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  1. Escuchar, discernir, volver al primer amor

    Estudio exegético de Apocalipsis 2, que analiza los mensajes a las Iglesias de Éfeso, Esmirna, Pérgamo y Tiatira. Cada carta sigue una estructura común: diagnóstico, llamado a la fidelidad y promesa escatológica. El artículo invita a escuchar al Espíritu, a discernir las desviaciones comunitarias y a recuperar el primer amor hacia Cristo, desde una perspectiva a la vez histórica y teológica.

    Apocalipsis 2.4 (Reina-Valera 1909) :
    Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor.
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  2. El segundo sello, el segundo jinete

    El artículo APO010 analiza el segundo sello del Apocalipsis (Ap 6.3-4): un caballo rojo cuyo jinete recibe una gran espada y el poder de quitar la paz de la tierra. A través de cuatro símbolos —el caballo rojo, el jinete, la espada y la paz retirada— el estudio explora la realidad de la guerra como juicio divino y responsabilidad humana, subrayando que solo Cristo puede traer una paz verdadera y duradera.

    Apocalipsis 6.3-4 (Reina-Valera 1909) :
    Y cuando él abrió el segundo sello, oí al segundo animal, que decía: Ven y ve.Y salió otro caballo bermejo: y al que estaba sentado sobre él, fué dado poder de quitar la paz de la tierra, y que se maten unos á otros: y fuéle dada una grande espada.
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  3. Apariencia o verdad

    APO003 analiza el capítulo 3 del Apocalipsis y sus tres cartas a las Iglesias de Sardis, Filadelfia y Laodicea. Estos mensajes de Cristo resucitado establecen tres diagnósticos espirituales atemporales: la apariencia sin vida, la fidelidad humilde y la tibieza autocomplaciente. Cada carta sigue una estructura precisa y se dirige a todas las generaciones de creyentes, invitándolos a discernir su estado espiritual real y a perseverar en la fe.

    Apocalipsis 3.10 (Reina-Valera 1909) :
    Porque has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo, para probar á los que moran en la tierra.
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  4. El cuarto sello, el cuarto jinete

    El artículo APO012 estudia el cuarto sello del Apocalipsis (Ap 6.7-8) y la aparición del caballo pálido montado por la Muerte. Culminación de los tres jinetes anteriores, este jinete recibe el poder de matar a la cuarta parte de la humanidad por la guerra, el hambre, las plagas y las fieras. El artículo subraya la soberanía divina que enmarca este terrible juicio, y sitúa este acontecimiento en el desarrollo profético del fin de los tiempos.

    Apocalipsis 6.7-8 (Reina-Valera 1909) :
    Y cuando él abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto animal, que decía: Ven y ve.Y miré, y he aquí un caballo amarillo: y el que estaba sentado sobre él tenía por nombre Muerte; y el infierno le seguía: y le fué dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las bestias de la tierra.
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  5. El trono en el centro de la visión

    Estudio exegético de Apocalipsis 4, la visión del trono celestial que marca el punto de inflexión del libro. Tras los mensajes a las siete iglesias, Juan es llevado al cielo y contempla un trono rodeado de veinticuatro ancianos y de cuatro seres vivientes. Cada detalle simbólico, luces, colores, sonidos, expresa la soberanía, la santidad y la autoridad divina que estructuran y gobiernan la historia. Esta visión fundacional esclarece todos los acontecimientos proféticos venideros.

    Apocalipsis 4.1-11 (Reina-Valera 1909) :
    DESPUÉS de estas cosas miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo: y la primera voz que oí, era como de trompeta que hablaba conmigo, diciendo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de ser después de éstas.Y luego yo fuí en Espíritu: y he aquí, un trono que estaba puesto en el cielo, y sobre el trono estaba uno sentado.Y el que estaba sentado, era al parecer semejante á una piedra de jaspe y de sardio: y un arco celeste había alrededor del trono, semejante en el aspecto á la esmeralda.Y alrededor del trono había veinticuatro sillas: y vi sobre las sillas veinticuatro ancianos sentados, vestidos de ropas blancas; y tenían sobre sus cabezas coronas de oro.Y del trono salían relámpagos y truenos y voces: y siete lámparas de fuego estaban ardiendo delante del trono, las cuales son los siete Espíritus de Dios.Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y en medio del trono, y alrededor del trono, cuatro animales llenos de ojos delante y detrás.Y el primer animal era semejante á un león; y el segundo animal, semejante á un becerro; y el tercer animal tenía la cara como de hombre; y el cuarto animal, semejante á un águila volando.Y los cuatro animales tenían cada uno por sí seis alas alrededor, y de dentro estaban llenos de ojos; y no tenían reposo día ni noche, diciendo: Santo, santo, santo el Señor Dios Todopoderoso, que era, y que es, y que ha de venir.Y cuando aquellos animales daban gloria y honra y alabanza al que estaba sentado en el trono, al que vive para siempre jamás,Los veinticuatro ancianos se postraban delante del que estaba sentado en el trono, y adoraban al que vive para siempre jamás, y echaban sus coronas delante del trono, diciendo:Señor, digno eres de recibir gloria y honra y virtud: porque tú criaste todas las cosas, y por tu voluntad tienen ser y fueron criadas.
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  6. El Cordero y el libro sellado

    Estudio exegético de Apocalipsis 5, centrado en el libro sellado con siete sellos que Dios tiene en su mano y que solo el Cordero —figura de Cristo— es digno de abrir. El análisis versículo por versículo revela una progresión dramática: de la imposibilidad universal a la victoria del Cordero, que inaugura una misión de redención universal y una alabanza cósmica. El artículo se sitúa en la continuidad del capítulo 4 sobre el trono celestial.

    Apocalipsis 5.3 (Reina-Valera 1909) :
    Y ninguno podía, ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, abrir el libro, ni mirarlo.
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  7. El primer sello, el primer jinete

    APO009 analiza el primer sello del Apocalipsis (Ap 6.1-2) y la aparición de un jinete sobre un caballo blanco. Dos teorías se enfrentan: ¿representa este jinete al Mesías Jesús victorioso o a un impostor, incluso al Anticristo? El artículo expone las dos posiciones, subraya que el debate exegético sigue abierto y anuncia un paralelo con el discurso de Jesús en el monte de los Olivos.

    San Lucas 21 (Reina-Valera 1909) :
    Y MIRANDO, vió á los ricos que echaban sus ofrendas en el gazofilacio.Y vió también una viuda pobrecilla, que echaba allí dos blancas.Y dijo: De verdad os digo, que esta pobre viuda echó más que todos:Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios; mas ésta de su pobreza echó todo el sustento que tenía.Y á unos que decían del templo, que estaba adornado de hermosas piedras y dones, dijo:Estas cosas que veis, días vendrán que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruída.Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿y qué señal habrá cuando estas cosas hayan de comenzar á ser hechas?El entonces dijo: Mirad, no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy; y, El tiempo está cerca: por tanto, no vayáis en pos de ellos.Empero cuando oyereis guerras y sediciones, no os espantéis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero: mas no luego será el fin.Entonces les dijo: Se levantará gente contra gente, y reino contra reino;Y habrá grandes terremotos, y en varios lugares hambres y pestilencias: y habrá espantos y grandes señales del cielo.Mas antes de todas estas cosas os echarán mano, y perseguirán, entregándoos á las sinagogas y á las cárceles, siendo llevados á los reyes y á los gobernadores por causa de mi nombre.Y os será para testimonio.Poned pues en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder:Porque yo os daré boca y sabiduría, á la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se os opondrán.Mas seréis entregados aun de vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán á algunos de vosotros.Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre.Mas un pelo de vuestra cabeza no perecerá.En vuestra paciencia poseeréis vuestras almas.Y cuando viereis á Jerusalem cercada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado.Entonces los que estuvieren en Judea, huyan á los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella.Porque estos son días de venganza: para que se cumplan todas las cosas que están escritas.Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días! porque habrá apuro grande sobre la tierra é ira en este pueblo.Y caerán á filo de espada, y serán llevados cautivos á todas las naciones: y Jerusalem será hollada de las gentes, hasta que los tiempos de las gentes sean cumplidos.Entonces habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra angustia de gentes por la confusión del sonido de la mar y de las ondas:Secándose los hombres á causa del temor y expectación de las cosas que sobrevendrán á la redondez de la tierra: porque las virtudes de los cielos serán conmovidas.Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con potestad y majestad grande.Y cuando estas cosas comenzaren á hacerse, mirad, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca.Y díjoles una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles:Cuando ya brotan, viéndolo, de vosotros mismos entendéis que el verano está ya cerca.Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios.De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo sea hecho.El cielo y la tierra pasarán; mas mis palabras no pasarán.Y mirad por vosotros, que vuestros corazones no sean cargados de glotonería y embriaguez, y de los cuidados de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.Velad pues, orando en todo tiempo, que seáis tenidos por dignos de evitar todas estas cosas que han de venir, y de estar en pie delante del Hijo del hombre.Y enseñaba de día en el templo; y de noche saliendo, estábase en el monte que se llama de las Olivas.Y todo el pueblo venía á él por la mañana, para oirle en el templo.
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