APO012

El cuarto sello, el cuarto jinete

El artículo APO012 estudia el cuarto sello del Apocalipsis (Ap 6.7-8) y la aparición del caballo pálido montado por la Muerte. Culminación de los tres jinetes anteriores, este jinete recibe el poder de matar a la cuarta parte de la humanidad por la guerra, el hambre, las plagas y las fieras. El artículo subraya la soberanía divina que enmarca este terrible juicio, y sitúa este acontecimiento en el desarrollo profético del fin de los tiempos.

41 min cuarto sello caballo pálido jinete de la muerte Apocalipsis juicio divino 31 versículos 7 libros

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Introducción

El cuarto sello hace aparecer el caballo pálido, montado por la Muerte, seguida de la Morada de los muertos. Recibe un poder limitado, una cuarta parte de la tierra, para matar por la guerra, el hambre, las plagas y las fieras.

Esta escena muestra la culminación de los tres jinetes anteriores y recuerda que, incluso frente a la Muerte misma, Dios fija los límites del juicio.

Cuando el Cordero abre el cuarto sello, Juan oye la voz del , el que se parece a un águila que vuela, decir: «Ven». Entonces aparece un caballo pálido, y el que lo monta se llama la Muerte, acompañada de la Morada de los muertos. Recibe poder sobre la cuarta parte de la tierra, para hacer perecer por la espada, por el hambre, por la mortandad y por las fieras de la tierra.

Esta visión marca una intensificación dramática en la serie de los jinetes: tras la conquista (caballo blanco), la guerra (caballo rojo) y el hambre (caballo negro), llega ahora la muerte misma, personificada y universal. El color pálido del caballo, verdoso, lívido, color cadavérico, evoca directamente la descomposición y el fin de la vida. A diferencia de los jinetes anteriores, este es nombrado explícitamente: la Muerte, lo que subraya la gravedad y la finalidad de su acción.

El cuarto sello revela la fragilidad última de la existencia humana: la guerra, el hambre y las plagas convergen hacia la muerte, que se extiende sobre una porción significativa de la tierra. Pero también recuerda que este poder actúa solo dentro de los límites fijados por Dios: «se les dio poder sobre la cuarta parte de la tierra», y nada más. La soberanía divina enmarca incluso el juicio más terrible.

Así, la apertura del cuarto sello introduce la figura más temible de los jinetes, y prepara al lector para comprender que los juicios de Dios no son solo crisis puntuales, sino realidades que afectan a la condición humana en su esencia: la vida y la muerte.

Hemos llegado a la cuarta sección del libro, titulada «Las cosas que han de ser después», y abordamos actualmente el segundo tema: la apertura de los siete sellos.

El plan del libro, capítulo IV B

SecciónSubsecciónDescripciónReferencias
I—IntroducciónApocalipsis 1.1-3
II—Las cosas pasadas: «lo que has visto»Apocalipsis 1.4-20
III—Las cosas presentes: «lo que es», mensaje a las siete IglesiasApocalipsis 2.1 à Apocalipsis 3.22
IVAEl trono de Cristo; el libro selladoApocalipsis 4.1 à Apocalipsis 5.14
BApertura de los 7 sellosApocalipsis 6.1 à Apocalipsis 8.1
CParéntesis: judíos y gentiles salvados durante la tribulaciónApocalipsis 7.1-17
DJuicio anunciado por las siete trompetasApocalipsis 8.2 a Apocalipsis 9.21 y Apocalipsis 11.15-19
EParéntesis: preludio de la séptima trompetaApocalipsis 10.1 à Apocalipsis 11.14
FPersonajes dominantesApocalipsis 12.1-17
GAdvenimiento y reinado de la Bestia y del falso profetaApocalipsis 13.1-18
HParéntesis: visiones proféticasApocalipsis 14.1-20
IJuicios anunciados por las siete copas de la ira de DiosApocalipsis 15.1 à Apocalipsis 16.21
JCondenación de la gran BabiloniaApocalipsis 17.1 à Apocalipsis 19.6
KPreparativos para Armagedón y el reinado de mil añosApocalipsis 19.7 à Apocalipsis 20.6
LJuicio final; descripción de la ciudad santaApocalipsis 20.7 à Apocalipsis 22.5
V—Conclusión: último mensaje de la BibliaApocalipsis 22.6-21

Este plan proviene de los comentarios de Scofield.

I. El texto

Apocalipsis 6.7-8 (Reina-Valera 1909) :
Y cuando él abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto animal, que decía: Ven y ve.Y miré, y he aquí un caballo amarillo: y el que estaba sentado sobre él tenía por nombre Muerte; y el infierno le seguía: y le fué dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las bestias de la tierra.

Juan presencia un momento impresionante cuando el Cordero abre el cuarto sello. En ese preciso instante, el último de los cuatro seres vivientes toma la palabra y proclama con voz fuerte: «Ven». Esta invitación solemne marca el comienzo de una escena dramática: un caballo verdoso hace entonces su aparición, montado por un jinete cuyo nombre es: la Muerte.

Este jinete, portador de una misión precisa dada por Dios, recibe la autoridad de quitar la vida a la cuarta parte de la humanidad. En cuanto es investido de esta tarea, se pone en acción para cumplirla. Así comienza un período caracterizado por la muerte masiva de un número considerable de personas, que marca una etapa temible en la sucesión de los acontecimientos descritos.

II. Los elementos simbólicos

Resumen del párrafo:

El cuarto sello desvela el caballo pálido, de color cadavérico, símbolo de un poder mortífero que atraviesa la historia. Su jinete, nombrado explícitamente la Muerte, es seguido de la Morada de los muertos, lo que muestra que el juicio afecta tanto a la vida como a su desenlace. Reciben un poder limitado, una cuarta parte de la tierra, para herir por la guerra, el hambre, las pestes y las fieras.

Esta escena representa la culminación de los jinetes: tras la conquista, la guerra y el hambre, llega la muerte misma. Sin embargo, incluso este juicio extremo permanece enmarcado por Dios, y el Apocalipsis anuncia más adelante la sobre la Muerte y el Hades.

Texto íntegro:

Este análisis examina en detalle los aspectos simbólicos del cuarto sello (Apocalipsis 6.7-8). Este pasaje presenta una gran riqueza de imágenes y significados.

Caballo pálido

Color pálido (verdoso, lívido): Evoca la palidez cadavérica, la descomposición y la ausencia de vitalidad; es un color de muerte, de enfermedad y de espanto. Se distingue del negro (hambre) por su asociación directa con la agonía y el fin de la vida.

Fuerza impersonal: Como los otros caballos, representa un poder que atraviesa la historia; su tono señala que este poder es específicamente mortífero y generalizado.

Jinete llamado Muerte

Nombre explícito: A diferencia de los jinetes anteriores, este es llamado «la Muerte», lo que hace indiscutible su función y personifica la realidad final de los juicios.

Alcance universal: No apunta a una sola categoría de castigo; resume y concentra los efectos de las calamidades anteriores en su desenlace último: la muerte.

La morada de los muertos que sigue

Hades (morada de los muertos): Figura colectiva que sigue a la Muerte como su prolongación: la esfera adonde van los difuntos. Indica que la muerte no es solo un acontecimiento, sino una condición que arrastra a multitudes.

Pareja Muerte–Hades: Juntos, muestran la extensión del juicio: no solo el cese de la vida, sino la cosecha masiva de las almas.

Poder sobre la cuarta parte de la tierra

Limitación cifrada: «Poder sobre la cuarta parte de la tierra» indica una extensión significativa pero no total; Dios fija límites a los juicios, incluso al más terrible.

Lectura pedagógica: Ayuda a comprender que las visiones no describen el aniquilamiento completo, sino oleadas limitadas, orquestadas y medidas.

Instrumentos de muerte

Espada: Guerra abierta, violencia armada, matanzas. Prolonga e intensifica el tema introducido por el caballo rojo.

Hambre: Escasez y racionamiento, consecuencia lógica de los conflictos y de la desorganización social.

Muerte (pestilencia): Enfermedades y plagas, mortalidad no militar; completa el abanico de las causas de fallecimiento a gran escala.

Fieras: Desorden ecológico y retirada de la protección humana; simboliza la creación que se vuelve contra el hombre cuando se rompe el orden.

La voz del cuarto ser viviente

Origen celestial del llamado: El ser viviente semejante a un águila dice «Ven», uniendo la liturgia del trono con los juicios terrenales. El águila sugiere vigilancia y una visión elevada de los acontecimientos.

Función de mediación: El llamado introduce la escena, atestiguando que la iniciativa viene del cielo, no de fuerzas autónomas del caos.

Fórmula «se le dio»

Pasivo divino: El poder «fue dado» a la Muerte y a la Morada de los muertos: los juicios se despliegan con permiso divino, no por anarquía.

Soberanía que enmarca: Recuerda que Dios permanece por encima de las crisis, controlando su alcance y su duración.

Alcance teológico

Culminación de los jinetes: La muerte es la consecuencia última de las crisis humanas (guerra, hambre, plagas), revelada como un juicio permitido y limitado.

Fragilidad existencial: Deja al desnudo la condición humana: la vida es precaria, y ninguna seguridad terrenal basta frente a la Muerte y al Hades.

Llamado a la lucidez: Esta escena invita a leer la historia desde una perspectiva espiritual: detrás de los acontecimientos, una revelación de la justicia y de la soberanía divinas.

Conclusión: El cuarto sello

El cuarto sello revela el poder más temible de los jinetes: la Muerte, acompañada de la Morada de los muertos. El caballo pálido, de color cadavérico, encarna la fragilidad última de la existencia humana. A diferencia de los jinetes anteriores, este es nombrado explícitamente, lo que subraya la gravedad de su papel.

Su poder es vasto, una cuarta parte de la tierra, pero limitado: Dios fija los límites de su acción. Los instrumentos de muerte (espada, hambre, pestilencia, fieras) muestran que la vida humana puede ser golpeada de múltiples maneras, todas bajo la soberanía divina.

Este sello es la culminación de los juicios de los jinetes: tras la conquista, la guerra y el hambre, llega la muerte misma. Pero también recuerda que la muerte no es el fin último: está enmarcada por Dios, y el Apocalipsis anuncia más adelante la sobre la muerte y la morada de los muertos.

La
¿Es concebible la desaparición de la cuarta parte de la humanidad?
¿Hacer morir a 2000 millones de personas?

III. El cuarto ser viviente

Recordatorio de los cuatro seres vivientes (Apocalipsis 4.6-8) colocados alrededor del trono de Dios.

Cada uno tiene una apariencia diferente:

El primero: semejante a un león.

El segundo: semejante a un becerro.

El tercero: con rostro como de hombre.

El cuarto: semejante a un águila que vuela.

Todos están llenos de ojos y tienen cada uno seis alas, lo que recuerda a los querubines de Ezequiel y a los serafines de Isaías.

El papel del cuarto ser viviente

En Apocalipsis 6.7: es él quien dice «¡Ven!» cuando el Cordero abre el cuarto sello.

Simbolismo del águila:

El águila es un símbolo de vigilancia, de altura y de rapidez.

Evoca la capacidad de ver de lejos y de dominar los acontecimientos.

En el contexto del cuarto sello, introduce la visión del caballo pálido y del jinete llamado Muerte.

Los cuatro seres vivientes representan la creación entera en su adoración y su vigilancia alrededor del trono.

El cuarto, el águila, encarna la dimensión celestial y profética: anuncia el juicio más temible, el de la muerte.

Su papel es servir de mediadores entre el trono y los acontecimientos terrenales: cada sello es introducido por el llamado de un ser viviente.

El , semejante a un águila que vuela, es quien introduce la visión del caballo pálido y de la Muerte en Apocalipsis 6.7-8. Simboliza la vigilancia celestial y la altura de visión divina, recordando que incluso el juicio más terrible es anunciado desde el trono de Dios y permanece bajo su soberanía.



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IV. El jinete

Resumen del párrafo:

El jinete del caballo verdoso es nombrado explícitamente la Muerte, seguida de la Morada de los muertos. Su color lívido evoca la enfermedad y la descomposición. Recibe un poder limitado, una cuarta parte de la tierra, para herir por la guerra, el hambre, la peste y las fieras.

Este jinete representa la culminación de las tres plagas anteriores y subraya que, incluso frente a la Muerte misma, Dios sigue siendo soberano y fija los límites del juicio.

Texto íntegro:

El jinete del caballo verdoso en Apocalipsis 6.7-8 es nombrado explícitamente: la Muerte, acompañada de la morada de los muertos (Hades). Recibe un poder limitado, pero terrible, sobre la cuarta parte de la tierra para matar por la guerra, el hambre, la peste y las fieras.

Contexto del cuarto sello

Apertura del sello: El Cordero abre el cuarto sello, y el (semejante a un águila) dice: «Ven».

Visión: Juan ve un caballo verdoso (chlōros en griego, color enfermizo, lívido, que evoca la putrefacción).

Jinete: El que lo monta se llama la Muerte (Thanatos), y detrás de él viene el Hades, personificación de la morada de los muertos.

Simbolismo del color verdoso

El término chlōros significa «verde pálido», «lívido», como el color de un cuerpo enfermo o en descomposición.

A diferencia del blanco (victoria), del rojo (guerra) y del negro (hambre), el verdoso encarna la consecuencia última: la muerte física y espiritual.

Este color es único en el Apocalipsis, lo que refuerza el impacto visual y pedagógico.

Poderes concedidos

El texto precisa que la Muerte y el Hades reciben autoridad sobre la cuarta parte de la tierra:

Por la espada → guerras, violencias, terrorismo.

Por el hambre → consecuencia directa del tercer sello.

Por la peste → enfermedades, epidemias, fragilidad humana tras la guerra y la desnutrición.

Por las fieras → peligros naturales, ataques de animales, pero también símbolos de fuerzas hostiles incontroladas.

Alcance teológico

Nombre explícito: A diferencia de los otros jinetes, este es nombrado: la Muerte.

Asociación Muerte–Hades: Doble personificación que subraya la gravedad del juicio: el fin biológico y el destino espiritual.

Poder limitado: Solo la cuarta parte de la tierra, lo que muestra que Dios sigue siendo soberano y que la destrucción no es total.

Relación con San Mateo 24.7: Jesús había anunciado guerras, hambres y pestes como señales de los tiempos del fin.

Puntos pedagógicos esenciales

Síntesis de las plagas: Este jinete es el resultado de los tres anteriores (guerra, hambre, desorden social).

Dimensión escatológica: La Muerte no es solo biológica, es también espiritual, pues el Hades la sigue para recoger a las víctimas.

Impacto visual: El color enfermizo y el nombre explícito impresionan la imaginación de los lectores y oyentes.

Síntesis

El jinete del caballo verdoso es la Muerte personificada, seguida de la morada de los muertos. Su color enfermizo simboliza la putrefacción y el fin de la vida. Recibe un poder limitado pero aterrador para herir por la guerra, el hambre, la enfermedad y las fieras. Encarna la culminación de las calamidades de los tres jinetes anteriores y recuerda que Dios sigue siendo soberano, incluso en el corazón del juicio.

La
¿Es concebible la desaparición de la cuarta parte de la humanidad?
¿Hacer morir a 2000 millones de personas?

Resumen del párrafo:

El caballo verdoso de Apocalipsis 6.7-8 toma su nombre del término griego chlōros, un «verde pálido» enfermizo que evoca la enfermedad, la putrefacción y el aspecto cadavérico. A diferencia de los otros caballos de colores simbólicos (victoria, guerra, hambre), este remite directamente a la muerte biológica.

Su tono por sí solo basta para transmitir una lección visual: la fragilidad de la vida y la realidad del juicio. La misma palabra que designa la «hierba verde» (Marcos 6.39) se convierte aquí en una alegoría de la muerte.

En resumen, el caballo verdoso es una imagen cromática de la muerte y de la corrupción, cuyo color basta para revelar su papel.

Texto íntegro:

Concentrémonos ahora en el caballo verdoso de Apocalipsis 6.7-8.

El caballo verdoso

Término griego: chlōros significa «verde pálido», «verdoso», traducido a veces como «lívido».

Color enfermizo: No es un verde vivo, sino un tono que evoca: la enfermedad y la putrefacción y el aspecto cadavérico de un cuerpo sin vida.

Singularidad: Es la única montura descrita con un color que remite directamente a la muerte biológica. Los otros caballos (blanco, rojo, negro) llevan colores más simbólicos (victoria, guerra, hambre).

Simbolismo pedagógico

Imagen impactante: El caballo verdoso es una encarnación visual de la fragilidad de la vida.

Didáctico: Su color por sí solo basta para evocar el fin, sin necesidad de nombrar al jinete.

Contraste: Se distingue de los demás por su aspecto enfermizo, lo que permite a los oyentes/lectores captar de inmediato su papel.

Alcance bíblico

Relación con la naturaleza: La palabra chlōros se usa también para describir la vegetación (Marcos 6.39: «la hierba verde»). Aquí, el mismo término adquiere una connotación negativa: no la vida vegetal, sino el tono de la muerte.

Efecto visual: El caballo verdoso es una alegoría cromática: el color por sí solo se convierte en un lenguaje teológico.

En resumen: el caballo verdoso es una figura visual de la muerte y de la corrupción, y su color enfermizo basta para transmitir la idea de finitud y de juicio.

Sí, se puede establecer una relación clara entre el discurso del y el cuarto jinete, pero hay que ser muy preciso: esta relación no se basa en un único versículo, sino en la lógica de conjunto del discurso de Jesús.

He aquí la síntesis más acertada, centrada únicamente en el cuarto jinete: la Muerte.

1. El cuarto jinete: la Muerte como desenlace de las crisis

VI. Relación con el discurso del monte de los Olivos

En Apocalipsis 6.7-8, el caballo verdoso representa:

  • La muerte generalizada,
  • Por guerra,
  • Por hambre,
  • Por pestes,
  • Y por desorden natural (fieras).

▸ El cuarto jinete no es una plaga aislada: es la consecuencia final de los tres anteriores.

2. En el discurso del monte de los Olivos, Jesús anuncia la misma progresión

En San Mateo 24.6-7, Jesús describe:

  • Guerras,
  • Hambres,
  • Pestes (San Lucas 21.11),
  • Terrores y catástrofes.

Estas cosas no son el fin, sino el comienzo de los dolores.

▸ Esta secuencia corresponde exactamente a los tres primeros jinetes… …y prepara la consecuencia última: la muerte, aunque Jesús no la personifique.

3. La relación precisa: la Muerte como resultado de las señales anunciadas por Jesús

Jesús no describe a un jinete, pero anuncia claramente que:

  • Las guerras,
  • Las hambres,
  • Las pestes,
  • Los terremotos,

provocarán la muerte de multitudes (San Mateo 24.7-8, San Lucas 21.11 ).

Dicho de otro modo:

El discurso del monte de los Olivos describe las causas.

El cuarto jinete muestra su desenlace: la Muerte que cosecha lo que las crisis han sembrado.

4. El punto de convergencia principal

 

En ambos textos:

La muerte masiva no es un acontecimiento aislado, sino el resultado de un encadenamiento de crisis.

  • Jesús: guerras → hambres → pestes → muerte.
  • Apocalipsis: caballo rojo → caballo negro → caballo verdoso (la Muerte).

▸ El cuarto jinete encarna lo que Jesús describe.

5. Dimensión teológica común

En ambos casos:

  • La muerte no está fuera de control,
  • Actúa dentro de los límites fijados por Dios,
  • Forma parte de un proceso de juicio,
  • Revela la fragilidad humana.

El Apocalipsis lo muestra explícitamente: «Se les dio poder sobre la cuarta parte de la tierra», un poder limitado.

Jesús, por su parte, dice: «Pero aún no será el fin», una progresión controlada.

Sí: el cuarto jinete corresponde a la muerte masiva anunciada por Jesús en el discurso del , como resultado de las guerras, hambres y pestes. Jesús describe las causas; el Apocalipsis personifica su consecuencia última: la Muerte bajo mandato divino.

Daniel muestra reinos corruptos juzgados por Dios; el Apocalipsis presenta el caballo verdoso, símbolo de putrefacción y de muerte, que actúa sobre una porción restringida de la tierra.

Ambos anuncian una progresión de calamidades que conduce al juicio final, subrayando que la historia humana está bajo el control divino y orientada hacia su desenlace escatológico.

Puntos de convergencia entre Daniel y el Apocalipsis

Los puntos de convergencia entre Daniel y Apocalipsis 6.7-8 residen en la temática de las visiones apocalípticas: los colores, las bestias y los juicios simbolizan la fragilidad de la vida humana y la autoridad divina sobre la historia.

Convergencias principales

1. Simbolismo de los colores y de las apariencias

VII. ¿Existe una relación con las informaciones comunicadas por Daniel?

En Daniel 7, las cuatro bestias representan potencias terrenales sucesivas. Su aspecto monstruoso traduce la corrupción moral y la fragilidad de los reinos humanos.

En Apocalipsis 6.7-8, el caballo verdoso (chlōros) traduce la corrupción y la putrefacción de la vida.

Convergencia: el uso de la apariencia (bestias o color enfermizo) para significar la mortalidad y la fragilidad de las potencias humanas.

2. Poder limitado pero real

En Daniel 7.12, las bestias reciben un tiempo limitado para ejercer su dominio.

En Apocalipsis 6.8, la Muerte y el Hades reciben poder sobre la cuarta parte de la tierra, no sobre la totalidad.

Convergencia: Dios sigue siendo soberano, las fuerzas destructoras solo tienen un poder restringido.

3. Juicio y destino final

Daniel 7.9-10: el trono es colocado, los libros son abiertos y las bestias son juzgadas.

Apocalipsis 6.8: la Muerte es seguida por el Hades, lo que recuerda el destino último de los hombres y el juicio venidero.

Convergencia: las visiones ponen en escena el fin de las potencias terrenales y el juicio divino.

4. Cadena de calamidades

En Daniel 7, cada bestia encarna una etapa de la historia humana, que conduce a la confrontación final.

En Apocalipsis 6, cada caballo encarna una calamidad (conquista, guerra, hambre, muerte), que culmina con el caballo verdoso.

Convergencia : progresión dramática hacia una intensificación de las plagas, hasta la muerte universal.

Daniel 12.1-2 anuncia la resurrección y el juicio final.

Apocalipsis 6.8 evoca la Muerte y el Hades, que prefiguran el juicio y el destino eterno.

Convergencia : los dos libros relacionan las visiones con el fin de los tiempos y la suerte última de los hombres.

Daniel: visiones de bestias monstruosas que representan imperios, limitadas en el tiempo, juzgadas por Dios.

Apocalipsis 6.7-8: visión del caballo verdoso, color de la putrefacción, limitado a la cuarta parte de la tierra, que anuncia la muerte y el juicio.

Punto común: ambos utilizan imágenes fuertes (bestias, colores, muerte) para mostrar que las potencias humanas y la vida terrenal son frágiles, limitadas y están sometidas al juicio divino.

El cuarto jinete, la Muerte, presenta un paralelo indirecto con las diez plagas de Egipto: en ambos casos, una serie de plagas crecientes culmina en la muerte, juicio último pero estrictamente limitado por Dios.

Los instrumentos de muerte del jinete (guerra, hambre, peste, fieras) recuerdan varias plagas, y los dos relatos muestran una creación que se vuelve contra el hombre. Teológicamente, la muerte no es solo un castigo: prepara una liberación — el éxodo para Israel, la victoria final del Cordero en el Apocalipsis.

Sí, existe una relación, pero indirecta, entre el cuarto jinete (la Muerte) y las diez plagas de Egipto. Esta relación no es literal, sino temática, teológica y estructural.

1. Punto común principal: la Muerte como juicio final

VIII. ¿Es posible establecer una correlación con las diez plagas de Egipto?

En los dos relatos, la muerte aparece como el último y más temible de los juicios.

  • Décima plaga: muerte de los primogénitos (Exodo 12.29-36).
  • Cuarto jinete: la Muerte misma, seguida de la morada de los muertos (Apocalipsis 6.8).

▸ En ambos casos, la muerte es la consecuencia última de una serie de plagas.

2. Progresión de las plagas: un crescendo que conduce a la muerte

Las diez plagas siguen una subida de intensidad: agua → animales → enfermedades → tinieblas → muerte.

Los jinetes siguen la misma lógica: conquista → guerra → hambre → muerte.

▸ El cuarto jinete desempeña el papel de culminación, como la décima plaga.

El cuarto jinete mata por:

  • Espada → violencia, guerra
  • Hambre → escasez
  • Peste → enfermedades
  • Fieras → naturaleza hostil

Varias plagas de Egipto pertenecen a las mismas categorías:

  • Plagas de animales (plaga 5)
  • Úlceras (plaga 6)
  • Granizo destructor (plaga 7)
  • Langostas (plaga 8)
  • Tinieblas (plaga 9)
  • Muerte (plaga 10)

▸ La misma lógica: la creación se vuelve contra el hombre.

4. Soberanía divina en los dos relatos

En ambos casos:

  • Las plagas no son anárquicas,
  • Son desencadenadas y limitadas por Dios,
  • Sirven a un fin teológico: revelar su justicia y su soberanía.

Apocalipsis 6.8: «Se les dio poder…» → poder limitado.

Éxodo: Cada plaga es enviada por orden de Dios, con un alcance preciso.

5. El vínculo teológico más fuerte

En los dos relatos, la muerte no es solo un acontecimiento biológico: es un acto de juicio, pero también un preludio de la liberación.

  • En Egipto: la muerte de los primogénitos precede a la liberación de Israel.
  • En el Apocalipsis: la Muerte y el Hades serán vencidos (Apocalipsis 20.14).

▸ La muerte es un juicio, pero también un paso hacia la victoria de Dios.

Sí: el cuarto jinete y las diez plagas de Egipto convergen en su estructura y su teología, una serie de plagas crecientes que culminan en la Muerte, instrumento de juicio divino pero siempre bajo control y orientado hacia la liberación final.

IX. Comentario

Resumen del párrafo:

El texto apocalíptico recuerda que la muerte sigue siendo una realidad poderosa, aún no totalmente vencida. El cuarto sello anuncia la desaparición de la cuarta parte de la humanidad, cifra inmensa pero creíble en el marco del fin de los tiempos.

Cette mortalité résulte d’un ensemble de fléaux, guerre, famine, épidémies, bouleversements naturels, et inclut même les « bêtes » invisibles comme les microbes.

El ejemplo de la COVID‑19 muestra cómo un agente minúsculo puede desestabilizar el mundo entero, haciendo que las cifras del Apocalipsis no sean imaginarias, sino plausibles en una perspectiva escatológica.

Texto íntegro:

La realidad de la muerte sigue siendo una evidencia en el texto apocalíptico, pues aún no ha sido totalmente vencida por el Mesías Jesús (Apocalipsis 1.18, Apocalipsis 12.11, Apocalipsis 20.14). Este pasaje subraya con fuerza el impresionante número de seres humanos que desaparecerán durante estas plagas: se habla de una cuarta parte de la humanidad, es decir, unos dos mil millones de personas.

Este dato impactante suscita inquietud e interrogantes. Algunos lectores prefieren ver en él un símbolo, que traduce simplemente una gran cantidad de víctimas, pero limitada en la historia. Según esta lectura, unos pocos miles de muertos podrían parecer una interpretación más razonable, mientras que la idea de dos mil millones de víctimas parece difícilmente concebible.

Sin embargo, la visión de Juan se refiere al período final de la historia del mundo tal como lo conocemos. En esta perspectiva, la información dada conserva su credibilidad y no es una exageración.

El número de fallecimientos mencionado no resulta de un solo factor, sino de la combinación de varias plagas: la guerra, el hambre, las epidemias, así como los trastornos de la naturaleza. Cuando se habla de fieras, no hay que limitarse a la imagen de los felinos o los tiburones; se trata también de amenazas menos visibles, como los microbios, que son «bestias» invisibles pero igualmente peligrosas para el hombre.

El reciente ejemplo de la COVID-19 muestra cómo un microbio, invisible a simple vista, puede trastornar el equilibrio económico, político y social del planeta, con cerca de siete millones de muertes oficialmente registradas en el mundo, sin contar las decenas de millones de casos graves. Esto nos invita a reconsiderar el alcance de las cifras avanzadas en la visión de Juan: lejos de pertenecer a lo imaginario, se inscriben en una realidad ahora tangible.

La
¿Es concebible la desaparición de la cuarta parte de la humanidad?
¿Hacer morir a 2000 millones de personas?

Conclusión

Resumen del párrafo:

El tercer jinete muestra que el hambre y la injusticia económica se derivan de los conflictos humanos. El caballo negro evoca el luto, la balanza el racionamiento.

A pesar de esta crisis en la que falta lo necesario y las desigualdades se disparan, la apertura del sello recuerda que Dios sigue siendo soberano. El mensaje es claro: la seguridad material es frágil, solo la providencia divina sigue siendo fiable.

Texto íntegro:

El tercer jinete, montado en el caballo negro y sosteniendo una balanza, encarna el hambre y la injusticia económica que golpean a la humanidad. Su presencia recuerda que las guerras y las ambiciones humanas conducen inevitablemente a la privación y al sufrimiento. El color negro expresa el luto y la desolación, mientras que la balanza subraya la fragilidad de los recursos y la dureza del racionamiento.

Este sello revela la precariedad de la vida terrenal: un salario diario ya no basta para alimentar a una familia, y sin embargo los productos de lujo permanecen intactos, señal de una injusticia social flagrante. Pero detrás de esta imagen sombría, el texto subraya también la soberanía de Dios: es el Cordero quien abre el sello, y es la voz celestial la que fija los límites del juicio.

Así, el tercer jinete no es solo una visión de hambre; es una lección espiritual: la paz y la subsistencia humanas son frágiles, y solo la providencia divina asegura la verdadera seguridad. Este sello invita a los creyentes a no poner su confianza en las riquezas o en los sistemas económicos, sino a buscar la justicia y la paz que vienen de Dios.