Étape 1 sur 51 · Instruction sur les scandales, le pardon et la foi

  1. Étape 1 : Instruction sur les scandales, le pardon et la foi
  2. Étape 2 : La fête de la dédicace
  3. Étape 3 : Le jeune homme riche
  4. Étape 4 : Guérisons des aveugles près de Jéricho
  5. Étape 5 : La résurrection de Lazare
  6. Étape 6 : Complot contre le Messie Jésus qui se retire à Ephraïm
  7. Étape 7 : Arrivée chez Lazare, Marthe et Marie
  8. Étape 8 : Marie de Béthanie oint le Messie Jésus
  9. Étape 9 : Le Messie Jésus bénit des petits enfants
  10. Étape 10 : Les méchants vignerons
  11. Étape 11 : La troisième fête de pâque
  12. Étape 12 : La multiplication des pains pour les 5000 personnes
  13. Étape 13 : La réaction de la foule
  14. Étape 14 : Le Messie Jésus et Pierre marchent sur les eaux
  15. Étape 15 : La réaction des apôtres
  16. Étape 16 : Nombreuses guérisons à Génésareth
  17. Étape 17 : Enseignement du Messie Jésus à propos du pain de vie
  18. Étape 18 : L'épreuve de la consécration
  19. Étape 19 : Pierre reconnait Jésus comme le Messie
  20. Étape 20 : Les scandales et les occasions de chutes
  21. Étape 21 : Discipline dans l'Eglise et le pardon
  22. Étape 22 : Parabole du roi et du serviteur
  23. Étape 23 : Le Messie Jésus continue son périple en Galilée
  24. Étape 24 : La fête des Tabernacles
  25. Étape 25 : Le voyage par la Samarie
  26. Étape 26 : La réaction de Jacques et Jean
  27. Étape 27 : Les hommes qui veulent suivre le Messie Jésus
  28. Étape 28 : Les Juifs cherchent le Messie Jésus
  29. Étape 29 : Enseignement du Messie Jésus au temple
  30. Étape 30 : Les autorités cherchent le Messie Jésus pour l'arrêter
  31. Étape 31 : Le discours sur l’eau vive
  32. Étape 32 : L'appréciation contradictoire du peuple
  33. Étape 33 : La femme adultère
  34. Étape 34 : Le Messie Jésus est la lumière du monde
  35. Étape 35 : Tentative d'assassinat
  36. Étape 36 : Le Messie Jésus envoie 70 disciples
  37. Étape 37 : Le bon samaritain
  38. Étape 38 : Le Messie Jésus à Béthanie chez Marthe et Marie
  39. Étape 39 : Le Messie Jésus contesté après un miracle
  40. Étape 40 : L’invitation chez un pharisien
  41. Étape 41 : Le jugement des religieux et les reproches du Messie Jésus
  42. Étape 42 : Rappel du massacre des Galiléens par Pilate
  43. Étape 43 : La parabole du figuier stérile
  44. Étape 44 : La graine de moutarde et le levain
  45. Étape 45 : Enseignements du Messie Jésus sur la route de Jérusalem
  46. Étape 46 : Parabole de l'invité prétentieux
  47. Étape 47 : La consécration exigeante du disciple
  48. Étape 48 : La parabole du roi qui prépare la guerre
  49. Étape 49 : Tentative d'arrestation
  50. Étape 50 : Le Messie Jésus annonce à nouveau sa mort et sa résurrection
  51. Étape 51 : Zachée veut voir le Messie Jésus
  1. Instrucción sobre los escándalos, el perdón y la fe

    El artículo examina las enseñanzas de Jesús sobre los tropiezos, el perdón y la fe en Lucas 17.1-6. Jesús exhorta a los discípulos a evitar provocar caídas espirituales y a perdonar sin límites. Esta instrucción pone de relieve la responsabilidad comunitaria y el compromiso de los discípulos con el reino de los cielos.

    San Lucas 17.1-6 (Reina-Valera 1909) :
    Y Á SUS discípulos dice: Imposible es que no vengan escándalos; mas ¡ay de aquél por quien vienen!Mejor le fuera, si le pusiesen al cuello una piedra de molino, y le lanzasen en el mar, que escandalizar á uno de estos pequeñitos.Mirad por vosotros: si pecare contra ti tu hermano, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale.Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día se volviere á ti, diciendo, pésame, perdónale.Y dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.Entonces el Señor dijo: Si tuvieseis fe como un grano de mostaza, diréis á este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecerá.
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  2. La fiesta de la Dedicación

    El artículo explora la perícopa 258, que describe la fiesta de la Dedicación, en la que Jesús, aunque amenazado por los fariseos, se desplaza libremente por el Templo. El análisis destaca el cambio de estrategia de los fariseos, que buscan emprender acciones legales contra Jesús. Este pasaje es central para comprender la dinámica religiosa y social de este período crítico.

    Juan 10.22-23 (Reina-Valera 1909) :
    Y se hacía la fiesta de la dedicación en Jerusalem; y era invierno;Y Jesús andaba en el templo por el portal de Salomón.
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  3. El joven rico

    Este artículo analiza el encuentro del joven rico con Jesús, una perícopa de los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas. Pone de relieve la enseñanza de Jesús sobre el desapego material y la fe, situando al mismo tiempo el acontecimiento en un contexto histórico entre Janucá y la Pascua.

    San Mateo 19.16-22 (Reina-Valera 1909) :
    Y he aquí, uno llegándose le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?Y él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno sino uno, es á saber, Dios: y si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.Dícele: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio:Honra á tu padre y á tu madre: y, Amarás á tu prójimo como á ti mismo.Dícele el mancebo: Todo esto guardé desde mi juventud: ¿qué más me falta?Dícele Jesús: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.Y oyendo el mancebo esta palabra, se fué triste, porque tenía muchas posesiones.
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  4. Curaciones de ciegos cerca de Jericó

    El artículo trata de las curaciones de ciegos realizadas por Jesús cerca de Jericó. Situado en el contexto de los Evangelios sinópticos, explora la interpretación cronológica y teológica de estos acontecimientos, destacando el reconocimiento de Jesús como el Mesías y su camino hacia Jerusalén en el año 33 d. C.

    Juan 10.22-23 (Reina-Valera 1909) :
    Y se hacía la fiesta de la dedicación en Jerusalem; y era invierno;Y Jesús andaba en el templo por el portal de Salomón.
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  5. La resurrección de Lázaro

    Jesús resucita a Lázaro en Betania, revelando su poder divino sobre la muerte, como preludio de la Pascua. Entre Janucá y Pésaj, tras dos días de reflexión, Jesús emprende el viaje significativo que incluye encuentros notables en Jericó, que anuncia la pasión inminente. La reacción de las autoridades religiosas ante este milagro acelera la crucifixión de Jesús.

    Juan 11.1-46 (Reina-Valera 1909) :
    ESTABA entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Bethania, la aldea de María y de Marta su hermana.(Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus pies con sus cabellos.)Enviaron, pues, sus hermanas á él, diciendo: Señor, he aquí, el que amas está enfermo.Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.Y amaba Jesús á Marta, y á su hermana, y á Lázaro.Como oyó pues que estaba enfermo, quedóse aún dos días en aquel lugar donde estaba.Luego, después de esto, dijo á los discípulos: Vamos á Judea otra vez.Dícenle los discípulos: Rabbí, ahora procuraban los Judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anduviere de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en él.Dicho esto, díceles después: Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy á despertarle del sueño.Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, salvo estará.Mas esto decía Jesús de la muerte de él: y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;Y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, para que creáis: mas vamos á él.Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, á sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.Vino pues Jesús, y halló que había ya cuatro días que estaba en el sepulcro.Y Bethania estaba cerca de Jerusalem, como quince estadios;Y muchos de los Judíos habían venido á Marta y á María, á consolarlas de su hermano.Entonces Marta, como oyó que Jesús venía, salió á encontrarle; mas María se estuvo en casa.Y Marta dijo á Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no fuera muerto;Mas también sé ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dará Dios.Dícele Jesús: Resucitará tu hermano.Marta le dice: Yo sé que resucitará en la resurrección en el día postrero.Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?Dícele: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.Y esto dicho, fuése, y llamó en secreto á María su hermana, diciendo: El Maestro está aquí y te llama.Ella, como lo oyó, levántase prestamente y viene á él.(Que aun no había llegado Jesús á la aldea, mas estaba en aquel lugar donde Marta le había encontrado.)Entonces los Judíos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como vieron que María se había levantado prestamente, y había salido, siguiéronla, diciendo: Va al sepulcro á llorar allí.Mas María, como vino donde estaba Jesús, viéndole, derribóse á sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, no fuera muerto mi hermano.Jesús entonces, como la vió llorando, y á los Judíos que habían venido juntamente con ella llorando, se conmovió en espíritu, y turbóse,Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Dícenle: Señor, ven, y ve.Y lloró Jesús.Dijeron entonces los Judíos: Mirad cómo le amaba.Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste que abrió los ojos al ciego, hacer que éste no muriera?Y Jesús, conmoviéndose otra vez en sí mismo, vino al sepulcro. Era una cueva, la cual tenía una piedra encima.Dice Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que se había muerto, le dice: Señor, hiede ya, que es de cuatro días.Jesús le dice: ¿No te he dicho que, si creyeres, verás la gloria de Dios?Entonces quitaron la piedra de donde el muerto había sido puesto. Y Jesús, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me has oído.Que yo sabía que siempre me oyes; mas por causa de la compañía que está alrededor, lo dije, para que crean que tú me has enviado.Y habiendo dicho estas cosas, clamó á gran voz: Lázaro, ven fuera.Y el que había estado muerto, salió, atadas las manos y los pies con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. Díceles Jesús: Desatadle, y dejadle ir.Entonces muchos de los Judíos que habían venido á María, y habían visto lo que había hecho Jesús, creyeron en él.Mas algunos de ellos fueron á los Fariseos, y dijéronles lo que Jesús había hecho.
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  6. Conspiración contra el Mesías Jesús, que se retira a Efraín

    Este artículo describe la conspiración de las autoridades judías contra Jesús tras la resurrección de Lázaro. Ante la amenaza que perciben en los milagros de Jesús, deciden matarlo. Jesús se retira a Efraín en previsión de la crucifixión, mientras que la conspiración se alinea paradójicamente con el plan divino.

    Juan 11.54 (Reina-Valera 1909) :
    Por tanto, Jesús ya no andaba manifiestamente entre los Judíos; mas fuése de allí á la tierra que está junto al desierto, á una ciudad que se llama Ephraim: y estábase allí con sus discípulos.
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  7. Llegada a casa de Lázaro, Marta y María

    Este artículo explora la llegada de Jesús a Betania, destacando la importancia de ese momento antes de la Pasión. Betania, un lugar de calma y de amistad, contrasta con los acontecimientos tumultuosos de Jerusalén. El artículo se interesa por el simbolismo de esta última etapa en la misión de Jesús, tal como la relata el evangelio de Juan.

    Juan 12.1 (Reina-Valera 1909) :
    Y JESÚS, seis días antes de la Pascua, vino á Bethania, donde estaba Lázaro, que había sido muerto, al cual había resucitado de los muertos.
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  8. María de Betania unge al Mesías Jesús

    María de Betania unge a Jesús con un perfume costoso en Betania, simbolizando su próxima sepultura. Este acto, criticado por Judas Iscariote y otros discípulos, es defendido por Jesús y puesto de relieve en el análisis de los Evangelios según Mateo, Marcos y Juan. El texto también examina las implicaciones cronológicas y comunitarias de este acontecimiento bíblico.

    Marcos 14.3-9 (Reina-Valera 1909) :
    Y estando él en Bethania en casa de Simón el leproso, y sentado á la mesa, vino una mujer teniendo un alabastro de ungüento de nardo espique de mucho precio; y quebrando el alabastro, derramóselo sobre su cabeza.Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de ungüento?Porque podía esto ser vendido por más de trescientos denarios, y darse á los pobres. Y murmuraban contra ella.Mas Jesús dijo: Dejadla; ¿por qué la fatigáis? buena obra me ha hecho;Que siempre tendréis los pobres con vosotros, y cuando quisiereis les podréis hacer bien; mas á mí no siempre me tendréis.Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado á ungir mi cuerpo para la sepultura.De cierto os digo que donde quiera que fuere predicado este evangelio en todo el mundo, también esto que ha hecho ésta, será dicho para memoria de ella.
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  9. El Mesías Jesús bendice a los niños pequeños

    El artículo examina cómo Jesús bendice a los niños, en Betania, después de la fiesta de la Dedicación. Este acontecimiento se describe en los evangelios sinópticos y muestra la importancia de los niños en el Reino de Dios, a pesar de las reticencias de los discípulos.

    San Mateo 19.13-15 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les riñeron.Y Jesús dijo: Dejad á los niños, y no les impidáis de venir á mí; porque de los tales es el reino de los cielos.Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se partió de allí.
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  10. Los malos labradores

    Cet article analyse la parabole des méchants vignerons où Jésus dénonce le rejet des prophètes et annonce le transfert du Royaume à ceux qui produisent des fruits dignes. Les autorités religieuses sont confrontées à leur rejet du divin, marquant un tournant prophétique et spirituel dans l'histoire du salut.

    San Mateo 21.33-41 (Reina-Valera 1909) :
    Oid otra parábola: Fué un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña; y la cercó de vallado, y cavó en ella un lagar, y edificó una torre, y la dió á renta á labradores, y se partió lejos.Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos á los labradores, para que recibiesen sus frutos.Mas los labradores, tomando á los siervos, al uno hirieron, y al otro mataron, y al otro apedrearon.Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; é hicieron con ellos de la misma manera.Y á la postre les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto á mi hijo.Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y tomemos su heredad.Y tomado, le echaron fuera de la viña, y le mataron.Pues cuando viniere el señor de la viña, ¿qué hará á aquellos labradores?Dícenle: á los malos destruirá miserablemente, y su viña dará á renta á otros labradores, que le paguen el fruto á sus tiempos.
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  11. La troisième fête de pâque

    La péricope PER168 signale la troisième fête de Pâque du ministère du Messie Jésus, datée du lundi 12 avril 32, mentionnée uniquement par Jean (Jn 6,4). Situé en Galilée près de Bethsaïda, Jésus et ses disciples ne semblent pas monter à Jérusalem, compte tenu de l'intensité de leur activité. Cette mention sert de repère chronologique dans la synopse, annonçant les événements à venir jusqu'à la fête des Tabernacles en octobre 32.

    Juan 6.4 (Reina-Valera 1909) :
    Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los Judíos.
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  12. La multiplicación de los panes para las 5000 personas

    La multiplication des pains pour 5000 hommes est un miracle attesté par les quatre évangélistes, situé près de Bethsaïda en avril 32. Avec seulement cinq pains et deux poissons, Jésus nourrit une foule immense, illustrant sa puissance divine, sa compassion de berger et préfigurant l'Eucharistie. Les douze paniers restants symbolisent l'abondance du Royaume de Dieu.

    Juan 6.5-13 (Reina-Valera 1909) :
    Y como alzó Jesús los ojos, y vió que había venido á él grande multitud, dice á Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?Mas esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastarán, para que cada uno de ellos tome un poco.Dícele uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro:Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; ¿mas qué es esto entre tantos?Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar: y recostáronse como número de cinco mil varones.Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, repartió á los discípulos, y los discípulos á los que estaban recostados: asimismo de los peces, cuanto querían.Y como fueron saciados, dijo á sus discípulos: Recoged los pedazos que han quedado, porque no se pierda nada.Cogieron pues, é hinchieron doce cestas de pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron á los que habían comido.
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  13. La reacción de la multitud

    Après la multiplication des pains, la foule reconnaît Jésus comme le prophète annoncé par Moïse et veut le couronner roi. Seul Jean rapporte cet épisode. Jésus se retire sur la montagne, refusant une royauté politique. Ce passage révèle la tension entre les attentes messianiques populaires et la mission spirituelle du Messie, qui refuse de se conformer aux espérances nationalistes de son époque.

    Juan 6.14-15 (Reina-Valera 1909) :
    Aquellos hombres entonces, como vieron la señal que Jesús había hecho, decían: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.Y entendiendo Jesús que habían de venir para arrebatarle, y hacerle rey, volvió á retirarse al monte, él solo.
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  14. El Mesías Jesús y Pedro caminan sobre las aguas

    La péricope 171 analyse le miracle de Jésus marchant sur les eaux du lac de Génésareth (avril 32), incluant l'épisode de Pierre. Une comparaison rigoureuse des récits de Matthieu 14.22-32, Marc 6.45-52 et Jean 6.16-21 met en lumière convergences et divergences, révélant la puissance divine du Messie et la tension entre foi et doute chez les disciples.

    San Mateo 14.22-32 (Reina-Valera 1909) :
    Y luego Jesús hizo á sus discípulos entrar en el barco, é ir delante de él á la otra parte del lago, entre tanto que él despedía á las gentes.Y despedidas las gentes, subió al monte, apartado, á orar: y como fué la tarde del día, estaba allí solo.Y ya el barco estaba en medio de la mar, atormentado de las ondas; porque el viento era contrario.Mas á la cuarta vela de la noche, Jesús fué á ellos andando sobre la mar.Y los discípulos, viéndole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo: Fantasma es. Y dieron voces de miedo.Mas luego Jesús les habló, diciendo: Confiad, yo soy; no tengáis miedo.Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si tú eres, manda que yo vaya á ti sobre las aguas.Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro del barco, andaba sobre las aguas para ir á Jesús.Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzándose á hundir, dió voces, diciendo: Señor, sálvame.Y luego Jesús, extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Oh hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?Y como ellos entraron en el barco, sosegóse el viento.
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  15. La reacción de los apóstoles

    La péricope 172 relate la réaction des apôtres après que Jésus a marché sur les eaux et calmé la tempête. Situé à Génésareth en avril 32, l'épisode est rapporté par Matthieu et Marc. Les disciples se prosternent et proclament : 'Tu es véritablement le Fils de Dieu', marquant une étape décisive dans leur foi et dans la révélation christologique progressive des Évangiles.

    San Mateo 14.22-32 (Reina-Valera 1909) :
    Y luego Jesús hizo á sus discípulos entrar en el barco, é ir delante de él á la otra parte del lago, entre tanto que él despedía á las gentes.Y despedidas las gentes, subió al monte, apartado, á orar: y como fué la tarde del día, estaba allí solo.Y ya el barco estaba en medio de la mar, atormentado de las ondas; porque el viento era contrario.Mas á la cuarta vela de la noche, Jesús fué á ellos andando sobre la mar.Y los discípulos, viéndole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo: Fantasma es. Y dieron voces de miedo.Mas luego Jesús les habló, diciendo: Confiad, yo soy; no tengáis miedo.Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si tú eres, manda que yo vaya á ti sobre las aguas.Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro del barco, andaba sobre las aguas para ir á Jesús.Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzándose á hundir, dió voces, diciendo: Señor, sálvame.Y luego Jesús, extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Oh hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?Y como ellos entraron en el barco, sosegóse el viento.
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  16. Numerosas curaciones en Genesaret

    La péricope 173 relate les nombreuses guérisons accomplies par Jésus à Génésareth (Galilée) en avril 32, selon Matthieu 14.34-36 et Marc 6.53-56. À son arrivée, Jésus est immédiatement reconnu et des foules de malades accourent pour toucher la frange de son manteau, obtenant ainsi leur guérison. L'analyse synoptique révèle des convergences majeures entre les deux évangélistes et des nuances complémentaires. Cet épisode illustre la foi populaire, la puissance divine de Jésus et annonce les tensions croissantes avec les autorités religieuses.

    Marcos 6.54 (Reina-Valera 1909) :
    Y saliendo ellos del barco, luego le conocieron.
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  17. Enseñanza del Mesías Jesús sobre el pan de vida

    Jean 6.22-59 rapporte le discours de Jésus sur le pain de vie, prononcé dans la synagogue de Capernaüm un sabbat de mai 32. Après la multiplication des pains, Jésus se révèle comme le 'pain de vie', invitant la foule à croire en lui pour obtenir la vie éternelle. Ce passage johannique unique présente une richesse christologique et eucharistique majeure, face aux incompréhensions et murmures de ses auditeurs.

    Juan 6.25-34 (Reina-Valera 1909) :
    Y hallándole de la otra parte de la mar, dijéronle: Rabbí, ¿cuándo llegaste acá?Respondióles Jesús, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os hartasteis.Trabajad no por la comida que perece, mas por la comida que á vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará: porque á éste señaló el Padre, que es Dios.Y dijéronle: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?Respondió Jesús, y díjoles: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.Dijéronle entonces: ¿Qué señal pues haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obras?Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dió á comer.Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dió Moisés pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.Y dijéronle: Señor, danos siempre este pan.
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  18. La prueba de la consagración

    La perícopa PER175 relata, según el único testimonio de Juan (Jn 6,60-61), la reacción de muchos discípulos que, escandalizados por el discurso sobre el pan de vida pronunciado en Cafarnaún, deciden abandonar al Mesías Jesús. Este momento de prueba revela la distancia entre las expectativas políticas mesiánicas y la propuesta espiritual de Jesús, e invita al lector a una reflexión profunda sobre la naturaleza auténtica de la fe y de la consagración.

    Juan 6.66 (Reina-Valera 1909) :
    Desde esto, muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.
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  19. Pedro reconoce a Jesús como el Mesías

    La perícopa 176 relata la confesión de Pedro, que reconoce a Jesús como el Mesías, narrada únicamente por Juan (6.62-71). Tras la marcha masiva de discípulos, Jesús interroga a los Doce sobre su compromiso. Pedro responde con una notable proclamación de fe. El artículo explora la tensión entre la soberanía divina y la libertad humana, y concluye con la mención de Judas Iscariote, que recuerda que nada escapa a la mirada de Dios.

    1 Timoteo 2.4 (Reina-Valera 1909) :
    El cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al conocimiento de la verdad.
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  20. Los escándalos y las ocasiones de caída

    La perícopa PER201 presenta la enseñanza privada de Jesús en Cafarnaún sobre los escándalos y las ocasiones de caída. Distingue dos casos: los que hacen tropezar a los nuevos convertidos y los cristianos enfrentados a sus propias debilidades. Mediante metáforas corporales radicales, Jesús invita a eliminar todo lo que conduce al pecado, subrayando que la vida en el reino de Dios vale cualquier sacrificio. Mateo, Marcos y Lucas refieren esta enseñanza con matices complementarios.

    San Mateo 18.7-9 (Reina-Valera 1909) :
    ¡Ay del mundo por los escándalos! porque necesario es que vengan escándalos; mas ¡ay de aquel hombre por el cual viene el escándalo!Por tanto, si tu mano ó tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo y échalo de ti: mejor te es entrar cojo ó manco en la vida, que teniendo dos manos ó dos pies ser echado en el fuego eterno.Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo y échalo de ti: mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno del fuego.
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  21. Disciplina en la Iglesia y perdón

    La perícopa 203 presenta la enseñanza de Jesús sobre la disciplina eclesial y el perdón, en Cafarnaún en septiembre del año 32 d. C. Mateo 18.15-22 y Lucas 17.3-4 desarrollan la corrección fraterna, la autoridad de la Iglesia, la oración comunitaria y el perdón ilimitado (setenta veces siete). Estos temas fundamentan una ética relacional cristiana centrada en la reconciliación y en la misericordia divina.

    San Mateo 18.15-22 (Reina-Valera 1909) :
    Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redargúyele entre ti y él solo: si te oyere, has ganado á tu hermano.Mas si no te oyere, toma aún contigo uno ó dos, para que en boca de dos ó de tres testigos conste toda palabra.Y si no oyere á ellos, dilo á la iglesia: y si no oyere á la iglesia, tenle por étnico y publicano.De cierto os digo que todo lo que ligareis en la tierra, será ligado en el cielo; y todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo.Otra vez os digo, que si dos de vosotros se convinieren en la tierra, de toda cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.Porque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos.Entonces Pedro, llegándose á él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré á mi hermano que pecare contra mí? ¿hasta siete?Jesús le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.
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  22. Parábola del rey y del siervo

    La parábola del rey y el siervo (Mt 18.23-35), narrada en Cafarnaún en septiembre del año 32, es exclusiva de Mateo. Ilustra la importancia capital del perdón al comparar una deuda inmensa de 10 000 talentos, cancelada por un rey misericordioso, con una pequeña deuda de 100 monedas que el siervo perdonado se niega a perdonar. La enseñanza central: quienes han sido perdonados por Dios deben perdonar a su vez, so pena de perder la gracia recibida.

    San Mateo 18.23-35 (Reina-Valera 1909) :
    Por lo cual, el reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos.Y comenzando á hacer cuentas, le fué presentado uno que le debía diez mil talentos.Mas á éste, no pudiendo pagar, mandó su señor venderle, y á su mujer é hijos, con todo lo que tenía, y que se le pagase.Entonces aquel siervo, postrado, le adoraba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.El señor, movido á misericordia de aquel siervo, le soltó y le perdonó la deuda.Y saliendo aquel siervo, halló á uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y trabando de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que debes.Entonces su consiervo, postrándose á sus pies, le rogaba, diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.Mas él no quiso; sino fué, y le echó en la cárcel hasta que pagase la deuda.Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y viniendo, declararon á su señor todo lo que había pasado.Entonces llamándole su señor, le dice: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste:¿No te convenía también á ti tener misericordia de tu consiervo, como también yo tuve misericordia de ti?Entonces su señor, enojado, le entregó á los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de vuestros corazones cada uno á su hermano sus ofensas.
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  23. Jesús, el Mesías, continúa su recorrido por Galilea

    La perícopa 205 relata la estancia prolongada de Jesús, el Mesías, en Galilea, en la región de Cafarnaún, durante unos seis meses antes de su partida definitiva hacia Jerusalén el 3 de octubre del 32 d. C. Solo Juan menciona estos desplazamientos y revela la intención de las autoridades religiosas de dar muerte a Jesús, mientras que sus discípulos todavía tienen dificultad para comprender lo que le espera. Este pasaje marca la transición hacia la fiesta de los Tabernáculos en Jerusalén.

    Juan 7.2 (Reina-Valera 1909) :
    Y estaba cerca la fiesta de los Judíos, la de los tabernáculos.
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  24. La fiesta de los Tabernáculos

    La perícopa 206 trata de la fiesta de los Tabernáculos (Sucot), relatada únicamente por Juan (7,2-10). Jesús decide subir en secreto a Jerusalén en octubre del año 32 d. C., seis meses antes de su arresto. Juan revela la tensión con las autoridades religiosas y la incredulidad de los hermanos de Jesús, elementos ausentes de los sinópticos.

    Juan 7.10 (Reina-Valera 1909) :
    Mas como sus hermanos hubieron subido, entonces él también subió á la fiesta, no manifiestamente, sino como en secreto.
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  25. El viaje por Samaria

    La perícopa 209 relata el viaje de Jesús y sus discípulos a través de Samaria, referido únicamente por Lucas. Al salir de Galilea el 3 de octubre del año 32 d. C., Jesús elige el camino samaritano, más corto, hacia Jerusalén. Algunas aldeas se niegan a acogerlo, lo que ilustra las tensiones entre judíos y samaritanos, mientras que otras lo aceptan. Este pasaje prefigura la misión universal y la futura evangelización de la región por los 70 discípulos.

    Juan 7.9-10 (Reina-Valera 1909) :
    Y habiéndoles dicho esto, quedóse en Galilea.Mas como sus hermanos hubieron subido, entonces él también subió á la fiesta, no manifiestamente, sino como en secreto.
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  26. La reacción de Santiago y Juan

    Durante el viaje de Jesús por Samaria, Jacobo y Juan, los «hijos del trueno», proponen hacer descender fuego del cielo sobre una aldea samaritana hostil. Jesús los reprende severamente, recordando que vino para salvar a los hombres y no para perderlos. Este episodio, relatado únicamente por Lucas (Lc 9.54-56), ilustra las tensiones entre judíos y samaritanos y la formación progresiva de los discípulos hacia un espíritu de misericordia.

    Marcos 3.17 (Reina-Valera 1909) :
    Y á Jacobo, hijo de Zebedeo, y á Juan hermano de Jacobo; y les apellidó Boanerges, que es, Hijos del trueno;
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  27. Los hombres que quieren seguir al Mesías Jesús

    Lucas 9.57-62 presenta a tres hombres que desean seguir al Mesías Jesús, cada uno con una condición o una vacilación. Jesús responde llamando a la renuncia a la comodidad material, a la primacía del Reino sobre los deberes familiares y a una determinación sin vuelta atrás. Este pasaje, exclusivo de Lucas, se sitúa durante el viaje por Samaria hacia Jerusalén y constituye un llamamiento radical a un compromiso total y sin concesiones con el Mesías.

    San Lucas 5.27 (Reina-Valera 1909) :
    Y después de estas cosas salió, y vió á un publicano llamado Leví, sentado al banco de los públicos tributos, y le dijo: Sígueme.
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  28. Los judíos buscan al Mesías Jesús

    La perícopa 212 relata, según Juan 7.11-13 únicamente, la búsqueda de Jesús por parte de los judíos durante la fiesta en Jerusalén en octubre del año 32 d. C. Ilustra la división del pueblo ante el Mesías: unos lo reconocen, otros buscan eliminarlo. El miedo a las autoridades religiosas frena las conversiones públicas, revelando la tensión política y espiritual de la época.

    Juan 7.12 (Reina-Valera 1909) :
    Y había grande murmullo de él entre la gente: porque unos decían: Bueno es; y otros decían: No, antes engaña á las gentes.
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  29. Enseñanza del Mesías Jesús en el templo

    Durante la fiesta de los Tabernáculos, en octubre del año 32, el Mesías Jesús enseña en el templo de Jerusalén con una autoridad que asombra a la multitud e indigna a los fariseos. Juan 7.14-24 relata este episodio único en el que Jesús afirma que su enseñanza viene de Dios y defiende una sanación en sábado con una rigurosa argumentación bíblica. La hostilidad de las autoridades religiosas se intensifica.

    Juan 7.14-24 (Reina-Valera 1909) :
    Y al medio de la fiesta subió Jesús al templo, y enseñaba.Y maravillábanse los Judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, no habiendo aprendido?Respondióles Jesús, y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquél que me envió.El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina si viene de Dios, ó si yo hablo de mí mismo.El que habla de sí mismo, su propia gloria busca; mas el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.¿No os dió Moisés la ley, y ninguno de vosotros hace la ley? ¿Por qué me procuráis matar?Respondió la gente, y dijo: Demonio tienes: ¿quién te procura matar?Jesús respondió, y díjoles: Una obra hice, y todos os maravilláis.Cierto, Moisés os dió la circuncisión (no porque sea de Moisés, mas de los padres); y en sábado circuncidáis al hombre.Si recibe el hombre la circuncisión en sábado, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en sábado hice sano todo un hombre?No juzguéis según lo que parece, mas juzgad justo juicio.
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  30. Las autoridades buscan al Mesías Jesús para arrestarlo

    Durante la fiesta de los Tabernáculos en Jerusalén, la multitud se pregunta por la identidad mesiánica de Jesús. A pesar de la confusión sobre su origen y de los intentos de las autoridades religiosas por arrestarlo, Jesús enseña públicamente en el Templo, reafirma su divinidad y anuncia su próxima partida. Como su hora aún no ha llegado, los guardias no pueden apresarlo. Este episodio, exclusivo del evangelio de Juan (7.25-36), ilustra la creciente oposición entre Jesús y las autoridades religiosas.

    Juan 7.25-27 (Reina-Valera 1909) :
    Decían entonces unos de los de Jerusalem: ¿No es éste al que buscan para matarlo?Y he aquí, habla públicamente, y no le dicen nada; ¿si habrán entendido verdaderamente los príncipes, que éste es el Cristo?Mas éste, sabemos de dónde es: y cuando viniere el Cristo, nadie sabrá de dónde sea.
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  31. El discurso sobre el agua viva

    En el último día de la fiesta de Sucot (Hoshana Rabá), el Mesías Jesús proclama en el Templo de Jerusalén que él es la verdadera fuente de agua viva. Apropiándose del simbolismo del rito de libación de agua, invita a todo el que tenga sed a venir a él. Juan precisa que esta agua viva designa al Espíritu Santo, que sería dado después de la glorificación de Jesús. Solo Juan relata este episodio, fechado el miércoles 13 de octubre del año 32.

    Juan 7.39 (Reina-Valera 1909) :
    (Y esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él: pues aun no había venido el Espíritu Santo; porque Jesús no estaba aún glorificado.)
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  32. La apreciación contradictoria del pueblo

    En el último día de la fiesta de Sucot en Jerusalén (octubre del año 32), Jesús proclama ser fuente de agua viva. La multitud se divide: unos lo reconocen como el Mesías, otros rechazan lo evidente. Los guardias enviados para arrestarlo desobedecen, impresionados por sus palabras. Nicodemo defiende un juicio justo, mientras que los fariseos presentan argumentos frágiles. La oposición de las autoridades religiosas se vuelve fanática, y la muerte de Jesús pasa a ser su único objetivo.

    Juan 7.46 (Reina-Valera 1909) :
    Los ministriles respondieron: Nunca ha hablado hombre así como este hombre.
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  33. La mujer adúltera

    La perícopa 217 relata el episodio de la mujer adúltera (Juan 8.1-11), en el que unos fariseos tienden una trampa a Jesús presentándole a una mujer sorprendida en flagrante delito. Jesús desbarata la trampa con su célebre palabra, que invita al que esté sin pecado a arrojar la primera piedra, y luego perdona a la mujer. Este relato, cuya autenticidad textual se discute, ilustra la unión de la justicia y la misericordia divinas y revela la autoridad única de Jesús para justificar.

    Levítico 20.10 (Reina-Valera 1909) :
    Y el hombre que adulterare con la mujer de otro, el que cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, indefectiblemente se hará morir al adúltero y á la adúltera.
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  34. El Mesías Jesús es la luz del mundo

    Durante la fiesta de Sucot en Jerusalén, Jesús se proclama «luz del mundo» (Juan 8.12-58), inscribiéndose en el simbolismo de las grandes iluminaciones del Templo. Va revelando progresivamente su identidad divina a través de debates con los fariseos, que culminan con la fórmula «Antes que Abraham fuese, YO SOY», afirmación explícita de su preexistencia y de su divinidad. Creer en él es entrar en la luz, la verdad y la vida eterna.

    Exodo 3.14 (Reina-Valera 1909) :
    Y respondió Dios á Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás á los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado á vosotros.
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  35. Intento de asesinato

    El último día de una fiesta en Jerusalén (13 de octubre del año 32), los fariseos intentan apedrear al Mesías Jesús después de sus proclamaciones sobre su origen divino. Jesús escapa de la muerte escondiéndose entre sus discípulos y abandona la ciudad. Probablemente se retira a Betania, al otro lado del Jordán. Solo Juan relata este episodio, basado en Juan 8,59.

    Juan 10.22 (Reina-Valera 1909) :
    Y se hacía la fiesta de la dedicación en Jerusalem; y era invierno;
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  36. El Mesías Jesús envía a 70 discípulos

    Jesús envía a setenta discípulos en misión de evangelización (Lucas 10.1-16), un acontecimiento único en los evangelios. Desde Betania, al otro lado del Jordán, hacia noviembre del año 32, extiende su misión más allá de los Doce. Las instrucciones recuerdan las dadas a los apóstoles, con un alcance más universal. Jesús advierte del riesgo del rechazo y condena la ceguera de las ciudades galileas de Corazín, Betsaida y Cafarnaún.

    San Mateo 10.1-15 (Reina-Valera 1909) :
    ENTONCES llamando á sus doce discípulos, les dió potestad contra los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad y toda dolencia.Y los nombres de los doce apóstoles son estos: el primero, Simón, que es dicho Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano;Felipe, y Bartolomé; Tomás, y Mateo el publicano; Jacobo hijo de Alfeo, y Lebeo, por sobrenombre Tadeo;Simón el Cananita y Judas Iscariote, que también le entregó.A estos doce envió Jesús, á los cuales dió mandamiento, diciendo: Por el camino de los Gentiles no iréis, y en ciudad de Samaritanos no entréis;Mas id antes á las ovejas perdidas de la casa de Israel.Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios: de gracia recibisteis, dad de gracia.No aprestéis oro, ni plata, ni cobre en vuestras bolsas;Ni alforja para el camino, ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bordón; porque el obrero digno es de su alimento.Mas en cualquier ciudad, ó aldea donde entrareis, investigad quién sea en ella digno, y reposad allí hasta que salgáis.Y entrando en la casa, saludadla.Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá á vosotros.Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa ó ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies.De cierto os digo, que el castigo será más tolerable á la tierra de los de Sodoma y de los de Gomorra en el día del juicio, que á aquella ciudad.
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  37. El buen samaritano

    La perícopa PER222 presenta la parábola del buen samaritano (Lucas 10.25-37), contada por Jesús en respuesta a un maestro de la Ley que quería tenderle una trampa. Situada en Betania, al otro lado del Jordán, en noviembre del año 32, esta parábola enseña que el verdadero «prójimo» no se define por la religión ni por la cultura, sino por el acto de misericordia. El samaritano despreciado se convierte en el modelo de la compasión, figura simbólica del propio Mesías que acude en auxilio de la humanidad herida.

    San Lucas 10.28 (Reina-Valera 1909) :
    Y díjole: Bien has respondido: haz esto, y vivirás.
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  38. El Mesías Jesús en Betania, en casa de Marta y María

    Lucas 10.38-42 relata la visita del Mesías Jesús a Betania, a casa de Marta y María, hacia finales de noviembre o principios de diciembre del año 32. Situada a 3 km de Jerusalén, esta aldea acoge a Jesús en un contexto de relativa calma: los fariseos han cambiado de estrategia y prefieren reunir testimonios incriminatorios en lugar de actuar con violencia. Lucas es el único evangelista que menciona este episodio.

    San Lucas 10.38-42 (Reina-Valera 1909) :
    Y aconteció que yendo, entró él en una aldea: y una mujer llamada Marta, le recibió en su casa.Y ésta tenía una hermana que se llamaba María, la cual sentándose á los pies de Jesús, oía su palabra.Empero Marta se distraía en muchos servicios; y sobreviniendo, dice: Señor, ¿no tienes cuidado que mi hermana me deja servir sola? Dile pues, que me ayude.Pero respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, cuidadosa estás, y con las muchas cosas estás turbada:Empero una cosa es necesaria; y María escogió la buena parte, la cual no le será quitada.
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  39. El Mesías Jesús cuestionado después de un milagro

    En Jerusalén, tras curar a un endemoniado mudo, el Mesías Jesús es cuestionado por adversarios que atribuyen su poder a Beelzebú y exigen una nueva señal. Él responde con argumentos lógicos y espirituales, cita la señal de Jonás, reorienta una alabanza hacia la obediencia a la Palabra y concluye con una metáfora sobre la luz interior. Este discurso, relatado únicamente por Lucas (11.14-36), ilustra dos actitudes opuestas ante el Mesías: la fe auténtica y el rechazo incrédulo.

    San Lucas 11.16 (Reina-Valera 1909) :
    Y otros, tentando, pedían de él señal del cielo.
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  40. La invitación a casa de un fariseo

    La perícopa 227 relata la invitación que un fariseo hizo al Mesías Jesús para una comida, referida únicamente por Lucas (Lc 11.37). Lejos de ser benévola, esta invitación parece una trampa urdida para recoger acusaciones contra Jesús ante testigos. Consciente de lo que estaba en juego, Jesús acepta no obstante la invitación, fortalecido por una certeza espiritual de que su hora aún no había llegado. El acontecimiento tiene lugar probablemente en Jerusalén, durante un viaje que Jesús emprende a pesar de las amenazas de las autoridades religiosas.

    San Lucas 11.37 (Reina-Valera 1909) :
    Y luego que hubo hablado, rogóle un Fariseo que comiese con él: y entrado Jesús, se sentó á la mesa.
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  41. El juicio de los religiosos y los reproches del Mesías Jesús

    Durante una comida en casa de un fariseo en Jerusalén (finales del 32), Jesús pronuncia severos reproches contra los fariseos y los doctores de la ley. Lucas 11.38-54, el único evangelio que relata este episodio, describe un ambiente hostil en el que las autoridades religiosas buscan pruebas para condenar a Jesús. Sus palabras cortantes son en realidad un llamado a la conversión, ignorado por hombres cegados por el orgullo.

    San Lucas 7.45 (Reina-Valera 1909) :
    No me diste beso, mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.
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  42. Recuerdo de la matanza de los galileos por Pilato

    La perícopa PER229 (Lucas 13,1-5) relata cómo unos testigos de una comida fariseo interpelan a Jesús a propósito de la matanza de galileos por Pilato. Jesús se niega a ver en ello un castigo divino y llama al arrepentimiento personal, citando también la caída de la torre de Siloé. Enseña que la muerte es la suerte común de todos, y que solo el arrepentimiento abre el acceso al Reino de Dios.

    San Lucas 13.2-3 (Reina-Valera 1909) :
    Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos Galileos, porque han padecido tales cosas, hayan sido más pecadores que todos los Galileos?No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis igualmente.
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  43. La parábola de la higuera estéril

    La parábola de la higuera estéril (Lucas 13.6-9), relatada únicamente por Lucas, ilustra la paciencia de Dios y la urgencia de la conversión. Jesús advierte que todo discípulo sin fruto espiritual corre el riesgo de ser juzgado, subrayando al mismo tiempo que Dios concede un tiempo de gracia adicional. Este texto se inscribe en la continuidad de Lucas 13.1-5 y encierra un doble mensaje: advertencia solemne y misericordia divina.

    Juan 19.38 (Reina-Valera 1909) :
    Después de estas cosas, José de Arimatea, el cual era discípulo de Jesús, mas secreto por miedo de los Judíos, rogó á Pilato que pudiera quitar el cuerpo de Jesús: y permitióselo Pilato. Entonces vino, y quitó el cuerpo de Jesús.
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  44. La semilla de mostaza y la levadura

    La perícopa PER232 presenta las dos parábolas gemelas de la semilla de mostaza y de la levadura (Lucas 13.18-21). Pronunciadas cerca de una sinagoga de Jerusalén un sábado, ilustran la naturaleza del reino de Dios: comienza humildemente, crece con poder y actúa de manera oculta pero transformadora. Estas dos imágenes complementarias invitan a percibir el crecimiento discreto e irresistible del reinado de Dios en el mundo.

    San Mateo 13.31-32 (Reina-Valera 1909) :
    Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su campo:El cual á la verdad es la más pequeña de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.
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  45. Enseñanzas del Mesías Jesús en el camino a Jerusalén

    La perícopa PER233 relata las enseñanzas de Jesús durante su viaje a Jerusalén, transmitidas únicamente por Lucas (Lc 13.22-33), en diciembre del año 32. Jesús recorre ciudades y aldeas enseñando sobre la puerta estrecha y el Reino de Dios. El artículo sitúa en su contexto estos múltiples viajes entre Betania y Jerusalén, en un clima de tensión creciente con los fariseos y Herodes Antipas.

    San Lucas 13.24 (Reina-Valera 1909) :
    Porfiad á entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.
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  46. Parábola del invitado presuntuoso

    La parábola del invitado presuntuoso (Lucas 14.7-14), transmitida únicamente por Lucas, se desarrolla en casa de un jefe de los fariseos en Jerusalén. Jesús enseña allí la humildad, invitando a elegir el último lugar en lugar del primero, y la generosidad desinteresada, animando a invitar a los pobres y a los excluidos en lugar de a quienes pueden devolver el favor. Estas dos enseñanzas ilustran los valores fundamentales del Reino de Dios: el honor viene de Dios, no de uno mismo, y la verdadera entrega será recompensada en la resurrección de los justos.

    San Lucas 14.12-14 (Reina-Valera 1909) :
    Y dijo también al que le había convidado: Cuando haces comida ó cena, no llames á tus amigos, ni á tus hermanos, ni á tus parientes, ni á vecinos ricos; porque también ellos no te vuelvan á convidar, y te sea hecha compensación.Mas cuando haces banquete, llama á los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos;Y serás bienaventurado; porque no te pueden retribuir; mas te será recompensado en la resurrección de los justos.
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  47. La exigente consagración del discípulo

    La perícopa 238 recoge una enseñanza exclusiva de Lucas (14.25-27) sobre las exigencias del discipulado. En el camino a Betania, después del 4 de diciembre del 32, el Mesías Jesús se dirige a una gran multitud: seguir al Mesías implica darle la prioridad absoluta sobre toda relación humana ('odiar' en sentido semítico) y aceptar llevar su cruz, es decir, abrazar el sufrimiento y el rechazo para permanecer fiel. Un compromiso total, sin concesiones.

    San Mateo 10.37 (Reina-Valera 1909) :
    El que ama padre ó madre más que á mí, no es digno de mí; y el que ama hijo ó hija más que á mí, no es digno de mí.
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  48. La parábola del rey que se prepara para la guerra

    La parábola del rey que se prepara para la guerra (Lucas 14.31-33), relatada únicamente por Lucas, ilustra las exigencias del discipulado. Frente a un adversario dos veces más poderoso, un rey elige la negociación en lugar del combate. De igual modo, seguir a Jesús, el Mesías, exige lucidez, humildad y renuncia total a uno mismo. Lucas inscribe esta enseñanza en una serie temática sobre el costo de la vida cristiana, antes de la fiesta de la Dedicación de diciembre del año 32 d. C.

    San Lucas 13-19 (Reina-Valera 1909) :
    Y EN este mismo tiempo estaban allí unos que le contaban acerca de los Galileos, cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios.Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos Galileos, porque han padecido tales cosas, hayan sido más pecadores que todos los Galileos?No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis igualmente.O aquellos dieciocho, sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que ellos fueron más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalem?No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis asimismo.Y dijo esta parábola: Tenía uno una higuera plantada en su viña, y vino á buscar fruto en ella, y no lo halló.Y dijo al viñero: He aquí tres años ha que vengo á buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala, ¿por qué ocupará aún la tierra?El entonces respondiendo, le dijo: Señor, déjala aún este año, hasta que la excave, y estercole.Y si hiciere fruto, bien; y si no, la cortarás después.Y enseñaba en una sinagoga en sábado.Y he aquí una mujer que tenía espíritu de enfermedad dieciocho años, y andaba agobiada, que en ninguna manera se podía enhestar.Y como Jesús la vió, llamóla, y díjole: Mujer, libre eres de tu enfermedad.Y puso las manos sobre ella; y luego se enderezó, y glorificaba á Dios.Y respondiendo el príncipe de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese curado en sábado, dijo á la compañía: Seis días hay en que es necesario obrar: en estos, pues, venid y sed curados, y no en día de sábado.Entonces el Señor le respondió, y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en sábado su buey ó su asno del pesebre, y lo lleva á beber?Y á esta hija de Abraham, que he aquí Satanás la había ligado dieciocho años, ¿no convino desatarla de esta ligadura en día de sábado?Y diciendo estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios: mas todo el pueblo se gozaba de todas las cosas gloriosas que eran por él hechas.Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y á qué le compararé?Semejante es al grano de la mostaza, que tomándolo un hombre lo metió en su huerto; y creció, y fué hecho árbol grande, y las aves del cielo hicieron nidos en sus ramas.Y otra vez dijo: ¿A qué compararé el reino de Dios?Semejante es á la levadura, que tomó una mujer, y la escondió en tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado.Y pasaba por todas las ciudades y aldeas, enseñando, y caminando á Jerusalem.Y díjole uno: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:Porfiad á entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.Después que el padre de familia se levantare, y cerrare la puerta, y comenzareis á estar fuera, y llamar á la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; y respondiendo os dirá: No os conozco de dónde seáis.Entonces comenzaréis á decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste;Y os dirá: Dígoos que no os conozco de dónde seáis; apartaos de mí todos los obreros de iniquidad.Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando viereis á Abraham, y á Isaac, y á Jacob, y á todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros excluídos.Y vendrán del Oriente y del Occidente, del Norte y del Mediodía, y se sentarán á la mesa en el reino de Dios.Y he aquí, son postreros los que eran los primeros; y son primeros los que eran los postreros.Aquel mismo día llegaron unos de los Fariseos, diciéndole: Sal, y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar.Y les dijo: Id, y decid á aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y acabo sanidades hoy y mañana, y al tercer día soy consumado.Empero es menester que hoy, y mañana, y pasado mañana camine; porque no es posible que profeta muera fuera de Jerusalem.¡Jerusalem, Jerusalem! que matas á los profetas, y apedreas á los que son enviados á ti: ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina sus pollos debajo de sus alas, y no quisiste!He aquí, os es dejada vuestra casa desierta: y os digo que no me veréis, hasta que venga tiempo cuando digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.Y ACONTECIÓ que entrando en casa de un príncipe de los Fariseos un sábado á comer pan, ellos le acechaban.Y he aquí un hombre hidrópico estaba delante de él.Y respondiendo Jesús, habló á los doctores de la ley y á los Fariseos, diciendo: ¿Es lícito sanar en sábado?Y ellos callaron. Entonces él tomándole, le sanó, y despidióle.Y respondiendo á ellos dijo: ¿El asno ó el buey de cuál de vosotros caerá en algún pozo, y no lo sacará luego en día de sábado?Y no le podían replicar á estas cosas.Y observando cómo escogían los primeros asientos á la mesa, propuso una parábola á los convidados, diciéndoles:Cuando fueres convidado de alguno á bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más honrado que tú esté por él convidado,Y viniendo el que te llamó á ti y á él, te diga: Da lugar á éste: y entonces comiences con vergüenza á tener el lugar último.Mas cuando fueres convidado, ve, y siéntate en el postrer lugar; porque cuando viniere el que te llamó, te diga: Amigo, sube arriba: entonces tendrás gloria delante de los que juntamente se asientan á la mesa.Porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.Y dijo también al que le había convidado: Cuando haces comida ó cena, no llames á tus amigos, ni á tus hermanos, ni á tus parientes, ni á vecinos ricos; porque también ellos no te vuelvan á convidar, y te sea hecha compensación.Mas cuando haces banquete, llama á los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos;Y serás bienaventurado; porque no te pueden retribuir; mas te será recompensado en la resurrección de los justos.Y oyendo esto uno de los que juntamente estaban sentados á la mesa, le dijo: Bienaventurado el que comerá pan en el reino de los cielos.El entonces le dijo: Un hombre hizo una grande cena, y convidó á muchos.Y á la hora de la cena envió á su siervo á decir á los convidados: Venid, que ya está todo aparejado.Y comenzaron todos á una á excusarse. El primero le dijo: He comprado una hacienda, y necesito salir y verla; te ruego que me des por excusado.Y el otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy á probarlos; ruégote que me des por excusado.Y el otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas á su señor. Entonces enojado el padre de la familia, dijo á su siervo: Ve presto por las plazas y por las calles de la ciudad, y mete acá los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos.Y dijo el siervo: Señor, hecho es como mandaste, y aun hay lugar.Y dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos á entrar, para que se llene mi casa.Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron llamados, gustará mi cena.Y muchas gentes iban con él; y volviéndose les dijo:Si alguno viene á mí, y no aborrece á su padre, y madre, y mujer, é hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su vida, no puede ser mi discípulo.Y cualquiera que no trae su cruz, y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.Porque ¿cuál de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero sentado los gastos, si tiene lo que necesita para acabarla?Porque después que haya puesto el fundamento, y no pueda acabarla, todos los que lo vieren, no comiencen á hacer burla de él,Diciendo: Este hombre comenzó á edificar, y no pudo acabar.¿O cuál rey, habiendo de ir á hacer guerra contra otro rey, sentándose primero no consulta si puede salir al encuentro con diez mil al que viene contra él con veinte mil?De otra manera, cuando aun el otro está lejos, le ruega por la paz, enviándole embajada.Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia á todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo.Buena es la sal; mas si aun la sal fuere desvanecida, ¿con qué se adobará?Ni para la tierra, ni para el muladar es buena; fuera la arrojan. Quien tiene oídos para oir, oiga.Y SE llegaban á él todos los publicanos y pecadores á oirle.Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este á los pecadores recibe, y con ellos come.Y él les propuso esta parábola, diciendo:¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va á la que se perdió, hasta que la halle?Y hallada, la pone sobre sus hombros gozoso;Y viniendo á casa, junta á los amigos y á los vecinos, diciéndoles: Dadme el parabién, porque he hallado mi oveja que se había perdido.Os digo, que así habrá más gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento.¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si perdiere una dracma, no enciende el candil, y barre la casa, y busca con diligencia hasta hallarla?Y cuando la hubiere hallado, junta las amigas y las vecinas, diciendo: Dadme el parabién, porque he hallado la dracma que había perdido.Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.Y dijo: Un hombre tenía dos hijos;Y el menor de ellos dijo á su padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me pertenece: y les repartió la hacienda.Y no muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, partió lejos á una provincia apartada; y allí desperdició su hacienda viviendo perdidamente.Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una grande hambre en aquella provincia, y comenzóle á faltar.Y fué y se llegó á uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió á su hacienda para que apacentase los puercos.Y deseaba henchir su vientre de las algarrobas que comían los puercos; mas nadie se las daba.Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!Me levantaré, é iré á mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti;Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como á uno de tus jornaleros.Y levantándose, vino á su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido á misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.Mas el padre dijo á sus siervos: Sacad el principal vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y zapatos en sus pies.Y traed el becerro grueso, y matadlo, y comamos, y hagamos fiesta:Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado. Y comenzaron á regocijarse.Y su hijo el mayor estaba en el campo; el cual como vino, y llegó cerca de casa, oyó la sinfonía y las danzas;Y llamando á uno de los criados, preguntóle qué era aquello.Y él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha muerto el becerro grueso, por haberle recibido salvo.Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.Mas él respondiendo, dijo al padre: He aquí tantos años te sirvo, no habiendo traspasado jamás tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito para gozarme con mis amigos:Mas cuando vino éste tu hijo, que ha consumido tu hacienda con rameras, has matado para él el becerro grueso.El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.Mas era menester hacer fiesta y holgarnos, porque este tu hermano muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado.Y DIJO también á sus discípulos: Había un hombre rico, el cual tenía un mayordomo, y éste fué acusado delante de él como disipador de sus bienes.Y le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo.Entonces el mayordomo dijo dentro de sí: ¿Qué haré? que mi señor me quita la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, tengo vergüenza.Yo sé lo que haré para que cuando fuere quitado de la mayordomía, me reciban en sus casas.Y llamando á cada uno de los deudores de su señor, dijo al primero: ¿Cuánto debes á mi señor?Y él dijo: Cien barriles de aceite. Y le dijo: Toma tu obligación, y siéntate presto, y escribe cincuenta.Después dijo á otro: ¿Y tú, cuánto debes? Y él dijo: Cien coros de trigo. Y él le dijo: Toma tu obligación, y escribe ochenta.Y alabó el señor al mayordomo malo por haber hecho discretamente; porque los hijos de este siglo son en su generación más sagaces que los hijos de luz.Y yo os digo: Haceos amigos de las riquezas de maldad, para que cuando faltareis, os reciban en las moradas eternas.El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel: y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.Pues si en las malas riquezas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?Ningún siervo puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se allegará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir á Dios y á las riquezas.Y oían también todas estas cosas los Fariseos, los cuales eran avaros, y se burlaban de él.Y díjoles: Vosotros sois los que os justificáis á vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.La ley y los profetas hasta Juan: desde entonces el reino de Dios es anunciado, y quienquiera se esfuerza á entrar en él.Empero más fácil cosa es pasar el cielo y la tierra, que frustrarse un tilde de la ley.Cualquiera que repudia á su mujer, y se casa con otra, adultera: y el que se casa con la repudiada del marido, adultera.Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.Había también un mendigo llamado Lázaro, el cual estaba echado á la puerta de él, lleno de llagas,Y deseando hartarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.Y aconteció que murió el mendigo, y fué llevado por los ángeles al seno de Abraham: y murió también el rico, y fué sepultado.Y en el infierno alzó sus ojos, estando en los tormentos, y vió á Abraham de lejos, y á Lázaro en su seno.Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía á Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama.Y díjole Abraham: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; mas ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.Y además de todo esto, una grande sima está constituída entre nosotros y vosotros, que los que quisieren pasar de aquí á vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.Y dijo: Ruégote pues, padre, que le envíes á la casa de mi padre;Porque tengo cinco hermanos; para que les testifique, porque no vengan ellos también á este lugar de tormento.Y Abraham le dice: A Moisés y á los profetas tienen: óiganlos.El entonces dijo: No, padre Abraham: mas si alguno fuere á ellos de los muertos, se arrepentirán.Mas Abraham le dijo: Si no oyen á Moisés y á los profetas, tampoco se persuadirán, si alguno se levantare de los muertos.Y Á SUS discípulos dice: Imposible es que no vengan escándalos; mas ¡ay de aquél por quien vienen!Mejor le fuera, si le pusiesen al cuello una piedra de molino, y le lanzasen en el mar, que escandalizar á uno de estos pequeñitos.Mirad por vosotros: si pecare contra ti tu hermano, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale.Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día se volviere á ti, diciendo, pésame, perdónale.Y dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.Entonces el Señor dijo: Si tuvieseis fe como un grano de mostaza, diréis á este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecerá.¿Y quién de vosotros tiene un siervo que ara ó apacienta, que vuelto del campo le diga luego: Pasa, siéntate á la mesa?¿No le dice antes: Adereza qué cene, y arremángate, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come tú y bebe?¿Da gracias al siervo porque hizo lo que le había sido mandado? Pienso que no.Así también vosotros, cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, decid: Siervos inútiles somos, porque lo que debíamos hacer, hicimos.Y aconteció que yendo él á Jerusalem, pasaba por medio de Samaria y de Galilea.Y entrando en una aldea, viniéronle al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos,Y alzaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros.Y como él los vió, les dijo: Id, mostraos á los sacerdotes. Y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios.Entonces uno de ellos, como se vió que estaba limpio, volvió, glorificando á Dios á gran voz;Y derribóse sobre el rostro á sus pies, dándole gracias: y éste era Samaritano.Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios? ¿Y los nueve dónde están?¿No hubo quien volviese y diese gloria á Dios sino este extranjero?Y díjole: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.Y preguntado por los Fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia;Ni dirán: Helo aquí, ó helo allí: porque he aquí el reino de Dios entre vosotros está.Y dijo á sus discípulos: Tiempo vendrá, cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis.Y os dirán: Helo aquí, ó helo allí. No vayáis, ni sigáis.Porque como el relámpago, relampagueando desde una parte de debajo del cielo, resplandece hasta la otra debajo del cielo, así también será el Hijo del hombre en su día.Mas primero es necesario que padezca mucho, y sea reprobado de esta generación.Y como fué en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del hombre.Comían, bebían, los hombres tomaban mujeres, y las mujeres maridos, hasta el día que entró Noé en el arca; y vino el diluvio, y destruyó á todos.Asimismo también como fué en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;Mas el día que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y destruyó á todos:Como esto será el día en que el Hijo del hombre se manifestará.En aquel día, el que estuviere en el terrado, y sus alhajas en casa, no descienda á tomarlas: y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás.Acordaos de la mujer de Lot.Cualquiera que procurare salvar su vida, la perderá; y cualquiera que la perdiere, la salvará.Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado.Dos mujeres estarán moliendo juntas: la una será tomada, y la otra dejada.Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado.Y respondiendo, le dicen: ¿Dónde, Señor? Y él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allá se juntarán también las águilas.Y PROPÚSOLES también una parábola sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar,Diciendo: Había un juez en una ciudad, el cual ni temía á Dios, ni respetaba á hombre.Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía á él diciendo: Hazme justicia de mi adversario.Pero él no quiso por algún tiempo; mas después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo á Dios, ni tengo respeto á hombre,Todavía, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, porque al fin no venga y me muela.Y dijo el Señor: Oid lo que dice el juez injusto.¿Y Dios no hará justicia á sus escogidos, que claman á él día y noche, aunque sea longánime acerca de ellos?Os digo que los defenderá presto. Empero cuando el Hijo del hombre viniere, ¿hallará fe en la tierra?Y dijo también á unos que confiaban de sí como justos, y menospreciaban á los otros, esta parábola:Dos hombres subieron al templo á orar: el uno Fariseo, el otro publicano.El Fariseo, en pie, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;Ayuno dos veces á la semana, doy diezmos de todo lo que poseo.Mas el publicano estando lejos no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que hería su pecho, diciendo: Dios, sé propicio á mí pecador.Os digo que éste descendió á su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.Y traían á él los niños para que los tocase; lo cual viendo los discípulos les reñían.Mas Jesús llamándolos, dijo: Dejad los niños venir á mí, y no los impidáis; porque de tales es el reino de Dios.De cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.Y preguntóle un príncipe, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna?Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? ninguno hay bueno sino sólo Dios.Los mandamientos sabes: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: Honra á tu padre y á tu madre.Y él dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud.Y Jesús, oído esto, le dijo: Aun te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.Entonces él, oídas estas cosas, se puso muy triste, porque era muy rico.Y viendo Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán dificultosamente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!Porque más fácil cosa es entrar un camello por el ojo de una aguja, que un rico entrar en el reino de Dios.Y los que lo oían, dijeron: ¿Y quién podrá ser salvo?Y él les dijo: Lo que es imposible para con los hombres, posible es para Dios.Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado las posesiones nuestras, y te hemos seguido.Y él les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, padres, ó hermanos, ó mujer, ó hijos, por el reino de Dios,Que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.Y Jesús, tomando á los doce, les dijo: He aquí subimos á Jerusalem, y serán cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los profetas, del Hijo del hombre.Porque será entregado á las gentes, y será escarnecido, é injuriado, y escupido.Y después que le hubieren azotado, le matarán: mas al tercer día resucitará.Pero ellos nada de estas cosas entendían, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se decía.Y aconteció que acercándose él á Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando;El cual como oyó la gente que pasaba, preguntó qué era aquello.Y dijéronle que pasaba Jesús Nazareno.Entonces dió voces, diciendo: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.Y los que iban delante, le reñían que callase; mas él clamaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí.Jesús entonces parándose, mandó traerle á sí: y como él llegó, le preguntó,Diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que vea.Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha hecho salvo.Y luego vió, y le seguía, glorificando á Dios: y todo el pueblo como lo vió, dió á Dios alabanza.Y HABIENDO entrado Jesús, iba pasando por Jericó;Y he aquí un varón llamado Zaqueo, el cual era el principal de los publicanos, y era rico;Y procuraba ver á Jesús quién fuese; mas no podía á causa de la multitud, porque era pequeño de estatura.Y corriendo delante, subióse á un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.Y como vino á aquel lugar Jesús, mirando, le vió, y díjole: Zaqueo, date priesa, desciende, porque hoy es necesario que pose en tu casa.Entonces él descendió apriesa, y le recibió gozoso.Y viendo esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado á posar con un hombre pecador.Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto.Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación á esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido.Y oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalem, y porque pensaban que luego había de ser manifestado el reino de Dios.Dijo pues: Un hombre noble partió á una provincia lejos, para tomar para sí un reino, y volver.Mas llamados diez siervos suyos, les dió diez minas, y díjoles: Negociad entre tanto que vengo.Empero sus ciudadanos le aborrecían, y enviaron tras de él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.Y aconteció, que vuelto él, habiendo tomado el reino, mandó llamar á sí á aquellos siervos á los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.Y vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.Y él le dice: Está bien, buen siervo; pues que en lo poco has sido fiel, tendrás potestad sobre diez ciudades.Y vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha hecho cinco minas.Y también á éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.Y vino otro, diciendo: Señor, he aquí tu mina, la cual he tenido guardada en un pañizuelo:Porque tuve miedo de ti, que eres hombre recio; tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.Entonces él le dijo: Mal siervo, de tu boca te juzgo. Sabías que yo era hombre recio, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;¿Por qué, pues, no diste mi dinero al banco, y yo viniendo lo demandara con el logro?Y dijo á los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.Y ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.Pues yo os digo que á cualquiera que tuviere, le será dado; mas al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.Y también á aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y degolladlos delante de mí.Y dicho esto, iba delante subiendo á Jerusalem.Y aconteció, que llegando cerca de Bethfagé, y de Bethania, al monte que se llama de las Olivas, envió dos de sus discípulos,Diciendo: Id á la aldea de enfrente; en la cual como entrareis, hallaréis un pollino atado, en el que ningún hombre se ha sentado jamás; desatadlo, y traedlo.Y si alguien os preguntare, ¿por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo ha menester.Y fueron los que habían sido enviados, y hallaron como les dijo.Y desatando ellos el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino?Y ellos dijeron: Porque el Señor lo ha menester.Y trajéronlo á Jesús; y habiendo echado sus vestidos sobre el pollino, pusieron á Jesús encima.Y yendo él tendían sus capas por el camino.Y como llegasen ya cerca de la bajada del monte de las Olivas, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzaron á alabar á Dios á gran voz por todas las maravillas que habían visto,Diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor: paz en el cielo, y gloria en lo altísimo!Entonces algunos de los Fariseos de la compañía, le dijeron: Maestro, reprende á tus discípulos.Y él respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaren, las piedras clamarán.Y como llegó cerca, viendo la ciudad, lloró sobre ella,Diciendo: ¡Oh si también tú conocieses, á lo menos en este tu día, lo que toca á tu paz! mas ahora está encubierto de tus ojos.Porque vendrán días sobre ti, que tus enemigos te cercarán con baluarte, y te pondrán cerco, y de todas partes te pondrán en estrecho,Y te derribarán á tierra, y á tus hijos dentro de ti; y no dejarán sobre ti piedra sobre piedra; por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.Y entrando en el templo, comenzó á echar fuera á todos los que vendían y compraban en él.Diciéndoles: Escrito está: Mi casa, casa de oración es; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.Y enseñaba cada día en el templo; mas los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los principales del pueblo procuraban matarle.Y no hallaban qué hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole.
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  49. Intento de arresto

    El artículo examina el intento de arresto de Jesús por parte de las autoridades religiosas judías, según Juan 10.31-39. Acusado de blasfemia por sus declaraciones divinas, Jesús defiende sus obras como prueba de su misión divina. Cita la Escritura para demostrar la legitimidad de su papel y finalmente escapa al arresto porque su hora aún no había llegado.

    Salmos 82.6 (Reina-Valera 1909) :
    Yo dije: Vosotros sois dioses, é hijos todos vosotros del Altísimo.
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  50. El Mesías Jesús anuncia de nuevo su muerte y su resurrección

    Este artículo examina el período entre Janucá y Pésaj, destacando las enseñanzas de Jesús, su predicción de su muerte y resurrección, y milagros como la resurrección de Lázaro, que suscitaron esperanza y conflicto.

    Marcos 10.32-34 (Reina-Valera 1909) :
    Y estaban en el camino subiendo á Jerusalem; y Jesús iba delante de ellos, y se espantaban, y le seguían con miedo: entonces volviendo á tomar á los doce aparte, les comenzó á decir las cosas que le habían de acontecer:He aquí subimos á Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado á los príncipes de los sacerdotes, y á los escribas, y le condenarán á muerte, y le entregarán á los Gentiles:Y le escarnecerán, y le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará.
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  51. Zaqueo quiere ver al Mesías Jesús

    El artículo explora la historia de Zaqueo en Jericó, quien, deseoso de ver a Jesús, sube a un sicómoro. Jesús se fija en Zaqueo y se aloja en su casa, encarnando su misión de redención. Este relato se inserta en el período entre Janucá y Pascua, e incluye acontecimientos clave como el milagro de Lázaro. El artículo presenta un análisis exegético y teológico, subrayando la dimensión universal del mensaje de Jesús.

    Juan 11.1-17 (Reina-Valera 1909) :
    ESTABA entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Bethania, la aldea de María y de Marta su hermana.(Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus pies con sus cabellos.)Enviaron, pues, sus hermanas á él, diciendo: Señor, he aquí, el que amas está enfermo.Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.Y amaba Jesús á Marta, y á su hermana, y á Lázaro.Como oyó pues que estaba enfermo, quedóse aún dos días en aquel lugar donde estaba.Luego, después de esto, dijo á los discípulos: Vamos á Judea otra vez.Dícenle los discípulos: Rabbí, ahora procuraban los Judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anduviere de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en él.Dicho esto, díceles después: Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy á despertarle del sueño.Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, salvo estará.Mas esto decía Jesús de la muerte de él: y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;Y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, para que creáis: mas vamos á él.Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, á sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.Vino pues Jesús, y halló que había ya cuatro días que estaba en el sepulcro.
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