Étude 1 sur 2 · Le livre des révélations

  1. Étude 1 : Le livre des révélations
  2. Étude 2 : Présence du Vivant au milieu des Eglises
  • El libro de la revelación

    Introducción general al libro del Apocalipsis, escrito por Juan de Patmos en el siglo I. El artículo explica el título, el género apocalíptico, la estructura en ciclos simbólicos (sellos, trompetas, copas) y la finalidad del texto: no un calendario de catástrofes, sino un libro de esperanza que proclama la victoria del Cordero. Se anuncian paralelos con Daniel para un estudio versículo por versículo de los 22 capítulos.

    Apocalipsis 22 (Reina-Valera 1909) :
    DESPUÉS me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.En el medio de la plaza de ella, y de la una y de la otra parte del río, estaba el árbol de la vida, que lleva doce frutos, dando cada mes su fruto: y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.Y no habrá más maldición; sino que el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán.Y verán su cara; y su nombre estará en sus frentes.Y allí no habrá más noche; y no tienen necesidad de lumbre de antorcha, ni de lumbre de sol: porque el Señor Dios los alumbrará: y reinarán para siempre jamás.Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor Dios de los santos profetas ha enviado su ángel, para mostrar á sus siervos las cosas que es necesario que sean hechas presto.Y he aquí, vengo presto. Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.Yo Juan soy el que ha oído y visto estas cosas. Y después que hube oído y visto, me postré para adorar delante de los pies del ángel que me mostraba estas cosas.Y él me dijo: Mira que no lo hagas: porque yo soy siervo contigo, y con tus hermanos los profetas, y con los que guardan las palabras de este libro. Adora á Dios.Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro; porque el tiempo está cerca.El que es injusto, sea injusto todavía: y el que es sucio, ensúciese todavía: y el que es justo, sea todavía justificado: y el santo sea santificado todavía.Y he aquí, yo vengo presto, y mi galardón conmigo, para recompensar á cada uno según fuere su obra.Yo soy Alpha y Omega, principio y fin, el primero y el postrero.Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad.Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, y los disolutos, y los homicidas, y los idólatras, y cualquiera que ama y hace mentira.Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente, y de la mañana.Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga: y el que quiere, tome del agua de la vida de balde.Porque yo protesto á cualquiera que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere á estas cosas, Dios pondrá sobre él las plagas que están escritas en este libro.Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad, y de las cosas que están escritas en este libro.El que da testimonio de estas cosas, dice: Ciertamente, vengo en breve. Amén, sea así. Ven, Señor Jesús.La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.
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  • Presencia del Viviente en medio de las Iglesias

    Primer capítulo de un estudio del Apocalipsis, este artículo presenta la datación del libro (hacia el 95 d. C., bajo Domiciano), la identidad de Juan como autor y su exilio en Patmos. El análisis exegético de Apocalipsis 1 revela a un Cristo glorioso, soberano y presente en medio de sus Iglesias, que llama a los creyentes a la fidelidad en la persecución.

    Apocalipsis 1.1-20 (Reina-Valera 1909) :
    LA revelación de Jesucristo, que Dios le dió, para manifestar á sus siervos las cosas que deben suceder presto; y la declaró, enviándola por su ángel á Juan su siervo,El cual ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto.Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas: porque el tiempo está cerca.Juan á las siete iglesias que están en Asia: Gracia sea con vosotros, y paz del que es y que era y que ha de venir, y de los siete Espíritus que están delante de su trono;Y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre,Y nos ha hecho reyes y sacerdotes para Dios y su Padre; á él sea gloria é imperio para siempre jamás. Amén.He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra se lamentarán sobre él. Así sea. Amén.Yo soy el Alpha y la Omega, principio y fin, dice el Señor, que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.Yo Juan, vuestro hermano, y participante en la tribulación y en el reino, y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla que es llamada Patmos, por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.Yo fuí en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,Que decía: Yo soy el Alpha y Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo á las siete iglesias que están en Asia; á Efeso, y á Smirna, y á Pérgamo, y á Tiatira, y á Sardis, y á Filadelfia, y á Laodicea.Y me volví á ver la voz que hablaba conmigo: y vuelto, vi siete candeleros de oro;Y en medio de los siete candeleros, uno semejante al Hijo del hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por los pechos con una cinta de oro.Y su cabeza y sus cabellos eran blancos como la lana blanca, como la nieve; y sus ojos como llama de fuego;Y sus pies semejantes al latón fino, ardientes como en un horno; y su voz como ruido de muchas aguas.Y tenía en su diestra siete estrellas: y de su boca salía una espada aguda de dos filos. Y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.Y cuando yo le vi, caí como muerto á sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas: yo soy el primero y el último;Y el que vivo, y he sido muerto; y he aquí que vivo por siglos de siglos, Amén. Y tengo las llaves del infierno y de la muerte:Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de éstas:El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y los siete candeleros de oro. Las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias; y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.
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