Mateo repite nueve veces la fórmula «Bienaventurados» y una vez «Alegraos y regocijaos». Por su parte, Lucas solo utiliza «Bienaventurados» cuatro veces y «Alegraos» una, pero añade cuatro veces «Ay», lo que lo distingue de Mateo, quien repite esta fórmula nueve veces en los capítulos 23 y 24 de su libro.
Este análisis sugiere que los autores agruparon los pensamientos del Mesías Jesús expresados en distintos momentos de su ministerio para facilitar la fluidez del relato y su comprensión. También podemos pensar que estas palabras se repitieron varias veces en las aldeas por las que pasaban.
Cabe señalar que esta enseñanza parece destinada principalmente a los discípulos. Lucas lo precisa al mencionar «una multitud de sus discípulos»; aunque añade «multitud de personas», esto indica que aquí no se trata de los apóstoles.
El principio es el mismo cada vez: el Mesías Jesús declara dichosas a ciertas personas, aunque las circunstancias parezcan contradecir esa declaración. Después anuncia una recompensa. Por tanto, comprendemos que la felicidad se deriva de la recompensa.
Por último, nos parece difícil memorizar tal cantidad de información, aunque entonces la gente tuviera mejor memoria que hoy. Esto refuerza nuestra conclusión de que Mateo reunió en estos dos capítulos varios discursos pronunciados por el Mesías Jesús. También creemos que esta información se repitió varias veces ante distintos auditorios.
Ya hemos realizado un análisis profundo de todos estos textos en el anexo ANN097, titulado «Las Bienaventuranzas».