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El discurso escatológico en el Monte de los Olivos

Análisis del discurso escatológico de Jesús en el Monte de los Olivos, basado en los Evangelios. Jesús habla de la destrucción del Templo y de la llegada del fin de los tiempos, revelando sus capacidades proféticas y la continuidad de su misión después de la crucifixión. Dirigido a lectores que desean profundizar en su comprensión teológica.

7 min discurso escatológico Monte de los Olivos Jesús 8 versículos 4 libros

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Textos bíblicos

Mateo
San Mateo 24.1-31 (Reina-Valera 1909)

Y SALIDO Jesús, íbase del templo; y se llegaron sus discípulos, para mostrarle los edificios del templo.

Y respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? de cierto os digo, que no será dejada aquí piedra sobre piedra, que no sea destruída.

Y sentándose él en el monte de las Olivas, se llegaron á él los discípulos aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del mundo?

Y respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.

Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y á muchos engañarán.

Y oiréis guerras, y rumores de guerras: mirad que no os turbéis; porque es menester que todo esto acontezca; mas aún no es el fin.

Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares.

Y todas estas cosas, principio de dolores.

Entonces os entregarán para ser afligidos, y os matarán; y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.

Y muchos entonces serán escandalizados; y se entregarán unos á otros, y unos á otros se aborrecerán.

Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán á muchos.

Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriará.

Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio á todos los Gentiles; y entonces vendrá el fin.

Por tanto, cuando viereis la abominación del asolamiento, que fué dicha por Daniel profeta, que estará en el lugar santo, (el que lee, entienda),

Entonces los que están en Judea, huyan á los montes;

Y el que sobre el terrado, no descienda á tomar algo de su casa;

Y el que en el campo, no vuelva atrás á tomar sus vestidos.

Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días!

Orad, pues, que vuestra huída no sea en invierno ni en sábado;

Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fué desde el principio del mundo hasta ahora, ni será.

Y si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

Entonces, si alguno os dijere: He aquí está el Cristo, ó allí, no creáis.

Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y darán señales grandes y prodigios; de tal manera que engañarán, si es posible, aun á los escogidos.

He aquí os lo he dicho antes.

Así que, si os dijeren: He aquí en el desierto está; no salgáis: He aquí en las cámaras; no creáis.

Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre.

Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

Y luego después de la aflicción de aquellos días, el sol se obscurecerá, y la luna no dará su lumbre, y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes de los cielos serán conmovidas.

Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro.

Marcos
Marcos 13.1-28 (Reina-Valera 1909)

Y SALIENDO del templo, le dice uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios.

Y Jesús respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada.

Y sentándose en el monte de las Olivas delante del templo, le preguntaron aparte Pedro y Jacobo y Juan y Andrés:

Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿y qué señal habrá cuando todas estas cosas han de cumplirse?

Y Jesús respondiéndoles, comenzó á decir: Mirad, que nadie os engañe;

Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y engañarán á muchos.

Mas cuando oyereis de guerras y de rumores de guerras no os turbéis, porque conviene hacerse así; mas aun no será el fin.

Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos; principios de dolores serán estos.

Mas vosotros mirad por vosotros: porque os entregarán en los concilios, y en sinagogas seréis azotados: y delante de presidentes y de reyes seréis llamados por causa de mí, en testimonio á ellos.

Y á todas las gentes conviene que el evangelio sea predicado antes.

Y cuando os trajeren para entregaros, no premeditéis qué habéis de decir, ni lo penséis: mas lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.

Y entregará á la muerte el hermano al hermano, y el padre al hijo: y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán.

Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre: mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.

Empero cuando viereis la abominación de asolamiento, que fué dicha por el profeta Daniel, que estará donde no debe (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan á los montes;

Y el que esté sobre el terrado, no descienda á la casa, ni entre para tomar algo de su casa;

Y el que estuviere en el campo, no vuelva atrás á tomar su capa.

Mas ¡ay de las preñadas, y de las que criaren en aquellos días!

Orad pues, que no acontezca vuestra huída en invierno.

Porque aquellos días serán de aflicción, cual nunca fué desde el principio de la creación que crió Dios, hasta este tiempo, ni será.

Y si el Señor no hubiese abreviado aquellos días, ninguna carne se salvaría; mas por causa de los escogidos que él escogió, abrevió aquellos días.

Y entonces si alguno os dijere: He aquí, aquí está el Cristo; ó, He aquí, allí está, no le creáis.

Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y darán señales y prodigios, para engañar, si se pudiese hacer, aun á los escogidos.

Mas vosotros mirad; os lo he dicho antes todo.

Empero en aquellos días, después de aquella aflicción, el sol se obscurecerá, y la luna no dará su resplandor;

Y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes que están en los cielos serán conmovidas;

Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en las nubes con mucha potestad y gloria.

Y entonces enviará sus ángeles, y juntará sus escogidos de los cuatro vientos, desde el cabo de la tierra hasta el cabo del cielo.

De la higuera aprended la semejanza: Cuando su rama ya se enternece, y brota hojas, conocéis que el verano está cerca:

Lucas
San Lucas 21.5-24 (Reina-Valera 1909)

Y á unos que decían del templo, que estaba adornado de hermosas piedras y dones, dijo:

Estas cosas que veis, días vendrán que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruída.

Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿y qué señal habrá cuando estas cosas hayan de comenzar á ser hechas?

El entonces dijo: Mirad, no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy; y, El tiempo está cerca: por tanto, no vayáis en pos de ellos.

Empero cuando oyereis guerras y sediciones, no os espantéis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero: mas no luego será el fin.

Entonces les dijo: Se levantará gente contra gente, y reino contra reino;

Y habrá grandes terremotos, y en varios lugares hambres y pestilencias: y habrá espantos y grandes señales del cielo.

Mas antes de todas estas cosas os echarán mano, y perseguirán, entregándoos á las sinagogas y á las cárceles, siendo llevados á los reyes y á los gobernadores por causa de mi nombre.

Y os será para testimonio.

Poned pues en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder:

Porque yo os daré boca y sabiduría, á la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se os opondrán.

Mas seréis entregados aun de vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán á algunos de vosotros.

Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre.

Mas un pelo de vuestra cabeza no perecerá.

En vuestra paciencia poseeréis vuestras almas.

Y cuando viereis á Jerusalem cercada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado.

Entonces los que estuvieren en Judea, huyan á los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella.

Porque estos son días de venganza: para que se cumplan todas las cosas que están escritas.

Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días! porque habrá apuro grande sobre la tierra é ira en este pueblo.

Y caerán á filo de espada, y serán llevados cautivos á todas las naciones: y Jerusalem será hollada de las gentes, hasta que los tiempos de las gentes sean cumplidos.

Detalles técnicos

Año 33

Lugar: El frente a Jerusalén

Fecha: el miércoles 30 de marzo del año 33, por la tarde

Modo operativo: Pasamos a Marcos

Nota sobre el procedimiento: Mateo y Lucas también recogen este discurso

Mapa de Jerusalén y su región
Gráfico de barras del miércoles

El Mesías Jesús pronuncia en el un discurso sobre el fin de los tiempos.

Comentarios

Mateo precisa que el Maestro pronunció este discurso en privado (San Mateo 24.3). La multitud, que se había quedado en Jerusalén, pensaba sin duda que él simplemente regresaba a Betania y que no ocurriría nada especial.

Marcos, por su parte, menciona los nombres de quienes hicieron la pregunta: Pedro, Santiago, Juan y Andrés (Marcos 13.3). Esto no excluye que otros hayan oído la respuesta. El discurso se desarrolla, pues, en un marco íntimo y tranquilo, lejos de los debates públicos y de los enfrentamientos con las autoridades religiosas.

Es la vista del espléndido templo de Herodes lo que suscita el diálogo y la serie de preguntas de los cuatro discípulos. El Mesías Jesús anuncia claramente tiempos difíciles y la destrucción de ese magnífico edificio, que, según él, ya no era una verdadera casa de oración (Marcos 11.17). Los discípulos asocian entonces este anuncio con la venida del Mesías y el fin de los tiempos, comprendiendo mejor la perspectiva de la destrucción del Templo que la de su glorioso advenimiento.

Para captar el alcance de estas palabras, hay que recordar dos elementos: primero, la crucifixión y la resurrección todavía no han tenido lugar; los discípulos aún tienen dificultad para concebir la victoria del Maestro sobre la muerte.

Después, estos relatos fueron redactados tras los acontecimientos, a la luz de lo que sus autores vivieron y comprendieron más tarde. Las declaraciones escatológicas del Mesías Jesús se releen, pues, a través del prisma de la Historia y de la fe naciente.

En cuanto al argumento de que estos textos habrían sido escritos después de la destrucción del Templo en el año 70 y no procederían de una palabra profética, parece infundado ante las numerosas manifestaciones de poder del Mesías Jesús y su conocimiento de los corazones (Juan 2.24-25).

Aunque sobrepase nuestra comprensión humana, el Maestro poseía la capacidad de percibir ciertos acontecimientos futuros y de escudriñar los pensamientos de sus interlocutores. Así, su discurso no se limita al anuncio de la ruina del Templo; abarca también la promesa de su regreso y la perspectiva del fin de los tiempos (San Mateo 24.30-31).