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El discurso de Esteban ante el Sanedrín

Ante el Sanedrín en Jerusalén hacia los años 34-35 d. C., Esteban pronuncia el discurso más largo de los Hechos. Al repasar la historia de Israel desde Abraham, muestra que los enviados de Dios siempre han sido rechazados, hasta culminar en el rechazo del Mesías. Lejos de defenderse, Esteban se convierte en el acusador de sus jueces, inscribiéndose en la línea de los profetas y de Cristo.

16 min discurso de Esteban Sanedrín Hechos de los Apóstoles historia de Israel Moisés 19 versículos 2 libros

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Textos bíblicos

Hechos
Hechos 7.1-53 (Reina-Valera 1909)

EL príncipe de los sacerdotes dijo entonces: ¿Es esto así?

Y él dijo: Varones hermanos y padres, oid: El Dios de la gloria apareció á nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Chârán,

Y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven á la tierra que te mostraré.

Entonces salió de la tierra de los Caldeos, y habitó en Chârán: y de allí, muerto su padre, le traspasó á esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora;

Y no le dió herencia en ella, ni aun para asentar un pie: mas le prometió que se la daría en posesión, y á su simiente después de él, no teniendo hijo.

Y hablóle Dios así: Que su simiente sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían á servidumbre y maltratarían, por cuatrocientos años.

Mas yo juzgaré, dijo Dios, la nación á la cual serán siervos: y después de esto saldrán y me servirán en este lugar.

Y dióle el pacto de la circuncisión: y así Abraham engendró á Isaac, y le circuncidó al octavo día; é Isaac á Jacob, y Jacob á los doce patriarcas.

Y los patriarcas, movidos de envidia, vendieron á José para Egipto; mas Dios era con él,

Y le libró de todas sus tribulaciones, y le dió gracia y sabiduría en la presencia de Faraón, rey de Egipto, el cual le puso por gobernador sobre Egipto, y sobre toda su casa.

Vino entonces hambre en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y grande tribulación; y nuestros padres no hallaban alimentos.

Y como oyese Jacob que había trigo en Egipto, envió á nuestros padres la primera vez.

Y en la segunda, José fué conocido de sus hermanos, y fué sabido de Faraón el linaje de José.

Y enviando José, hizo venir á su padre Jacob, y á toda su parentela, en número de setenta y cinco personas.

Así descendió Jacob á Egipto, donde murió él y nuestros padres;

Los cuales fueron trasladados á Sichêm, y puestos en el sepulcro que compró Abraham á precio de dinero de los hijos de Hemor de Sichêm.

Mas como se acercaba el tiempo de la promesa, la cual Dios había jurado á Abraham, el pueblo creció y multiplicóse en Egipto,

Hasta que se levantó otro rey en Egipto que no conocía á José.

Este, usando de astucia con nuestro linaje, maltrató á nuestros padres, á fin de que pusiesen á peligro de muerte sus niños, para que cesase la generación.

En aquel mismo tiempo nació Moisés, y fué agradable á Dios: y fué criado tres meses en casa de su padre.

Mas siendo puesto al peligro, la hija de Faraón le tomó, y le crió como á hijo suyo.

Y fué enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus dichos y hechos.

Y cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino voluntad de visitar á sus hermanos los hijos de Israel.

Y como vió á uno que era injuriado, defendióle, é hiriendo al Egipcio, vengó al injuriado.

Pero él pensaba que sus hermanos entendían que Dios les había de dar salud por su mano; mas ellos no lo habían entendido.

Y al día siguiente, riñendo ellos, se les mostró, y los ponía en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por qué os injuriáis los unos á los otros?

Entonces el que injuriaba á su prójimo, le rempujó, diciendo: ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez sobre nosotros?

¿Quieres tú matarme, como mataste ayer al Egipcio?

A esta palabra Moisés huyó, y se hizo extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos.

Y cumplidos cuarenta años, un ángel le apareció en el desierto del monte Sina, en fuego de llama de una zarza.

Entonces Moisés mirando, se maravilló de la visión: y llegándose para considerar, fué hecha á él voz del Señor:

Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Mas Moisés, temeroso, no osaba mirar.

Y le dijo el Señor: Quita los zapatos de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa.

He visto, he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído el gemido de ellos, y he descendido para librarlos. Ahora pues, ven, te enviaré á Egipto.

A este Moisés, al cual habían rehusado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez? á éste envió Dios por príncipe y redentor con la mano del ángel que le apareció en la zarza.

Este los sacó, habiendo hecho prodigios y milagros en la tierra de Egipto, y en el mar Bermejo, y en el desierto por cuarenta años.

Este es el Moisés, el cual dijo á los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor Dios vuestro de vuestros hermanos, como yo; á él oiréis.

Este es aquél que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sina, y con nuestros padres; y recibió las palabras de vida para darnos:

Al cual nuestros padres no quisieron obedecer; antes le desecharon, y se apartaron de corazón á Egipto,

Diciendo á Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque á este Moisés, que nos sacó de tierra de Egipto, no sabemos qué le ha acontecido.

Y entonces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se holgaron.

Y Dios se apartó, y los entregó que sirviesen al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Me ofrecisteis víctimas y sacrificios en el desierto por cuarenta años, casa de Israel?

Antes, trajisteis el tabernáculo de Moloch, y la estrella de vuestro dios Remphan: figuras que os hicisteis para adorarlas: os transportaré pues, más allá de Babilonia.

Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado Dios, hablando á Moisés que lo hiciese según la forma que había visto.

El cual recibido, metieron también nuestros padres con Josué en la posesión de los Gentiles, que Dios echó de la presencia de nuestros padres, hasta los días de David;

El cual halló gracia delante de Dios, y pidió hallar tabernáculo para el Dios de Jacob.

Mas Salomón le edificó casa.

Si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano; como el profeta dice:

El cielo es mi trono, y la tierra es el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿ó cuál es el lugar de mi reposo?

¿No hizo mi mano todas estas cosas?

Duros de cerviz, é incircuncisos de corazón y de oídos, vosotros resistís siempre al Espíritu Santo: como vuestros padres, así también vosotros.

¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? y mataron á los que antes anunciaron la venida del Justo, del cual vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores;

Que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis.

Detalles técnicos

Lugar: La ciudad de Jerusalén

Fecha: el año 34 o 35

Modo de proceder: Seguimos a Lucas en su segunda obra

Nota sobre el modo de proceder: Esta información se encuentra únicamente en Lucas

Mapa de Jerusalén y su región

Ante el , Esteban pronuncia un largo discurso que recorre los momentos decisivos de la historia de Israel. Su objetivo: mostrar que esta historia encuentra su cumplimiento en la salvación ofrecida por Jesucristo.

1- El discurso más largo de los Hechos

Lucas dedica un lugar excepcional al discurso de Esteban, que constituye el discurso más largo referido en el libro de los Hechos. Esta importancia literaria muestra que el evangelista le atribuye un significado particular en el desarrollo de su relato.

El lugar considerable concedido a esta intervención permite suponer que Esteban tuvo la posibilidad de expresarse largamente ante el . Lucas ya había subrayado que su rostro aparecía a los miembros del consejo «como el rostro de un ángel» (Hechos 6.15). Esta observación podría explicar, al menos en parte, por qué se permitió al acusado desarrollar tan ampliamente su argumentación.

Sin embargo, como en los demás discursos de los Hechos, es probable que Lucas no haya buscado reproducir la totalidad de las palabras pronunciadas. Fiel al método que expone al comienzo de su Evangelio, parece haber retenido los elementos que juzgaba más significativos (San Lucas 1.1-4).

2- Una interpretación de la historia de la salvación

La argumentación de Esteban descansa en una idea directriz particularmente fuerte. Al repasar las grandes etapas de la historia de Israel, desde Abraham hasta Salomón, muestra que los enviados de Dios fueron con frecuencia incomprendidos o rechazados por aquellos a quienes estaban destinados.

José fue rechazado por sus hermanos, Moisés fue puesto en entredicho por su pueblo y los profetas fueron perseguidos. Esta larga sucesión de oposiciones culmina en el rechazo del Mesías mismo, Jesús de Nazaret.

El discurso de Esteban no constituye, pues, una simple retrospectiva histórica. Se trata ante todo de una interpretación teológica de la historia de la salvación, destinada a mostrar la continuidad entre la infidelidad de las generaciones pasadas y la actitud de los contemporáneos de Jesús.

3- El lugar central de Moisés

El lugar considerable concedido a Moisés no es en absoluto fortuito. Esteban dedica la mayor parte de su discurso a esta figura principal de la historia de Israel y pone particularmente de relieve los episodios que revelan el rechazo del gran legislador por parte de su propio pueblo.

Recuerda en especial que aquel que había sido escogido por Dios para librar a Israel fue al principio desconocido y rechazado por sus hermanos (Hechos 7.25-28). A pesar de los prodigios realizados en el desierto, la generación salida de Egipto se apartó luego de él para volver a la idolatría en el episodio del becerro de oro (Hechos 7.39-41).

Por un notable vuelco, el que es acusado de blasfemar contra Moisés aparece, por el contrario, como quien mejor comprende el lugar de este en la historia de la salvación.

4- El acusado se convierte en acusador

Es llamativo constatar que Esteban no busca realmente asegurar su defensa. Ciertamente, responde de manera indirecta a las acusaciones lanzadas contra él acerca de la Ley y el Templo, mostrando su perfecto conocimiento de las Escrituras y su apego a la herencia de Israel.

Sin embargo, su objetivo principal no parece ser obtener su absolución. A semejanza de los profetas del Antiguo Testamento, parece más preocupado por la fidelidad al mensaje que ha recibido que por su propia suerte.

Tras recordar las grandes etapas de la historia de Israel, se dirige directamente a los miembros del :

«¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros» (Hechos 7.51).

Añade:

«¡Vosotros que recibisteis la Ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis!» (Hechos 7.53).

Así, quien comparece como acusado se convierte progresivamente en el acusador de sus jueces, quienes a su vez se ven colocados bajo el juicio de la Palabra de Dios.

5- Esteban en la línea de los profetas y de Cristo

Esta inversión recuerda varias escenas de los Evangelios en las que Jesús mismo, aun siendo juzgado, pone al descubierto la responsabilidad espiritual de sus adversarios.

Como su Maestro, Esteban no se limita a responder a las acusaciones lanzadas contra él. Su discurso se parece más a una predicación profética que a un alegato destinado a obtener una absolución.

Lucas parece presentar así a Esteban en la continuidad de los profetas del Antiguo Testamento y tras las huellas del propio Cristo. El acusado se convierte en el testigo fiel que proclama la verdad sin compromisos ante las más altas autoridades religiosas del judaísmo.

6- El efecto del discurso

Las palabras de Esteban eran de una gran severidad y no podían sino exasperar a unos hombres ya hostiles a su testimonio. En el contexto tenso de esta comparecencia, una reacción violenta de algunos miembros del consejo resulta comprensible.

Sin embargo, nos es imposible evaluar con precisión el efecto que produjo este discurso en las conciencias de quienes lo oyeron. Quizá no todos los miembros del compartían el mismo grado de hostilidad.

La presencia de Saulo en la (Hechos 7.58) muestra que este testimonio fue dado ante quien más tarde llegaría a ser el apóstol Pablo. Si nada permite afirmar que el discurso de Esteban desempeñó un papel directo en su conversión, es difícil imaginar que un acontecimiento de tal intensidad no dejara huella alguna en la memoria del futuro apóstol.

7- Un punto de inflexión importante en los Hechos

No nos detendremos aquí en el contenido detallado del discurso, que será objeto de un estudio particular en el anexo titulado: «El discurso de Esteban».

Señalemos simplemente que esta intervención constituye una de las cumbres teológicas del libro de los Hechos. La hostilidad alcanza en adelante su paroxismo y todo indica que los acontecimientos van a escapar progresivamente a todo control.

La comparecencia ante el , que quizá no tenía inicialmente como objetivo una condena capital, parece degenerar en el capítulo siguiente en una explosión de violencia colectiva.

En la perspectiva de Lucas, el testimonio de Esteban marca un punto de inflexión importante en la historia de la Iglesia. Su muerte provocará la dispersión de los creyentes y contribuirá, paradójicamente, a la expansión del Evangelio más allá de Jerusalén, conforme al programa misionero anunciado por Jesús (Hechos 1.8 ; Hechos 8.1-4).

(Hechos 1.8) ; (Hechos 8.1-4) – La dispersión de los creyentes y la expansión del Evangelio

(Hechos 6.15) ; (San Lucas 1.1-4) – El marco del discurso de Esteban y el método de Lucas

(Hechos 7.25-28) ; (Hechos 7.39-41) – Moisés rechazado por su pueblo

(Hechos 7.51) ; (Hechos 7.53) – La acusación lanzada contra el

(Hechos 7.58) – La presencia de Saulo en la de Esteban


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