Lucas dedica un lugar excepcional al discurso de Esteban, que constituye el discurso más largo referido en el libro de los Hechos. Esta importancia literaria muestra que el evangelista le atribuye un significado particular en el desarrollo de su relato.
El lugar considerable concedido a esta intervención permite suponer que Esteban tuvo la posibilidad de expresarse largamente ante el . Lucas ya había subrayado que su rostro aparecía a los miembros del consejo «como el rostro de un ángel» (Hechos 6.15). Esta observación podría explicar, al menos en parte, por qué se permitió al acusado desarrollar tan ampliamente su argumentación.
Sin embargo, como en los demás discursos de los Hechos, es probable que Lucas no haya buscado reproducir la totalidad de las palabras pronunciadas. Fiel al método que expone al comienzo de su Evangelio, parece haber retenido los elementos que juzgaba más significativos (San Lucas 1.1-4).
2- Una interpretación de la historia de la salvación
La argumentación de Esteban descansa en una idea directriz particularmente fuerte. Al repasar las grandes etapas de la historia de Israel, desde Abraham hasta Salomón, muestra que los enviados de Dios fueron con frecuencia incomprendidos o rechazados por aquellos a quienes estaban destinados.
José fue rechazado por sus hermanos, Moisés fue puesto en entredicho por su pueblo y los profetas fueron perseguidos. Esta larga sucesión de oposiciones culmina en el rechazo del Mesías mismo, Jesús de Nazaret.
El discurso de Esteban no constituye, pues, una simple retrospectiva histórica. Se trata ante todo de una interpretación teológica de la historia de la salvación, destinada a mostrar la continuidad entre la infidelidad de las generaciones pasadas y la actitud de los contemporáneos de Jesús.
3- El lugar central de Moisés
El lugar considerable concedido a Moisés no es en absoluto fortuito. Esteban dedica la mayor parte de su discurso a esta figura principal de la historia de Israel y pone particularmente de relieve los episodios que revelan el rechazo del gran legislador por parte de su propio pueblo.
Recuerda en especial que aquel que había sido escogido por Dios para librar a Israel fue al principio desconocido y rechazado por sus hermanos (Hechos 7.25-28). A pesar de los prodigios realizados en el desierto, la generación salida de Egipto se apartó luego de él para volver a la idolatría en el episodio del becerro de oro (Hechos 7.39-41).
Por un notable vuelco, el que es acusado de blasfemar contra Moisés aparece, por el contrario, como quien mejor comprende el lugar de este en la historia de la salvación.
4- El acusado se convierte en acusador
Es llamativo constatar que Esteban no busca realmente asegurar su defensa. Ciertamente, responde de manera indirecta a las acusaciones lanzadas contra él acerca de la Ley y el Templo, mostrando su perfecto conocimiento de las Escrituras y su apego a la herencia de Israel.
Sin embargo, su objetivo principal no parece ser obtener su absolución. A semejanza de los profetas del Antiguo Testamento, parece más preocupado por la fidelidad al mensaje que ha recibido que por su propia suerte.
Tras recordar las grandes etapas de la historia de Israel, se dirige directamente a los miembros del :
«¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros» (Hechos 7.51).
Añade:
«¡Vosotros que recibisteis la Ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis!» (Hechos 7.53).
Así, quien comparece como acusado se convierte progresivamente en el acusador de sus jueces, quienes a su vez se ven colocados bajo el juicio de la Palabra de Dios.
5- Esteban en la línea de los profetas y de Cristo
Esta inversión recuerda varias escenas de los Evangelios en las que Jesús mismo, aun siendo juzgado, pone al descubierto la responsabilidad espiritual de sus adversarios.
Como su Maestro, Esteban no se limita a responder a las acusaciones lanzadas contra él. Su discurso se parece más a una predicación profética que a un alegato destinado a obtener una absolución.
Lucas parece presentar así a Esteban en la continuidad de los profetas del Antiguo Testamento y tras las huellas del propio Cristo. El acusado se convierte en el testigo fiel que proclama la verdad sin compromisos ante las más altas autoridades religiosas del judaísmo.
6- El efecto del discurso
Las palabras de Esteban eran de una gran severidad y no podían sino exasperar a unos hombres ya hostiles a su testimonio. En el contexto tenso de esta comparecencia, una reacción violenta de algunos miembros del consejo resulta comprensible.
Sin embargo, nos es imposible evaluar con precisión el efecto que produjo este discurso en las conciencias de quienes lo oyeron. Quizá no todos los miembros del compartían el mismo grado de hostilidad.
La presencia de Saulo en la (Hechos 7.58) muestra que este testimonio fue dado ante quien más tarde llegaría a ser el apóstol Pablo. Si nada permite afirmar que el discurso de Esteban desempeñó un papel directo en su conversión, es difícil imaginar que un acontecimiento de tal intensidad no dejara huella alguna en la memoria del futuro apóstol.
7- Un punto de inflexión importante en los Hechos
No nos detendremos aquí en el contenido detallado del discurso, que será objeto de un estudio particular en el anexo titulado: «El discurso de Esteban».
Señalemos simplemente que esta intervención constituye una de las cumbres teológicas del libro de los Hechos. La hostilidad alcanza en adelante su paroxismo y todo indica que los acontecimientos van a escapar progresivamente a todo control.
La comparecencia ante el , que quizá no tenía inicialmente como objetivo una condena capital, parece degenerar en el capítulo siguiente en una explosión de violencia colectiva.
En la perspectiva de Lucas, el testimonio de Esteban marca un punto de inflexión importante en la historia de la Iglesia. Su muerte provocará la dispersión de los creyentes y contribuirá, paradójicamente, a la expansión del Evangelio más allá de Jerusalén, conforme al programa misionero anunciado por Jesús (Hechos 1.8 ; Hechos 8.1-4).
(Hechos 1.8) ; (Hechos 8.1-4) – La dispersión de los creyentes y la expansión del Evangelio
(Hechos 6.15) ; (San Lucas 1.1-4) – El marco del discurso de Esteban y el método de Lucas
(Hechos 7.25-28) ; (Hechos 7.39-41) – Moisés rechazado por su pueblo
(Hechos 7.51) ; (Hechos 7.53) – La acusación lanzada contra el
(Hechos 7.58) – La presencia de Saulo en la de Esteban
El
El
Las