Étude 1 sur 3 · Le premier sceau, le premier cavalier

  1. Étude 1 : Le premier sceau, le premier cavalier
  2. Étude 2 : Le deuxième sceau, le deuxième cavalier
  3. Étude 3 : Le troisième sceau, le troisième cavalier
  • El primer sello, el primer jinete

    APO009 analiza el primer sello del Apocalipsis (Ap 6.1-2) y la aparición de un jinete sobre un caballo blanco. Dos teorías se enfrentan: ¿representa este jinete al Mesías Jesús victorioso o a un impostor, incluso al Anticristo? El artículo expone las dos posiciones, subraya que el debate exegético sigue abierto y anuncia un paralelo con el discurso de Jesús en el monte de los Olivos.

    Apocalipsis 19 (Reina-Valera 1909) :
    DESPUÉS de estas cosas oí una gran voz de gran compañía en el cielo, que decía: Aleluya: Salvación y honra y gloria y potencia al Señor Dios nuestro.Porque sus juicios son verdaderos y justos; porque él ha juzgado á la grande ramera, que ha corrompido la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella.Y otra vez dijeron: Aleluya. Y su humo subió para siempre jamás.Y los veinticuatro ancianos y los cuatro animales se postraron en tierra, y adoraron á Dios que estaba sentado sobre el trono, diciendo: Amén: Aleluya.Y salió una voz del trono, que decía: Load á nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes.Y oí como la voz de una grande compañía, y como el ruido de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: Aleluya: porque reinó el Señor nuestro Dios Todopoderoso.Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque son venidas las bodas del Cordero, y su esposa se ha aparejado.Y le fué dado que se vista de lino fino, limpio y brillante: porque el lino fino son las justificaciones de los santos.Y él me dice: Escribe: Bienaventurados los que son llamados á la cena del Cordero. Y me dijo: Estas palabras de Dios son verdaderas.Y yo me eché á sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira que no lo hagas: yo soy siervo contigo, y con tus hermanos que tienen el testimonio de Jesús: adora á Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.Y vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que estaba sentado sobre él, era llamado Fiel y Verdadero, el cual con justicia juzga y pelea.Y sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno entendía sino él mismo.Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS.Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio.Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella las gentes: y él los regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso.Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.Y vi un ángel que estaba en el sol, y clamó con gran voz, diciendo á todas las aves que volaban por medio del cielo: Venid, y congregaos á la cena del gran Dios,Para que comáis carnes de reyes, y de capitanes, y carnes de fuertes, y carnes de caballos, y de los que están sentados sobre ellos; y carnes de todos, libres y siervos, de pequeños y de grandes.Y vi la bestia, y los reyes de la tierra y sus ejércitos, congregados para hacer guerra contra el que estaba sentado sobre el caballo, y contra su ejército.Y la bestia fué presa, y con ella el falso profeta que había hecho las señales delante de ella, con las cuales había engañado á los que tomaron la señal de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego ardiendo en azufre.Y los otros fueron muertos con la espada que salía de la boca del que estaba sentado sobre el caballo, y todas las aves fueron hartas de las carnes de ellos.
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  • El segundo sello, el segundo jinete

    El artículo APO010 analiza el segundo sello del Apocalipsis (Ap 6.3-4): un caballo rojo cuyo jinete recibe una gran espada y el poder de quitar la paz de la tierra. A través de cuatro símbolos —el caballo rojo, el jinete, la espada y la paz retirada— el estudio explora la realidad de la guerra como juicio divino y responsabilidad humana, subrayando que solo Cristo puede traer una paz verdadera y duradera.

    Daniel 9.24-27 (Reina-Valera 1909) :
    Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para acabar la prevaricación, y concluir el pecado, y expiar la iniquidad; y para traer la justicia de los siglos, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.Sepas pues y entiendas, que desde la salida de la palabra para restaurar y edificar á Jerusalem hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; tornaráse á edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, y no por sí: y el pueblo de un príncipe que ha de venir, destruirá á la ciudad y el santuario; con inundación será el fin de ella, y hasta el fin de la guerra será talada con asolamientos.Y en otra semana confirmará el pacto á muchos, y á la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda: después con la muchedumbre de las abominaciones será el desolar, y esto hasta una entera consumación; y derramaráse la ya determinada sobre el pueblo asolado.
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  • El tercer sello, el tercer jinete

    El tercer sello del Apocalipsis (Ap 6.5-6) revela un caballo negro cuyo jinete sostiene una balanza, símbolo del hambre y del racionamiento. Tras la conquista y la guerra, la escasez golpea a la humanidad. Esta visión ilustra la fragilidad de los sistemas económicos, la injusticia social entre ricos y pobres, y la soberanía de Dios incluso en el juicio. Invita a buscar en Cristo la verdadera seguridad frente a la precariedad del mundo.

    Apocalipsis 6.5-6 (Reina-Valera 1909) :
    Y cuando él abrió el tercer sello, oí al tercer animal, que decía: Ven y ve. Y miré, y he aquí un caballo negro: y el que estaba sentado encima de él, tenía un peso en su mano.Y oí una voz en medio de los cuatro animales, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario: y no hagas daño al vino ni al aceite.
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