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La oración de despedida: el Mesías Jesús ora por sí mismo

Este artículo se centra en la oración de despedida de Jesús en el Evangelio de Juan. Antes de su crucifixión, ora en voz alta por sus discípulos conforme al plan divino. Ubicada en Jerusalén, la escena revela la unidad entre Jesús y Dios y ofrece un sólido testimonio para afirmar la fe de los discípulos. Esta oración subraya la conciencia de Jesús de los acontecimientos venideros y su compromiso con su misión redentora.

9 min oración de despedida Jesús crucifixión Juan 12 versículos 5 libros

Consulta

Textos bíblicos

Mateo
San Mateo (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Marcos
Marcos (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Lucas
San Lucas (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Juan
Juan 16.5-33 (Reina-Valera 1909)

Mas ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿Adónde vas?

Antes, porque os he hablado estas cosas, tristeza ha henchido vuestro corazón.

Empero yo os digo la verdad: Os es necesario que yo vaya: porque si yo no fuese, el Consolador no vendría á vosotros; mas si yo fuere, os le enviaré.

Y cuando él viniere redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio:

De pecado ciertamente, por cuanto no creen en mí;

Y de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;

Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo es juzgado.

Aun tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no las podéis llevar.

Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará á toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que han de venir.

El me glorificará: porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Todo lo que tiene el Padre, mío es: por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Un poquito, y no me veréis; y otra vez un poquito, y me veréis: porque yo voy al Padre.

Entonces dijeron algunos de sus discípulos unos á otros: ¿Qué es esto que nos dice: Un poquito, y no me veréis; y otra vez un poquito, y me veréis: y, porque yo voy al Padre?

Decían pues: ¿Qué es esto que dice: Un poquito? No entendemos lo que habla.

Y conoció Jesús que le querían preguntar, y díjoles: ¿Preguntáis entre vosotros de esto que dije: Un poquito, y no me veréis, y otra vez un poquito, y me veréis?

De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará: empero aunque vosotros estaréis tristes, vuestra tristeza se tornará en gozo.

La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora; mas después que ha parido un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo.

También, pues, vosotros ahora ciertamente tenéis tristeza; mas otra vez os veré, y se gozará vuestro corazón, y nadie quitará de vosotros vuestro gozo.

Y aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre: pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Estas cosas os he hablado en proverbios: la hora viene cuando ya no os hablaré por proverbios, pero claramente os anunciaré del Padre.

Aquel día pediréis en mi nombre: y no os digo, que yo rogaré al Padre por vosotros;

Pues el mismo Padre os ama, porque vosotros me amasteis, y habéis creído que yo salí de Dios.

Salí del Padre, y he venido al mundo: otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.

Dícenle sus discípulos: He aquí, ahora hablas claramente, y ningún proverbio dices.

Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte: en esto creemos que has salido de Dios.

Respondióles Jesús: ¿Ahora creéis?

He aquí, la hora viene, y ha venido, que seréis esparcidos cada uno por su parte, y me dejaréis solo: mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.

Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo.

Detalles técnicos

Año 33

Lugar: La ciudad de Jerusalén, la casa de María, madre de Juan Marcos

Fecha: el viernes 1 de abril, muy temprano por la mañana

Procedimiento: Seguimos ahora a Juan

Nota sobre el procedimiento: Juan es el único que recoge estas últimas enseñanzas del Maestro

Mapa de Jerusalén y su región
Gráfico de barras del viernes

El Mesías Jesús, después de haber hablado de las persecuciones, consuela a sus discípulos y amigos.

Detalles cronológicos, según nuestras conclusiones:

_3 La casa es, según nosotros, la de María, la madre de Juan, llamado Marcos. Hechos 12.12.

_4 La cena de Pascua comienza el jueves por la noche, después de las 18 h. Para los judíos ya es viernes (Marcos 14.17, San Mateo 26.20, San Lucas 22.14-18). Por tanto, no se trata del Seder oficial, que se celebrará la noche del viernes Juan 18.28.

_5 La cena termina el viernes por la mañana antes del amanecer, entre la medianoche y las 2:30 h.

_6 Judas Iscariote se marchó antes del final de esta cena. Juan 13.30.

Puede consultar la cronología completa en el estudio ANN026 : La hora de la crucifixión.

Comentario:

Tenemos aquí los términos de una oración del Mesías Jesús dirigida a su Padre, y Juan fue testigo directo de ella (Juan 17.1). La escena se desarrolla, con toda probabilidad, todavía en la casa de María, lo que significa que, antes de salir de esa casa, el Maestro oró a su Padre en voz alta delante de sus discípulos.

Esta intimidad no es habitual, pues el Mesías Jesús solía apartarse para orar a su Padre (Marcos 1.35), pero aquí quiere que sus discípulos oigan y comprendan lo que está en juego. El Mesías Jesús es plenamente consciente de los acontecimientos que van a suceder, conoce la voluntad del Padre y declara: «la hora ha llegado», mostrando que su proceder se inscribe en el plan divino establecido desde hace mucho tiempo (Juan 12.23).

Nada es fortuito, todo está previsto y orquestado según la voluntad del Padre. El Mesías Jesús hace ante Dios el balance de su obra y afirma que ha cumplido la misión que se le encomendó (Juan 17.4); ahora debe llevarla a su término mediante la ofrenda de su vida.

La clave para comprender estas últimas palabras reside en la historia que va a desarrollarse ante los ojos de los discípulos, pues lo que van a vivir les permitirá recordar y comprender que su Maestro lo sabía todo de antemano y que nada se le escapaba (Juan 13.19).

Así, esta oración se convierte para ellos en un testimonio precioso, que ilumina los acontecimientos de la pasión y confirma la unidad perfecta entre el Hijo y el Padre.