Étude 1 sur 2 · Présentation au "roi" Antipas

  1. Étude 1 : Présentation au "roi" Antipas
  2. Étude 2 : La comparution d’Etienne devant le Sanhédrin

El último día hasta la crucifixión

  • Presentación ante el «rey» Antipas

    Pilato envía a Jesús ante Herodes Antipas, tetrarca de Galilea, que se encuentra en Jerusalén. Fascinado por lo espectacular, Herodes espera un milagro, pero se topa con el silencio total de Jesús. Ofendido, se burla de él, le pone un manto resplandeciente y lo devuelve a Pilato. Irónicamente, este episodio reconcilia a Pilato y a Herodes. Solo Lucas relata esta comparecencia (Lucas 23.6-12), ocurrida hacia las 7:30 de la mañana del viernes de la Pasión.

    Juan 3.16-17 (Reina-Valera 1909) :
    Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.Porque no envió Dios á su Hijo al mundo para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él.
    Seguir leyendo

Ministère de Pierre

  • La comparution d’Etienne devant le Sanhédrin

    La comparution d'Étienne devant le Sanhédrin (Actes 6.12-15), vers 34-35 ap. J.-C., est initiée par des opposants hellénistes de la synagogue des Affranchis. Incapables de réfuter sa sagesse, ils recourent à de faux témoins. Les accusations portent sur le Temple et la Loi, rappelant le procès de Jésus. Luc dessine ainsi un parallèle intentionnel entre le Maître et son disciple.

    Hechos 7.54-60 (Reina-Valera 1909) :
    Y oyendo estas cosas, regañaban de sus corazones, y crujían los dientes contra él.Mas él, estando lleno de Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vió la gloria de Dios, y á Jesús que estaba á la diestra de Dios,Y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está á la diestra de Dios.Entonces dando grandes voces, se taparon sus oídos, y arremetieron unánimes contra él;Y echándolo fuera de la ciudad, le apedreaban: y los testigos pusieron sus vestidos á los pies de un mancebo que se llamaba Saulo.Y apedrearon á Esteban, invocando él y diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu.Y puesto de rodillas, clamó á gran voz: Señor, no les imputes este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.
    Seguir leyendo