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Enseñanza del Mesías Jesús sobre la preocupación

Jesús enseña a no preocuparse por las necesidades materiales, ilustrando la providencia divina con ejemplos de la naturaleza e insistiendo en la prioridad del Reino de Dios.

8 min Jesús preocupación multitud discípulos Lucas 10 versículos 4 libros

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Textos bíblicos

Mateo
San Mateo 6.25-34 (Reina-Valera 1909)

Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, ó qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?

Mas ¿quién de vosotros podrá, congojándose, añadir á su estatura un codo?

Y por el vestido ¿por qué os congojáis? Reparad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan;

Mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fué vestido así como uno de ellos.

Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más á vosotros, hombres de poca fe?

No os congojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, ó qué beberemos, ó con qué nos cubriremos?

Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester.

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.

Marcos
Marcos (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Lucas
San Lucas 12.22-34 (Reina-Valera 1909)

Y dijo á sus discípulos: Por tanto os digo: No estéis afanosos de vuestra vida, qué comeréis; ni del cuerpo, qué vestiréis.

La vida más es que la comida, y el cuerpo que el vestido.

Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen cillero, ni alfolí; y Dios los alimenta. ¿Cuánto de más estima sois vosotros que las aves?

¿Y quién de vosotros podrá con afán añadir á su estatura un codo?

Pues si no podéis aun lo que es menos, ¿para qué estaréis afanosos de lo demás?

Considerad los lirios, cómo crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.

Y si así viste Dios á la hierba, que hoy está en el campo, y mañana es echada en el horno; ¿cuánto más á vosotros, hombres de poca fe?

Vosotros, pues, no procuréis qué hayáis de comer, ó qué hayáis de beber; ni estéis en ansiosa perplejidad.

Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; que vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas.

Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.

No temáis, manada pequeña; porque al Padre ha placido daros el reino.

Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejecen, tesoro en los cielos que nunca falta; donde ladrón no llega, ni polilla corrompe.

Porque donde está vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón.

Juan
Juan (Reina-Valera 1909) no citado en el libro

Detalles técnicos

Gráfico de barras del año 31

Lugar: Cerca de la casa de Cafarnaún en Galilea.

Fecha: Octubre o noviembre del año 31

Procedimiento: Seguimos a Lucas

Nota sobre el procedimiento: Lucas aborda temas ya mencionados por Mateo en el sermón del monte.

Cafarnaún

El Mesías Jesús ilustra hasta qué punto las preocupaciones son incompatibles con la vida de un verdadero discípulo.

Enseñanza del Mesías Jesús sobre la preocupación

Enseñanza del Mesías Jesús sobre la preocupación

Comentarios

A pesar de la presencia de miles de personas (San Lucas 12.1), Jesús se dirige específicamente a sus discípulos en determinados momentos (San Lucas 12.1). Su discurso a la multitud se intercala con intervenciones particulares dirigidas a sus discípulos (San Lucas 12.22).

Esta forma de expresión presenta similitudes con el sermón del monte, tal como lo relata Mateo. Más concretamente, el tema abordado aquí corresponde al de San Mateo 6.25-34. Para destacar estas semejanzas, hemos reescrito este pasaje de Mateo (véase la perícopa PER100: El sermón del monte (16), las inquietudes y las preocupaciones).

Es pertinente examinar si Lucas decidió modificar el marco de este discurso o si el Mesías Jesús repitió efectivamente este mensaje en diversos lugares y ante distintos públicos.

Nuestro análisis muestra que Jesús transmitió su mensaje en diversas circunstancias. Los lugares, el tamaño de las multitudes y los períodos mencionados por Mateo y Lucas difieren, aunque se atribuyen a Jesús las mismas frases. Por tanto, resulta evidente que Mateo y Lucas hablan de acontecimientos distintos.

Identificamos tres elementos principales en la argumentación del Maestro que demuestran lo irracional de las preocupaciones relacionadas con las necesidades materiales, en particular la comida y el vestido.

El primer punto propuesto por San Lucas 12.22-24 destaca que es inútil preocuparse por la comida o la ropa, pues la vida tiene más importancia. Dios alimenta incluso a las aves, por lo que cuidará aún mejor de sus discípulos, que tienen mayor valor a sus ojos.

Observamos una diferencia entre ambos textos. Mateo menciona de manera general un "ave", mientras que Lucas se refiere específicamente a los cuervos. Esta ave figura entre los animales impuros según la ley de Moisés (Levítico 11.13-19, Deuteronomio 14.12-18). Esto refuerza la argumentación de Lucas.

El segundo punto destaca que es inútil preocuparse por las necesidades materiales, pues ello no cambia la situación, salvo por añadir estrés (San Mateo 12.25-28). El Mesías Jesús emplea una analogía con el lirio y la hierba del campo, que tienen poco valor en comparación con el ser humano. La conclusión es explícita: si Dios cuida de la hierba del campo, con mayor razón cuidará del ser humano, considerado la cumbre de su creación.

El tercer punto establece que, según el Mesías Jesús, son los paganos quienes dan mayor importancia a los bienes materiales, descuidando así los aspectos espirituales, considerados mucho menos esenciales. Afirma también que quien busque primero el reino de Dios, es decir, los valores espirituales, recibirá de Dios lo que realmente necesita.

Concluye su demostración destacando que la prioridad sigue siendo la búsqueda del Reino de Dios, o de los valores espirituales. Precisa que, en estas circunstancias, Dios proveerá lo necesario. Así ilustra de manera práctica los discursos anteriores sobre el compromiso con Dios, permitiendo de este modo a los discípulos beneficiarse de su protección.