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El Mesías Jesús es la luz del mundo

Durante la fiesta de Sucot en Jerusalén, Jesús se proclama «luz del mundo» (Juan 8.12-58), inscribiéndose en el simbolismo de las grandes iluminaciones del Templo. Va revelando progresivamente su identidad divina a través de debates con los fariseos, que culminan con la fórmula «Antes que Abraham fuese, YO SOY», afirmación explícita de su preexistencia y de su divinidad. Creer en él es entrar en la luz, la verdad y la vida eterna.

9 min luz del mundo Jesús, el Mesías fiesta de Sucot JE SUIS Juan 8 9 versículos 2 libros

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Textos bíblicos

Mateo
San Mateo (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Marcos
Marcos (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Lucas
San Lucas (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Juan
Juan 8.12-58 (Reina-Valera 1909)

Y hablóles Jesús otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida.

Entonces los Fariseos le dijeron: Tú de ti mismo das testimonio: tu testimonio no es verdadero.

Respondió Jesús, y díjoles: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y á dónde voy; mas vosotros no sabéis de dónde vengo, y á dónde voy.

Vosotros según la carne juzgáis; mas yo no juzgo á nadie.

Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy solo, sino yo y el que me envió, el Padre.

Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero.

Yo soy el que doy testimonio de mí mismo: y da testimonio de mí el que me envió, el Padre.

Y decíanle: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni á mí me conocéis, ni á mi Padre; si á mí me conocieseis, á mi Padre también conocierais.

Estas palabras habló Jesús en el lugar de las limosnas, enseñando en el templo: y nadie le prendió; porque aun no había venido su hora.

Y díjoles otra vez Jesús: Yo me voy, y me buscaréis, mas en vuestro pecado moriréis: á donde yo voy, vosotros no podéis venir.

Decían entonces los Judíos: ¿Hase de matar á sí mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no podéis venir?

Y decíales: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.

Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creyereis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.

Y decíanle: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: El que al principio también os he dicho.

Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros: mas el que me envió, es verdadero: y yo, lo que he oído de él, esto hablo en el mundo.

Mas no entendieron que él les hablaba del Padre.

Díjoles pues, Jesús: Cuando levantareis al Hijo del hombre, entonces entenderéis que yo soy, y que nada hago de mí mismo; mas como el Padre me enseñó, esto hablo.

Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre; porque yo, lo que á él agrada, hago siempre.

Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él.

Y decía Jesús á los Judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará.

Y respondiéronle: Simiente de Abraham somos, y jamás servimos á nadie: ¿cómo dices tú: Seréis libres?

Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, es siervo de pecado.

Y el siervo no queda en casa para siempre: el hijo queda para siempre.

Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

Sé que sois simiente de Abraham, mas procuráis matarme, porque mi palabra no cabe en vosotros.

Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre.

Respondieron y dijéronle: Nuestro padre es Abraham. Díceles Jesús: Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.

Empero ahora procuráis matarme, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios: no hizo esto Abraham.

Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Dijéronle entonces: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.

Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuera Dios, ciertamente me amaríais: porque yo de Dios he salido, y he venido; que no he venido de mí mismo, mas él me envió.

¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? porque no podéis oir mi palabra.

Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. El, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

Y porque yo digo verdad, no me creéis.

¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?

El que es de Dios, las palabras de Dios oye: por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.

Respondieron entonces los Judíos, y dijéronle: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres Samaritano, y tienes demonio?

Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro á mi Padre; y vosotros me habéis deshonrado.

Y no busco mi gloria: hay quien la busque, y juzgue.

De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no verá muerte para siempre.

Entonces los Judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas, y tú dices: El que guardare mi palabra, no gustará muerte para siempre.

¿Eres tú mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? y los profetas murieron: ¿quién te haces á ti mismo?

Respondió Jesús: Si yo me glorifico á mí mismo, mi gloria es nada: mi Padre es el que me glorifica; el que vosotros decís que es vuestro Dios;

Y no le conocéis: mas yo le conozco; y si dijere que no le conozco, seré como vosotros mentiroso: mas le conozco, y guardo su palabra.

Abraham vuestro padre se gozó por ver mi día; y lo vió, y se gozó.

Dijéronle entonces los Judíos: Aun no tienes cincuenta años, ¿y has visto á Abraham?

Díjoles Jesús: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.

Detalles técnicos

Año 32 d. C.

Lugar: La Explanada del Templo en Jerusalén

Fecha: El miércoles 13 de octubre del año 32 es el último día de la fiesta. Este hecho podría haber ocurrido la víspera

Procedimiento: Continuamos con Juan

Nota sobre el procedimiento: Juan es el único que habla de esta fiesta en Jerusalén

El anuncio del nacimiento de Juan el Bautista

El Mesías Jesús revela progresivamente que creer en él es entrar en la luz, la verdad y la vida eterna.

El Mesías Jesús es la luz del mundo

La luz del mundo

Este es un resumen de este largo texto:

El tema que se aborda aquí es la luz del mundo. Tras haber pronunciado su discurso sobre el agua de vida, en relación directa con la fiesta de , el último día de la fiesta llega ahora un segundo discurso, sobre la luz.

Cada noche, durante la fiesta de , el Templo se iluminaba con grandes candelabros colocados en el atrio de las mujeres, que difundían una luz visible en toda Jerusalén. Las mechas se fabricaban con vestiduras usadas pertenecientes a los sacerdotes. Durante este período de iluminación, los participantes cantaban y bailaban. Esta luz pretendía recordar la manera en que, según el texto bíblico (Números 9.15-23), Dios guiaba a su pueblo por el desierto durante la noche.

El texto establece un paralelismo explícito entre estas antorchas y la persona del Maestro, afirmando que él representa la luz del mundo. Pone así de manifiesto, a través de los principios evocados durante estas celebraciones, que estos elementos constituyen la sombra de acontecimientos futuros, mientras que él, como Mesías, confiere una dimensión espiritual a cada una de estas manifestaciones.

Para el público judío que asistía a los discursos de Jesús, era posible establecer vínculos entre las diferentes celebraciones religiosas y la figura del Mesías, lo que facilitaba la memorización y la comprensión de estas correspondencias.

Observamos también que estos discursos eran interrumpidos por intervenciones externas. La gente, y en particular aquí los , no dejan de hacer comentarios.

Este es un resumen de este largo texto:

El Mesías Jesús, luz del mundo (Juan 8.12): El Mesías Jesús afirma ser la luz del mundo, prometiendo la vida a quienes lo siguen. Esto hace eco de los símbolos luminosos de e introduce un discurso de revelación.

Debate con los (Juan 8.13-20): Los cuestionan su autoridad. Jesús afirma que su testimonio es válido porque procede del Padre. Insiste: conocer al Mesías Jesús es conocer a Dios.

Anuncio de su destino (Juan 8.21-30): El Mesías Jesús anuncia su partida (alusión a su muerte y glorificación). Advierte: negarse a creer en él es morir en sus pecados. Afirma ser «YO SOY», alusión directa a la divinidad. Muchos creen en él.

Libertad y verdad (Juan 8.31-36): El Mesías Jesús promete que la verdad hace libres. Denuncia la esclavitud del pecado. Solo el Hijo (él mismo) puede liberar verdaderamente.

La verdadera herencia de Abraham (Juan 8.37-47): El Mesías Jesús cuestiona la idea de que sus oyentes sean hijos de Abraham. Afirma que su actitud (la voluntad de matarlo) demuestra que tienen otro padre. Declara que no pueden oír su palabra porque no son de Dios.

Acusaciones y revelaciones finales (Juan 8.48-58): Las autoridades acusan a Jesús de estar endemoniado. Jesús proclama que quien guarde su palabra no morirá jamás.

Clímax (punto esencial, el momento más intenso del relato) Juan 8.58: se revela mediante la fórmula divina «Antes que Abraham fuese, YO SOY», afirmación explícita de su preexistencia y de su divinidad.

En resumen:

Este pasaje pone de relieve la confrontación entre Jesús y las autoridades religiosas sobre su identidad, su origen divino y la salvación que ofrece. Revela progresivamente que creer en él es entrar en la luz, la verdad y la vida eterna.