PER348

Los esfuerzos de Pilato por salvar a Jesús

La perícopa PER348 analiza los intentos repetidos de Poncio Pilato por salvar a Jesús durante el juicio ante el pretorio en Jerusalén, un viernes por la mañana. Basada principalmente en Juan 19.4-15, recorre las presiones políticas y religiosas que llevan a Pilato a condenar a Jesús a pesar de su convicción de que era inocente. Este pasaje revela la tensión entre la justicia, el poder político y la autoridad religiosa durante la Pasión de Cristo.

12 min Pilato Pasión de Jesús juicio de Jesús crucifixión Ecce Homo 19 versículos 4 libros

Consulta

Textos bíblicos

Mateo
San Mateo (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Marcos
Marcos (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Lucas
San Lucas (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Juan
Juan 19.4-15 (Reina-Valera 1909)

Entonces Pilato salió otra vez fuera, y díjoles: He aquí, os le traigo fuera, para que entendáis que ningún crimen hallo en él.

Y salió Jesús fuera, llevando la corona de espinas y la ropa de grana. Y díceles Pilato: He aquí el hombre.

Y como le vieron los príncipes de los sacerdotes, y los servidores, dieron voces diciendo: Crucifícale, crucifícale. Díceles Pilato: Tomadle vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo en él crimen.

Respondiéronle los Judíos: Nosotros tenemos ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo Hijo de Dios.

Y como Pilato oyó esta palabra, tuvo más miedo.

Y entró otra vez en el pretorio, y dijo á Jesús: ¿De dónde eres tú? Mas Jesús no le dió respuesta.

Entonces dícele Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿no sabes que tengo potestad para crucificarte, y que tengo potestad para soltarte?

Respondió Jesús: Ninguna potestad tendrías contra mí, si no te fuese dado de arriba: por tanto, el que á ti me ha entregado, mayor pecado tiene.

Desde entonces procuraba Pilato soltarle; mas los Judíos daban voces, diciendo: Si á éste sueltas, no eres amigo de César: cualquiera que se hace rey, á César contradice.

Entonces Pilato, oyendo este dicho, llevó fuera á Jesús, y se sentó en el tribunal en el lugar que se dice Lithóstrotos, y en hebreo Gabbatha.

Y era la víspera de la Pascua, y como la hora de sexta. Entonces dijo á los Judíos: He aquí vuestro Rey.

Mas ellos dieron voces: Quita, quita, crucifícale. Díceles Pilato: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los pontífices: No tenemos rey sino á César.

Detalles técnicos

Año 33

Lugar: La ciudad de Jerusalén, el pretorio ante el palacio de Pilato

Fecha: el viernes 1 de abril, muy temprano por la mañana

Modo de proceder: Seguimos ahora a Juan

Nota sobre el procedimiento: Juan es el único que revela este hecho

Mapa de Jerusalén y su región
Gráfico de barras del viernes

Poncio Pilato, con una última esperanza, presenta a Jesús vestido con un manto rojo y coronado de espinas, pensando que el castigo debería detenerse ahí.

Detalles cronológicos, según nuestras conclusiones:

_20 El regreso ante Poncio Pilato ocurre hacia las 8 h. Marcos 15.6-19; San Mateo 27.15-30; San Lucas 23.13-25; Juan 18.39-40; Juan 19.1-16.

_21 La multitud, reunida ante el palacio de Poncio Pilato, exige la crucifixión. San Mateo 27.22 ; Marcos 14.11-15 ; San Lucas 23.23 ; Juan 19.15.

Puede consultar la cronología completa en el estudio ANN026 : La hora de la crucifixión.

Comentario:

Ahora Pilato sale de nuevo para declarar públicamente que no encuentra en Jesús ningún motivo de condena (Juan 19.4). Al presentarlo a la multitud después de la flagelación, coronado de espinas y vestido con un manto de burla, parece esperar suscitar compasión y evitar un desenlace más grave (Juan 19.5). Sin embargo, este intento fracasa: los sumos sacerdotes y sus partidarios reclaman con insistencia la crucifixión (Juan 19.6).

Pilato reafirma entonces la ausencia de culpabilidad, pero las autoridades religiosas invocan su ley, según la cual Jesús debe morir porque se hizo Hijo de Dios (Juan 19.7). Esta afirmación turba aún más a Pilato, que procura comprender el origen y la identidad de Jesús (Juan 19.8-9). Ante el silencio de Jesús, Pilato recuerda su autoridad, pero recibe a cambio una palabra que relativiza ese poder:

Juan 19.10-11 (Reina-Valera 1909) :
Entonces dícele Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿no sabes que tengo potestad para crucificarte, y que tengo potestad para soltarte?Respondió Jesús: Ninguna potestad tendrías contra mí, si no te fuese dado de arriba: por tanto, el que á ti me ha entregado, mayor pecado tiene.

Desde entonces, Pilato redobla sus esfuerzos por soltar a Jesús, pero los jefes religiosos aumentan la presión esgrimiendo un argumento político: soltar a Jesús equivaldría a oponerse al César (Juan 19.12). Este chantaje coloca a Pilato en una posición delicada, en la que se pone en entredicho su lealtad al Imperio.

Finalmente, Pilato cede a la presión y presenta a Jesús declarando: «He aquí vuestro Rey» (Juan 19.14). La reacción es inmediata: «¡Fuera, fuera, crucifícale!» (Juan 19.15). Al preguntar: «¿A vuestro Rey he de crucificar?», Pilato subraya con ironía la responsabilidad de los jefes religiosos, que llegan hasta renegar de toda autoridad que no sea la del César. Este pasaje pone así de relieve la tensión entre la verdad y el poder, así como el desenlace de un proceso en el que la presión política y religiosa se impone a la justicia reconocida.