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Curaciones de ciegos cerca de Jericó

El artículo trata de las curaciones de ciegos realizadas por Jesús cerca de Jericó. Situado en el contexto de los Evangelios sinópticos, explora la interpretación cronológica y teológica de estos acontecimientos, destacando el reconocimiento de Jesús como el Mesías y su camino hacia Jerusalén en el año 33 d. C.

5 min Jericó Jesús curaciones ciegos mesías 3 versículos 3 libros

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Textos bíblicos

Mateo
San Mateo 20.29-34 (Reina-Valera 1909)

Entonces saliendo ellos de Jericó, le seguía gran compañía.

Y he aquí dos ciegos sentados junto al camino, como oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.

Y la gente les reñía para que callasen; mas ellos clamaban más, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.

Y parándose Jesús, los llamó, y dijo: ¿Qué queréis que haga por vosotros?

Ellos le dicen: Señor, que sean abiertos nuestros ojos.

Entonces Jesús, teniendo misericordia de ellos, les tocó los ojos, y luego sus ojos recibieron la vista; y le siguieron.

Marcos
Marcos 10.46-53 (Reina-Valera 1909)

Entonces vienen á Jericó: y saliendo él de Jericó y sus discípulos y una gran compañía, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando.

Y oyendo que era Jesús el Nazareno, comenzó á dar voces y decir: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.

Y muchos le reñían, que callase: mas él daba mayores voces: Hijo de David, ten misericordia de mí.

Entonces Jesús parándose, mandó llamarle: y llaman al ciego, diciéndole: Ten confianza: levántate, te llama.

El entonces, echando su capa, se levantó, y vino á Jesús.

Y respondiendo Jesús, le dice: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dice: Maestro, que cobre la vista.

Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha salvado. Y luego cobró la vista, y seguía á Jesús en el camino.

Lucas
San Lucas 18.35-43 (Reina-Valera 1909)

Y aconteció que acercándose él á Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando;

El cual como oyó la gente que pasaba, preguntó qué era aquello.

Y dijéronle que pasaba Jesús Nazareno.

Entonces dió voces, diciendo: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.

Y los que iban delante, le reñían que callase; mas él clamaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí.

Jesús entonces parándose, mandó traerle á sí: y como él llegó, le preguntó,

Diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que vea.

Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha hecho salvo.

Y luego vió, y le seguía, glorificando á Dios: y todo el pueblo como lo vió, dió á Dios alabanza.

Juan
Juan (Reina-Valera 1909) no citado en el libro

Detalles técnicos

Año 33

Lugar: Ciudad de Jericó

Fecha: Mes de febrero del año 33 d. C.

Procedimiento: Seguimos a Marcos

Nota sobre el procedimiento: Mateo y Lucas también tratan este tema

Mapa de Jericó

En Jericó, dos ciegos piden al Mesías Jesús recobrar la vista.

Comentarios

Mientras el Mesías Jesús se acerca a Jericó, atraviesa la ciudad y vuelve a salir de ella, lo acompaña una gran multitud. El ambiente es animado: muchos quieren verlo, otros esperan un milagro, y algunos todavía no comprenden el alcance de este viaje hacia Jerusalén. A la orilla del camino hay uno o dos ciegos, según los relatos. Uno de ellos se llama Bartimeo, hijo de Timeo, un mendigo bien conocido por los habitantes. Están sentados donde pasan los viajeros, dependiendo de la compasión de los transeúntes.

Al oír el ruido de la multitud, los ciegos preguntan qué ocurre. Se les dice que pasa Jesús de Nazaret. De inmediato se ponen a gritar con fuerza: «¡Hijo de David, ten piedad de nosotros!». Su grito no es solo una petición de ayuda: es una confesión de fe. Reconocen en Jesús al Mesías prometido, el que puede abrir los ojos de los ciegos y restaurar lo que nadie puede reparar.

La multitud, molesta por sus gritos, intenta hacerlos callar. Se les ordena que se calmen y que no molesten. Pero cuanto más se les reprende, más fuerte gritan. Su angustia y su fe se funden en un clamor obstinado. El Mesías Jesús se detiene. Este simple gesto interrumpe la marcha de todo el cortejo. Pide que se los traigan. De Bartimeo se cuenta incluso que el Mesías Jesús lo llama personalmente, y que el ciego, al oír esta invitación, arroja su manto, su único bien, su protección, y se levanta de un salto hacia él.

Ya ante el Mesías Jesús, los ciegos oyen esta pregunta directa: «¿Qué quieren que haga por ustedes?». Responden con sencillez y audacia: quieren recobrar la vista. El Mesías Jesús, conmovido por su fe, les concede lo que piden. Les dice que su confianza no ha sido en vano. Al instante se les abren los ojos. La luz que no habían visto desde hacía mucho tiempo, o quizá nunca, inunda su mirada.

Pero el milagro no termina con la curación. Los hombres no vuelven a su vida anterior. Comienzan a seguir a Jesús por el camino. Su primera visión del mundo es la del Mesías caminando hacia Jerusalén, decidido a cumplir su obra. La multitud, testigo de la escena, da gloria a Dios, maravillada por lo que acaba de ver.


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Nota complementaria