1. La oración de despedida: el Mesías Jesús ora por sí mismo

    Este artículo se centra en la oración de despedida de Jesús en el Evangelio de Juan. Antes de su crucifixión, ora en voz alta por sus discípulos conforme al plan divino. Ubicada en Jerusalén, la escena revela la unidad entre Jesús y Dios y ofrece un sólido testimonio para afirmar la fe de los discípulos. Esta oración subraya la conciencia de Jesús de los acontecimientos venideros y su compromiso con su misión redentora.

    Marcos 1.35 (Reina-Valera 1909) :
    Y levantándose muy de mañana, aun muy de noche, salió y se fué á un lugar desierto, y allí oraba.
    Seguir leyendo
  2. El combate en la oración

    El artículo analiza la oración de Jesús en Getsemaní, que ilustra su sufrimiento humano y su sumisión a la voluntad divina. Destaca el contexto histórico y bíblico del acontecimiento y ofrece una reflexión teológica sobre la misión redentora de Jesús y la exhortación a velar y orar en la prueba.

    San Lucas 22.39-46 (Reina-Valera 1909) :
    Y saliendo, se fué, como solía, al monte de las Olivas; y sus discípulos también le siguieron.Y como llegó á aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación.Y él se apartó de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró,Diciendo: Padre, si quieres, pasa este vaso de mí; empero no se haga mi voluntad, sino la tuya.Y le apareció un ángel del cielo confortándole.Y estando en agonía, oraba más intensamente: y fué su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.Y como se levantó de la oración, y vino á sus discípulos, hallólos durmiendo de tristeza;Y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad que no entréis en tentación.
    Seguir leyendo
  3. El trágico final de Judas Iscariote

    Solo Mateo relata el trágico final de Judas Iscariote. Tras la condena de Jesús, abrumado por el remordimiento, Judas arroja las treinta monedas de plata en el santuario del Templo y se suicida. Los sacerdotes compran con ese dinero el campo del alfarero, llamado Acéldama. Este episodio ilustra la irreversibilidad de la traición y la desesperación de un hombre incapaz de aceptar el perdón.

    Juan 18.28-38 (Reina-Valera 1909) :
    Y llevaron á Jesús de Caifás al pretorio: y era por la mañana: y ellos no entraron en el pretorio por no ser contaminados, sino que comiesen la pascua.Entonces salió Pilato á ellos fuera, y dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre?Respondieron y dijéronle: Si éste no fuera malhechor, no te le habríamos entregado.Díceles entonces Pilato: Tomadle vosotros, y juzgadle según vuestra ley. Y los Judíos le dijeron: A nosotros no es lícito matar á nadie:Para que se cumpliese el dicho de Jesús, que había dicho, dando á entender de qué muerte había de morir.Así que, Pilato volvió á entrar en el pretorio, y llamó á Jesús, y díjole: ¿Eres tú el Rey de los Judíos?Respondióle Jesús: ¿Dices tú esto de ti mismo, ó te lo han dicho otros de mí?Pilato respondió: ¿Soy yo Judío? Tu gente, y los pontífices, te han entregado á mí: ¿qué has hecho?Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi reino, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado á los Judíos: ahora, pues, mi reino no es de aquí.Díjole entonces Pilato: ¿Luego rey eres tú? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio á la verdad. Todo aquél que es de la verdad, oye mi voz.Dícele Pilato: ¿Qué cosa es verdad? Y como hubo dicho esto, salió otra vez á los Judíos, y díceles: Yo no hallo en él ningún crimen.
    Seguir leyendo
  4. El regreso ante Poncio Pilato

    La perícopa PER344 analiza el regreso de Jesús ante Poncio Pilato tras su comparecencia ante Herodes Antipas, episodio relatado únicamente por Lucas. Pilato, al no hallar ninguna falta punible con la muerte según el derecho romano, intenta resistir a la presión de los jefes religiosos judíos. El artículo propone una reconstrucción cronológica precisa de la mañana del viernes de la Pasión y plantea la cuestión lingüística de los intercambios entre Jesús y Pilato, probablemente mantenidos en griego.

    Marcos 15.1-5 (Reina-Valera 1909) :
    Y LUEGO por la mañana, habiendo tenido consejo los príncipes de los sacerdotes con los ancianos, y con los escribas, y con todo el concilio, llevaron á Jesús atado, y le entregaron á Pilato.Y Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiendo él, le dijo: Tú lo dices.Y los príncipes de los sacerdotes le acusaban mucho.Y le preguntó otra vez Pilato, diciendo: ¿No respondes algo? Mira de cuántas cosas te acusan.Mas Jesús ni aun con eso respondió; de modo que Pilato se maravillaba.
    Seguir leyendo
  5. El ensañamiento del Sanedrín, condena oficial

    PER346 analiza la condena oficial de Jesús por Poncio Pilato bajo la presión encarnizada del Sanedrín. En Jerusalén, el viernes por la mañana, la multitud, manipulada por los jefes religiosos, reclama la crucifixión. Pilato, atrapado políticamente, cede a pesar de la ausencia de un motivo válido. El estudio aborda las irregularidades del juicio y la cuestión cronológica de la «hora sexta» en Juan 19.14, a través de un enfoque sinóptico de los cuatro evangelios.

    San Mateo 27.20-25 (Reina-Valera 1909) :
    Mas los príncipes de los sacerdotes y los ancianos, persuadieron al pueblo que pidiese á Barrabás, y á Jesús matase.Y respondiendo el presidente les dijo: ¿Cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás.Pilato les dijo: ¿Qué pues haré de Jesús que se dice el Cristo? Dícenle todos: Sea crucificado.Y el presidente les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Mas ellos gritaban más, diciendo: Sea crucificado.Y viendo Pilato que nada adelantaba, antes se hacía más alboroto, tomando agua se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo: veréislo vosotros.Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.
    Seguir leyendo
  6. Los esfuerzos de Pilato por salvar a Jesús

    La perícopa PER348 analiza los intentos repetidos de Poncio Pilato por salvar a Jesús durante el juicio ante el pretorio en Jerusalén, un viernes por la mañana. Basada principalmente en Juan 19.4-15, recorre las presiones políticas y religiosas que llevan a Pilato a condenar a Jesús a pesar de su convicción de que era inocente. Este pasaje revela la tensión entre la justicia, el poder político y la autoridad religiosa durante la Pasión de Cristo.

    Juan 19.5 (Reina-Valera 1909) :
    Y salió Jesús fuera, llevando la corona de espinas y la ropa de grana. Y díceles Pilato: He aquí el hombre.
    Seguir leyendo
  7. El título de Pilato

    El titulus de Pilato es el letrero colocado en la cruz de Jesús con la inscripción 'Jesús de Nazaret, el rey de los judíos', redactado en hebreo, latín y griego. Pilato impone esta fórmula a pesar de la protesta de los jefes de los sacerdotes, afirmando así una autoridad simbólica después de haber cedido en la condena. Este acto revela una ironía trágica: la inscripción proclama públicamente la realeza de Jesús en el mismo momento de su muerte.

    Marcos 15.20-41 (Reina-Valera 1909) :
    Y cuando le hubieron escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le vistieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.Y cargaron á uno que pasaba, Simón Cireneo, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, para que llevase su cruz.Y le llevan al lugar de Gólgotha, que declarado quiere decir: Lugar de la Calavera.Y le dieron á beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó.Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos, qué llevaría cada uno.Y era la hora de las tres cuando le crucificaron.Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDIOS.Y crucificaron con él dos ladrones, uno á su derecha, y el otro á su izquierda.Y se cumplió la Escritura, que dice: Y con los inicuos fué contado.Y los que pasaban le denostaban, meneando sus cabezas, y diciendo: ¡Ah! tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo edificas,Sálvate á ti mismo, y desciende de la cruz.Y de esta manera también los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, decían unos á otros, con los escribas: A otros salvó, á sí mismo no se puede salvar.El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él le denostaban.Y cuando vino la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.Y á la hora de nona, exclamó Jesús á gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabachthani? que declarado, quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?Y oyéndole unos de los que estaban allí, decían: He aquí, llama á Elías.Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dió á beber, diciendo: Dejad, veamos si vendrá Elías á quitarle.Mas Jesús, dando una grande voz, espiró.Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de alto á bajo.Y el centurión que estaba delante de él, viendo que había espirado así clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.Y también estaban algunas mujeres mirando de lejos; entre las cuales estaba María Magdalena, y María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé;Las cuales, estando aún él en Galilea, le habían seguido, y le servían; y otras muchas que juntamente con él habían subido á Jerusalem.
    Seguir leyendo
  8. La crucifixión

    La perícopa PER352 analiza la crucifixión de Jesús en el monte Gólgota a través de los cuatro evangelios. Sitúa el acontecimiento hacia las 9 h de una mañana de viernes, examina el cumplimiento de las profecías (Isaías 53,12; Salmo 22,19), los detalles técnicos de la crucifixión, la inscripción real y las burlas de los testigos. Una lectura sinóptica rigurosa que articula historia, cronología y teología.

    San Mateo 27.35-44 (Reina-Valera 1909) :
    Y después que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.Y sentados le guardaban allí.Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS EL REY DE LOS JUDIOS.Entonces crucificaron con él dos ladrones, uno á la derecha, y otro á la izquierda.Y los que pasaban, le decían injurias, meneando sus cabezas,Y diciendo: Tú, el que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate á ti mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.De esta manera también los príncipes de los sacerdotes, escarneciendo con los escribas y los Fariseos y los ancianos, decían:A otros salvó, á sí mismo no puede salvar: si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él.Confió en Dios: líbrele ahora si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.Lo mismo también le zaherían los ladrones que estaban crucificados con él.
    Seguir leyendo
  9. El diálogo con los dos malhechores que lo rodeaban

    La perícopa 354 analiza el diálogo único que Lucas refiere entre Jesús y los dos malhechores crucificados a su lado (Lc 23,39-43). Uno se burla de Jesús; el otro reconoce su culpa, afirma la inocencia de Jesús y pide ser acogido en su reino. Jesús le promete el paraíso «hoy». Este pasaje revela una paradoja teológica central: Jesús salva desde la cruz, manifestando una autoridad espiritual allí donde todo parece contradecirla.

    San Lucas 23.26-49 (Reina-Valera 1909) :
    Y llevándole, tomaron á un Simón Cireneo, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.Y le seguía una grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban y lamentaban.Mas Jesús, vuelto á ellas, les dice: Hijas de Jerusalem, no me lloréis á mí, mas llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos.Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no criaron.Entonces comenzarán á decir á los montes: Caed sobre nosotros: y á los collados: Cubridnos.Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué se hará?Y llevaban también con él otros dos, malhechores, á ser muertos.Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron allí, y á los malhechores, uno á la derecha, y otro á la izquierda.Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.Y el pueblo estaba mirando; y se burlaban de él los príncipes con ellos, diciendo: A otros hizo salvos: sálvese á sí, si éste es el Mesías, el escogido de Dios.Escarnecían de él también los soldados, llegándose y presentándole vinagre,Y diciendo: Si tú eres el Rey de los Judíos, sálvate á ti mismo.Y había también sobre él un título escrito con letras griegas, y latinas, y hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate á ti mismo y á nosotros.Y respondiendo el otro, reprendióle, diciendo: ¿Ni aun tú temes á Dios, estando en la misma condenación?Y nosotros, á la verdad, justamente padecemos; porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos: mas éste ningún mal hizo.Y dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres á tu reino.Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.Y el sol se obscureció: y el velo del templo se rompió por medio.Entonces Jesús, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró.Y como el centurión vió lo que había acontecido, dió gloria á Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.Y toda la multitud de los que estaban presentes á este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían hiriendo sus pechos.Mas todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.
    Seguir leyendo
  10. La noche a mediodía

    La perícopa 356 analiza la aparición de tinieblas durante la crucifixión de Jesús, desde el mediodía hasta las 15 h, relatada por los tres evangelios sinópticos. Este acontecimiento cósmico se estudia en sus dimensiones cronológicas y teológicas: señal de juicio divino, cumplimiento profético (Amós 8.9, Isaías 53) y velo pudoroso sobre la ignominia de la cruz. Precede a las últimas palabras de Jesús y a su muerte.

    San Lucas 23.26-49 (Reina-Valera 1909) :
    Y llevándole, tomaron á un Simón Cireneo, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.Y le seguía una grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban y lamentaban.Mas Jesús, vuelto á ellas, les dice: Hijas de Jerusalem, no me lloréis á mí, mas llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos.Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no criaron.Entonces comenzarán á decir á los montes: Caed sobre nosotros: y á los collados: Cubridnos.Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué se hará?Y llevaban también con él otros dos, malhechores, á ser muertos.Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron allí, y á los malhechores, uno á la derecha, y otro á la izquierda.Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.Y el pueblo estaba mirando; y se burlaban de él los príncipes con ellos, diciendo: A otros hizo salvos: sálvese á sí, si éste es el Mesías, el escogido de Dios.Escarnecían de él también los soldados, llegándose y presentándole vinagre,Y diciendo: Si tú eres el Rey de los Judíos, sálvate á ti mismo.Y había también sobre él un título escrito con letras griegas, y latinas, y hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate á ti mismo y á nosotros.Y respondiendo el otro, reprendióle, diciendo: ¿Ni aun tú temes á Dios, estando en la misma condenación?Y nosotros, á la verdad, justamente padecemos; porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos: mas éste ningún mal hizo.Y dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres á tu reino.Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.Y el sol se obscureció: y el velo del templo se rompió por medio.Entonces Jesús, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró.Y como el centurión vió lo que había acontecido, dió gloria á Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.Y toda la multitud de los que estaban presentes á este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían hiriendo sus pechos.Mas todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.
    Seguir leyendo
  11. La muerte del Mesías Jesús

    La perícopa PER357 analiza la muerte de Jesús en la cruz en el Gólgota, el viernes 1 de abril del año 33, hacia las 15 h, a partir de los cuatro relatos evangélicos. Mateo y Marcos son muy cercanos; Lucas relata las últimas palabras de Jesús y la reacción del centurión; Juan, testigo directo, precisa los acontecimientos posteriores a la muerte y su cumplimiento profético. El artículo incluye una cronología precisa de los tres días y tres noches según el calendario judío.

    Marcos 15.23 (Reina-Valera 1909) :
    Y le dieron á beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó.
    Seguir leyendo
  12. Las señales extraordinarias que acompañaron la muerte de Jesús

    A la muerte de Jesús en el Gólgota se producen varias señales extraordinarias: el velo del Templo se rasga de arriba abajo, simbolizando el acceso directo a Dios; un terremoto sacude la región; las rocas se parten y los sepulcros se abren. Estos fenómenos, relatados sobre todo por Mateo, significan el fin de la antigua alianza, el advenimiento de una nueva y la victoria de Cristo sobre la muerte, confirmada por la confesión del centurión romano.

    San Mateo 27.51-54 (Reina-Valera 1909) :
    Y he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto á bajo: y la tierra tembló, y las piedras se hendieron;Y abriéronse los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;Y salidos de los sepulcros, después de su resurrección, vinieron á la santa ciudad, y aparecieron á muchos.Y el centurión, y los que estaban con él guardando á Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era éste.
    Seguir leyendo