PER112

La partida de Jesús, el Mesías, hacia otras ciudades

La perícopa 112 analiza la partida de Jesús en su recorrido por las ciudades y aldeas de Galilea (Mt 11.1), situada en mayo-junio del año 31. A diferencia de Juan el Bautista, que permanecía en un lugar fijo, Jesús recorría activamente la región para anunciar el Reino de los Cielos, guiado por el Espíritu Santo, a fin de llegar incluso a los más necesitados, que no podían desplazarse hasta él.

3 min partida de Jesús itinerancia misionera Galilea ministerio de Jesús Reino de los Cielos 1 versículo 1 libro

Consulta

Textos bíblicos

Mateo
San Mateo 11.1 (Reina-Valera 1909)

Y FUÉ, que acabando Jesús de dar mandamientos á sus doce discípulos, se fué de allí á enseñar y á predicar en las ciudades de ellos.

Marcos
Marcos (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Lucas
San Lucas (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Juan
Juan (Reina-Valera 1909) no citado en el libro

Detalles técnicos

Gráfico de barras del año 31

Lugar: Región de Galilea

Fecha: Mayo o junio del año 31 (antes de los grandes calores)

Procedimiento: Pasamos a Mateo

Nota sobre el método de trabajo: Mateo precisa que Jesús, el Mesías, recorría esta región de Galilea

Mapa de Naín

Entendemos que, después de Naín, Jesús, el Mesías, recorrió la región antes de regresar a Cafarnaún.

La partida de Jesús, el Mesías, hacia otras ciudades

La partida de Jesús, el Mesías, hacia otras ciudades

Comentarios

Hemos extraído este versículo de su contexto porque nuestras deducciones sugieren que Jesús, el Mesías, no se limitó a un simple viaje de ida y vuelta a Naín, sino que también aprovechó este desplazamiento para anunciar la buena noticia del Reino de los Cielos por toda la región.

Observamos que Jesús, el Mesías, no se limitó a esperar en Cafarnaún a que las multitudes acudieran a él. Fue a las ciudades y aldeas de la región para anunciar allí su mensaje.

Al examinar el ministerio de Jesucristo, se observan varios desplazamientos además de las peregrinaciones de Pascua a Jerusalén. Una vez terminado el invierno y con la llegada del buen tiempo, emprendía viajes con sus discípulos y las mujeres que se ocupaban de la logística, visitando todas las aldeas de la región y, a veces, incluso más allá.

Se observa, por tanto, una clara diferencia con el ministerio de Juan el Bautista, que se había limitado a Betania o a Enón según las aguas del Jordán necesarias para bautizar a la gente.

¿Era realmente necesario que Jesús, el Mesías, se desplazara cuando ya acudían a él grandes multitudes?

Nuestros análisis sugieren que lo guiaba el Espíritu Santo para que incluso los más necesitados, que no podían permitirse interrumpir su trabajo para viajar, pudieran recibir también su mensaje.