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La mesianidad de Jesús

En el atrio del Templo de Jerusalén, el martes anterior a su Pasión, Jesús interroga a los fariseos sobre la identidad del Mesías. Al citar el Salmo 110, revela que el Mesías es a la vez Hijo de David según la carne y Señor eterno según su divinidad, y deja confundidos a sus adversarios, que se quedan sin respuesta. Una afirmación cristológica fundamental sobre la doble naturaleza de Jesús.

11 min Mesianidad Jesús, el Mesías Hijo de David Salmo 110 doble naturaleza de Cristo 14 versículos 14 libros

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Textos bíblicos

Mateo
San Mateo 23.1-39 (Reina-Valera 1909)

ENTONCES habló Jesús á las gentes y á sus discípulos,

Diciendo: Sobre la cátedra de Moisés se sentaron los escribas y los Fariseos:

Así que, todo lo que os dijeren que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme á sus obras: porque dicen, y no hacen.

Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover.

Antes, todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos;

Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas;

Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres Rabbí, Rabbí.

Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos.

Y vuestro padre no llaméis á nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos.

Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.

El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.

Porque el que se ensalzare, será humillado; y el que se humillare, será ensalzado.

Mas ¡ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni á los que están entrando dejáis entrar.

¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque coméis las casas de las viudas, y por pretexto hacéis larga oración: por esto llevaréis más grave juicio.

¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque rodeáis la mar y la tierra por hacer un prosélito; y cuando fuere hecho, le hacéis hijo del infierno doble más que vosotros.

¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Cualquiera que jurare por el templo es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es.

¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, ó el templo que santifica al oro?

Y: Cualquiera que jurare por el altar, es nada; mas cualquiera que jurare por el presente que está sobre él, deudor es.

¡Necios y ciegos! porque, ¿cuál es mayor, el presente, ó el altar que santifica al presente?

Pues el que jurare por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él;

Y el que jurare por el templo, jura por él, y por Aquél que habita en él;

Y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por Aquél que está sentado sobre él.

¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, es á saber, el juicio y la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro.

¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, mas tragáis el camello!

¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo que está de fuera del vaso y del plato; mas de dentro están llenos de robo y de injusticia.

¡Fariseo ciego, limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera se haga limpio!

¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque sois semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la verdad, se muestran hermosos, mas de dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad.

Así también vosotros de fuera, á la verdad, os mostráis justos á los hombres; mas de dentro, llenos estáis de hipocresía é iniquidad.

¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos,

Y decís: Si fuéramos en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus compañeros en la sangre de los profetas.

Así que, testimonio dais á vosotros mismos, que sois hijos de aquellos que mataron á los profetas.

¡Vosotros también henchid la medida de vuestros padres!

¡Serpientes, generación de víboras! ¿cómo evitaréis el juicio del infierno?

Por tanto, he aquí, yo envío á vosotros profetas, y sabios, y escribas: y de ellos, á unos mataréis y crucificaréis, y á otros de ellos azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad:

Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Barachîas, al cual matasteis entre el templo y el altar.

De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.

¡Jerusalem, Jerusalem, que matas á los profetas, y apedreas á los que son enviados á ti! ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste!

He aquí vuestra casa os es dejada desierta.

Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.

Marcos
Marcos 12.38-40 (Reina-Valera 1909)

Y les decía en su doctrina: Guardaos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas,

Y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;

Que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor juicio.

Lucas
San Lucas 20.45-47 (Reina-Valera 1909)

Y oyéndole todo el pueblo, dijo á sus discípulos:

Guardaos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;

Que devoran las casas de las viudas, poniendo por pretexto la larga oración: éstos recibirán mayor condenación.

Juan
Juan (Reina-Valera 1909) no citado en el libro

Detalles técnicos

Año 33

Lugar: El atrio del Templo de Jerusalén

Fecha: el martes 29 de marzo del año 33

Procedimiento: Continuamos con Marcos

Nota sobre el procedimiento: Mateo y Lucas también relatan este discurso

Mapa de Jerusalén y su región
Gráfico de barras martes 29 de marzo

El Mesías Jesús aborda ahora el tema de su mesianidad.

Comentarios

A lo largo de las diversas intervenciones públicas del Mesías Jesús, vamos descubriendo cómo transcurrían sus días en el Templo de Jerusalén. Allí enseñaba cada día y con frecuencia se le acercaban dirigentes religiosos que, movidos por los celos o la hostilidad, intentaban tenderle trampas con sus preguntas con la esperanza de desacreditarlo ante el pueblo. Sin embargo, a pesar de sus malas intenciones, el pueblo lo escuchaba con admiración. En efecto, había sido testigo de sus milagros, de sus curaciones y de las liberaciones que solo Dios podía realizar. Veía también cómo, frente a las autoridades religiosas, Jesús, un hombre del pueblo, hacía frente a los doctores de la Ley sin ser jamás sorprendido en falta. Para muchos era una escena conmovedora: ver a un maestro lleno de autoridad, sin arrogancia, poner en su sitio a quienes los dominaban desde hacía tanto tiempo por su saber y su posición.

Pero he aquí que la escena cambia: el Maestro se convierte en el interrogador. Después de haber sido largamente interrogado, toma la iniciativa de plantear a su vez una pregunta esencial sobre la identidad del Mesías. Solo San Mateo 22.41 subraya que es Jesús quien ahora toma la palabra para interrogar a los , mientras todo el pueblo escucha con profunda atención.

En San Mateo 22.41-46, Marcos 12.35-37 y San Lucas 20.41-44, Jesús pregunta: « ¿Qué os parece del Cristo? ¿De quién es hijo? » Los responden: « De David. » Entonces Jesús cita el Salmo de David:

Salmos 110.1 (Reina-Valera 1909) :
Salmo de David. JEHOVÁ dijo á mi Señor: Siéntate á mi diestra, en tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies.

(O Salmos 109.1 según la otra numeración.) Con esta cita, el Mesías Jesús revela un misterio que los doctores de la Ley no habían comprendido: si David llama al Mesías «mi Señor», ¿cómo puede ser al mismo tiempo su descendiente?

Jésus montre ainsi que le Messie n’est pas un simple héritier royal, mais qu’il possède une nature supérieure : il est à la fois Fils de David selon la chair et Seigneur de David par sa divinité (Romanos 1.3-4). Il met ainsi en lumière la limite de leur compréhension purement terrestre du Royaume et du rôle du Messie. Les et scribes attendaient un roi humain, un libérateur politique qui les délivrerait du joug . Mais Jésus leur révèle un Messie spirituel, venu instaurer le règne de Dieu dans les cœurs (Juan 18.36).

Ante esta revelación, los adversarios del Señor se quedan sin palabras: « Nadie podía responderle ni una palabra, ni desde aquel día osó alguien hacerle más preguntas » (San Mateo 22.46). El silencio de los doctores de la Ley se convierte en un testimonio de la sabiduría divina, que supera toda inteligencia humana. Estos pasajes afirman con poder la doble naturaleza del Mesías Jesús: plenamente hombre, heredero de David, y plenamente Dios, Señor y Rey glorificado, sentado a la diestra del Padre (Hebreos 1.3-4).

Así, con esta última pregunta, Jesús ya no busca debatir: revela quién es verdaderamente: el Hijo de Dios, antes de Abraham, antes de David, existente desde toda la eternidad (Juan 8.58).