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El sermón del monte (18), un estímulo a la oración

El artículo explora cómo Jesús, en el Sermón del monte, anima a perseverar en la oración y destaca que Dios responde a quienes piden con insistencia. Ilustra este concepto con analogías paternales y pone de relieve la bondad divina.

4 min Sermón Monte oración 4 versículos 2 libros

Consulta

Textos bíblicos

Mateo
San Mateo 7.7-11 (Reina-Valera 1909)

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrirá.

¿Qué hombre hay de vosotros, á quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra?

¿Y si le pidiere un pez, le dará una serpiente?

Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos, dará buenas cosas á los que le piden?

Marcos
Marcos (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Lucas
San Lucas (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Juan
Juan (Reina-Valera 1909) no citado en el libro

Detalles técnicos

Gráfico de barras del año 31

Lugar: En la meseta al pie de una montaña cerca de Cafarnaún, en Galilea

Fecha: Después de la peregrinación de Pascua a Jerusalén, el 5 de abril del año 31

Método de trabajo: Continuaremos con Mateo

Nota sobre el método de trabajo: Solo Mateo aborda este tema en el contexto del Sermón del monte.

Cafarnaún

El Mesías, Jesús, aborda de nuevo el tema de la oración.

El sermón del monte, un estímulo a la oración

La multitud 17

Comentarios

Examinamos el sermón del monte, dividido en 21 secciones.

San Mateo 6.6-13 ya abordaba la oración ofreciendo un modelo. Ahora aclara la respuesta de Dios a quienes oran. No cabe duda de que Dios escucha a quienes acuden a él con perseverancia. Aunque la palabra «insistencia» no aparece expresamente, el uso de los verbos en presente significa: sigan pidiendo, sigan buscando y sigan llamando.

Además, la combinación de los verbos pedir, buscar y llamar muestra una determinación del discípulo que excluye toda petición frívola.

El concepto es bastante sencillo: se compara a Dios con un padre al que le gusta dar cosas buenas a quienes las piden con perseverancia. Así, Jesús el Mesías compara la relación del discípulo con Dios con la de un padre con sus hijos.

Conviene observar que Jesús se dirige principalmente a discípulos (San Mateo 5.1 ; San Lucas 6.20). Algunos expertos consideran que el pasaje de Lucas describe un acontecimiento distinto del de Mateo debido a las variaciones entre los relatos. Este pasaje incluso recibe el nombre de "sermón de la llanura".

Al respecto, nuestra postura es que el Maestro repitió a menudo esta enseñanza e integró estos diversos temas de manera intrínseca en sus discursos.

Aquí Jesús el Mesías va incluso más lejos al afirmar que, pese a la maldad inherente a la naturaleza humana, una persona es capaz de dar cosas buenas a sus hijos. Por consiguiente, Dios, que es bueno por naturaleza, dará cosas buenas con mucha mayor facilidad.

Este pasaje ilustra, pues, una verdad extraordinaria y fundamental: Dios escucha atentamente las oraciones constantes de sus fieles y, más decisivo aún, está dispuesto a responderlas dando cosas buenas a sus hijos.