Étude 1 sur 9 · Instruction sur la prière

  1. Étude 1 : Instruction sur la prière
  2. Estudio 2: Las diez vírgenes
  3. Étude 3 : Annonce de la destruction de Jérusalem
  4. Étude 4 : Le figuier est sec
  5. Étude 5 : Le discours eschatologique sur le Mont des Oliviers
  6. Étude 6 : Encouragement à la vigilance
  7. Étude 7 : Départ pour le mont des Oliviers
  8. Étude 8 : L’ascension de Jésus
  9. Étude 9 : Le retour et l’attente des disciples

Desde la 3.ª Pascua hasta el comienzo de la última semana

  • Instrucción sobre la oración

    La perícopa PER224 presenta la instrucción de Jesús sobre la oración, dada en el monte de los Olivos en diciembre del año 32. Apoyándose en Mateo 6.9-13 y Lucas 11.1-4, examina el Padrenuestro en dos contextos distintos. Lucas sitúa el episodio cerca de Jerusalén, después de la visita a Betania y antes de la curación de un endemoniado. Los discípulos, algunos de los cuales habían seguido a Juan el Bautista, piden a Jesús que les enseñe a orar.

    San Lucas 11.1-4 (Reina-Valera 1909) :
    Y ACONTECIÓ que estando él orando en un lugar, como acabó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos á orar, como también Juan enseñó á sus discípulos.Y les dijo: Cuando orareis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos; sea tu nombre santificado. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos á todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del malo.
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Ministerio de Jesús: llamamientos, milagros y enseñanzas

  • Las diez vírgenes

    La parábola de la higuera que echa brotes, relatada en Mateo, Marcos y Lucas, invita a los discípulos a leer las señales de los tiempos con vigilancia y esperanza. Así como los brotes anuncian el verano, los acontecimientos del mundo anuncian el regreso del Mesías. La palabra de Jesús, segura y eterna, garantiza el cumplimiento de todas sus promesas acerca del Reino de Dios.

    San Lucas 21.29-33 (Reina-Valera 1909) :
    Y díjoles una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles:Cuando ya brotan, viéndolo, de vosotros mismos entendéis que el verano está ya cerca.Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios.De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo sea hecho.El cielo y la tierra pasarán; mas mis palabras no pasarán.
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La última semana antes del arresto

  • Anuncio de la destrucción de Jerusalén

    En Lucas 19.41-44, Jesús se acerca a Jerusalén, llora sobre la ciudad y anuncia con precisión su futura destrucción por los romanos en el año 70 d. C. Solo Lucas relata este episodio de esta forma. Jesús lamenta que Jerusalén no haya reconocido su visitación divina. Este pasaje revela a la vez la compasión del Mesías y la gravedad del rechazo de la revelación divina, y se sitúa en la última semana antes de su arresto.

    San Mateo 23 (Reina-Valera 1909) :
    ENTONCES habló Jesús á las gentes y á sus discípulos,Diciendo: Sobre la cátedra de Moisés se sentaron los escribas y los Fariseos:Así que, todo lo que os dijeren que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme á sus obras: porque dicen, y no hacen.Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover.Antes, todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos;Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas;Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres Rabbí, Rabbí.Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos.Y vuestro padre no llaméis á nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos.Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.Porque el que se ensalzare, será humillado; y el que se humillare, será ensalzado.Mas ¡ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni á los que están entrando dejáis entrar.¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque coméis las casas de las viudas, y por pretexto hacéis larga oración: por esto llevaréis más grave juicio.¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque rodeáis la mar y la tierra por hacer un prosélito; y cuando fuere hecho, le hacéis hijo del infierno doble más que vosotros.¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Cualquiera que jurare por el templo es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es.¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, ó el templo que santifica al oro?Y: Cualquiera que jurare por el altar, es nada; mas cualquiera que jurare por el presente que está sobre él, deudor es.¡Necios y ciegos! porque, ¿cuál es mayor, el presente, ó el altar que santifica al presente?Pues el que jurare por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él;Y el que jurare por el templo, jura por él, y por Aquél que habita en él;Y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por Aquél que está sentado sobre él.¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, es á saber, el juicio y la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro.¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, mas tragáis el camello!¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo que está de fuera del vaso y del plato; mas de dentro están llenos de robo y de injusticia.¡Fariseo ciego, limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera se haga limpio!¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque sois semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la verdad, se muestran hermosos, mas de dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad.Así también vosotros de fuera, á la verdad, os mostráis justos á los hombres; mas de dentro, llenos estáis de hipocresía é iniquidad.¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos,Y decís: Si fuéramos en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus compañeros en la sangre de los profetas.Así que, testimonio dais á vosotros mismos, que sois hijos de aquellos que mataron á los profetas.¡Vosotros también henchid la medida de vuestros padres!¡Serpientes, generación de víboras! ¿cómo evitaréis el juicio del infierno?Por tanto, he aquí, yo envío á vosotros profetas, y sabios, y escribas: y de ellos, á unos mataréis y crucificaréis, y á otros de ellos azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad:Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Barachîas, al cual matasteis entre el templo y el altar.De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.¡Jerusalem, Jerusalem, que matas á los profetas, y apedreas á los que son enviados á ti! ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste!He aquí vuestra casa os es dejada desierta.Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.
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  • La higuera está seca

    Al día siguiente de la maldición de la higuera, los discípulos descubren el árbol completamente seco. Jesús aprovecha para enseñar el poder de la fe y la importancia del perdón. Más allá de esta enseñanza, la higuera simboliza a Israel en las Escrituras, y su sequedad prefigura el juicio que caería sobre la nación cuarenta años después con la destrucción del Templo. La fe y el perdón siguen siendo los valores inquebrantables que Jesús destaca.

    San Mateo 21.18-22 (Reina-Valera 1909) :
    Y por la mañana volviendo á la ciudad, tuvo hambre.Y viendo una higuera cerca del camino, vino á ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca más para siempre nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera.Y viendo esto los discípulos, maravillados decían: ¿Cómo se secó luego la higuera?Y respondiendo Jesús les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera: mas si á este monte dijereis: Quítate y échate en la mar, será hecho.Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.
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  • El discurso escatológico en el Monte de los Olivos

    Análisis del discurso escatológico de Jesús en el Monte de los Olivos, basado en los Evangelios. Jesús habla de la destrucción del Templo y de la llegada del fin de los tiempos, revelando sus capacidades proféticas y la continuidad de su misión después de la crucifixión. Dirigido a lectores que desean profundizar en su comprensión teológica.

    Juan 12.37-50 (Reina-Valera 1909) :
    Empero habiendo hecho delante de ellos tantas señales, no creían en él.Para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta Isaías: ¿Señor, quién ha creído á nuestro dicho? ¿y el brazo del Señor, á quién es revelado?Por esto no podían creer, porque otra vez dijo Isaías:Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; porque no vean con los ojos, y entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane.Estas cosas dijo Isaías cuando vió su gloria, y habló de él.Con todo eso, aun de los príncipes, muchos creyeron en él; mas por causa de los Fariseos no lo confesaban, por no ser echados de la sinagoga.Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.Mas Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;Y el que me ve, ve al que me envió.Yo la luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.Y el que oyere mis palabras, y no las creyere, yo no le juzgo; porque no he venido á juzgar al mundo, sino á salvar al mundo.El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue: la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.Porque yo no he hablado de mí mismo: mas el Padre que me envió, él me dió mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.Y sé que su mandamiento es vida eterna: así que, lo que yo hablo, como el Padre me lo ha dicho, así hablo.
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  • Exhortación a la vigilancia

    Este artículo estudia el llamado de Jesús a la vigilancia, pronunciado en el monte de los Olivos, que insiste en la incertidumbre de su regreso y en la necesidad de una espera activa y fiel de los creyentes.

    San Lucas 21.25-28 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra angustia de gentes por la confusión del sonido de la mar y de las ondas:Secándose los hombres á causa del temor y expectación de las cosas que sobrevendrán á la redondez de la tierra: porque las virtudes de los cielos serán conmovidas.Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con potestad y majestad grande.Y cuando estas cosas comenzaren á hacerse, mirad, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca.
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El último día hasta la crucifixión

  • Salida hacia el monte de los Olivos

    El artículo examina la partida de Jesús y sus discípulos hacia el monte de los Olivos después de la última cena, donde, tras cantar los salmos, se dirigen a un lugar lleno de significados proféticos, cercano al sitio de la futura crucifixión.

    San Mateo 26.30 (Reina-Valera 1909) :
    Y habiendo cantado el himno, salieron al monte de las Olivas.
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Ministerio de Pedro

  • La ascensión de Jesús

    La ascensión de Jesús, ocurrida el 12 de mayo del año 33 en el monte de los Olivos, pone fin a su ministerio terrenal. Elevado en una nube, es recibido junto al Padre mientras dos ángeles anuncian su regreso glorioso. Este acontecimiento, relatado únicamente por Lucas, marca el paso al ministerio celestial de Cristo y funda la esperanza escatológica de la Iglesia primitiva a la espera de la parusía.

    San Lucas 24.50 (Reina-Valera 1909) :
    Y sacólos fuera hasta Bethania, y alzando sus manos, los bendijo.
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  • El regreso y la espera de los discípulos

    Tras la ascensión de Jesús (12 de mayo del año 33), los discípulos regresan a Jerusalén desde el monte de los Olivos, que dista un «camino de un día de reposo». Se reúnen en un aposento alto, probablemente la casa de María, madre de Juan Marcos, y perseveran unánimes en la oración, con las mujeres y la familia de Jesús. Este período de espera prefigura las características de la Iglesia naciente.

    Hechos 1.14 (Reina-Valera 1909) :
    Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.
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