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El bastón y las sandalias de los apóstoles

El artículo explora las diferencias entre Mateo, Marcos y Lucas sobre la misión de los apóstoles, destacando los matices lingüísticos y la diferencia de público. Mateo desaconseja adquirir nuevos bienes; Marcos recomienda llevar solo lo imprescindible, aclarando una aparente contradicción.

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Introducción

Tras elegir a doce discípulos, a los que llamará apóstoles (PER080), el Mesías Jesús los envía de dos en dos a evangelizar la región de Galilea. Las palabras del Maestro sobre esta misión, nueva para ellos (PER081), son relatadas por Mateo, Marcos y Lucas.

Vamos a examinar detalladamente estos tres textos, pues pronto aparece una diferencia. Se trata del bastón que Mateo y Lucas dicen que no hay que llevar, mientras que Marcos parece afirmar lo contrario. Asimismo, los detalles sobre las sandalias pueden causar confusión.

Recordemos que, según nuestras conclusiones, Mateo escribió primero su Evangelio, seguido de cerca por el de Marcos, que escribía por Pedro. Este segundo Evangelio no es sino una revisión del primero adaptada a lectores no judíos. El Evangelio de Lucas no aparecerá hasta unos diez años después. Por tanto, como ya hemos señalado, Lucas conocía los escritos de Mateo y Marcos, por lo que parece evidente que nunca habría contradicho a los apóstoles.

I. El relato de Mateo

Nuestra atención se centra específicamente en el versículo 10 (San Mateo 10.10), que estipula: «No llevéis… ni sandalias ni bastón». Esta información sorprende, pues resulta difícil imaginar a los apóstoles desplazándose sin calzado ni bastón. Cabe señalar que Mateo menciona explícitamente «dos túnicas», lo que sugiere que llevaban una puesta para viajar.

Por tanto, nos parece lógico que Mateo, después de mencionar dos túnicas, también dé a entender dos pares de sandalias y dos bastones. Sin embargo, esta interpretación sigue siendo personal y carece de pruebas.

El término utilizado por San Mateo 10.9, traducido como «no llevéis», es Κτάομαι (Número de Strong 2932). Esta palabra puede significar «procurarse» o «adquirir». En este contexto, Mateo parece querer decir que el apóstol no debe intentar comprar un bastón o sandalias, ni procurarse artículos adicionales. Las personas bendecidas por su ministerio deberían proporcionárselos gratuitamente.

Podríamos sintetizar el pensamiento de Mateo así: No os preocupéis de los bienes materiales y dedicaos únicamente a la predicación. Estas tareas deberían quedar a cargo de quienes se conviertan mediante vuestro ministerio.

II. El relato de Marcos

El versículo 8 de Marcos 6.8 parece contradecir la afirmación de Mateo. Marcos precisa que los apóstoles deben llevar un bastón, sandalias y una túnica. Estos detalles de Marcos se ajustan más a la realidad: los apóstoles parten vestidos, con su bastón de caminante. Sin embargo, debemos admitir que ambas traducciones son diferentes e incluso contradictorias.

El término empleado por Marcos 6.8, traducido como «no llevar nada», es αἴρω (Número de Strong 142), que significa más bien llevar consigo. ¡Se trata de pertenencias que el apóstol ya poseía! Por tanto, Marcos no utiliza el mismo término que Mateo. En el primer caso tenemos el sentido de adquirir o procurarse artículos adicionales y, en el segundo, el de llevar objetos personales.

Podemos resumir la información de Marcos así: llevad lo mínimo imprescindible para el viaje y no os carguéis con cosas inútiles, pues corresponde a los recién convertidos por vuestro ministerio atender estas necesidades materiales.

La formulación de Marcos, que retoma con Pedro el relato de Mateo para adaptarlo a un público no judío, es distinta, pero el sentido es el mismo. Los dos términos griegos empleados permiten esta interpretación y resuelven la aparente contradicción.

Sin embargo, llegamos ahora al texto de Lucas, ¡que parece cuestionar esta interpretación!

III. El relato de Lucas

Encontramos una formulación similar a la de Mateo en Lucas, pero este utiliza el mismo término griego que Marcos. El término empleado por San Lucas 9.3, traducido como «no llevéis nada», es αἴρω (Número de Strong 142), que significa más bien llevar consigo. ¡Se trata de objetos que el apóstol ya poseía!
Nos encontramos, por tanto, ante los textos de Marcos y Lucas, que parecen contradecirse pese a utilizar los mismos términos griegos, habiendo añadido Marcos una negación.

Lucas, que conocía los relatos de Mateo y Marcos, nunca habría introducido una contradicción con las afirmaciones procedentes directamente de los apóstoles que habían oído estas palabras de boca del propio Mesías Jesús. Además, Lucas se distingue por la erudición de su escritura, por lo que sabe elegir la palabra adecuada.

¿Cómo podemos explicar esta diferencia lingüística?

Sin embargo, un punto sigue siendo evidente: los apóstoles no partieron descalzos y sin bastón. Este era indispensable para protegerse de las fieras y los bandidos, pero también para caminar. Por tanto, el sentido de estas palabras es no cargarse con pertenencias superfluas y contar con la ayuda de los recién convertidos.

IV. La explicación de la contradicción

Que Marcos y Lucas utilicen el mismo término griego no nos permite apoyarnos en el sentido de las palabras originales para explicar esta aparente contradicción. La lógica parece respaldar las afirmaciones de Marcos, y sabemos que Lucas nunca habría contradicho las palabras de los apóstoles sin arriesgarse a perder credibilidad. En estas condiciones, ¿cómo explicar esta diferencia?

Algunos traductores, para evitar este problema, han añadido una «s» en las versiones de Mateo y Lucas. Aunque se conserva el sentido del texto, esta traducción parece traicionar las palabras de los apóstoles. Estas versiones tampoco son aceptadas por la mayoría de los comentaristas. Por tanto, la diferencia literal persiste.

La explicación que proponemos es la siguiente: Marcos cita otra conversación sobre el mismo tema entre el Maestro y los apóstoles. No sorprende, pues probablemente no entendieron la primera formulación: no llevéis dinero, ni sandalias ni bastón. Parece evidente que preguntaron al Mesías Jesús por el sentido de estas palabras: ¿debemos ir descalzos? ¿Debemos desplazarnos sin bastón?

En la conversación con Nicodemo observamos el mismo principio: el Mesías Jesús hace una afirmación que parece difícil de entender. Ante ello, su interlocutor pide aclaraciones y el Mesías Jesús precisa su pensamiento.

Así, el Mesías Jesús aclaró su pensamiento en la respuesta que leemos en Marcos: por supuesto, llevad vuestras sandalias, las que tenéis en los pies, pero no llevéis recambio; evidentemente, llevad vuestro bastón, el que utilizáis habitualmente, pero solo ese. Encontramos el siguiente sentido: no os carguéis de pertenencias, sino llevad lo mínimo imprescindible. No perdáis tiempo preparando el viaje; partid tal como estáis y concentraos únicamente en propagar el Evangelio. Las necesidades materiales no deben limitaros, pues serán atendidas por los nuevos convertidos.
Esta actitud parece nueva, pues los desplazamientos solían implicar toda una logística, con acompañantes que gestionaban las cuestiones materiales.

Además, San Lucas 22.35-36 aporta una conclusión. El Mesías Jesús precisa que envió a sus discípulos sin dinero, sin bolsa y, sobre todo, sin calzado. Les pregunta si les faltó algo y los discípulos responden que no. Parece evidente que Lucas, al decir sin calzado, quiere decir sin recambio, pues estos hombres no caminaban descalzos.

Por tanto, no existe contradicción alguna entre las palabras de Mateo y Lucas y las de Marcos.

Conclusión

Algunos sitios de Internet sostienen que existen contradicciones en nuestros Evangelios y citan, en particular, la que estudiamos en este anexo. Concluyen que la Biblia no es un libro fiable.

Sin embargo, aquí no se trata de una contradicción. Mateo y Lucas relatan las primeras palabras del Mesías Jesús, mientras que Marcos recoge la explicación que dio en respuesta a las preguntas de los apóstoles. Su escepticismo es fácil de comprender al oír que no deben llevar sandalias ni bastón. Por tanto, parece que no entendieron la formulación del Maestro y le preguntaron al respecto.

Así, Mateo y Lucas nos transmiten las primeras palabras del Mesías Jesús, mientras que Marcos ofrece la explicación posterior. Esta explicación se desprende de forma natural de los textos bíblicos, pero también de la actitud de los apóstoles que descubrimos en diversos acontecimientos. Es importante recordar que los autores de los Evangelios afrontaban una gran limitación: debían reducir al máximo la extensión de su relato para ajustarse a la capacidad del papiro en el que escribían.

Por ello, les resultaba imposible proporcionar todas las explicaciones que habrían deseado, de ahí las dificultades que podemos encontrar hoy. Sin embargo, un estudio minucioso del texto permite explicar estas diferencias, y eso es lo esencial. No hay errores ni contradicciones en nuestros Evangelios, solo puntos que pueden ser difíciles de comprender.