El artículo analiza los diferentes relatos de los evangelios sobre el llamamiento de los primeros discípulos de Jesús, mostrando que estas narraciones no se contradicen, sino que se complementan. Mateo, Marcos, Lucas y Juan ofrecen cada uno una perspectiva única que ilumina distintas etapas del compromiso de los discípulos.
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Los relatos del llamamiento de los primeros discípulos por Jesús el Mesías presentan, a primera vista, ciertas diferencias. Mateo, Marcos y Lucas sitúan el llamamiento de varios discípulos en Galilea, a orillas del lago de Tiberíades o del , mientras que Juan relata un primer encuentro en Judea, cerca del Jordán, poco después del bautismo de Jesús (San Mateo 4.18-22, Marcos 1.16-20, San Lucas 5.1-11, Juan 1.35-51). Esta diversidad ha llevado a veces a algunos lectores a hablar de contradicción.
Sin embargo, una lectura atenta de los textos muestra que no es necesario oponer estos relatos. Es posible, por el contrario, entender que describen varias etapas sucesivas en la relación de los discípulos con Jesús. Juan parece relatar un primer encuentro y un primer apego. Los sinópticos, por su parte, ponen sobre todo de relieve un llamamiento más comprometedor, que lleva a algunos discípulos a dejar su actividad para seguir a Jesús de manera duradera. Vamos, pues, a examinar estos textos para comprender mejor cómo se articulan y se complementan.
I. Los relatos de Mateo y de Marcos
Mateo y Marcos relatan ambos el llamamiento de Simón, llamado Pedro, de Andrés su hermano, y luego de Santiago y de Juan, los hijos de Zebedeo, a orillas del mar de Galilea (San Mateo 4.18-22, Marcos 1.16-20).
Jesús los ve en el ejercicio de su oficio de pescadores. Simón y Andrés echan una red al lago, mientras que Santiago y Juan remiendan las suyas en una barca con su padre (San Mateo 4.18-21, Marcos 1.16-19). Jesús les dirige entonces este llamamiento:
San Mateo 4.19 (Reina-Valera 1909) :
Y díceles: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.
Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Marcos 1.17 (Reina-Valera 1909) :
Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.
Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
El relato insiste en la rapidez y la fuerza de su respuesta. Simón y Andrés dejan enseguida sus redes, y Santiago y Juan abandonan no solo su barca, sino también a su padre, para seguir a Jesús (San Mateo 4.20-22, Marcos 1.18-20). Mateo y Marcos no se detienen en los detalles anteriores. Quieren mostrar sobre todo el momento en que estos hombres responden a un llamamiento decisivo que trastoca su existencia.
En Mateo, este episodio se sitúa después del bautismo de Jesús, después de las tentaciones en el desierto, después del arresto de Juan el Bautista y después de la instalación de Jesús en Galilea, en la región de Capernaúm (San Mateo 3.13-17, San Mateo 4.1-11, San Mateo 4.12-16). Marcos sigue la misma progresión general (Marcos 1.9-15). El marco es, pues, el del comienzo del ministerio de Jesús en Galilea, tras una fase anterior vinculada a Juan el Bautista.
II. El relato de Lucas
Lucas relata también el llamamiento de Simón, Santiago y Juan en Galilea, pero desarrolla más las circunstancias de este acontecimiento (San Lucas 5.1-11).
Jesús enseña a orillas del lago, sube a la barca de Simón para hablar a la multitud, y luego pide a los pescadores que echen sus redes en aguas profundas (San Lucas 5.1-4). Simón le responde que han trabajado toda la noche sin pescar nada, pero obedece a su palabra (San Lucas 5.5). La pesca se vuelve entonces tan abundante que las redes están a punto de romperse y hay que hacer señas a sus compañeros para que vengan a ayudarlos (San Lucas 5.6-7).
Esta escena da al llamamiento una intensidad particular. Ante una señal así, Simón Pedro cae de rodillas ante Jesús y le dice:
San Lucas 5.8 (Reina-Valera 1909) :
Lo cual viendo Simón Pedro, se derribó de rodillas á Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.
Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Jesús le responde que no tema, y le anuncia que de ahora en adelante será pescador de hombres (San Lucas 5.10). Lucas concluye diciendo que llevaron las barcas a tierra, lo dejaron todo y lo siguieron (San Lucas 5.11).
Este relato no contradice los de Mateo y Marcos. Se trata del mismo llamamiento general, pero Lucas añade un elemento llamativo: la pesca milagrosa. Allí donde Mateo y Marcos resumen el acontecimiento, Lucas muestra su profundidad espiritual y el efecto que produjo en Simón. Permite también comprender mejor por qué estos hombres estuvieron dispuestos a dejarlo todo para seguir a Jesús.
Hay que notar también que, antes de esta escena, Lucas ya relata la curación de la suegra de Simón en Capernaúm (San Lucas 4.38-39). Esto significa que Simón ya conoce a Jesús antes de la pesca milagrosa. El llamamiento de (San Lucas 5.1-11) no puede entenderse, pues, como su primer contacto, sino más bien como una etapa nueva y más comprometedora en una relación ya iniciada.
III. El contexto de los Evangelios sinópticos
Los relatos de Mateo, Marcos y Lucas muestran, pues, menos un primer encuentro que un llamamiento a un compromiso más profundo. Jesús no se contenta con invitar a unos hombres a venir a escucharlo; les pide que lo sigan de ahora en adelante más de cerca. Los pescadores se convierten en sus colaboradores cercanos. Son llamados a entrar en una nueva etapa de su vida, marcada por la renuncia a su actividad habitual y por el aprendizaje de una misión nueva (San Mateo 4.19, Marcos 1.17, San Lucas 5.10).
Es importante señalar que, en los sinópticos, este llamamiento se produce ya después de varios acontecimientos significativos: el bautismo de Jesús, las tentaciones en el desierto, el comienzo de su predicación en Galilea y, según Lucas, varios milagros en Capernaúm (San Mateo 4.12-17, Marcos 1.14-15, San Lucas 4.31-41). No estamos, pues, en el comienzo absoluto de su descubrimiento de Jesús. Es más acertado ver en ello el llamamiento a una consagración más plena.
Así, cuando Mateo y Marcos dicen que dejaron enseguida sus redes para seguirlo (San Mateo 4.20, Marcos 1.18), esto no implica necesariamente que nunca hubieran encontrado a Jesús antes. Significa sobre todo que responden aquí a un llamamiento decisivo, que transforma su manera de vivir.
IV. Las informaciones del Evangelio de Juan
El Evangelio de Juan aporta valiosos datos complementarios. Sitúa un primer encuentro entre Jesús y algunos discípulos en Judea, en el contexto del testimonio de Juan el Bautista (Juan 1.35-51).
Juan el Bautista ve pasar a Jesús y declara:
Juan 1.36 (Reina-Valera 1909) :
Y mirando á Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.
Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Dos de sus discípulos oyen esta palabra y se ponen a seguir a Jesús (Juan 1.37). Uno de ellos es Andrés, el hermano de Simón Pedro (Juan 1.40).
Andrés va luego a buscar a Simón y le anuncia:
Juan 1.41 (Reina-Valera 1909) :
Este halló primero á su hermano Simón, y díjole: Hemos hallado al Mesías (que declarado es, el Cristo).
Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Lo lleva a Jesús, quien le da el nombre de Cefas, es decir, Pedro (Juan 1.42). Al día siguiente, Jesús llama a Felipe, y luego Natanael es llevado a su vez ante él (Juan 1.43-49). Tenemos, pues, aquí una primera fase de reunión en torno a Jesús, distinta de la escena a orillas del lago.
En este relato, los discípulos no parecen abandonar todavía de inmediato su oficio para seguir a Jesús a todas partes. Se trata más bien de un primer encuentro, de un primer apego y de un primer reconocimiento de su identidad. Andrés reconoce en él al Mesías (Juan 1.41), Felipe afirma haber encontrado a aquel de quien hablaron Moisés y los profetas (Juan 1.45), y Natanael lo confiesa como Hijo de Dios y rey de Israel (Juan 1.49). La fe comienza, pues, a nacer desde esta primera etapa.
Juan relata a continuación varios acontecimientos ausentes, en este punto, en los sinópticos. Jesús va a Galilea para las , donde realiza la primera de sus señales (Juan 2.1-11). Luego desciende a Capernaúm con su madre, sus hermanos y sus discípulos (Juan 2.12). Después sube de nuevo a Judea, donde permanece con sus discípulos y donde estos bautizan (Juan 3.22-26, Juan 4.1-2). Solo después de esta fase parte de nuevo hacia Galilea (Juan 4.3).
Estos elementos muestran que, entre el primer encuentro relatado por Juan y el llamamiento más radical a orillas del lago, pudieron suceder varios acontecimientos. Los discípulos tuvieron, pues, tiempo de ver actuar a Jesús, de oír su enseñanza y de madurar su apego a él.
Hemos situado todos estos acontecimientos cronológicamente en la sinopsis,
En efecto, el relato de Juan difiere sensiblemente de los de Mateo, Marcos y Lucas. ¿Puede verse en ello una contradicción?
V. El papel de Juan el Bautista
El papel de Juan el Bautista es esencial en esta primera fase. No es un detalle secundario que los primeros discípulos de Jesús provengan precisamente del círculo de Juan el Bautista (Juan 1.35-37). Juan el Bautista preparaba el camino del Señor (Isaías 40.3, Juan 1.23). Señala a Jesús como más grande que él, y acepta hacerse a un lado ante aquel que viene después de él (Juan 1.29-34, Juan 3.27-30).
Esto explica por qué algunos de sus discípulos pasan naturalmente de Juan a Jesús. No traicionan a su primer maestro; al contrario, siguen la dirección que él les indica. Cuando Juan el Bautista presenta a Jesús como el Cordero de Dios, sus discípulos comprenden que aquel a quien esperaban ya está aquí (Juan 1.36-37).
Este dato es importante para comprender la continuidad entre Juan y Jesús. Los primeros discípulos no llegan ante Jesús sin preparación. Ya habían sido formados, por el ministerio de Juan el Bautista, en la espera del Mesías, en el arrepentimiento y en la escucha de la palabra profética (San Mateo 3.1-6, Juan 1.6-8).
VI. Cómo armonizar a Juan con los sinópticos
La manera más sencilla de comprender el conjunto de los textos es admitir varias etapas en el llamamiento de los discípulos. Según Juan, hay primero un encuentro en Judea, poco después del bautismo de Jesús. Algunos hombres comienzan entonces a seguirlo, reconocen en él al Mesías y se apegan a su persona (Juan 1.35-51). Esta primera etapa puede entenderse como un primer compromiso, una adhesión inicial o un primer paso en el seguimiento de Jesús.
Más tarde, después del arresto de Juan el Bautista, Jesús va a Galilea y comienza allí con más claridad su ministerio público (San Mateo 4.12, Marcos 1.14, Juan 4.1-3). Es en este contexto donde se produce el llamamiento relatado por Mateo, Marcos y Lucas. Esta vez ya no se trata solo de un encuentro ni siquiera de una simple adhesión interior. Jesús llama a estos hombres a seguirlo de manera permanente, a dejar sus ocupaciones principales y a entrar en una relación de discípulos más estrecha y más exigente (San Mateo 4.18-22, San Lucas 5.1-11).
Esta lectura da bien cuenta del conjunto de los datos. Explica por qué Simón Pedro ya conoce a Jesús cuando Lucas relata la pesca milagrosa (San Lucas 4.38-39, San Lucas 5.3-5). Explica también por qué Juan puede relatar un encuentro con Andrés y Simón antes del llamamiento definitivo a orillas del lago (Juan 1.40-42). No se trata, pues, de relatos contradictorios, sino de acontecimientos distintos relatados según el propósito propio de cada evangelista.
VII. El sentido espiritual de estos llamamientos
Esta distinción entre varias etapas no tiene nada de artificial. Corresponde bien a la manera en que Dios actúa a menudo en la vida de los hombres. Puede haber un primer encuentro, una primera convicción, una primera fe, y luego un llamamiento más profundo y más exigente, que compromete toda la existencia. Los discípulos oyeron primero el testimonio de Juan el Bautista, luego encontraron a Jesús, luego vieron sus señales, antes de ser llamados a dejarlo todo para seguirlo plenamente (Juan 1.36-41, Juan 2.11, San Lucas 5.11).
El relato de los sinópticos muestra que seguir a Jesús no consiste solamente en admirar su enseñanza o en reconocer su identidad. Se trata también de responder a su llamamiento con un compromiso concreto. El discípulo no se queda simplemente como observador; se convierte en colaborador. Eso es precisamente lo que significa la palabra:
San Mateo 4.19 (Reina-Valera 1909) :
Y díceles: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.
Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Marcos 1.17 (Reina-Valera 1909) :
Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.
Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
San Lucas 5.10 (Reina-Valera 1909) :
Y asimismo á Jacobo y á Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo á Simón: No temas: desde ahora pescarás hombres.
Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Por su parte, Juan insiste más en el descubrimiento progresivo de la identidad de Jesús. Los primeros discípulos vienen, ven dónde mora, permanecen con él y luego confiesan que es el Mesías (Juan 1.38-41). Los sinópticos, por su parte, subrayan sobre todo la autoridad de su llamamiento y la radicalidad de la respuesta. Las dos perspectivas se complementan admirablemente.
Conclusión
El relato de Juan sitúa el primer encuentro de varios discípulos con Jesús en Judea, en el contexto directo del testimonio de Juan el Bautista (Juan 1.35-51). Los relatos de Mateo, Marcos y Lucas sitúan, por su parte, en Galilea un llamamiento más decisivo, por el cual Simón, Andrés, Santiago y Juan abandonan efectivamente su actividad para seguir a Jesús de manera duradera (San Mateo 4.18-22, Marcos 1.16-20, San Lucas 5.1-11).
No es, pues, necesario hablar de contradicción. Los textos pueden entenderse como la descripción de varias etapas: un primer encuentro, un primer apego y luego un llamamiento más radical al discipulado. Juan aporta datos complementarios que iluminan a los sinópticos, mientras que los sinópticos ponen el acento en el momento decisivo en que estos hombres lo dejan todo para entrar en una nueva fase de su vida junto al Mesías Jesús.
Debemos, pues, reconocer que los evangelistas no eligieron todos relatar los mismos momentos ni subrayar los mismos aspectos. Esto no disminuye en nada el valor histórico de sus relatos. Al contrario, esta diversidad muestra que no copiaron mecánicamente un solo esquema, sino que retuvieron, bajo la inspiración de Dios, los elementos más útiles para su propósito. El conjunto forma un cuadro coherente de los comienzos de la relación entre Jesús y sus primeros discípulos.
Un título, un personaje, un lugar, una referencia («Lucas 15»)…
Referencia bíblica
INF087
Nota informativa
INF087 - Le lac de Génésareth
Le lac de Génésareth
Le lac de Génésareth, également connu sous le nom de mer de Galilée, lac de Tibériade ou lac de Kinneret, est un plan d'eau important en Israël, mentionné à plusieurs reprises dans les Évangiles. Voici quelques points clés à son sujet :
Localisation et Géographie
Situation : Le lac de Génésareth est situé dans la région nord d'Israël, en Galilée, près des hauteurs du Golan. Il se trouve à environ 200 mètres en dessous du niveau de la mer, ce qui en fait l'un des lacs d'eau douce les plus bas du monde. Dimensions : Le lac mesure environ 21 kilomètres de long et 13 kilomètres de large, avec une superficie de 166 km². Sa profondeur maximale est d'environ 43 mètres.
Noms et Significations
Mer de Galilée : Ce nom est fréquemment utilisé dans le Nouveau Testament. Lac de Tibériade :Nommé ainsi d'après la ville de Tibériade, située sur sa rive ouest. Lac de Kinneret : Dérivé de l'hébreu "Kinneret" (qui signifie "harpe"), en raison de la forme du lac qui ressemble à une harpe ancienne.
Importance Biblique
Ministère de Jésus : Le lac de Génésareth est un lieu central dans le ministère du Messie Jésus. De nombreux miracles et enseignements de Jésus ont eu lieu autour de ce lac, notamment la marche sur l'eau (Matthieu 14.22-33), la tempête apaisée (Marc 4.35-41), et la pêche miraculeuse (Luc 5.1-11). Appel des Disciples : Les premiers disciples du Messie Jésus, tels que Pierre, André, Jacques et Jean, étaient des pêcheurs travaillant sur ce lac. Miracles et Enseignements : Le lac est le site de nombreux miracles et enseignements de Jésus, illustrant sa puissance sur la nature et sa relation avec ses disciples.
Importance Historique et Culturelle
Économie Locale : Le lac de Génésareth a toujours été une source de subsistance importante pour les pêcheurs et les agriculteurs locaux. Tourisme et Pèlerinage : Aujourd'hui, le lac est une destination touristique et un lieu de pèlerinage pour les chrétiens du monde entier, attirés par les sites bibliques et les beautés naturelles de la région.
Écologie et Environnement
Biodiversité : Le lac abrite une diversité de vie marine et d'oiseaux migrateurs, faisant de la région un écosystème riche et varié. Défis Environnementaux : Comme de nombreux plans d'eau, le lac de Génésareth fait face à des défis environnementaux, notamment la gestion de l'eau et la pollution.
Israël a mis en place un projet pour remplir le lac de Génésareth (aussi appelé mer de Galilée ou lac de Tibériade) avec de l'eau dessalée. Ce projet vise à préserver le niveau d'eau du lac, qui a été affecté par des années de sécheresse, des pluies irrégulières et des déviations d'eau.
L'eau dessalée provient de la mer Méditerranée et est transportée vers le lac via une canalisation spéciale. C'est une initiative unique en son genre pour garantir une source d'eau durable pour la région.
En résumé, le lac de Génésareth est un lieu d'une grande importance géographique, historique, culturelle et biblique, jouant un rôle central dans de nombreux récits des Évangiles et continuant d'être un site d'importance pour les pèlerins et les touristes.
INF122
Nota informativa
INF122 - Les noces de Cana
Las bodas de Caná
Pour quelle raison le Messie Jésus entreprend-il un aller-retour entre Béthanie et Nazareth peu de temps après son retour à Béthanie aux côtés de Jean le Baptiste (Juan 1.43) ?
Les informations disponibles suggèrent qu'il était au courant d'un mariage imminent dans sa famille et qu'il avait l'intention d'y assister. Cela pourrait expliquer son départ soudain de Béthanie. Il semble qu'il connaissait la date de cet événement avant de quitter Nazareth pour se faire baptiser par Jean le Baptiste (San Mateo 3.13).
En conclusion, le jour suivant, Jésus prit la décision de se rendre en Galilée afin d'assister aux noces à Cana.
Les mariages à cette époque étaient considérés comme des événements communautaires importants qui incluaient de nombreux invités. Cependant, il semble financièrement difficile d'inviter tous les villages environnants.
C'est principalement pour cette raison que nous supposons que Marie et ses enfants étaient invités à ces noces. De plus, elle joue un rôle particulier lors de cet événement car c'est à elle que l'on vient d'abord signaler la pénurie de vin (Juan 2.3).
Tous ces éléments nous amènent à conclure que la famille du Messie Jésus est directement impliquée dans cette union matrimoniale.
Pourquoi devrions-nous considérer Nathanael comme étant le marié ?
Juan 21.2 indique que Nathanael est originaire de Cana. Il est présent aux noces, peut-être comme disciple de Jésus, mais probablement comme marié à une demi-sœur de Jésus. Cette hypothèse expliquerait la présence de Jésus à Cana et l'importance donnée à la conversion de Nathanael.