Estudios 1 a 5
- 1El camino hasta el monte Gólgota, la ayuda de Simón de CireneEl último día hasta la crucifixiónMateo 27.22
- 2El reparto de las vestiduras y las burlasEl último día hasta la crucifixiónMateo 27.35-44
- 3El diálogo con los dos malhechores que lo rodeabanEl último día hasta la crucifixiónLucas 23.39
- 4El diálogo de Jesús con Juan y las mujeresEl último día hasta la crucifixiónJuan 19.25-27
- 5La noche a mediodíaEl último día hasta la crucifixiónMateo 27.45
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PER350
El camino hasta el monte Gólgota, ayuda de Simón de Cirene
PER350 analiza el camino de Jesús hacia el monte Gólgota, desde el pretorio de Pilato. Debilitado por la flagelación, Jesús ya no puede llevar solo su cruz. Los soldados obligan a Simón de Cirene a ayudarle. Lucas menciona a unas mujeres que lloran entre la multitud, y Mateo refiere que Jesús rechaza una bebida anestésica. Marcos identifica a Simón como padre de Alejandro y Rufo, figuras conocidas de las primeras comunidades cristianas. Una sinopsis de Mateo, Marcos y Lucas ilumina este episodio que precede inmediatamente a la crucifixión, fechada el viernes por la mañana hacia las 9 horas.
San Lucas 23.26-49 (Reina-Valera 1909) :Y llevándole, tomaron á un Simón Cireneo, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.Y le seguía una grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban y lamentaban.Mas Jesús, vuelto á ellas, les dice: Hijas de Jerusalem, no me lloréis á mí, mas llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos.Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no criaron.Entonces comenzarán á decir á los montes: Caed sobre nosotros: y á los collados: Cubridnos.Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué se hará?Y llevaban también con él otros dos, malhechores, á ser muertos.Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron allí, y á los malhechores, uno á la derecha, y otro á la izquierda.Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.Y el pueblo estaba mirando; y se burlaban de él los príncipes con ellos, diciendo: A otros hizo salvos: sálvese á sí, si éste es el Mesías, el escogido de Dios.Escarnecían de él también los soldados, llegándose y presentándole vinagre,Y diciendo: Si tú eres el Rey de los Judíos, sálvate á ti mismo.Y había también sobre él un título escrito con letras griegas, y latinas, y hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate á ti mismo y á nosotros.Y respondiendo el otro, reprendióle, diciendo: ¿Ni aun tú temes á Dios, estando en la misma condenación?Y nosotros, á la verdad, justamente padecemos; porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos: mas éste ningún mal hizo.Y dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres á tu reino.Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.Y el sol se obscureció: y el velo del templo se rompió por medio.Entonces Jesús, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró.Y como el centurión vió lo que había acontecido, dió gloria á Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.Y toda la multitud de los que estaban presentes á este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían hiriendo sus pechos.Mas todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER353
El reparto de las vestiduras y las burlas
La perícopa PER353 analiza el reparto de las vestiduras de Jesús y las burlas durante su crucifixión en el Gólgota. Los cuatro Evangelios coinciden en este episodio: los soldados echan suertes sobre la túnica sin costura, cumpliendo el Salmo 22.19. Lucas relata la oración de perdón de Jesús por sus verdugos, Marcos su grito de abandono y Mateo las burlas de los transeúntes y de los jefes religiosos. Este artículo sinóptico pone de relieve la riqueza teológica de cada relato evangélico.
Juan 18.17-30 (Reina-Valera 1909) :Entonces la criada portera dijo á Pedro: ¿No eres tú también de los discípulos de este hombre? Dice él: No soy.Y estaban en pie los siervos y los ministros que habían allegado las ascuas; porque hacía frío, y calentábanse: y estaba también con ellos Pedro en pie, calentándose.Y el pontífice preguntó á Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina.Jesús le respondió: Yo manifiestamente he hablado al mundo: yo siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se juntan todos los Judíos, y nada he hablado en oculto.¿Qué me preguntas á mí? Pregunta á los que han oído, qué les haya yo hablado: he aquí, ésos saben lo que yo he dicho.Y como él hubo dicho esto, uno de los criados que estaba allí, dió una bofetada á Jesús, diciendo: ¿Así respondes al pontífice?Respondióle Jesús: Si he hablado mal, da testimonio del mal: y si bien, ¿por qué me hieres?Y Anás le había enviado atado á Caifás pontífice.Estaba pues Pedro en pie calentándose. Y dijéronle: ¿No eres tú de sus discípulos? El negó, y dijo: No soy.Uno de los siervos del pontífice, pariente de aquél á quien Pedro había cortado la oreja, le dice: ¿No te vi yo en el huerto con él?Y negó Pedro otra vez: y luego el gallo cantó.Y llevaron á Jesús de Caifás al pretorio: y era por la mañana: y ellos no entraron en el pretorio por no ser contaminados, sino que comiesen la pascua.Entonces salió Pilato á ellos fuera, y dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre?Respondieron y dijéronle: Si éste no fuera malhechor, no te le habríamos entregado.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER354
El diálogo con los dos malhechores que lo rodeaban
La perícopa 354 analiza el diálogo único que Lucas refiere entre Jesús y los dos malhechores crucificados a su lado (Lc 23,39-43). Uno se burla de Jesús; el otro reconoce su culpa, afirma la inocencia de Jesús y pide ser acogido en su reino. Jesús le promete el paraíso «hoy». Este pasaje revela una paradoja teológica central: Jesús salva desde la cruz, manifestando una autoridad espiritual allí donde todo parece contradecirla.
San Lucas 23.26-49 (Reina-Valera 1909) :Y llevándole, tomaron á un Simón Cireneo, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.Y le seguía una grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban y lamentaban.Mas Jesús, vuelto á ellas, les dice: Hijas de Jerusalem, no me lloréis á mí, mas llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos.Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no criaron.Entonces comenzarán á decir á los montes: Caed sobre nosotros: y á los collados: Cubridnos.Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué se hará?Y llevaban también con él otros dos, malhechores, á ser muertos.Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron allí, y á los malhechores, uno á la derecha, y otro á la izquierda.Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.Y el pueblo estaba mirando; y se burlaban de él los príncipes con ellos, diciendo: A otros hizo salvos: sálvese á sí, si éste es el Mesías, el escogido de Dios.Escarnecían de él también los soldados, llegándose y presentándole vinagre,Y diciendo: Si tú eres el Rey de los Judíos, sálvate á ti mismo.Y había también sobre él un título escrito con letras griegas, y latinas, y hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate á ti mismo y á nosotros.Y respondiendo el otro, reprendióle, diciendo: ¿Ni aun tú temes á Dios, estando en la misma condenación?Y nosotros, á la verdad, justamente padecemos; porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos: mas éste ningún mal hizo.Y dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres á tu reino.Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.Y el sol se obscureció: y el velo del templo se rompió por medio.Entonces Jesús, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró.Y como el centurión vió lo que había acontecido, dió gloria á Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.Y toda la multitud de los que estaban presentes á este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían hiriendo sus pechos.Mas todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER355
El diálogo de Jesús con Juan y las mujeres
Al pie de la cruz, Jesús encomienda a su madre María a Juan, el discípulo amado (Juan 19.25-27). Único evangelio que relata esta escena, Juan subraya la valiente presencia de las mujeres y de Juan en el Gólgota. Este diálogo revela un doble alcance: humano, pues Jesús asume sus responsabilidades filiales, y espiritual, pues instituye una nueva familia fundada en la fe y no en la sangre. Juan obedece de inmediato, dando testimonio de su fidelidad.
Juan 19.38-39 (Reina-Valera 1909) :Después de estas cosas, José de Arimatea, el cual era discípulo de Jesús, mas secreto por miedo de los Judíos, rogó á Pilato que pudiera quitar el cuerpo de Jesús: y permitióselo Pilato. Entonces vino, y quitó el cuerpo de Jesús.Y vino también Nicodemo, el que antes había venido á Jesús de noche, trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER356
La noche a mediodía
La perícopa 356 analiza la aparición de tinieblas durante la crucifixión de Jesús, desde el mediodía hasta las 15 h, relatada por los tres evangelios sinópticos. Este acontecimiento cósmico se estudia en sus dimensiones cronológicas y teológicas: señal de juicio divino, cumplimiento profético (Amós 8.9, Isaías 53) y velo pudoroso sobre la ignominia de la cruz. Precede a las últimas palabras de Jesús y a su muerte.
Exodo 10.21-23 (Reina-Valera 1909) :Y Jehová dijo á Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tales que cualquiera las palpe.Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas tres días por toda la tierra de Egipto.Ninguno vió á su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; mas todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org