_8 Se detienen al pie del , en el jardín de Getsemaní. San Mateo 26.36, Marcos 14.32.
_9 Pasan una hora en oración, de 2 a 3 h. San Mateo 26.40.
Puede consultar la cronología completa en el estudio ANN026 : La hora de la crucifixión.
Comentario:
Los pasajes de San Mateo 26.37-45, Marcos 14.33-41 y San Lucas 22.39-46 describen la agonía de Jesús en Getsemaní, un lugar concreto del , de ahí que los evangelistas empleen las dos denominaciones. Jesús se retira allí con Pedro, Santiago y Juan para orar, mientras los demás discípulos permanecen a distancia (San Mateo 26.36-37, Marcos 14.32-33). Lucas precisa que aquel lugar era su costumbre (San Lucas 22.39), lo que explica que Judas pudiera dirigirse allí directamente.
Aunque es Hijo de Dios, Jesús manifiesta un sufrimiento humano intenso. Confiesa estar «lleno de tristeza y de angustia» (San Mateo 26.38) y ruega con insistencia que «esta copa» (símbolo del sufrimiento y de la ira divina) se aparte de él (Marcos 14.36, San Lucas 22.42). Sin embargo, somete su voluntad a la del Padre: «hágase tu voluntad» (San Mateo 26.39). Esta oración revela su plena humanidad y su obediencia perfecta (Hebreos 5.7-8).
Pedro, Santiago y Juan son testigos de esta escena, pero sucumben al sueño a pesar de las exhortaciones de Jesús a velar y orar (San Mateo 26.40-41, Marcos 14.37-38). Su incapacidad para mantenerse despiertos contrasta con la angustia solitaria del Mesías Jesús. Lucas señala que estaban agobiados por la tristeza (San Lucas 22.45), lo que puede explicar su cansancio. Sin embargo, no durmieron de forma continua, pues pudieron referir las palabras y la actitud del Maestro.
Solo Lucas relata dos detalles impresionantes: un ángel apareció para fortalecer a Jesús (San Lucas 22.43) y su sudor se hizo «como gotas de sangre» (San Lucas 22.44). Estas precisiones están ausentes del relato de Mateo, que sin embargo fue testigo ocular presente aquella noche, y del de Marcos, que transmite el testimonio directo de Pedro.
Si Pedro, Santiago y Juan fueron realmente los únicos testigos de la escena, su silencio en los Evangelios sinópticos sugiere que no consideraron necesario incluir estos elementos, quizá por pudor o por preocupación teológica. Lucas, en cambio, en su rigurosa investigación (San Lucas 1.1-4), recogió estas tradiciones orales o testimonios complementarios, quizá de otros discípulos o de las mujeres que acompañaban a Jesús, y decidió consignarlos para subrayar la intensidad sobrenatural de la agonía del Maestro.
Este episodio subraya la aceptación voluntaria por parte del Mesías Jesús de su misión redentora. Su oración en Getsemaní anticipa el sacrificio de la cruz, donde llevará el pecado del mundo (Isaías 53.5-6, 1 Pedro 2.24). La sumisión del Mesías Jesús ilustra también el ejemplo perfecto para los creyentes que enfrentan la prueba: velar, orar y aceptar la voluntad de Dios incluso en el sufrimiento (1 Pedro 4.1-2).