De la segunda a la tercera fiesta de Pascua 27 estudios
- 1La curación de un leproso después del sermón del monte
- 2Enseñanza del Mesías Jesús sobre la preocupación
- 3Reunión de los discípulos y la multitud
- 4El Sermón de la Montaña (1), las bienaventuranzas
- 5El Sermón de la Montaña (2), las maldiciones registradas por Lucas
Desde la 3.ª Pascua hasta el comienzo de la última semana 1 estudio
De la segunda a la tercera fiesta de Pascua
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PER109
La curación de un leproso después del sermón del monte
Este artículo explora la curación de un leproso por Jesús después del sermón del monte y examina los diversos relatos de los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas. La curación se describe como un desafío a las estrictas leyes sobre la purificación y se destaca la importancia de respetar la ley de Moisés. El artículo se pregunta por la continuidad entre los distintos relatos evangélicos.
Levítico 13 (Reina-Valera 1909) :Y HABLÓ Jehová á Moisés y á Aarón, diciendo:Cuando el hombre tuviere en la piel de su carne hinchazón, ó postilla, ó mancha blanca, y hubiere en la piel de su carne como llaga de lepra, será traído á Aarón el sacerdote, ó á uno de los sacerdotes sus hijos:Y el sacerdote mirará la llaga en la piel de la carne: si el pelo en la llaga se ha vuelto blanco, y pareciere la llaga más hundida que la tez de la carne, llaga de lepra es; y el sacerdote le reconocerá, y le dará por inmundo.Y si en la piel de su carne hubiere mancha blanca, pero no pareciere más hundida que la tez, ni su pelo se hubiere vuelto blanco, entonces el sacerdote encerrará al llagado por siete días;Y al séptimo día el sacerdote lo mirará; y si la llaga á su parecer se hubiere estancado, no habiéndose extendido en la piel, entonces el sacerdote le volverá á encerrar por otros siete días.Y al séptimo día el sacerdote le reconocerá de nuevo; y si parece haberse oscurecido la llaga, y que no ha cundido en la piel, entonces el sacerdote lo dará por limpio: era postilla; y lavará sus vestidos, y será limpio.Mas si hubiere ido creciendo la postilla en la piel, después que fué mostrado al sacerdote para ser limpio, será visto otra vez del sacerdote:Y si reconociéndolo el sacerdote, ve que la postilla ha crecido en la piel, el sacerdote lo dará por inmundo: es lepra.Cuando hubiere llaga de lepra en el hombre, será traído al sacerdote;Y el sacerdote mirará, y si pareciere tumor blanco en la piel, el cual haya mudado el color del pelo, y se descubre asimismo la carne viva,Lepra es envejecida en la piel de su carne; y le dará por inmundo el sacerdote, y no le encerrará, porque es inmundo.Mas si brotare la lepra cundiendo por el cutis, y ella cubriere toda la piel del llagado desde su cabeza hasta sus pies, á toda vista de ojos del sacerdote;Entonces el sacerdote le reconocerá; y si la lepra hubiere cubierto toda su carne, dará por limpio al llagado: hase vuelto toda ella blanca; y él es limpio.Mas el día que apareciere en él la carne viva, será inmundo.Y el sacerdote mirará la carne viva, y lo dará por inmundo. Es inmunda la carne viva: es lepra.Mas cuando la carne viva se mudare y volviere blanca, entonces vendrá al sacerdote;Y el sacerdote mirará, y si la llaga se hubiere vuelto blanca, el sacerdote dará por limpio al que tenía la llaga, y será limpio.Y cuando en la carne, en su piel, hubiere apostema, y se sanare,Y sucediere en el lugar de la apostema tumor blanco, ó mancha blanca embermejecida, será mostrado al sacerdote:Y el sacerdote mirará; y si pareciere estar más baja que su piel, y su pelo se hubiere vuelto blanco, darálo el sacerdote por inmundo: es llaga de lepra que se originó en la apostema.Y si el sacerdote la considerare, y no pareciere en ella pelo blanco, ni estuviere más baja que la piel, sino oscura, entonces el sacerdote lo encerrará por siete días:Y si se fuere extendiendo por la piel, entonces el sacerdote lo dará por inmundo: es llaga.Empero si la mancha blanca se estuviere en su lugar, que no haya cundido, es la costra de la apostema; y el sacerdote lo dará por limpio.Asimismo cuando la carne tuviere en su piel quemadura de fuego, y hubiere en lo sanado del fuego mancha blanquecina, bermejiza ó blanca,El sacerdote la mirará; y si el pelo se hubiere vuelto blanco en la mancha, y pareciere estar más hundida que la piel, es lepra que salió en la quemadura; y el sacerdote declarará al sujeto inmundo, por ser llaga de lepra.Mas si el sacerdote la mirare, y no pareciere en la mancha pelo blanco, ni estuviere más baja que la tez, sino que está oscura, le encerrará el sacerdote por siete días;Y al séptimo día el sacerdote la reconocerá: si se hubiere ido extendiendo por la piel, el sacerdote lo dará por inmundo: es llaga de lepra.Empero si la mancha se estuviere en su lugar, y no se hubiere extendido en la piel, sino que está oscura, hinchazón es de la quemadura: darálo el sacerdote por limpio; que señal de la quemadura es.Y al hombre ó mujer que le saliere llaga en la cabeza, ó en la barba,El sacerdote mirará la llaga; y si pareciere estar más profunda que la tez, y el pelo en ella fuera rubio y adelgazado, entonces el sacerdote lo dará por inmundo: es tiña, es lepra de la cabeza ó de la barba.Mas cuando el sacerdote hubiere mirado la llaga de la tiña, y no pareciere estar más profunda que la tez, ni fuere en ella pelo negro, el sacerdote encerrará al llagado de la tiña por siete días:Y al séptimo día el sacerdote mirará la llaga: y si la tiña no pareciere haberse extendido, ni hubiere en ella pelo rubio, ni pareciere la tiña más profunda que la tez,Entonces lo trasquilarán, mas no trasquilarán el lugar de la tiña: y encerrará el sacerdote al que tiene la tiña por otros siete días.Y al séptimo día mirará el sacerdote la tiña; y si la tiña no hubiere cundido en la piel, ni pareciere estar más profunda que la tez, el sacerdote lo dará por limpio; y lavará sus vestidos, y será limpio.Empero si la tiña se hubiere ido extendiendo en la piel después de su purificación,Entonces el sacerdote la mirará; y si la tiña hubiere cundido en la piel, no busque el sacerdote el pelo rubio, es inmundo.Mas si le pareciere que la tiña está detenida, y que ha salido en ella el pelo negro, la tiña está sanada; él está limpio, y por limpio lo dará el sacerdote.Asimismo el hombre ó mujer, cuando en la piel de su carne tuviere manchas, manchas blancas,El sacerdote mirará: y si en la piel de su carne parecieren manchas blancas algo oscurecidas, es empeine que brotó en la piel, está limpia la persona.Y el hombre, cuando se le pelare la cabeza, es calvo, mas limpio.Y si á la parte de su rostro se le pelare la cabeza, es calvo por delante, pero limpio.Mas cuando en la calva ó en la antecalva hubiere llaga blanca rojiza, lepra es que brota en su calva ó en su antecalva.Entonces el sacerdote lo mirará, y si pareciere la hinchazón de la llaga blanca rojiza en su calva ó en su antecalva, como el parecer de la lepra de la tez de la carne,Leproso es, es inmundo; el sacerdote lo dará luego por inmundo; en su cabeza tiene su llaga.Y el leproso en quien hubiere llaga, sus vestidos serán deshechos y su cabeza descubierta, y embozado pregonará: ¡Inmundo! ¡inmundo!Todo el tiempo que la llaga estuviere en él, será inmundo; estará impuro: habitará solo; fuera del real será su morada.Y cuando en el vestido hubiere plaga de lepra, en vestido de lana, ó en vestido de lino;O en estambre ó en trama, de lino ó de lana, ó en piel, ó en cualquiera obra de piel;Y que la plaga sea verde, ó bermeja, en vestido ó en piel, ó en estambre ó en trama, ó en cualquiera obra de piel; plaga es de lepra, y se ha de mostrar al sacerdote.Y el sacerdote mirará la plaga, y encerrará la cosa plagada por siete días.Y al séptimo día mirará la plaga: y si hubiere cundido la plaga en el vestido, ó estambre, ó en la trama, ó en piel, ó en cualquiera obra que se hace de pieles, lepra roedora es la plaga; inmunda será.Será quemado el vestido, ó estambre ó trama, de lana ó de lino, ó cualquiera obra de pieles en que hubiere tal plaga; porque lepra roedora es: al fuego será quemada.Y si el sacerdote mirare, y no pareciere que la plaga se haya extendido en el vestido, ó estambre, ó en la trama, ó en cualquiera obra de pieles;Entonces el sacerdote mandará que laven donde está la plaga, y lo encerrará otra vez por siete días.Y el sacerdote mirará después que la plaga fuere lavada; y si pareciere que la plaga no ha mudado su aspecto, bien que no haya cundido la plaga, inmunda es; la quemarás al fuego; corrosión es penetrante, esté lo raído en la haz ó en el revés de aquella cosa.Mas si el sacerdote la viere, y pareciere que la plaga se ha oscurecido después que fué lavada, la cortará del vestido, ó de la piel, ó del estambre, ó de la trama.Y si apareciere más en el vestido, ó estambre, ó trama, ó en cualquiera cosa de pieles, reverdeciendo en ella, quemarás al fuego aquello donde estuviere la plaga.Empero el vestido, ó estambre, ó trama, ó cualquiera cosa de piel que lavares, y que se le quitare la plaga, lavarse ha segunda vez, y entonces será limpia.Esta es la ley de la plaga de la lepra del vestido de lana ó de lino, ó del estambre, ó de la trama, ó de cualquiera cosa de piel, para que sea dada por limpia ó por inmunda.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER132
Enseñanza del Mesías Jesús sobre la preocupación
Jesús enseña a no preocuparse por las necesidades materiales, ilustrando la providencia divina con ejemplos de la naturaleza e insistiendo en la prioridad del Reino de Dios.
San Mateo 6.25-34 (Reina-Valera 1909) :Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, ó qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?Mas ¿quién de vosotros podrá, congojándose, añadir á su estatura un codo?Y por el vestido ¿por qué os congojáis? Reparad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan;Mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fué vestido así como uno de ellos.Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más á vosotros, hombres de poca fe?No os congojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, ó qué beberemos, ó con qué nos cubriremos?Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester.Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER084
Reunión de los discípulos y la multitud
El artículo trata de la reunión de los discípulos y la multitud en Galilea, donde Jesús pronuncia el Sermón de la Montaña después de elegir a los doce apóstoles. La multitud se siente atraída principalmente por las curaciones milagrosas, pero este momento también es esencial para enseñar el mensaje de Jesús. Lucas y Mateo ofrecen dos perspectivas complementarias del acontecimiento.
San Mateo 5.1-2 (Reina-Valera 1909) :Y VIENDO las gentes, subió al monte; y sentándose, se llegaron á él sus discípulos.Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER085
El Sermón de la Montaña (1), las bienaventuranzas
El artículo analiza el Sermón de la Montaña, destacando las diferencias entre las versiones de Mateo y Lucas. Explica cómo estas enseñanzas de Jesús, dirigidas principalmente a los discípulos, fueron repetidas y recopiladas con frecuencia. Se presta especial atención a las bienaventuranzas y a su alcance espiritual.
San Mateo 5.2-12 (Reina-Valera 1909) :Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad.Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos.Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia.Bienaventurados los de limpio corazón: porque ellos verán á Dios.Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos.Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos: que así persiguieron á los profetas que fueron antes de vosotros.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER086
El Sermón de la Montaña (2), las maldiciones registradas por Lucas
Este artículo se centra en las maldiciones que Jesús pronuncia en el Sermón de la Montaña según el Evangelio de Lucas. Al denunciar los apegos materiales y la búsqueda de aprobación humana, estas advertencias destacan los valores esenciales para ser un verdadero discípulo.
San Lucas 6.24-26 (Reina-Valera 1909) :Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque tenéis vuestro consuelo.¡Ay de vosotros, los que estáis hartos! porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis.¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros! porque así hacían sus padres á los falsos profetas.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER087
El Sermón de la Montaña (3), la sal de la tierra
El artículo examina la «sal de la tierra» en el Sermón de la Montaña de Jesús, analizado en Mateo 5:13, con vínculos con los evangelios de Marcos y Lucas. Jesús utiliza esta metáfora para ilustrar el papel de los discípulos como transmisores de sabiduría y protección contra la corrupción, advirtiendo del peligro de perder su influencia espiritual.
Marcos 9.50 (Reina-Valera 1909) :Buena es la sal; mas si la sal fuere desabrida, ¿con qué la adobaréis? Tened en vosotros mismos sal; y tened paz los unos con los otros.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER088
El Sermón de la Montaña (4), la luz del Mundo
Este artículo explora cómo, en el Sermón de la Montaña, la imagen de la «luz del mundo» enseña a los discípulos a vivir su fe de forma visible, mediante Mateo 5:14-16, Marcos 4:21-22 y Lucas 8:16/11:33-35. Estas alegorías animan a ser un ejemplo de integridad y a reflejar la luz de Dios para inspirar a otros a celebrarlo.
Juan 8.12 (Reina-Valera 1909) :Y hablóles Jesús otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER089
El sermón del monte (5), la relación del Mesías Jesús con la ley
Quinta parte del Sermón de la Montaña, este artículo analiza la relación de Jesús con la ley mosaica a partir de Mateo 5:17-20. Jesús afirma que no vino a abolir la ley, sino a cumplirla plenamente según el designio original de Dios. Distingue la auténtica ley de Moisés de las tradiciones religiosas añadidas por escribas y fariseos y advierte que su justicia institucionalizada no conduce al reino de los cielos.
San Lucas 24.44 (Reina-Valera 1909) :Y él les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas de mí en la ley de Moisés, y en los profetas, y en los salmos.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER090
El sermón del monte (6), el asesinato, la ofrenda y el perdón
Sexta parte del Sermón de la Montaña (Mateo 5:21-26), esta perícopa examina la enseñanza de Jesús sobre el asesinato, la ofrenda y el perdón. Jesús profundiza en el quinto mandamiento al mostrar que la ira y el desprecio hacia el hermano son espiritualmente tan graves como el asesinato mismo. Opone la letra de la ley farisaica al espíritu original de Dios y afirma que solo el perdón sincero, no la ofrenda, restablece una relación normal. La advertencia es escatológica: sin reconciliación, es la gehena.
San Mateo 5.22 (Reina-Valera 1909) :Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado del juicio; y cualquiera que dijere á su hermano, Raca, será culpado del concejo; y cualquiera que dijere, Fatuo, será culpado del infierno del fuego.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER091
El sermón del monte (7), el adulterio y el divorcio
La perícopa 91 explora la séptima parte del Sermón del monte, centrada en el adulterio y el divorcio (Mt 5.27-32 ; Lc 16.18). Jesús va más allá de la Ley mosaica al condenar no solo el acto, sino también el pensamiento en el que uno se complace. Aborda el divorcio frente a las escuelas de Hillel y Shammai, planteando exigencias radicales. Las metáforas del ojo y de la mano subrayan la necesidad de una transformación interior del corazón para evitar el pecado.
Marcos 10.1-12 (Reina-Valera 1909) :Y PARTIÉNDOSE de allí, vino á los términos de Judea y tras el Jordán: y volvió el pueblo á juntarse á él; y de nuevo les enseñaba como solía.Y llegándose los Fariseos, le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido repudiar á su mujer.Mas él respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés?Y ellos dijeron: Moisés permitió escribir carta de divorcio, y repudiar.Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento;Pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios.Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se juntará á su mujer.Y los que eran dos, serán hechos una carne: así que no son más dos, sino una carne.Pues lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.Y en casa volvieron los discípulos á preguntarle de lo mismo.Y les dice: Cualquiera que repudiare á su mujer, y se casare con otra, comete adulterio contra ella:Y si la mujer repudiare á su marido y se casare con otro, comete adulterio.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER092
El sermón del monte (8), el perjurio
En el Sermón del monte, Jesús enseña sobre el perjurio (Mt 5.33-37). Frente a la práctica de los juramentos condicionales de su época, exige una palabra sencilla e íntegra: que el 'sí' sea 'sí' y el 'no' sea 'no'. Mateo es el único evangelista que recoge esta enseñanza, pues Lucas se dirige a no judíos, menos afectados por esta práctica. Santiago 5.12 retoma este precepto en la tradición apostólica.
San Mateo 5.33-37 (Reina-Valera 1909) :Además habéis oído que fué dicho á los antiguos: No te perjurarás; mas pagarás al Señor tus juramentos.Mas yo os digo: No juréis en ninguna manera: ni por el cielo, porque es el trono de Dios;Ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey.Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer un cabello blanco ó negro.Mas sea vuestro hablar: Sí, sí; No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER093
El sermón del monte (9), La venganza
PER093 examina la enseñanza de Jesús sobre la venganza en el Sermón del monte (Mt 5.38-42). Jesús reinterpreta la ley del talión (Ex 21.24 ; Lv 24.20 ; Dt 19.21) al llamar a sus discípulos a la no violencia, al perdón y al amor a los enemigos. Esta enseñanza, propia de Mateo, no promueve la pasividad total, sino una respuesta pacífica que trasciende la lógica de la venganza, en consonancia con Rm 12.17 y 1 P 3.9.
Levítico 24.20 (Reina-Valera 1909) :Rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente: según la lesión que habrá hecho á otro, tal se hará á él.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER094
El sermón del monte (10), amar a los enemigos
La décima sección del Sermón del monte trata del amor a los enemigos (Mt 5.43-48 ; Lc 6.27-36). Jesús va más allá de la interpretación farisaica al invitar a sus discípulos a amar incluso a los paganos, a imagen de Dios, que ama a todos los hombres. La 'regla de oro' (Mt 7.12) completa esta enseñanza. El objetivo último es la perfección divina: 'Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto'.
San Mateo 5.43-48 (Reina-Valera 1909) :Oísteis que fué dicho: Amarás á tu prójimo, y aborrecerás á tu enemigo.Mas yo os digo: Amad á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen, haced bien á los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos é injustos.Porque si amareis á los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿no hacen también lo mismo los publicanos?Y si abrazareis á vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿no hacen también así los Gentiles?Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER095
El sermón del monte (11), Las ofrendas
Este artículo explora la enseñanza de Jesús sobre los donativos durante el sermón del monte. Al insistir en una relación personal con Dios, critica las prácticas ostentosas de los fariseos. El escenario es Galilea, poco después de la Pascua del año 31, lo que pone de relieve un momento crucial del ministerio de Jesús.
San Mateo 6.5 (Reina-Valera 1909) :Y cuando oras, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pie, para ser vistos de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su pago.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER096
El sermón del monte (12), una instrucción sobre la oración
Este artículo examina la enseñanza de Jesús sobre la oración en el sermón del monte, subrayando el llamamiento a una piedad auténtica, alejada del formalismo. Se basa en los Evangelios de Mateo y Lucas y explica el significado y el contexto de la oración.
San Mateo 6.5-15 (Reina-Valera 1909) :Y cuando oras, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pie, para ser vistos de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su pago.Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.Y orando, no seáis prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su parlería serán oídos.No os hagáis, pues, semejantes á ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.Danos hoy nuestro pan cotidiano.Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.Porque si perdonareis á los hombres sus ofensas, os perdonará también á vosotros vuestro Padre celestial.Mas si no perdonareis á los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER097
El sermón del monte (13), el perdón
Este artículo explora el perdón en el sermón del monte de Jesús y subraya que nuestra capacidad de perdonar está vinculada al perdón divino, un tema central en el Evangelio de Mateo.
San Mateo 5.12 (Reina-Valera 1909) :Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos: que así persiguieron á los profetas que fueron antes de vosotros.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER098
El sermón del monte (14), el ayuno
El artículo analiza el Sermón del monte, donde Jesús critica el formalismo religioso de los fariseos. Insiste en la importancia de unas motivaciones sinceras y discretas al practicar el ayuno y otros actos religiosos.
San Mateo 9.14-15 (Reina-Valera 1909) :Entonces los discípulos de Juan vienen á él, diciendo: ¿Por qué nosotros y los Fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?Y Jesús les dijo: ¿Pueden los que son de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? mas vendrán días cuando el esposo será quitado de ellos, y entonces ayunarán.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER099
El sermón del monte (15), un tesoro en el cielo
Este artículo analiza un pasaje del sermón del monte en el que Jesucristo trata la importancia de elegir entre las riquezas terrenales y las espirituales, y subraya que el verdadero tesoro se encuentra en el reino de Dios. Jesús pone de relieve la incompatibilidad de servir a la vez a Dios y al dinero y aboga por dar prioridad a los valores espirituales.
Marcos 10.25 (Reina-Valera 1909) :Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER100
El sermón del monte (16), las inquietudes y las preocupaciones
El artículo explora el sermón del monte de Jesús y destaca la fe por encima de las preocupaciones materiales, con enseñanzas tomadas principalmente de Mateo y Lucas, así como la manera en que Jesús exhortó a sus discípulos a confiar en Dios.
San Lucas 12.22-34 (Reina-Valera 1909) :Y dijo á sus discípulos: Por tanto os digo: No estéis afanosos de vuestra vida, qué comeréis; ni del cuerpo, qué vestiréis.La vida más es que la comida, y el cuerpo que el vestido.Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen cillero, ni alfolí; y Dios los alimenta. ¿Cuánto de más estima sois vosotros que las aves?¿Y quién de vosotros podrá con afán añadir á su estatura un codo?Pues si no podéis aun lo que es menos, ¿para qué estaréis afanosos de lo demás?Considerad los lirios, cómo crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.Y si así viste Dios á la hierba, que hoy está en el campo, y mañana es echada en el horno; ¿cuánto más á vosotros, hombres de poca fe?Vosotros, pues, no procuréis qué hayáis de comer, ó qué hayáis de beber; ni estéis en ansiosa perplejidad.Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; que vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas.Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.No temáis, manada pequeña; porque al Padre ha placido daros el reino.Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejecen, tesoro en los cielos que nunca falta; donde ladrón no llega, ni polilla corrompe.Porque donde está vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER101
El sermón del monte (17), no juzgar a los demás
Este artículo examina el sermón del monte de Jesús, especialmente la prohibición de juzgar a los demás. Al destacar Mateo 7.1-6 y Lucas 6.37-45, aboga por la misericordia y la reciprocidad en las relaciones interpersonales.
San Mateo 7.1-6 (Reina-Valera 1909) :NO juzguéis, para que no seáis juzgados.Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os volverán á medir.Y ¿por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo?O ¿cómo dirás á tu hermano: Espera, echaré de tu ojo la mota, y he aquí la viga en tu ojo?¡Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo, y entonces mirarás en echar la mota del ojo de tu hermano.No deis lo santo á los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan y os despedacen.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER102
El sermón del monte (18), un estímulo a la oración
El artículo explora cómo Jesús, en el Sermón del monte, anima a perseverar en la oración y destaca que Dios responde a quienes piden con insistencia. Ilustra este concepto con analogías paternales y pone de relieve la bondad divina.
San Mateo 5.1 (Reina-Valera 1909) :Y VIENDO las gentes, subió al monte; y sentándose, se llegaron á él sus discípulos.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER103
El sermón del monte (19), la regla de oro
El artículo trata la regla de oro en el Sermón del monte, precisa que para aplicarla es necesaria una transformación espiritual y destaca la necesidad de la ayuda divina.
Juan 6.60 (Reina-Valera 1909) :Y muchos de sus discípulos oyéndolo, dijeron: Dura es esta palabra: ¿quién la puede oir?Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER104
El sermón del monte (20), los dos caminos
El artículo trata el Sermón del monte, donde Jesús explica la importancia de las decisiones espirituales, simbolizadas por dos caminos. Este tema recurrente destaca el llamamiento de Jesús a sus discípulos a elegir el camino difícil que conduce a la vida eterna.
San Lucas 13.24 (Reina-Valera 1909) :Porfiad á entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER105
El sermón del monte (21), los falsos profetas
Este artículo trata la advertencia de Jesús contra los falsos profetas en el sermón del monte. Los frutos de su enseñanza permiten distinguir lo verdadero de lo falso. Se mencionan tres criterios principales: los motivos, la concordancia con Jesús y el comportamiento.
San Mateo 24.24 (Reina-Valera 1909) :Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y darán señales grandes y prodigios; de tal manera que engañarán, si es posible, aun á los escogidos.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
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El sermón del monte (22), los que me llaman Señor
El artículo explora el Sermón del monte, donde Jesús habla de supuestos discípulos a quienes no reconoce. Al comparar a los evangelistas Mateo y Lucas, trata la autenticidad de la fe necesaria para entrar en el Reino de Dios, más allá de la pertenencia étnica y de los actos milagrosos.
San Mateo 3.9 (Reina-Valera 1909) :Y no penséis decir dentro de vosotros: A Abraham tenemos por padre: porque yo os digo, que puede Dios despertar hijos á Abraham aun de estas piedras.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
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El sermón del monte (23), las dos casas
Este artículo analiza la parábola de las dos casas, ilustra la importancia de unos cimientos espirituales sólidos frente a las apariencias engañosas y destaca la distinción entre los verdaderos y los falsos discípulos.
San Mateo 7.24-27 (Reina-Valera 1909) :Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé á un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña;Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa; y no cayó: porque estaba fundada sobre la peña.Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, le compararé á un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, é hicieron ímpetu en aquella casa; y cayó, y fué grande su ruina.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER108
Los resultados del sermón del monte
PER108 concluye el Sermón del monte según Mateo 7.28-29. La multitud y los discípulos quedan asombrados por la singular autoridad de Jesús, tan distinta de la de los fariseos. A lo largo de 23 puntos, Jesús ha definido el retrato del verdadero discípulo, un ideal imposible de alcanzar sin una transformación profunda. La multitud vislumbra en él al Mesías y anhela esa nueva vida que ofrece.
Juan 6.60 (Reina-Valera 1909) :Y muchos de sus discípulos oyéndolo, dijeron: Dura es esta palabra: ¿quién la puede oir?Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Desde la 3.ª Pascua hasta el comienzo de la última semana
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Discurso sobre la humildad
El artículo analiza el discurso de Jesús a sus apóstoles sobre la humildad, subrayando la importancia de la humildad y del servicio en el Reino de Dios, tal como se describe en los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas.
San Mateo 18.1-6 (Reina-Valera 1909) :EN aquel tiempo se llegaron los discípulos á Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?Y llamando Jesús á un niño, le puso en medio de ellos,Y dijo: De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.Así que, cualquiera que se humillare como este niño, éste es el mayor en el reino de los cielos.Y cualquiera que recibiere á un tal niño en mi nombre, á mí recibe.Y cualquiera que escandalizare á alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le anegase en el profundo de la mar.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org