Étude 1 sur 2 · Le sermon sur la montagne (22), ceux qui m’appellent Seigneur

  1. Étude 1 : Le sermon sur la montagne (22), ceux qui m’appellent Seigneur
  2. Étude 2 : Parabole des dix jeunes filles

De la segunda a la tercera fiesta de Pascua

  • El sermón del monte (22), los que me llaman Señor

    El artículo explora el Sermón del monte, donde Jesús habla de supuestos discípulos a quienes no reconoce. Al comparar a los evangelistas Mateo y Lucas, trata la autenticidad de la fe necesaria para entrar en el Reino de Dios, más allá de la pertenencia étnica y de los actos milagrosos.

    San Lucas 13.25-30 (Reina-Valera 1909) :
    Después que el padre de familia se levantare, y cerrare la puerta, y comenzareis á estar fuera, y llamar á la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; y respondiendo os dirá: No os conozco de dónde seáis.Entonces comenzaréis á decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste;Y os dirá: Dígoos que no os conozco de dónde seáis; apartaos de mí todos los obreros de iniquidad.Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando viereis á Abraham, y á Isaac, y á Jacob, y á todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros excluídos.Y vendrán del Oriente y del Occidente, del Norte y del Mediodía, y se sentarán á la mesa en el reino de Dios.Y he aquí, son postreros los que eran los primeros; y son primeros los que eran los postreros.
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La última semana antes del arresto

  • Parábola de las diez vírgenes

    La parábola de las diez vírgenes enseña la importancia de la preparación espiritual para el regreso del Señor, ilustrando dos desenlaces posibles: estar preparado y entrar con el Esposo, o llegar demasiado tarde y encontrar la puerta cerrada.

    San Mateo 25.1-13 (Reina-Valera 1909) :
    ENTONCES el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron á recibir al esposo.Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco fatuas.Las que eran fatuas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas.Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.Y á la media noche fué oído un clamor: He aquí, el esposo viene; salid á recibirle.Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas.Y las fatuas dijeron á las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte á nosotras y á vosotras, id antes á los que venden, y comprad para vosotras.Y mientras que ellas iban á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él á las bodas; y se cerró la puerta.Y después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: Señor, Señor, ábrenos.Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.
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