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El tercer sello, el tercer jinete

El tercer sello del Apocalipsis (Ap 6.5-6) revela un caballo negro cuyo jinete sostiene una balanza, símbolo del hambre y del racionamiento. Tras la conquista y la guerra, la escasez golpea a la humanidad. Esta visión ilustra la fragilidad de los sistemas económicos, la injusticia social entre ricos y pobres, y la soberanía de Dios incluso en el juicio. Invita a buscar en Cristo la verdadera seguridad frente a la precariedad del mundo.

36 min tercer sello tercer jinete caballo negro Apocalipsis hambruna 20 versículos 6 libros

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Introducción

El tercer sello revela un caballo negro cuyo jinete sostiene una balanza, símbolo de racionamiento y de penuria. Una voz anuncia precios exorbitantes para los alimentos esenciales, señal de una hambruna que sigue naturalmente a la conquista y a la guerra.

Esta escena subraya la fragilidad de los recursos humanos y recuerda la dependencia espiritual de la humanidad frente a la precariedad del mundo.

Cuando el Cordero abre el tercer sello, Juan ve aparecer un caballo negro, montado por un jinete que sostiene una balanza en la mano. Una voz resuena en medio de los cuatro seres vivientes, anunciando el precio del trigo y de la cebada, así como la preservación del vino y del aceite.

Esta visión, breve pero impactante, introduce un nuevo juicio: tras la conquista (caballo blanco) y la guerra (caballo rojo), llegan la hambruna y la penuria. El caballo negro simboliza la privación y la injusticia económica, mientras que la balanza evoca el racionamiento y la fragilidad de los recursos.

El texto subraya así la progresión dramática de los sellos: los conflictos engendran la escasez y la supervivencia se vuelve incierta. Esta introducción abre la reflexión sobre el alcance espiritual de este sello, que revela la dependencia de la humanidad de los bienes materiales y la precariedad de la paz terrenal

Hemos llegado a la cuarta sección del libro, titulada «Las cosas que han de ser después», y abordamos actualmente el segundo tema: la apertura de los siete sellos.

El plan del libro, capítulo IV B

SecciónSubsecciónDescripciónReferencias
I—IntroducciónApocalipsis 1.1-3
II—Las cosas pasadas: «lo que has visto»Apocalipsis 1.4-20
III—Las cosas presentes: «lo que es», mensaje a las siete IglesiasApocalipsis 2.1 à Apocalipsis 3.22
IVAEl trono de Cristo; el libro selladoApocalipsis 4.1 à Apocalipsis 5.14
BApertura de los 7 sellosApocalipsis 6.1 à Apocalipsis 8.1
CParéntesis: judíos y paganos salvados durante la tribulaciónApocalipsis 7.1-17
DJuicio anunciado por las siete trompetasApocalipsis 8.2 a Apocalipsis 9.21 y Apocalipsis 11.15-19
EParéntesis: preludio a la séptima trompetaApocalipsis 10.1 à Apocalipsis 11.14
FPersonajes dominantesApocalipsis 12.1-18
GAdvenimiento y reinado de la Bestia y del falso profetaApocalipsis 13.1-18
HParéntesis: visiones proféticasApocalipsis 14.1-20
IJuicios anunciados por las siete copas de la ira de DiosApocalipsis 15.1 à Apocalipsis 16.21
JCondenación de la gran BabiloniaApocalipsis 17.1 à Apocalipsis 19.6
KPreparativos para Armagedón y el reinado de mil añosApocalipsis 19.7 à Apocalipsis 20.6
LJuicio final; descripción de la ciudad santaApocalipsis 20.7 à Apocalipsis 22.5
V—Conclusión: último mensaje de la BibliaApocalipsis 22.6-21

Este plan proviene de los comentarios de Scofield.

I. El texto

Apocalipsis 6.5-6 (Reina-Valera 1909) :
Y cuando él abrió el tercer sello, oí al tercer animal, que decía: Ven y ve. Y miré, y he aquí un caballo negro: y el que estaba sentado encima de él, tenía un peso en su mano.Y oí una voz en medio de los cuatro animales, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario: y no hagas daño al vino ni al aceite.

Juan es testigo de la apertura del tercer sello por el Cordero. En ese preciso momento, el tercero de los cuatro seres vivientes alza la voz y proclama: «Ven». Enseguida aparece un caballo negro, montado por un jinete que sostiene una balanza en la mano.

Este recibe de Dios la misión específica de reducir el alimento que produce la tierra. Desde entonces, el jinete se pone en marcha para cumplir esta tarea, marcando así el inicio de un período caracterizado por la restricción de los recursos alimentarios.

II. Los elementos simbólicos

Este análisis examina en detalle los aspectos simbólicos del tercer sello (Apocalipsis 6.5-6). Este pasaje presenta una gran riqueza de imágenes y significados.

Los elementos simbólicos del tercer sello

1. El caballo negro

Color negro: símbolo de luto, de privación, de hambruna. En la Biblia, el negro se asocia a la angustia y a la ausencia de luz (cf.

Jeremías 14.2 (Reina-Valera 1909) :
Enlutóse Judá, y sus puertas se despoblaron: oscureciéronse en tierra, y subió el clamor de Jerusalem.
).

Contraste con los otros caballos: tras el blanco (conquista) y el rojo (guerra), el negro anuncia las consecuencias sociales y económicas: la hambruna.

Sentido pedagógico: el negro es un color que evoca de inmediato la carencia y la desolación.

2. El jinete

Objeto que sostiene: una balanza en la mano.

Función: no lleva un arma de guerra, sino un instrumento de medida; la hambruna no es una destrucción brutal, sino una privación organizada y controlada.

Simbolismo: encarna una justicia distributiva pervertida, en la que los recursos se cuentan hasta el último detalle, revelando la precariedad de la supervivencia humana.

3. La balanza

Instrumento de medida: se utiliza para pesar los alimentos.

Símbolo del racionamiento: los víveres son tan escasos que deben pesarse con precisión.

Vínculo bíblico: Ezequiel 4.16-17 anuncia que el pueblo «comerá su pan por peso y con angustia», señal de juicio divino.

Alcance espiritual: la balanza muestra que la hambruna es una consecuencia directa de los juicios, pero también una revelación de la injusticia económica.

4. La voz en medio de los cuatro seres vivientes

Origen: viene del centro, allí donde Dios está sentado; este racionamiento está bajo control divino.

Mensaje: «Una medida de trigo por un denario, y tres medidas de cebada por un denario; pero no hagas daño al vino ni al aceite».

Sentido: anuncio de precios exorbitantes para los alimentos básicos, pero preservación de los productos de lujo (aceite, vino).

Simbolismo: injusticia social; los pobres sufren la hambruna, mientras que los ricos conservan sus privilegios.

5. El precio del trigo y de la cebada

Un denario: salario de un obrero por una jornada.

Una medida de trigo: cantidad suficiente para alimentar a una sola persona; un trabajador no puede alimentar a su familia.

Tres medidas de cebada: alimento de menor calidad, más accesible, pero aun así insuficiente.

Sentido: hambruna severa, inflación, desequilibrio económico.

Alcance pedagógico: muestra la fragilidad de los sistemas económicos y la dependencia humana de los recursos.

6. El vino y el aceite respetados

Productos preservados: símbolos de lujo, de alegría y de comodidad.

Contraste: faltan los bienes esenciales, pero los productos secundarios siguen disponibles.

Sentido espiritual: injusticia y desequilibrio; los ricos conservan sus privilegios, los pobres sufren.

Lectura teológica: Dios limita el juicio; la hambruna no es total, pero revela la injusticia social.

Alcance teológico y pedagógico

Progresión de los sellos: conquista → guerra → hambruna → muerte. El tercer sello es una etapa lógica: la guerra provoca la escasez.

Soberanía divina: incluso la hambruna es permitida y limitada por Dios («no hagas daño al vino ni al aceite»).

Mensaje espiritual: se pone de relieve la dependencia humana de los bienes materiales; solo la providencia divina garantiza la verdadera seguridad.

Aplicación pedagógica: este sello ilustra la fragilidad de los equilibrios económicos y la necesidad de buscar la justicia y la paz en Cristo.

El tercer sello revela la hambruna y la injusticia económica a través de:

El caballo negro (privación, luto).

El jinete con una balanza (racionamiento, control).

La voz divina (juicio bajo soberanía).

El precio del trigo y de la cebada (inflación, insuficiencia).

El vino y el aceite respetados (injusticia social, juicio limitado).

En conjunto, estos símbolos enseñan que la guerra y los conflictos engendran la hambruna, que las injusticias sociales se agravan y que Dios sigue siendo soberano incluso en los juicios.

III. ¿El ser viviente?

Resumen del párrafo:

El tercer sello es anunciado por el tercer ser viviente, el que tiene un rostro de hombre, símbolo de razón, discernimiento y humanidad. Este mensajero introduce el caballo negro, señal de hambruna y de racionamiento, y une la liturgia celestial con el juicio terrenal.

La elección de este ser viviente es significativa: la hambruna afecta a la humanidad en sus necesidades más esenciales, y el hombre, el que mide y raciona, refleja perfectamente el alcance de este juicio.

Texto íntegro:

En Apocalipsis 6.5, es el tercer ser viviente quien anuncia la apertura del tercer sello e introduce al jinete del caballo negro.

Recordatorio de los cuatro seres vivientes (Apocalipsis 4.6-8) colocados alrededor del trono de Dios.

Cada uno tiene una apariencia diferente:

El primero: semejante a un león.

El segundo: semejante a un becerro.

El tercero: con rostro como de hombre.

El cuarto: semejante a un águila que vuela.

Todos están llenos de ojos y tienen seis alas, proclamando sin cesar la santidad de Dios.

El tercer ser viviente

Aspecto: tiene un rostro como el de un hombre (Apocalipsis 4.7).

Simbolismo: el hombre es símbolo de razón, inteligencia y discernimiento. Representa la dimensión humana en la creación, en contraste con las otras figuras animales.

En la tradición, a veces se le asocia con el Evangelio de Lucas, que destaca la humanidad de Cristo.

Función en Apocalipsis 6.5 :

Le dice a Juan: «Ven».

Introduce la visión del caballo negro y del jinete con la balanza.

Su voz une la liturgia celestial con el juicio terrenal.

Alcance espiritual

Que sea el ser viviente con rostro de hombre quien anuncia la hambruna es significativo: la hambruna afecta directamente a la humanidad en su dimensión más frágil: la alimentación, la supervivencia.

El hombre es quien mide, calcula, raciona, en coherencia con la balanza del jinete negro. Esto subraya que los juicios divinos afectan a la vida humana en sus necesidades esenciales.

Síntesis

El ser viviente que anuncia al tercer jinete es el tercer ser viviente, que tiene un rostro como el de un hombre. Simboliza la razón y la humanidad. Introduce el caballo negro, señal de hambruna y de racionamiento.

Su intervención subraya que este juicio afecta directamente a la condición humana y a sus necesidades vitales.


IV. El jinete

1. Identidad

Es el jinete del caballo negro.

Se le describe sosteniendo una balanza en la mano.

A diferencia de los dos primeros jinetes (arco y espada), no lleva un arma de guerra sino un instrumento económico.

2. Función

Su misión está ligada a la hambruna y al racionamiento.

Encarna la privación de los bienes esenciales, la fragilidad del sustento humano.

Actúa bajo la autoridad divina: solo sale después de que el Cordero abre el sello y el ser viviente lo llama.

Balanza: símbolo del cálculo minucioso, del racionamiento, de la justicia distributiva pervertida.

Función del jinete: personifica la hambruna como una fuerza impersonal que domina las sociedades.

Carácter impersonal: no se le nombra, lo que subraya que representa una realidad universal más que un individuo histórico.

El jinete negro revela que la hambruna es un poder que actúa en la historia, permitido por Dios.

Muestra que la humanidad es vulnerable: un solo jinete basta para trastornar el equilibrio económico y social.

Recuerda que la supervivencia material es precaria y que solo la providencia divina garantiza la verdadera seguridad.

El tercer jinete es la personificación de la hambruna y del racionamiento.

Sostiene una balanza, señal de cálculo y de privación.

Actúa como una fuerza impersonal, universal, que revela la fragilidad humana.

Su aparición marca una etapa lógica en la progresión de los juicios: tras la conquista y la guerra, llega la hambruna.

V. El caballo negro

  • Rojo: evoca la sangre derramada, la guerra, el incendio y la ira.
  • Rojo fuego: intensifica la idea de conflagración, como una tierra inflamada por los conflictos.
  • Impacto visual: el color anuncia de inmediato un clima de violencia generalizada.

2. Su función simbólica

  • El caballo es un vector de poder, de movimiento y de irrupción.
  • Aquí se convierte en el soporte de la guerra, el animal que lleva y manifiesta la dinámica del conflicto.
  • Representa la rápida propagación de la violencia: la guerra no permanece estática, se extiende.

3. Su contraste con el primer caballo

  • El blanco del primer caballo evocaba la conquista inicial.
  • El rojo fuego marca un cambio brusco: la conquista se transforma en guerra abierta.
  • Este contraste visual estructura la progresión de los juicios.

4. Su alcance simbólico

  • El caballo rojo fuego no es un simple decorado: encarna la naturaleza misma del juicio.
  • Representa un mundo inflamado por los conflictos, donde se retira la paz.
  • Es el símbolo animal de la violencia colectiva que se desata.

El caballo rojo fuego simboliza la guerra que incendia la tierra: su color evoca la sangre, el incendio y la violencia, mientras que su naturaleza de caballo expresa la fuerza y la rápida propagación del conflicto. Por su contraste con el caballo blanco, marca el paso de la conquista a la guerra abierta y se convierte en la imagen misma de un mundo del que se ha quitado la paz.

Espiritualmente, revela la fragilidad humana, la ilusión de dominar los recursos y el juicio limitado pero real permitido por Dios.

La balanza del tercer jinete: sentido y alcance

1. Un instrumento económico, no militar

VI. La balanza

El caballo rojo fuego del segundo sello (Apocalipsis 6.3-4) es una imagen extremadamente rica en símbolos. He aquí un análisis detallado:

1. Su color: rojo fuego

La balanza no es un arma: señala que el juicio del tercer sello no es una destrucción violenta, sino una privación medida, controlada, administrada.

En la Antigüedad se pesaban los alimentos cuando los recursos eran extremadamente escasos. La balanza evoca, pues:

  • La penuria,
  • La distribución a cuentagotas,
  • La supervivencia calculada.

Remite directamente a los anuncios proféticos en los que el pan se «come por peso» (Ezequiel 4.16‑17).

3. Imagen de una justicia distributiva pervertida

La balanza es normalmente un símbolo de justicia. Aquí se convierte en la señal de una injusticia económica:

  • Los recursos se pesan,
  • Pero no son accesibles de manera equitativa.

La balanza muestra que la hambruna no es solo una carencia, sino un desequilibrio social.

4. Un instrumento impersonal

La balanza no expresa ni ira ni violencia: representa una fuerza fría, casi administrativa. Encarna la hambruna como un proceso, no como un acto puntual.

La balanza revela:

  • La fragilidad del sustento humano,
  • La vanidad de creer que el hombre controla sus recursos,
  • La limitación impuesta por Dios: la hambruna es permitida, pero acotada.

La balanza del tercer jinete simboliza un racionamiento estricto, una injusticia económica y la precariedad humana, mostrando que la hambruna es un juicio medido pero implacable.

La voz en medio de los cuatro seres vivientes procede del centro del trono, señal de la autoridad directa de Dios. No provoca el juicio, sino que fija sus límites, mostrando que incluso la crisis está medida y acotada.

Esta voz une el cielo y la tierra, afirmando que los acontecimientos no son ni arbitrarios ni están librados al azar: Dios permanece en el centro, soberano, incluso en el corazón del desorden.

1. Una voz que viene del centro

VII. La voz en medio de los cuatro seres vivientes

La expresión «en medio de los cuatro seres vivientes» indica un origen central, es decir, del lugar mismo donde Dios está sentado (Apocalipsis 4). Esta voz no procede de uno de los seres vivientes, sino del corazón del trono, del centro de la autoridad divina.

2. Una señal de autoridad soberana

Por emanar del centro del trono, esta voz lleva consigo:

  • La autoridad de Dios,
  • La legitimidad del juicio,
  • La garantía de que lo anunciado no es arbitrario, sino querido y limitado por Dios.

No es una voz de caos, sino una voz de orden.

3. Una voz que regula y acota

Esta voz no desencadena la acción: define los límites del juicio. Fija los precios, determina lo que se ve afectado y lo que no debe serlo. Muestra que incluso en el desorden aparente existe una medida, una frontera, un dominio divino.

4. Un vínculo entre el cielo y la tierra

La voz desempeña un papel de mediación:

  • Parte del trono,
  • Atraviesa el círculo de los seres vivientes,
  • Alcanza la escena terrenal.

Une la liturgia celestial (alabanza, santidad, orden) con el juicio terrenal (penuria, desequilibrio).

Esta voz revela que:

  • Los acontecimientos no están librados al azar,
  • Dios permanece en el centro, incluso en tiempos de crisis,
  • El juicio está acotado, no es ilimitado,
  • La soberanía divina permanece intacta.

La voz en medio de los cuatro seres vivientes es la voz del trono, expresión directa de la autoridad divina que acota y limita el juicio, recordando que Dios permanece en el centro incluso cuando la tierra atraviesa la crisis.

Esta inflación dramática señala una penuria severa, un colapso económico y una injusticia social en la que los más pobres se ven afectados de inmediato.

VIII. El precio del trigo y de la cebada

La voz anuncia:

  • Una medida de trigo por un denario
  • Tres medidas de cebada por un denario

Ahora bien, en la Antigüedad, un denario = salario de un obrero por una jornada. Esto significa que una jornada entera de trabajo solo permite comprar una ración individual, no lo suficiente para alimentar a una familia.

El precio no es, pues, simplemente elevado: es insostenible.

2. Trigo y cebada: dos niveles de calidad

  • El trigo: alimento de calidad, más nutritivo, más caro.
  • La cebada: cereal más basto, a menudo reservado a los pobres o a los animales.

El hecho de que la cebada sea tres veces más abundante por el mismo precio muestra que incluso el alimento de menor calidad resulta difícilmente accesible.

3. Una señal de hambruna severa

En un contexto normal:

  • Un denario permitía comprar de 10 a 12 veces más trigo. Aquí, la cantidad se reduce al extremo.

Este precio revela:

  • Una inflación masiva,
  • Una ruptura de las cadenas de suministro,
  • Una penuria generalizada.

4. Un profundo desequilibrio económico

El texto no describe solamente una falta de alimento, sino un colapso del sistema económico:

  • Los alimentos esenciales se vuelven inaccesibles,
  • El trabajo ya no basta para vivir,
  • La supervivencia se convierte en un cálculo diario.

El precio del trigo y de la cebada se convierte así en un símbolo de la injusticia social: los más pobres son golpeados de inmediato.

Estos precios exorbitantes muestran:

  • La fragilidad de los recursos humanos,
  • La vanidad de la seguridad económica,
  • La dependencia de la humanidad de la providencia divina.

Recuerdan que la hambruna no es solo un fenómeno natural, sino un juicio medido, que revela la precariedad de la condición humana.

Conviene subrayar que, aunque estos acontecimientos están previstos para el futuro, Juan los describe utilizando sus propias referencias temporales. En realidad, Dios mantiene las referencias correspondientes a la época de Juan para su explicación.

1. Un precio exorbitante

El precio del trigo y de la cebada expresa una hambruna extrema, en la que una jornada de trabajo ya no basta para alimentarse, revelando un colapso económico, una injusticia social y la fragilidad del sustento humano.

El vino y el aceite son voluntariamente respetados, a diferencia de los cereales esenciales. Productos secundarios asociados a la comodidad y a veces al lujo, siguen disponibles y sin racionar, mientras que el trigo y la cebada se vuelven inaccesibles.

El vino y el aceite en Apocalipsis 6.6, un contraste teológico y económico de primer orden

1. Productos preservados

IX. El vino y el aceite respetados

La voz ordena: «No hagas daño al vino ni al aceite». A diferencia del trigo y de la cebada, estos dos productos no deben ser tocados.

Esta preservación es voluntaria, deliberada, acotada.

2. Bienes no esenciales

En la Antigüedad:

  • El aceite servía para la unción, los cuidados, la cocina refinada,
  • El vino era símbolo de alegría, de fiesta, de comodidad.

No son alimentos básicos: son productos secundarios, a veces asociados al lujo.

3. Un contraste económico llamativo

Mientras que los alimentos esenciales se vuelven inalcanzables:

  • El vino y el aceite siguen siendo abundantes,
  • No sufren la misma inflación,
  • No están racionados.

Este contraste pone de relieve una injusticia social: los bienes de comodidad subsisten, mientras que los bienes vitales faltan.

4. Un juicio limitado

La preservación del vino y del aceite muestra que:

  • La hambruna es real, pero no total,
  • Dios limita el alcance del juicio,
  • No todo es destruido, no todo es alcanzado.

Hay una medida, una frontera, un control divino.

El mantenimiento del vino y del aceite revela:

  • La desproporción entre las necesidades humanas y las prioridades sociales,
  • La vanidad de las riquezas que subsisten mientras la vida cotidiana se derrumba,
  • La soberanía de Dios, que decide lo que es golpeado y lo que es respetado.

Esto recuerda que el hombre puede conservar sus placeres, pero perder lo esencial.

El vino y el aceite, voluntariamente respetados, subrayan una injusticia social y un juicio limitado, mostrando que Dios acota la hambruna al tiempo que revela la desproporción entre los bienes de comodidad y las necesidades vitales.

VII. Relación con el discurso del monte de los Olivos

En el discurso de Jesús (, , Lucas 21), Jesús describe los «comienzos de dolores»:

  • Guerras,
  • Conflictos entre naciones,
  • Hambrunas,
  • Terremotos.

Las hambrunas se mencionan explícitamente como una señal de los tiempos.

Es exactamente el tema del tercer jinete: la hambruna.

2. El orden de los acontecimientos en el discurso del monte de los Olivos corresponde al de los sellos

Una fuente subraya que el orden de los sellos en Apocalipsis 6 sigue el orden del discurso del .

En ambos casos, se observa:

a_ Falsos cristos / engaño → primer sello (caballo blanco)

b_ Guerras y conflictos → segundo sello (caballo rojo)

c_ Hambrunas → tercer sello (caballo negro)

d_ Muertes masivas / pestes → cuarto sello (caballo amarillento)

El tercer elemento en ambas secuencias es la hambruna.

3. El tercer jinete = la hambruna anunciada por el Mesías Jesús

El tercer jinete representa una hambruna severa, medida, racionada, con inflación extrema. Jesús, en el discurso del , anuncia hambrunas como señal principal de los tiempos de crisis antes del fin.

En , y Lucas 21, Jesús describe una sucesión de acontecimientos: engaños, guerras, hambrunas, luego muertes y pestes, exactamente el orden de los cuatro primeros sellos de Apocalipsis 6.

Sí, existe un vínculo claro y reconocido entre el tercer jinete (el caballo negro = hambruna), la tercera plaga en la lógica de los juicios, y el discurso sobre el . Las fuentes con que contamos confirman este paralelismo.

1. El discurso sobre el monte de los Olivos anuncia hambrunas

Los dos textos describen el mismo tipo de juicio, en la misma progresión.

4. La tercera plaga (en la lógica de los juicios) se inscribe en esta misma dinámica

Aunque las «plagas» de Apocalipsis 16 no siguen exactamente a los sellos, la estructura general de los juicios (sellos → trompetas → copas) retoma los temas del discurso de Jesús:

  • Guerras,
  • Hambres,
  • Pestes,
  • Trastornos cósmicos.

La hambruna del tercer jinete corresponde, pues, a la tercera etapa en el crecimiento de los juicios, como en el discurso de Jesús.

Sí: el tercer jinete (hambruna) corresponde directamente a las hambrunas anunciadas por Jesús en el discurso del , y ambos siguen la misma progresión: engaño → guerra → hambruna → muerte.

Daniel describe guerras y desolaciones que provocan privaciones, mientras que el Apocalipsis muestra la misma dinámica: la guerra conduce a la hambruna. La balanza, símbolo central de ambos libros, expresa un juicio divino y revela la injusticia de los sistemas humanos.

Puntos de convergencia entre Daniel y el Apocalipsis

Existen puntos de convergencia claros entre Daniel y Apocalipsis 6.5-7. Ambos textos anuncian tiempos de crisis en los que los reinos y los hombres son golpeados por la hambruna, la injusticia económica y la fragilidad de los recursos. Daniel habla de ello en el marco de las visiones de los reinos y de los juicios, mientras que el Apocalipsis retoma estos temas inscribiéndolos en la secuencia de los sellos.

1. La hambruna y el racionamiento

VIII. ¿Existe alguna relación con las informaciones comunicadas por Daniel?

Apocalipsis 6.5-6: el caballo negro, el jinete con una balanza, racionamiento del trigo y de la cebada, precios exorbitantes.

Daniel 7.25 ; Daniel 9.26-27: anuncio de guerras y desolaciones que provocan privaciones y sufrimientos.

Convergencia: los conflictos descritos por Daniel desembocan en la hambruna, exactamente como en el Apocalipsis, donde la guerra del caballo rojo precede a la hambruna del caballo negro.

2. La justicia falseada y las balanzas

Apocalipsis 6.5-6: la balanza simboliza una economía en la que todo se pesa, pero de manera injusta (precios desproporcionados).

Daniel 5.27: «Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto», imagen del juicio divino por la balanza.

Convergencia: la balanza es un símbolo común de juicio y de medida, que revela la injusticia de los sistemas humanos.

3. Las consecuencias de los reinos humanos

Daniel 2 y 7: sucesión de los reinos terrenales, cada uno de los cuales trae opresión y sufrimiento.

Apocalipsis 6.5-7: la hambruna es una consecuencia directa de las guerras y de las ambiciones humanas.

Convergencia: los dos textos muestran que los reinos humanos producen desolación y privación, y que están sometidos al juicio divino.

4. La soberanía divina

Daniel 2.44: Dios establecerá una realeza que quebrantará los reinos humanos.

Apocalipsis 6.5-7: es el Cordero quien abre el sello, mostrando que incluso la hambruna está bajo control divino.

Convergencia: Dios sigue siendo soberano en medio de las crisis, y los juicios se permiten en el marco de su plan.

El caballo negro del Apocalipsis y las visiones de Daniel convergen en varios puntos: la hambruna y el racionamiento como consecuencia de las guerras. La balanza como símbolo de juicio y de injusticia. Los reinos humanos que producen desolación.

La soberanía de Dios, que dirige la historia hacia su realeza . Juntos, Daniel y el Apocalipsis ofrecen una lectura coherente: las crisis económicas y alimentarias no son accidentes, sino revelaciones de la fragilidad humana y de los juicios divinos.

IX. Comentario

Resumen del párrafo:

Los jinetes muestran un ascenso de las tinieblas humanas: la guerra conduce a la hambruna, luego a la muerte. Dios deja que la humanidad sufra las consecuencias de sus decisiones, como el Faraón endurecido.

Durante este período de juicio ya no hay socorro, pero algunos se vuelven todavía a Dios, a menudo al precio de su vida, mostrando que la esperanza subsiste incluso en el corazón de las pruebas.

Texto íntegro:

A través de la acción de los jinetes, observamos un fenómeno de intensificación de las tendencias más oscuras de la humanidad. Plagas como la seducción o la guerra ya están muy presentes en la historia humana, pero aquí la hambruna aparece como una consecuencia directa de los conflictos engendrados por los hombres.

En este contexto, Dios pone de relieve las inclinaciones naturales del hombre, obligándolo a afrontar las repercusiones de sus decisiones. Estas no conducen sino a la desilusión, al sufrimiento y, finalmente, a la muerte.

Sin embargo, ya no se trata aquí de un tiempo en que el arrepentimiento o la absolución sean posibles. El proceso de juicio sigue su curso y debe llegar a su cumplimiento. Incluso se puede pensar que Dios, aunque haya permitido estos acontecimientos desde el cielo, ya no interviene de manera directa sobre la tierra. Ya no hay socorro posible para la humanidad.

La segunda mitad de la septuagésima semana de Daniel se distingue por una intensidad aterradora, que pone de relieve los instintos más brutales del hombre. Este principio recuerda al del Faraón, cuyo corazón se endureció hasta el momento en que Dios mismo reforzó ese endurecimiento (Exodo 4.21, Exodo 7.3, Exodo 9.12, Exodo 10.1 ). Habiendo los hombres rechazado la salvación divina y elegido seguir sus inclinaciones, Dios los confirma en ese camino, dejando que su naturaleza se exprese plenamente.

A pesar de la gravedad de este período, es importante señalar que algunas personas encontrarán el valor de volverse a Dios. Su conversión, realizada en el corazón de las pruebas y de los juicios, no carecerá de consecuencias: a menudo tendrán que pagar con su vida el precio de su fidelidad. Estas personas, animadas por una fe profunda, elegirán seguir a Dios a pesar de los peligros y sufrimientos que las aguardan. Su compromiso da testimonio de la posibilidad de transformación incluso en los tiempos más oscuros, subrayando que la esperanza subsiste allí donde todo parece perdido.

Conclusión

Resumen del párrafo:

El tercer jinete muestra que el hambre y la injusticia económica se derivan de los conflictos humanos. El caballo negro evoca el luto, la balanza el racionamiento.

A pesar de esta crisis en la que falta lo necesario y las desigualdades se disparan, la apertura del sello recuerda que Dios sigue siendo soberano. El mensaje es claro: la seguridad material es frágil, solo la providencia divina sigue siendo fiable.

Texto íntegro:

El tercer jinete, montado en el caballo negro y sosteniendo una balanza, encarna el hambre y la injusticia económica que golpean a la humanidad. Su presencia recuerda que las guerras y las ambiciones humanas conducen inevitablemente a la privación y al sufrimiento. El color negro expresa el luto y la desolación, mientras que la balanza subraya la fragilidad de los recursos y la dureza del racionamiento.

Este sello revela la precariedad de la vida terrenal: un salario diario ya no basta para alimentar a una familia, y sin embargo los productos de lujo permanecen intactos, señal de una injusticia social flagrante. Pero detrás de esta imagen sombría, el texto subraya también la soberanía de Dios: es el Cordero quien abre el sello, y es la voz celestial la que fija los límites del juicio.

Así, el tercer jinete no es solo una visión de hambre; es una lección espiritual: la paz y la subsistencia humanas son frágiles, y solo la providencia divina asegura la verdadera seguridad. Este sello invita a los creyentes a no poner su confianza en las riquezas o en los sistemas económicos, sino a buscar la justicia y la paz que vienen de Dios.