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Parábola del siervo fiel

Este artículo analiza la parábola del siervo fiel, subrayando la importancia de la fidelidad y de la vigilancia en la espera del regreso, cierto pero imprevisible, del Señor.

6 min parábola siervo fiel Jesús discurso escatológico regreso del Señor 7 versículos 5 libros

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Textos bíblicos

Mateo
San Mateo 24.45-51 (Reina-Valera 1909)

¿Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su familia para que les dé alimento á tiempo?

Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su señor viniere, le hallare haciendo así.

De cierto os digo, que sobre todos sus bienes le pondrá.

Y si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor se tarda en venir:

Y comenzare á herir á sus consiervos, y aun á comer y á beber con los borrachos;

Vendrá el señor de aquel siervo en el día que no espera, y á la hora que no sabe,

Y le cortará por medio, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro y el crujir de dientes.

Marcos
Marcos (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Lucas
San Lucas 21.25-28 (Reina-Valera 1909)

Entonces habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra angustia de gentes por la confusión del sonido de la mar y de las ondas:

Secándose los hombres á causa del temor y expectación de las cosas que sobrevendrán á la redondez de la tierra: porque las virtudes de los cielos serán conmovidas.

Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con potestad y majestad grande.

Y cuando estas cosas comenzaren á hacerse, mirad, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca.

Juan
Juan (Reina-Valera 1909) no citado en el libro

Detalles técnicos

Año 33

Lugar: El frente a Jerusalén

Fecha: el miércoles 30 de marzo del año 33, por la tarde

Procedimiento: Continuamos con Mateo

Nota sobre el procedimiento: Lucas también recoge este pasaje

Mapa de Jerusalén y su región
Gráfico de barras del miércoles

El Mesías Jesús, en el , pronuncia un discurso sobre el fin de los tiempos y añade otra sobre el siervo fiel.

Comentarios

El Mesías Jesús sigue siendo el siervo fiel por excelencia, el que cumplió perfectamente la voluntad del Padre y que se convierte en el modelo insuperable de todo ministerio. Después de él, la responsabilidad se confía a hombres: primero los apóstoles y luego, a lo largo de la historia, aquellos a quienes Dios llama para velar por sus semejantes.

Nunca son amos, sino siervos, literalmente esclavos, puestos bajo la autoridad del Señor. Su misión consiste en alimentar, guiar y proteger al pueblo de Dios con una fidelidad inquebrantable, pues el menor fallo en este papel acarrea consecuencias irreversibles.

San Mateo 24.45-51 pone así de relieve el contraste radical entre dos actitudes: la del siervo vigilante, que actúa cada día como si el Amo pudiera volver en cualquier momento, y la del siervo negligente, que se deja llevar por el abuso de autoridad, por la violencia o por la búsqueda de sus propios placeres San Lucas 12.35-38.

El primero manifiesta una lealtad profunda, visible en las tareas ordinarias, en la manera de cuidar de los demás y en su agudo sentido de la responsabilidad ante Dios. El segundo revela un corazón desviado, que olvida voluntariamente el regreso del Señor y vive como si Dios se retrasara 2 Pedro 3.3-4.

El Mesías Jesús subraya con fuerza que el regreso del Amo es cierto, pero imprevisible: sucederá a la hora que nadie conoce. Esta incertidumbre no es una amenaza, sino una llamada a una ética cotidiana moldeada por la esperanza. El juicio anunciado es inapelable, porque refleja la verdad del corazón del siervo: su destino depende de su actitud hacia la misión que se le ha confiado.

Así, este pasaje invita a cada discípulo a examinar la calidad de su fidelidad, no en lo extraordinario, sino en la manera de asumir las responsabilidades recibidas. Es ahí, en la constancia humilde y el servicio discreto, donde se revela el verdadero rostro del siervo de Cristo 1 Corintios 4.1-5, pues amar y obedecer al Señor se manifiesta ante todo en la fidelidad cotidiana Juan 14.21.

El pasaje de Lucas se sitúa en otro momento, lo cual significa que: o bien el Mesías Jesús repitió esta enseñanza en varias ocasiones (lo que hacía a menudo), o bien los evangelistas organizaron las palabras del Mesías Jesús según sus objetivos teológicos. En ambos casos, el sentido sigue siendo el mismo.