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Los números de Strong

El artículo presenta los números de Strong, un sistema concebido para ayudar al estudio bíblico facilitando la comprensión de las palabras de los textos originales. Desarrollado por James Strong, ofrece abundante información léxica, pero presenta limitaciones, especialmente en cuanto a los matices contextuales y las formas de palabras registradas.

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Introducción

El sistema de Strong se utiliza con frecuencia en los estudios publicados en este sitio para profundizar en la comprensión de una palabra en un contexto determinado. Sin embargo, este sistema, basado en los números de Strong, sigue siendo muy desconocido. Con este propósito ofrecemos el presente estudio breve.

Vamos a explorar el origen de estos números, su uso y sus limitaciones. Utilizado correctamente, el sistema de Strong puede resultar de gran utilidad para el investigador que no domina las lenguas antiguas de la Biblia, el hebreo y el griego.

Conviene señalar, no obstante, que el significado de una palabra en una frase puede variar según el contexto. Ahí reside toda la complejidad: parece difícil adaptar el verdadero significado de una palabra en función de la frase.

Entonces, ¿qué son exactamente los números de Strong?

I. El origen de los números de Strong

Los números de Strong proceden de la Concordancia Bíblica de Strong, un instrumento de estudio bíblico elaborado por el teólogo estadounidense del siglo XIX James Strong. Para facilitar el análisis de los textos bíblicos, supervisó a un equipo de más de 100 colaboradores para publicar en 1890 su concordancia de palabras hebreas y griegas.

Cada raíz léxica (sin tener en cuenta todas las flexiones verbales) está numerada, del 1 al 8674 para el hebreo (Antiguo Testamento) y del 1 al 5523 para el griego (Nuevo Testamento). La concordancia también proporciona detalles gramaticales e información complementaria.

Para cada palabra, la concordancia presenta la palabra en la lengua original (hebreo, arameo, griego), su transliteración (convertida al alfabeto latino), su origen, su pronunciación (en fonética), su categoría léxica (sustantivo, verbo, etc.), sus distintas traducciones francesas en la Biblia Louis (LSG) y las definiciones que puede adoptar según el contexto.

Los números de Strong se han integrado en la Biblia: es posible leer la Biblia Segond con Strong (LSGS), donde cada término va seguido de uno o varios números de Strong que remiten a los términos originales utilizados y, si es necesario, a su gramática. Así se puede determinar qué palabra original se utilizó para traducir una determinada palabra francesa y conocer todos los sentidos que el término bíblico tiene en origen.

Este estudio profundo amplía la comprensión del texto bíblico, que, como cualquier traducción, puede perder profundidad al omitir interpretaciones más amplias o ligeramente distintas.

James Strong concibió su concordancia a partir de la versión inglesa King James (KJV). La traducción francesa Louis (LSG) se utilizó para adaptar la Concordancia de Strong al francés. Ambas traducciones son muy literales, lo que permite establecer correspondencias entre los términos. Sin embargo, los textos fuente utilizados para estas dos traducciones no son idénticos, lo que puede provocar algunas diferencias.

En nuestras Biblias francesas con Strong se añade un cero a las referencias hebreas para distinguir fácilmente los números del Antiguo y del Nuevo Testamento.

II. Las limitaciones de los números de Strong

En efecto, utilizar los números de Strong para interpretar un texto bíblico tiene ciertas limitaciones. Estos son algunos puntos que conviene considerar:

1. La traducción literal: Los números de Strong se asocian a palabras concretas en hebreo, arameo y griego, las lenguas originales de la Biblia. Sin embargo, el significado de una palabra puede variar según el contexto, y una traducción literal no siempre capta estos matices.

2. Las formas de las palabras: No todas las formas se registran tal como aparecen, sino que se identifican por sus raíces o bases léxicas. Por ejemplo, la palabra hebrea אֱנוֹשׁ ĕnōš, que puede traducirse como «ser humano» o como el nombre propio «Enós», figura bajo el número 582. Bajo ese mismo número se encuentran, entre otras, las formas אֲנָשָׁ֔יו ănāšāw («quién»), אֱנֽוֹשׁ ĕnōwōš («es el hombre») o וְאַנְשֵׁיהֶֽם wə'anšêhem («y sus hombres»). La referencia 0583 se utiliza ahora para el nombre propio, pero la palabra hebrea es la misma. En el Antiguo Testamento aparecen 563 casos de la referencia 0582 en 529 versículos de 32 libros diferentes. Se traduce como: hombre 325 veces, gente 178 veces, maridos, varón, mercaderes, siervos, hermanos, aquellos, soldados, espías, habitantes, arqueros, marineros. Esta información está disponible en el sitio Lueur, una luz sobre la fe.

3. La interpretación personal: El uso de los números de Strong puede llevar a una interpretación personal del texto que no concuerde con la interpretación tradicional o académica.

Por tanto, es crucial comprender estas limitaciones al utilizar los números de Strong para estudiar la Biblia. Aunque son una herramienta valiosa, no sustituyen un estudio profundo y una comprensión contextual de las Escrituras. Puede ser beneficioso utilizarlos junto con otros recursos de estudio bíblico para comprender el texto de forma más completa y precisa. Por nuestra parte, utilizamos diversas traducciones.

III. Consejos de uso

Disponemos de un abanico de traducciones tanto en francés como en inglés, lo que facilita comparar distintas estructuras sintácticas. En este contexto, estudiar una palabra mediante su número de Strong puede aportar información complementaria útil para comprender mejor un texto bíblico concreto.

Es importante señalar que, en muchos casos, la palabra original puede tener varios significados. Por ello, al traducir, es habitual adaptar el significado más adecuado al contexto. En estas condiciones, parece difícil traducir sistemáticamente la misma palabra griega o hebrea por la misma palabra francesa.

Comparar distintas traducciones sigue siendo un medio eficaz para comprender mejor ciertos pasajes difíciles, como destaca 2 Pedro 3.16. Los números de Strong constituyen una herramienta valiosa para aportar información complementaria a quienes no dominan el griego y el hebreo.

Sin embargo, conviene destacar que, aunque las nociones de estas lenguas antiguas son muy útiles, también pueden llevarnos a errores. Para obtener una traducción fiable es indispensable conocer a fondo la lengua y el contexto histórico.

IV. El uso práctico

Estas referencias de Strong pueden utilizarse en diversos sitios de Internet, pero resultan especialmente útiles con programas adecuados como la «Biblia Online» o la «Biblia Logos», que utilizamos personalmente.

Cuando se activa la función Strong, el texto de la Biblia aparece con un número después de la palabra francesa. Al hacer clic en él, obtenemos las distintas características del término, sus diversas apariciones y las traducciones utilizadas por el traductor. El conjunto de esta información constituye una base sólida para un estudio profundo.

Cabe señalar que las Biblias con Strong son versiones especiales, a menudo comercializadas de forma independiente de la versión original. Personalmente, consideramos que esta inversión ofrece una comodidad incomparable para la exégesis de los pasajes de nuestras Biblias. La inversión económica es pequeña frente al considerable trabajo realizado por James Strong y sus equipos, así como por quienes han anotado el texto bíblico: en nuestro caso, los equipos de la Biblia Logos, a quienes deseamos expresar nuestro agradecimiento.

Conclusión

La obra de James Strong sigue siendo una herramienta excepcional para estudiar los textos bíblicos, especialmente para quienes no dominan el griego o el hebreo. Permite comprender mejor ciertos pasajes. Sin embargo, su uso puede inducir a error en ocasiones. Por ello, consultar distintas traducciones puede ayudar a garantizar una comprensión óptima.

No debemos imaginar que utilizar los números de Strong nos convertirá en expertos en lenguas antiguas. Solo nos ayudará a profundizar en ciertos detalles que son objeto de nuestra investigación.

Por tanto, esta notable herramienta debe utilizarse con las reservas mencionadas. Aun así, resulta muy útil para todos los que estudian los textos bíblicos.

También pone de manifiesto la dificultad de realizar una buena traducción. A este respecto, señalemos la calidad de las traducciones de las que disponemos, como las distintas versiones de Louis Segond o Augustin Crampon.

Utilizar varias traducciones junto con las referencias de Strong sigue siendo un medio extraordinario para comprender eficazmente el sentido original de nuestros textos bíblicos.

Animamos a utilizar el programa «Biblia Logos» (u otro equivalente), que ofrece toda esta información con un simple clic.