Estudios 1 a 4
Discursos escatológicos de Jesús
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PAR016
El siervo fiel
La parábola de la higuera que echa brotes, relatada por Mateo, Marcos y Lucas en su discurso escatológico, invita a los discípulos a discernir las señales que anuncian el regreso del Mesías. Así como los brotes anuncian el verano, los acontecimientos del mundo anuncian la cercanía del Reino de Dios. La palabra de Cristo es eterna y segura: el cielo y la tierra pasarán, pero ella permanece.
Marcos 13.28-31 (Reina-Valera 1909) :De la higuera aprended la semejanza: Cuando su rama ya se enternece, y brota hojas, conocéis que el verano está cerca:Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, conoced que está cerca, á las puertas.De cierto os digo que no pasará esta generación, que todas estas cosas no sean hechas.El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PAR017
Las diez vírgenes
La parábola de la higuera que echa brotes, relatada en Mateo, Marcos y Lucas, invita a los discípulos a leer las señales de los tiempos con vigilancia y esperanza. Así como los brotes anuncian el verano, los acontecimientos del mundo anuncian el regreso del Mesías. La palabra de Jesús, segura y eterna, garantiza el cumplimiento de todas sus promesas acerca del Reino de Dios.
San Lucas 21.29-33 (Reina-Valera 1909) :Y díjoles una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles:Cuando ya brotan, viéndolo, de vosotros mismos entendéis que el verano está ya cerca.Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios.De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo sea hecho.El cielo y la tierra pasarán; mas mis palabras no pasarán.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER303
Exhortación a la vigilancia
Este artículo estudia el llamado de Jesús a la vigilancia, pronunciado en el monte de los Olivos, que insiste en la incertidumbre de su regreso y en la necesidad de una espera activa y fiel de los creyentes.
San Lucas 21.25-28 (Reina-Valera 1909) :Entonces habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra angustia de gentes por la confusión del sonido de la mar y de las ondas:Secándose los hombres á causa del temor y expectación de las cosas que sobrevendrán á la redondez de la tierra: porque las virtudes de los cielos serán conmovidas.Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con potestad y majestad grande.Y cuando estas cosas comenzaren á hacerse, mirad, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER307
El juicio de las naciones
El artículo analiza el juicio de las naciones en Mateo 25:31-46, donde el Hijo del Hombre separa las ovejas de los cabritos según sus acciones. Pone el acento en la responsabilidad y la justicia divina, y llama a acciones concretas de amor.
San Mateo 25.31-46 (Reina-Valera 1909) :Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria.Y serán reunidas delante de él todas las gentes: y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.Y pondrá las ovejas á su derecha, y los cabritos á la izquierda.Entonces el Rey dirá á los que estarán á su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo:Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fuí huésped, y me recogisteis;Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí.Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos? ¿ó sediento, y te dimos de beber?¿Y cuándo te vimos huésped, y te recogimos? ¿ó desnudo, y te cubrimos?¿O cuándo te vimos enfermo, ó en la cárcel, y vinimos á ti?Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí lo hicisteis.Entonces dirá también á los que estarán á la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y para sus ángeles:Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;Fuí huésped, y no me recogisteis; desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.Entonces también ellos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, ó sediento, ó huésped, ó desnudo, ó enfermo, ó en la cárcel, y no te servimos?Entonces les responderá, diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis á uno de estos pequeñitos, ni á mí lo hicisteis.E irán éstos al tormento eterno, y los justos á la vida eterna.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org