelistas no eligieron todos relatar los mismos momentos ni subrayar los mismos aspectos. Esto no disminuye en nada el valor histórico de sus relatos. Al contrario, esta diversidad muestra que no copiaron mecánicamente un solo esquema, sino que retuvieron, bajo la inspiración de Dios, los elementos más útiles para su propósito. El conjunto forma un cuadro coherente de los comienzos de la relación entre Jesús y sus primeros discípulos.