De la 2ème à la 3ème fête de Pâque 3 études
De la 3ème Pâque au début de la dernière semaine 9 études
- 4Parábola de la oveja perdida
- 5Disciplina en la Iglesia y perdón
- 6Parábola del rey y del siervo
- 7La reacción de Santiago y Juan
- 8La mujer adúltera
Ministère de Jésus : appels, miracles et enseignements 1 étude
De la segunda a la tercera fiesta de Pascua
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PER093
El sermón del monte (9), La venganza
PER093 examina la enseñanza de Jesús sobre la venganza en el Sermón del monte (Mt 5.38-42). Jesús reinterpreta la ley del talión (Ex 21.24 ; Lv 24.20 ; Dt 19.21) al llamar a sus discípulos a la no violencia, al perdón y al amor a los enemigos. Esta enseñanza, propia de Mateo, no promueve la pasividad total, sino una respuesta pacífica que trasciende la lógica de la venganza, en consonancia con Rm 12.17 y 1 P 3.9.
Deuteronomio 19.21 (Reina-Valera 1909) :Y no perdonará tu ojo: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER101
El sermón del monte (17), no juzgar a los demás
Este artículo examina el sermón del monte de Jesús, especialmente la prohibición de juzgar a los demás. Al destacar Mateo 7.1-6 y Lucas 6.37-45, aboga por la misericordia y la reciprocidad en las relaciones interpersonales.
Job 4.8 (Reina-Valera 1909) :Como yo he visto, los que aran iniquidad y siembran injuria, la siegan.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER160
La compasión del Mesías Jesús por la multitud
La perícopa 160 analiza Mateo 9.36-38, donde Jesús, en Cafarnaún, se conmueve profundamente de compasión por la multitud, «desamparada y dispersa como ovejas que no tienen pastor». El término griego «splagchnizomai» expresa una compasión visceral que mueve a Jesús a enseñar, sanar y alimentar, en contraste con la indiferencia de los jefes religiosos. Esta compasión se convierte en un modelo para los discípulos.
San Mateo 9.38 (Reina-Valera 1909) :Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros á su mies.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Desde la 3.ª Pascua hasta el comienzo de la última semana
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PER202
Parábola de la oveja perdida
La parábola de la oveja perdida (Mt 18.10-14; Lc 15.3-7) la enseña Jesús en Cafarnaún en septiembre del año 32 d. C., poco antes de su partida definitiva de Galilea. Mateo pone el acento en la protección de los «pequeños» y en la voluntad divina de no perder a ninguno de ellos, mientras que Lucas subraya la alegría celestial por el pecador arrepentido. La figura del pastor remite a la misión mesiánica de Jesús, buen pastor que prepara a sus discípulos para su ausencia prometiéndoles un guía espiritual.
Juan 10.14 (Reina-Valera 1909) :Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER203
Disciplina en la Iglesia y perdón
La perícopa 203 presenta la enseñanza de Jesús sobre la disciplina eclesial y el perdón, en Cafarnaún en septiembre del año 32 d. C. Mateo 18.15-22 y Lucas 17.3-4 desarrollan la corrección fraterna, la autoridad de la Iglesia, la oración comunitaria y el perdón ilimitado (setenta veces siete). Estos temas fundamentan una ética relacional cristiana centrada en la reconciliación y en la misericordia divina.
San Lucas 17.3-4 (Reina-Valera 1909) :Mirad por vosotros: si pecare contra ti tu hermano, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale.Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día se volviere á ti, diciendo, pésame, perdónale.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER204
Parábola del rey y del siervo
La parábola del rey y el siervo (Mt 18.23-35), narrada en Cafarnaún en septiembre del año 32, es exclusiva de Mateo. Ilustra la importancia capital del perdón al comparar una deuda inmensa de 10 000 talentos, cancelada por un rey misericordioso, con una pequeña deuda de 100 monedas que el siervo perdonado se niega a perdonar. La enseñanza central: quienes han sido perdonados por Dios deben perdonar a su vez, so pena de perder la gracia recibida.
San Mateo 5.38-42 (Reina-Valera 1909) :Oísteis que fué dicho á los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente.Mas yo os digo: No resistáis al mal; antes á cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra;Y al que quisiere ponerte á pleito y tomarte tu ropa, déjale también la capa;Y á cualquiera que te cargare por una milla, ve con él dos.Al que te pidiere, dale; y al que quisiere tomar de ti prestado, no se lo rehuses.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER210
La reacción de Santiago y Juan
Durante el viaje de Jesús por Samaria, Jacobo y Juan, los «hijos del trueno», proponen hacer descender fuego del cielo sobre una aldea samaritana hostil. Jesús los reprende severamente, recordando que vino para salvar a los hombres y no para perderlos. Este episodio, relatado únicamente por Lucas (Lc 9.54-56), ilustra las tensiones entre judíos y samaritanos y la formación progresiva de los discípulos hacia un espíritu de misericordia.
San Lucas 9.54-56 (Reina-Valera 1909) :Y viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, y los consuma, como hizo Elías?Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois;Porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron á otra aldea.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER217
La mujer adúltera
La perícopa 217 relata el episodio de la mujer adúltera (Juan 8.1-11), en el que unos fariseos tienden una trampa a Jesús presentándole a una mujer sorprendida en flagrante delito. Jesús desbarata la trampa con su célebre palabra, que invita al que esté sin pecado a arrojar la primera piedra, y luego perdona a la mujer. Este relato, cuya autenticidad textual se discute, ilustra la unión de la justicia y la misericordia divinas y revela la autoridad única de Jesús para justificar.
Juan 8.1-11 (Reina-Valera 1909) :Y JESÚS se fué al monte de las Olivas.Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino á él: y sentado él, los enseñaba.Entonces los escribas y los Fariseos le traen una mujer tomada en adulterio; y poniéndola en medio,Dícenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho, adulterando;Y en la ley Moisés nos mandó apedrear á las tales: tú pues, ¿qué dices?Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Empero Jesús, inclinado hacia abajo, escribía en tierra con el dedo.Y como perseverasen preguntándole, enderezóse, y díjoles: El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero.Y volviéndose á inclinar hacia abajo, escribía en tierra.Oyendo, pues, ellos, redargüidos de la conciencia, salíanse uno á uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros: y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.Y enderezándose Jesús, y no viendo á nadie más que á la mujer, díjole: ¿Mujer, dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado?Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER222
El buen samaritano
La perícopa PER222 presenta la parábola del buen samaritano (Lucas 10.25-37), contada por Jesús en respuesta a un maestro de la Ley que quería tenderle una trampa. Situada en Betania, al otro lado del Jordán, en noviembre del año 32, esta parábola enseña que el verdadero «prójimo» no se define por la religión ni por la cultura, sino por el acto de misericordia. El samaritano despreciado se convierte en el modelo de la compasión, figura simbólica del propio Mesías que acude en auxilio de la humanidad herida.
San Mateo 19.16-22 (Reina-Valera 1909) :Y he aquí, uno llegándose le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?Y él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno sino uno, es á saber, Dios: y si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.Dícele: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio:Honra á tu padre y á tu madre: y, Amarás á tu prójimo como á ti mismo.Dícele el mancebo: Todo esto guardé desde mi juventud: ¿qué más me falta?Dícele Jesús: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.Y oyendo el mancebo esta palabra, se fué triste, porque tenía muchas posesiones.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER225
La parábola del amigo inoportuno
La parábola del amigo importuno (Lucas 11.5-13), exclusiva del evangelio de Lucas, sigue a la enseñanza del Padrenuestro. En ella, Jesús enseña la perseverancia en la oración: si un amigo acaba cediendo ante la insistencia, cuánto más generosamente dará Dios a quienes le oran con fe, ofreciendo incluso el Espíritu Santo a quienes se lo piden.
San Lucas 11.1-4 (Reina-Valera 1909) :Y ACONTECIÓ que estando él orando en un lugar, como acabó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos á orar, como también Juan enseñó á sus discípulos.Y les dijo: Cuando orareis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos; sea tu nombre santificado. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos á todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del malo.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER230
La parábola de la higuera estéril
La parábola de la higuera estéril (Lucas 13.6-9), relatada únicamente por Lucas, ilustra la paciencia de Dios y la urgencia de la conversión. Jesús advierte que todo discípulo sin fruto espiritual corre el riesgo de ser juzgado, subrayando al mismo tiempo que Dios concede un tiempo de gracia adicional. Este texto se inscribe en la continuidad de Lucas 13.1-5 y encierra un doble mensaje: advertencia solemne y misericordia divina.
San Lucas 13.1-5 (Reina-Valera 1909) :Y EN este mismo tiempo estaban allí unos que le contaban acerca de los Galileos, cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios.Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos Galileos, porque han padecido tales cosas, hayan sido más pecadores que todos los Galileos?No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis igualmente.O aquellos dieciocho, sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que ellos fueron más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalem?No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis asimismo.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER244
La parábola de la dracma perdida
Esta parábola, exclusiva de Lucas, muestra a Dios, representado bajo los rasgos de una mujer, buscando y encontrando una dracma perdida. Simboliza al alma extraviada pero preciosa a los ojos de Dios, y subraya Su misericordia y Su alegría por el regreso del que se había perdido.
San Lucas 15.8-10 (Reina-Valera 1909) :¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si perdiere una dracma, no enciende el candil, y barre la casa, y busca con diligencia hasta hallarla?Y cuando la hubiere hallado, junta las amigas y las vecinas, diciendo: Dadme el parabién, porque he hallado la dracma que había perdido.Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Ministerio de Jesús: llamamientos, milagros y enseñanzas
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PAR010
El siervo despiadado
La parabole du serviteur impitoyable dans Matthieu 18:23-35 enseigne que le pardon divin reçu doit devenir pardon offert. Elle révèle l'écart entre la générosité divine et la dureté humaine. Le pardon est essentiel pour manifester la miséricorde divine dans le Royaume de Dieu.
San Mateo 18.23-35 (Reina-Valera 1909) :Por lo cual, el reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos.Y comenzando á hacer cuentas, le fué presentado uno que le debía diez mil talentos.Mas á éste, no pudiendo pagar, mandó su señor venderle, y á su mujer é hijos, con todo lo que tenía, y que se le pagase.Entonces aquel siervo, postrado, le adoraba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.El señor, movido á misericordia de aquel siervo, le soltó y le perdonó la deuda.Y saliendo aquel siervo, halló á uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y trabando de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que debes.Entonces su consiervo, postrándose á sus pies, le rogaba, diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.Mas él no quiso; sino fué, y le echó en la cárcel hasta que pagase la deuda.Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y viniendo, declararon á su señor todo lo que había pasado.Entonces llamándole su señor, le dice: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste:¿No te convenía también á ti tener misericordia de tu consiervo, como también yo tuve misericordia de ti?Entonces su señor, enojado, le entregó á los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de vuestros corazones cada uno á su hermano sus ofensas.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org