Étude 1 sur 2 · Le sermon sur la montagne (1), les béatitudes

  1. Étude 1 : Le sermon sur la montagne (1), les béatitudes
  2. Étude 2 : Le sermon sur la montagne (10), aimer ses ennemis
  • El Sermón de la Montaña (1), las bienaventuranzas

    El artículo analiza el Sermón de la Montaña, destacando las diferencias entre las versiones de Mateo y Lucas. Explica cómo estas enseñanzas de Jesús, dirigidas principalmente a los discípulos, fueron repetidas y recopiladas con frecuencia. Se presta especial atención a las bienaventuranzas y a su alcance espiritual.

    San Mateo 5.2-12 (Reina-Valera 1909) :
    Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad.Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos.Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia.Bienaventurados los de limpio corazón: porque ellos verán á Dios.Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos.Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos: que así persiguieron á los profetas que fueron antes de vosotros.
    Seguir leyendo
  • El sermón del monte (10), amar a los enemigos

    La décima sección del Sermón del monte trata del amor a los enemigos (Mt 5.43-48 ; Lc 6.27-36). Jesús va más allá de la interpretación farisaica al invitar a sus discípulos a amar incluso a los paganos, a imagen de Dios, que ama a todos los hombres. La 'regla de oro' (Mt 7.12) completa esta enseñanza. El objetivo último es la perfección divina: 'Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto'.

    San Mateo 7.1-12 (Reina-Valera 1909) :
    NO juzguéis, para que no seáis juzgados.Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os volverán á medir.Y ¿por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo?O ¿cómo dirás á tu hermano: Espera, echaré de tu ojo la mota, y he aquí la viga en tu ojo?¡Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo, y entonces mirarás en echar la mota del ojo de tu hermano.No deis lo santo á los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan y os despedacen.Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrirá.¿Qué hombre hay de vosotros, á quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra?¿Y si le pidiere un pez, le dará una serpiente?Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos, dará buenas cosas á los que le piden?Así que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esta es la ley y los profetas.
    Seguir leyendo