Estudios 1 a 2
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ADA012
Pedro y Juan en la cárcel
Este artículo trata del enfrentamiento de Pedro y Juan con el Sanedrín. Los apóstoles, arrestados por haber predicado, deben comparecer ante este influyente tribunal religioso. Ante la misma autoridad que había condenado a Jesús, Pedro y Juan, sostenidos por el Espíritu Santo, dan testimonio valientemente de su fe, lo que ilustra la continuidad del mensaje de Cristo.
Hechos 4.3-7 (Reina-Valera 1909) :Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente; porque era ya tarde.Mas muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y fué el número de los varones como cinco mil.Y aconteció al día siguiente, que se juntaron en Jerusalem los príncipes de ellos, y los ancianos, y los escribas;Y Anás, príncipe de los sacerdotes, y Caifás, y Juan y Alejandro, y todos los que eran del linaje sacerdotal;Y haciéndolos presentar en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, ó en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
ADA015
El testimonio de Pedro y Juan
El artículo trata del regreso de Pedro y Juan junto a los creyentes tras su arresto por el Sanedrín. Ante las amenazas, la asamblea se une en oración, afirmando la soberanía de Dios y pidiendo fuerza para proclamar el Evangelio, expresando una fe inquebrantable.
Hechos 4.23-31 (Reina-Valera 1909) :Y sueltos, vinieron á los suyos, y contaron todo lo que los príncipes de los sacerdotes y los ancianos les habían dicho.Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz á Dios, y dijeron: Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, la mar, y todo lo que en ellos hay;Que por boca de David, tu siervo, dijiste: ¿Por qué han bramado las gentes, y los pueblos han pensado cosas vanas?Asistieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor, y contra su Cristo.Porque verdaderamente se juntaron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, al cual ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los Gentiles y los pueblos de Israel,Para hacer lo que tu mano y tu consejo habían antes determinado que había de ser hecho.Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y da á tus siervos que con toda confianza hablen tu palabra;Que extiendas tu mano á que sanidades, y milagros, y prodigios sean hechos por el nombre de tu santo Hijo Jesús.Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron la palabra de Dios con confianza.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org