PER322

Advertencia sobre la persecución

El artículo explica la advertencia de Jesús a sus discípulos sobre la inevitable persecución que sufrirán. Basándose en los Evangelios, muestra que este odio está ligado a su pertenencia a Cristo. Sin embargo, Jesús promete el apoyo del Espíritu Santo para ayudarlos a atravesar estas pruebas.

11 min persecución discípulos Jesús Espíritu Santo redención 14 versículos 6 libros

Consulta

Textos bíblicos

Mateo
San Mateo (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Marcos
Marcos (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Lucas
San Lucas (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Juan
Juan 15.18-27 (Reina-Valera 1909)

Si el mundo os aborrece, sabed que á mí me aborreció antes que á vosotros.

Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; mas porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso os aborrece el mundo.

Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor. Si á mí me han perseguido, también á vosotros perseguirán: si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.

Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.

Si no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado, mas ahora no tienen excusa de su pecado.

El que me aborrece, también á mi Padre aborrece.

Si no hubiese hecho entre ellos obras cuales ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; mas ahora, y las han visto, y me aborrecen á mí y á mi Padre.

Mas para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Que sin causa me aborrecieron.

Empero cuando viniere el Consolador, el cual yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio de mí.

Y vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio.

Juan
Juan 16.1-4 (Reina-Valera 1909)

ESTAS cosas os he hablado, para que no os escandalicéis.

Os echarán de las sinagogas; y aun viene la hora, cuando cualquiera que os matare, pensará que hace servicio á Dios.

Y estas cosas os harán, porque no conocen al Padre ni á mí.

Mas os he dicho esto, para que cuando aquella hora viniere, os acordéis que yo os lo había dicho. Esto empero no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.

Detalles técnicos

Año 33

Lugar: La ciudad de Jerusalén, la casa de María, madre de Juan Marcos

Fecha: el viernes 1 de abril, muy temprano por la mañana

Modo de proceder: Seguimos ahora a Juan

Nota sobre el procedimiento: Juan es el único que registra estas últimas enseñanzas del Maestro

Mapa de Jerusalén y su región
Gráfico de barras del viernes

La persecución se va a abatir sobre los discípulos y ya no podrán, como ocurrió durante estos últimos años, esconderse detrás del Mesías Jesús.

Detalles cronológicos, según nuestras conclusiones:

_3 La casa es, según nosotros, la de María, la madre de Juan, apodado Marcos. Hechos 12.12.

_4 La cena de Pascua comienza el jueves por la noche, después de las 18 h. Para los judíos ya es viernes (Marcos 14.17, San Mateo 26.20, San Lucas 22.14-18). Por tanto, no es el Séder oficial, que se celebrará el viernes por la noche Juan 18.28.

_5 La cena termina el viernes por la mañana antes del amanecer, entre la medianoche y las 2 h 30.

_6 Judas Iscariote se fue antes del final de esta cena. Juan 13.30.

Puede consultar la cronología completa en el estudio ANN026 : La hora de la crucifixión.

Comentario:

Esta cuarta enseñanza es una advertencia solemne que el Maestro dirige a sus discípulos antes de su partida. Les anuncia que el mundo los odiará, no a causa de sus faltas, sino porque ahora le pertenecen y llevan su nombre, pues:

Juan 15.18 (Reina-Valera 1909) :
Si el mundo os aborrece, sabed que á mí me aborreció antes que á vosotros.

La persecución se va a abatir sobre ellos y ya no podrán, como ocurrió durante estos últimos años, esconderse detrás de la presencia visible del Mesías Jesús. En adelante tendrán que afrontar la hostilidad del mundo con la fuerza interior que les dará el Espíritu.

Pero viene otro Consolador, el Espíritu de verdad, y en él encontrarán el descanso, la fuerza y la perseverancia necesarios para atravesar estas pruebas (Juan 14.16-17). Indudablemente, estas palabras fueron pronunciadas al final del ministerio terrenal de su Maestro, en el momento en que la sombra de la cruz ya se extiende sobre ellos. Jesús les revela que el odio del mundo no es un accidente, sino la consecuencia directa del rechazo del Padre mismo, pues «el que me aborrece, también aborrece a mi Padre» (Juan 15.23).

Si la enseñanza terminara aquí, las perspectivas serían demasiado sombrías y demasiado pesadas de llevar para unos discípulos todavía frágiles e incapaces de comprender plenamente el plan divino. Jesús les recuerda que este odio es también el cumplimiento de las Escrituras, pues «sin causa me aborrecieron» (Salmos 69.4).

Estas pruebas deben, pues, ser contrarrestadas con ánimos concretos, y ese es precisamente el objeto del pasaje siguiente: el anuncio de la obra del Espíritu Santo, testigo fiel que convencerá al mundo y sostendrá a los discípulos en su misión. Jesús quiere que sepan estas cosas de antemano para que no se escandalicen cuando estalle la persecución, pues algunos llegarán a pensar que rinden culto a Dios dándoles muerte (Juan 16.2).

El Maestro no minimiza el sufrimiento, pero lo inscribe en una perspectiva más amplia: la de la redención cumplida por su muerte y su resurrección, pues es por su sacrificio que el mundo puede ser salvado y no condenado (Juan 3.16-17). Así, el Mesías Jesús prepara a sus discípulos para una realidad dolorosa, pero los ancla en una esperanza indestructible: la de la presencia activa del Consolador y la de la victoria final del Hijo de Dios.