_23 La colocación en la cruz tiene lugar, pues, hacia las 9 h según el texto de Marcos. La imprecisión de la medida permite intercalar el tiempo del desplazamiento hasta el monte Gólgota. Marcos 15.20-41 ; San Mateo 27.31-56 ; San Lucas 23.26-49 ; Juan 18.17-30.
_24 Todos estos miembros del pueden ahora participar en la fiesta familiar de la Pascua, con el ánimo sereno tras lo que consideran una magnífica victoria. ¡Pero los acontecimientos no van a desarrollarse como ellos imaginaban!
Puede consultar la cronología completa en el estudio ANN026 : La hora de la crucifixión.
Comentario:
Los demás evangelios mencionan, en efecto, la presencia de dos malhechores crucificados con Jesús (cf. San Mateo 27.38 ; Marcos 15.27) e incluso precisan que participan en los insultos (cf. San Mateo 27.44 ; Marcos 15.32). Pero solo Lucas relata la evolución de la escena y pone de relieve un diálogo conmovedor (cf. San Lucas 23.39-43).
En medio de un espectáculo de violencia extrema —cuerpos expuestos, sufrimiento público, burlas—, Lucas introduce una palabra inesperada. Uno de los malhechores persiste en la burla:
En realidad, repite las burlas que ha oído a su alrededor. Su petición no es una fe, sino una provocación: espera un Mesías que demuestre su poder escapando de la cruz.
El otro malhechor adopta una actitud radicalmente distinta. Reprende a su compañero: «¿Ni aun temes tú a Dios…?» (cf. San Lucas 23.40). Reconoce primero su propia culpabilidad: «para nosotros, es justicia» (cf. San Lucas 23.41). Después afirma la inocencia de Jesús: «este ningún mal hizo» (cf. San Lucas 23.41). En pocas palabras, expresa un verdadero arrepentimiento: reconocimiento de su falta, temor de Dios y discernimiento acerca de la persona de Jesús.
Su petición es notable por su sencillez:
No pide ser liberado de la cruz, sino ser acogido en el reino venidero. Esto muestra que reconoce en Jesús a un rey, a pesar de su aparente debilidad. Su fe se manifiesta precisamente allí donde todo parece contradecir esa realeza.
La respuesta de Jesús es inmediata y solemne:
Incluso en medio del sufrimiento, Jesús habla con autoridad. No remite a un futuro lejano: la salvación se anuncia «hoy». El término «paraíso» evoca la comunión con Dios, una promesa de vida más allá de la muerte.
Este pasaje revela un contraste impresionante: dos hombres, puestos en la misma situación, reaccionan de manera opuesta, y su destino diverge. Uno permanece en el rechazo, el otro se abre a la gracia. La cruz se convierte así en un lugar de revelación de los corazones.
Lucas pone también de relieve un aspecto central: Jesús salva precisamente cuando parece incapaz de salvarse a sí mismo. Los que se burlan piden una demostración de poder visible; Jesús manifiesta una autoridad espiritual al ofrecer la salvación. Es precisamente permaneciendo en la cruz como cumple su misión.
Por último, este diálogo subraya que la salvación no depende ni del pasado ni de las obras, sino de una confianza puesta en Jesús. Este hombre, al final de su vida y sin posibilidad de reparación, recibe sin embargo una promesa plena e inmediata.