El relato del lavamiento de los pies (Juan 13.1-17) constituye uno de los episodios más impresionantes del Evangelio según Juan. A primera vista, puede parecer un simple ejemplo de humildad o una lección moral destinada a los discípulos. Sin embargo, este gesto reviste un alcance teológico mucho más profundo. No se trata de un episodio aislado, sino del desenlace de un tema mayor que atraviesa toda la revelación bíblica: el del servicio cumplido en obediencia a Dios y en la entrega de uno mismo.
Ya desde el Antiguo Testamento, Dios llama a hombres para que sean sus siervos y cumplan su voluntad. Moisés, Josué, David y los profetas reciben todos este título honorífico, que expresa una relación privilegiada con el Señor y una entera disponibilidad para su obra. Sin embargo, estas figuras no son más que prefiguraciones de un Siervo único, anunciado con notable precisión por el profeta Isaías (Isaías 42.1-9 ; Isaías 49.1-6 ; Isaías 50.4-9 ; Isaías 52.13-53.12). El Nuevo Testamento reconoce en Jesucristo el cumplimiento perfecto de esta profecía.
En efecto, los evangelios muestran que Jesús no se limitó a enseñar el servicio como una virtud entre otras. Lo encarnó a lo largo de todo su ministerio y lo presentó como la verdadera medida de la grandeza en el Reino de Dios (San Mateo 20.25-28 ; Marcos 10.42-45 ; San Lucas 22.24-27). El lavamiento de los pies es su ilustración más impresionante: el Maestro se hace voluntariamente siervo de sus discípulos, anticipando así el supremo abajamiento de la cruz.
Este anexo propone seguir este hilo conductor a través del conjunto de las Escrituras. Pondrá de relieve la notable unidad de la revelación bíblica, desde los primeros «siervos del » del Antiguo Testamento hasta la Iglesia apostólica, pasando por el Siervo sufriente anunciado por Isaías y plenamente revelado en Jesucristo. Permitirá así comprender mejor que el lavamiento de los pies no constituye solamente un ejemplo de humildad, sino una verdadera síntesis de la obra redentora de Cristo y del llamado dirigido a todos los que quieren seguir sus pasos.