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Los «días siguientes» señalados por Juan

El artículo examina la cronología de los acontecimientos relacionados con el bautismo de Jesús en el Evangelio de Juan, distinta de la de los Evangelios sinópticos. Busca armonizar estos relatos proponiendo un análisis detallado para comprender mejor la visión de Juan. Se fija como fecha hipotética del bautismo el 4 de octubre del año 29.

125 min bautismo cronología Jesús Juan evangelios 176 versículos 17 libros

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Introducción

Este estudio constituye uno de los elementos de nuestra investigación dedicada a establecer una cronología de la vida del Mesías Jesús a partir de la profecía de las setenta semanas de Daniel (Daniel 9.24-27). Debe entenderse en relación con los demás estudios de esta serie, cada uno de los cuales aporta datos complementarios históricos, calendarios y bíblicos. El conjunto de estos trabajos forma un análisis coherente que pretende reconstruir, con la mayor precisión posible, la sucesión de los acontecimientos relatados en los Evangelios.

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El Evangelio según Juan presenta una sucesión de acontecimientos vinculados al comienzo del ministerio público de Jesús, articulada en torno al testimonio de Juan el Bautista y al llamamiento de los primeros discípulos. A diferencia de los Evangelios sinópticos, el cuarto Evangelio no describe directamente el bautismo de Jesús ni el período de cuarenta días de tentación en el desierto. Sin embargo, su relato se abre con una serie de indicaciones temporales precisas, en particular mediante la expresión recurrente «al día siguiente» (Juan 1.29 ; Juan 1.35 ; Juan 1.43), que estructura varias jornadas consecutivas antes de las (Juan 2.1).

El significado exacto de estos marcadores cronológicos ha suscitado numerosas discusiones entre los exegetas. Algunos consideran que el orden de los acontecimientos relatados por Juan difiere notablemente del de los sinópticos, en particular en lo que respecta al lugar de la tentación después del bautismo (San Mateo 4.1-11 ; Marcos 1.12-13 ; San Lucas 4.1-13). Esta aparente divergencia plantea una cuestión fundamental: ¿cómo armonizar los datos joánicos con los de Mateo, Marcos y Lucas para obtener una reconstrucción coherente de los comienzos del ministerio de Jesús?

En este estudio realizaremos un análisis detallado del conjunto de los textos implicados, examinando atentamente las indicaciones temporales, geográficas y narrativas que proporcionan los distintos autores. Propondremos luego una reconstrucción cronológica que permita integrar los datos de Juan con los de los Evangelios sinópticos.

La cronología propuesta sigue siendo hipotética y se apoya en nuestros análisis y en el uso de convertidores calendarios contemporáneos. En este marco, situamos el bautismo de Jesús el jueves 4 de octubre del año 29 y proponemos una armonización que incluye tanto los datos cronológicos de Juan como el período de tentación en el desierto.

I. Las cuatro referencias temporales de Juan

Juan introduce el comienzo del ministerio público del Mesías Jesús mediante varias indicaciones cronológicas sucesivas.

Juan 1.29 (Reina-Valera 1909)

El siguiente día ve Juan á Jesús que venía á él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Juan 1.35-36 (Reina-Valera 1909)

El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.

Y mirando á Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.

Juan 1.43 (Reina-Valera 1909)

El siguiente día quiso Jesús ir á Galilea, y halla á Felipe, al cual dijo: Sígueme.

Juan 2.1 (Reina-Valera 1909)

Y AL tercer día hiciéronse unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.

Estos pasajes proporcionan, pues, cuatro indicaciones temporales que estructuran el relato joánico de los comienzos del ministerio de Jesús. Aunque esta sucesión de acontecimientos probablemente resultaba clara para los primeros lectores de Juan, hoy plantea varias dificultades de interpretación, sobre todo cuando se intenta compararla con los relatos de los Evangelios sinópticos.

Para comprender mejor el pensamiento del autor, conviene examinar atentamente el orden de los acontecimientos que relata y la función de las expresiones temporales que emplea. Al redactar su Evangelio, Juan conocía verosímilmente las tradiciones ya recogidas por Mateo, Marcos y probablemente Lucas. Por consiguiente, las diferencias observadas no deben interpretarse como contradicciones, sino más bien como el resultado de una selección y una organización particulares de los acontecimientos según el objetivo teológico y narrativo propio de Juan.

También es importante subrayar que Juan no describe ni el bautismo del Mesías Jesús ni el período de la tentación en el desierto. Esta ausencia abre la posibilidad de que los acontecimientos relatados en Juan 1.19-51 y Juan 2.1 —en particular la visita de la delegación enviada a Juan el Bautista y el llamamiento de los primeros discípulos— se sitúen después de los cuarenta días de tentación mencionados por los Evangelios sinópticos (San Mateo 4.1-11 ; Marcos 1.12-13 ; San Lucas 4.1-13).

II. Cronología del período que va del bautismo al llamamiento de los primeros discípulos

1- El bautismo y sus manifestaciones

Los Evangelios sinópticos proporcionan varias indicaciones que permiten reconstruir la cronología general de los acontecimientos comprendidos entre el bautismo de Jesús, el período de tentación en el desierto y el llamamiento de los primeros discípulos. El Evangelio según Juan completa luego esta secuencia con una serie de referencias temporales centradas en el testimonio de Juan el Bautista y en los primeros encuentros entre Jesús y sus discípulos.

San Lucas 3.21-22 indica que Jesús se presentó al bautismo en un contexto en el que numerosas personas acudían a recibir el bautismo de Juan. El texto permite así imaginar una escena pública, en presencia de varios testigos. Mateo precisa que Jesús vino de Galilea para ser bautizado por Juan (San Mateo 3.13) y destaca la vacilación inicial de Juan el Bautista, consciente de la superioridad espiritual de aquel a quien bautizaba (San Mateo 3.14). Marcos relata que este bautismo tuvo lugar en el Jordán (Marcos 1.9), probablemente en Betania, al otro lado del Jordán, según las indicaciones de Juan 1.28.

Durante el bautismo ocurrió un acontecimiento excepcional. Los tres Evangelios sinópticos relatan que se oyó una voz celestial después de que Jesús saliera del agua (San Mateo 3.17 ; Marcos 1.11 ; San Lucas 3.22). Las diferencias de formulación pueden explicarse con naturalidad como dos maneras complementarias de referir la misma proclamación divina. Mateo conserva una formulación dirigida a los testigos: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia» (San Mateo 3.17), mientras que Marcos y Lucas transmiten una palabra dirigida directamente a Jesús: «Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia» (Marcos 1.11 ; San Lucas 3.22). Es posible que estas palabras fueran oídas por varias de las personas presentes en el lugar.

2- La tentación en el desierto

Inmediatamente después de este acontecimiento comienza el período de tentación en el desierto. Marcos precisa que «luego» el Espíritu impulsó a Jesús al desierto (Marcos 1.12), mientras que Mateo indica que fue llevado allí para ser tentado por el diablo (San Mateo 4.1). Lucas también refiere este período de cuarenta días (San Lucas 4.1-2). Estas indicaciones llevan a situar la tentación inmediatamente después del bautismo.

Este período de cuarenta días posee un fuerte significado bíblico. Recuerda los cuarenta años de Israel en el desierto (Números 14.33-34), pero también los cuarenta días de Moisés en el monte (Exodo 34.28) y los de Elías de camino al Horeb (1 Reyes 19.8). Allí donde Israel fracasó en el desierto, el Mesías permanece perfectamente fiel a la palabra de Dios. Todas sus respuestas al tentador se apoyan en la Escritura, principalmente en el libro de Deuteronomio (Deuteronomio 8.3 ; Deuteronomio 6.16 ; Deuteronomio 6.13).

Tras abandonar la región del Jordán, Jesús se retira verosímilmente a una región desértica de Judea, propicia para el aislamiento y la oración. Durante cuarenta días ayuna y sufre las tentaciones del diablo (San Mateo 4.2 ; Marcos 1.13 ; San Lucas 4.2). Los Evangelios parecen indicar que las tentaciones alcanzan su punto culminante al final de este período de ayuno, cuando la debilidad física se vuelve extrema. Al término de esta prueba, los ángeles vienen a servirle (San Mateo 4.11 ; Marcos 1.13). Es probable que el propio Jesús relatara más tarde este episodio a sus discípulos, ya que ningún otro testigo humano podía estar presente en el desierto.

3- El regreso y la visita de la delegación

Después de este período de retiro, Jesús regresa a la región donde Juan el Bautista ejerce su ministerio. En este contexto sitúa el Evangelio según Juan la llegada de la delegación enviada por las autoridades religiosas de Jerusalén (Juan 1.19-28). Según esta reconstrucción cronológica, Juan el Bautista ya había bautizado a Jesús cuando esta delegación vino a interrogarlo. La declaración de Juan: «En medio de vosotros está uno a quien no conocéis» (Juan 1.26) cobra entonces todo su sentido: el Mesías ya estaba presente en medio del pueblo, aunque todavía no fuera reconocido públicamente.

4- La secuencia de los encuentros

Al día siguiente de este encuentro con la delegación, Juan ve a Jesús acercarse y declara públicamente: «He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Juan 1.29). Testifica entonces que vio al Espíritu descender sobre él en el bautismo (Juan 1.32-34).

Al día siguiente de nuevo, Juan está con dos de sus discípulos cuando señala otra vez a Jesús como «el Cordero de Dios» (Juan 1.35-36). A raíz de este testimonio, los dos discípulos comienzan a seguir a Jesús (Juan 1.37). Uno de ellos es identificado expresamente como Andrés, el hermano de Simón Pedro (Juan 1.40). El otro discípulo no es nombrado, pero varios exegetas consideran que podría tratarse del propio apóstol Juan, conforme a su costumbre en su Evangelio de no designarse directamente.

Andrés va luego a buscar a su hermano Simón y le anuncia: «Hemos hallado al Mesías» (Juan 1.41). Simón es entonces llevado ante Jesús, quien le da el nombre de Cefas, que se traduce Pedro (Juan 1.42).

Al día siguiente, Jesús decide ir a Galilea (Juan 1.43). Encuentra a Felipe y le dirige un llamamiento directo: «Sígueme» (Juan 1.43). Felipe, originario de como Andrés y Pedro (Juan 1.44), se une de inmediato al grupo de los discípulos.

Poco después, Felipe encuentra a Natanael y le anuncia que ha hallado a aquel de quien hablaron Moisés y los profetas: Jesús de Nazaret (Juan 1.45). Natanael manifiesta al principio reservas respecto a Nazaret (Juan 1.46), pero acaba aceptando conocer a Jesús. Cuando Jesús revela un conocimiento sobrenatural acerca de él, Natanael reconoce en él al Hijo de Dios y al Rey de Israel (Juan 1.47-49).

Esta sucesión de acontecimientos conduce finalmente a las mencionadas en Juan 2.1, que marcan el comienzo público de las señales realizadas por Jesús en Galilea.

III. Tableau récapitulatif des événements

OrdenAcontecimientoReferencias
1Bautismo del Mesías Jesús en el Jordán, probablemente en Betania, al otro lado del Jordán(San Mateo 3.13-17) ; (Marcos 1.9-11) ; (San Lucas 3.21-22) ; (Juan 1.28)
2Declaración celestial que identifica a Jesús como el Hijo amado(San Mateo 3.17) ; (Marcos 1.11) ; (San Lucas 3.22)
3Partida inmediata hacia el desierto de Judea(San Mateo 4.1) ; (Marcos 1.12) ; (San Lucas 4.1)
4Período de cuarenta días de ayuno y tentación(San Mateo 4.2-10) ; (Marcos 1.13) ; (San Lucas 4.2-13)
5Los ángeles sirven a Jesús después de la tentación(San Mateo 4.11) ; (Marcos 1.13)
6Regreso de Jesús a la región donde Juan bautizabaArmonización de los relatos sinópticos y joánicos
7Visita de la delegación enviada desde Jerusalén a Juan el Bautista(Juan 1.19-28)
8Juan anuncia que el Mesías ya está presente: «En medio de vosotros está uno a quien no conocéis»(Juan 1.26)
9Primer «día siguiente»: Juan señala a Jesús como «el Cordero de Dios»(Juan 1.29-34)
10Segundo «día siguiente»: dos discípulos de Juan comienzan a seguir a Jesús(Juan 1.35-39)
11Andrés lleva a Simón ante Jesús; Simón recibe el nombre de Cefas (Pedro)(Juan 1.40-42)
12Tercer «día siguiente»: partida hacia Galilea y llamamiento de Felipe(Juan 1.43-44)
13Encuentro entre Jesús y Natanael(Juan 1.45-49)
14«Tres días después»: las en Galilea(Juan 2.1-11)

IV. La fecha del bautismo de Jesús

1- El marco profético

La profecía de las setenta semanas de Daniel (Daniel 9.24-27) permite, según nuestro estudio, situar con relativa precisión la última «semana» de años mencionada por el profeta. Este período de siete años parece dividirse en dos mitades iguales de tres años y medio:

  • La primera parte correspondería al ministerio de un profeta que prepara la venida del Mesías. Los Evangelios identifican claramente a este personaje con Juan el Bautista (Isaías 40.3 ; Malaquías 3.1 ; San Mateo 3.1-3).
  • La segunda parte abarcaría el ministerio público del Mesías hasta su muerte y su resurrección.

Según esta reconstrucción, el comienzo del ministerio del Mesías tendría lugar a mediados de la septuagésima semana, es decir, hacia el mes de Tishri del año judío 3790. El bautismo de Jesús constituiría así el punto de partida oficial de su ministerio público (San Lucas 3.21-23).

2- Las fiestas judías del mes de Tishri

Tres grandes fiestas judías se suceden precisamente durante este período:

Fiesta Fecha hebrea Equivalencia juliana
Rosh Hashaná (Año Nuevo civil) 3790 Hacia el 25 de septiembre del 29
Yom Kipur (el Gran Perdón) 10 de Tishri de 3790 El 4 de octubre del 29
(fiesta de los Tabernáculos) 15 de Tishri de 3790 El 9 de octubre del 29

Surge, pues, naturalmente la pregunta: ¿qué fiesta conviene mejor al bautismo de Jesús?

3- La hipótesis de Yom Kipur

La fiesta de posee una fuerte carga simbólica. Forma parte, junto con Pésaj y Shavuot, de las tres grandes fiestas de peregrinación del judaísmo (Exodo 23.14-17 ; Deuteronomio 16.16). Celebra en particular la presencia de Dios en medio de su pueblo durante la travesía del desierto (Levítico 23.42-43). Este simbolismo concuerda especialmente bien con la encarnación del Mesías (Juan 1.14).

Sin embargo, varios elementos nos llevan más bien a considerar la fiesta de Yom Kipur.

En efecto, Lucas precisa que Jesús tenía «unos treinta años» cuando comenzó su ministerio (San Lucas 3.23). Si el bautismo hubiera tenido lugar exactamente durante , es decir, unos días después, Jesús habría cumplido probablemente sus treinta años exactos. En ese caso, el empleo del término «unos» por parte de Lucas parece menos natural. En cambio, un bautismo situado en el momento de Yom Kipur, unos días antes de su trigésimo cumpleaños exacto según nuestra cronología, correspondería mejor a esta prudente formulación de Lucas.

La elección de Yom Kipur presenta también una fuerte coherencia teológica. Esta fiesta del Gran Perdón se centraba en:

  • la expiación de los pecados;
  • el sacrificio;
  • la purificación del pueblo;
  • y la intervención del sumo sacerdote (Levítico 16.29-34).

Ahora bien, el bautismo de Jesús inaugura precisamente el ministerio de aquel a quien Juan designará después como «el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Juan 1.29). Esta correspondencia tipológica entre la fiesta de la expiación y la misión redentora del Mesías refuerza la plausibilidad de esta datación.

Proponemos, pues, que el bautismo de Jesús se desarrolló verosímilmente el 10 de Tishri de 3790, que corresponde aproximadamente al 4 de octubre del año 29.

4- La ausencia de los discípulos durante el bautismo

Esta hipótesis podría explicar también la aparente ausencia de los primeros discípulos en el momento mismo del bautismo. Durante Yom Kipur, las familias judías observaban este día con gran solemnidad. Es posible, pues, que varios discípulos de Juan el Bautista estuvieran ausentes temporalmente para reunirse con sus allegados.

El Evangelio según Juan parece confirmar indirectamente esta situación. Cuando Juan señala a Jesús como «el Cordero de Dios» (Juan 1.35-37), sus discípulos parecen descubrir progresivamente la identidad del Mesías. Si hubieran presenciado personalmente el bautismo y la manifestación celestial referida por los sinópticos (San Mateo 3.16-17 ; Marcos 1.10-11 ; San Lucas 3.21-22), las repetidas explicaciones de Juan el Bautista habrían sido menos necesarias.

Según esta reconstrucción cronológica, los discípulos se habrían unido a Juan el Bautista en los días siguientes, probablemente tras viajar desde Galilea hasta la región donde ejercía su ministerio. Creemos que se trataba de Betania, al otro lado del Jordán, mencionada en Juan 1.28.

V. Visita de las autoridades religiosas enviadas desde Jerusalén

No podemos fechar con precisión la visita de la delegación enviada desde Jerusalén a Juan el Bautista (Juan 1.19-28). Sin embargo, varios elementos nos llevan a situar este acontecimiento después del bautismo de Jesús y después del período de tentación en el desierto.

En efecto, los Evangelios sinópticos indican que inmediatamente después de su bautismo, Jesús fue llevado al desierto para ser tentado por el diablo (San Mateo 4.1 ; Marcos 1.12-13 ; San Lucas 4.1-13). Este período constituye una etapa fundamental del comienzo de su ministerio público. Jesús manifiesta allí su perfecta obediencia a Dios y su victoria sobre el mal. A cada una de las tentaciones responde con las Escrituras, subrayando así la autoridad y el poder de la Palabra de Dios frente a los ataques de Satanás.

Al término de esta prueba, Jesús regresa a la región donde Juan el Bautista ejerce su ministerio. Según nuestra reconstrucción cronológica, es en este contexto cuando se produce la visita de la delegación mencionada únicamente por el apóstol Juan (Juan 1.19-28). A diferencia de San Mateo 3.7-12, que se limita a evocar la presencia de y de que acuden a Juan, el relato joánico describe una verdadera investigación oficial llevada a cabo por representantes religiosos enviados desde Jerusalén.

Es posible, pues, que los y los mencionados por Mateo no correspondan necesariamente a los enviados oficiales descritos por Juan. Algunos podían estar presentes por iniciativa propia, atraídos por la creciente importancia del ministerio de Juan el Bautista, mientras que la delegación aludida en el cuarto Evangelio obedecía más bien a una gestión institucional de las autoridades religiosas de Jerusalén.

La entrevista referida en Juan 1.19-28 se centra principalmente en la identidad y la misión de Juan el Bautista. No se da ningún detalle sobre el bautismo de Jesús ni sobre la tentación en el desierto. Esta ausencia se explica con naturalidad si esos acontecimientos ya habían tenido lugar en el momento de este encuentro. La declaración de Juan: «En medio de vosotros está uno a quien no conocéis» (Juan 1.26) cobra entonces todo su sentido, ya que Juan conocía la identidad del Mesías a raíz del bautismo.

VI. El primer «día siguiente»

Juan 1.29 (Reina-Valera 1909)

El siguiente día ve Juan á Jesús que venía á él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Este marcador cronológico sigue directamente al testimonio dado por Juan el Bautista ante la delegación enviada desde Jerusalén (Juan 1.19-28). En esa época, la reputación de Juan no dejaba de crecer en toda Judea. Su actividad a orillas del Jordán atraía a numerosas multitudes, de modo que las autoridades religiosas decidieron enviar sacerdotes y levitas para indagar sobre su identidad y sus pretensiones.

Su objetivo era probablemente determinar:

  • quién era realmente Juan el Bautista;
  • si reivindicaba una autoridad profética;
  • si representaba una amenaza religiosa o política;
  • y sobre todo si podía ser el Mesías anunciado por los profetas.

Juan respondió sin ambigüedad: «Yo no soy el Cristo» (Juan 1.20). La entrevista se desarrolla en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba (Juan 1.28). A diferencia del testimonio que da luego sobre Jesús, Juan se muestra aquí particularmente prudente. Ante estas autoridades religiosas a menudo hostiles, se limita esencialmente a definir su propia misión como la de la «voz del que clama en el desierto» (Juan 1.23 ; cf. Isaías 40.3).

La proclamación del Cordero de Dios

Al día siguiente de esta visita oficial, Juan divisa a Jesús, que probablemente regresa del período de tentación en el desierto de Judea. Declara entonces públicamente: «He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Juan 1.29).

Esta vez, el lenguaje de Juan se vuelve mucho más explícito. Ya no se dirige a una delegación oficial venida de Jerusalén, sino a las personas presentes a su alrededor, probablemente sus propios discípulos y las multitudes que lo acompañaban. Juan identifica ahora abiertamente a Jesús como aquel sobre quien descendió el Espíritu en el bautismo (Juan 1.32-34) y afirma que es el Hijo de Dios (Juan 1.34).

Esta declaración marca un giro importante en el relato joánico. El ministerio de Juan el Bautista alcanza su objetivo: preparar la venida del Mesías y revelarlo públicamente a Israel (Juan 1.31).

El alcance teológico del título «Cordero de Dios»

La expresión «Cordero de Dios» posee un alcance teológico considerable. Evoca simultáneamente varias realidades del Antiguo Testamento:

  • El cordero pascual (Exodo 12.1-13): en la salida de Egipto, la sangre del cordero protegió de la muerte a los primogénitos de Israel. Pablo identificará expresamente a Cristo como «nuestra Pascua» (1 Corintios 5.7).
  • Los sacrificios por el pecado: en el sistema levítico, el cordero se ofrecía con frecuencia como sacrificio de expiación (Levítico 4.32-35).
  • El Siervo sufriente de Isaías: «Fue maltratado y oprimido, y no abrió su boca, como cordero que es llevado al matadero» (Isaías 53.7). Este texto anuncia proféticamente a aquel que llevará los pecados de muchos.

Juan el Bautista presenta así a Jesús como aquel que viene a llevar y quitar el pecado del mundo. Esta proclamación se produce inmediatamente después de la victoria de Jesús sobre las tentaciones del desierto, subrayando simbólicamente su perfecta fidelidad a Dios antes del comienzo público de su ministerio.

VII. El sentido de la expresión «día siguiente»

El término griego empleado por Juan en estos distintos pasajes corresponde a la palabra epaurion (Strong 1887), generalmente traducida por «al día siguiente» o «el día siguiente». Este mismo término aparece varias veces en el relato joánico (Juan 1.29 ; Juan 1.35 ; Juan 1.43) y parece estructurar deliberadamente la progresión de los acontecimientos.

En el primer caso (Juan 1.29), el contexto indica con naturalidad que el «día siguiente» sigue a la visita de la delegación enviada desde Jerusalén (Juan 1.19-28). Nada en el texto sugiere que Juan haya agrupado artificialmente varios episodios distantes en el tiempo. Al contrario, el encadenamiento narrativo parece fluido y coherente.

La notoriedad de Juan el Bautista explica probablemente la intervención tardía de las autoridades religiosas. Su ministerio tenía un impacto considerable en toda la región. Incluso los y los acudían a él para recibir el bautismo (San Mateo 3.7-12), aunque Juan denuncia la falta de verdadero arrepentimiento en varios de ellos. Esta influencia creciente llevó verosímilmente al a enviar una delegación oficial para evaluar la situación.

Desde esta perspectiva, la expresión «día siguiente» debe entenderse probablemente en su sentido habitual de «día posterior», sin que sea necesario ver en ella una simple transición literaria que signifique «después de esto». Juan parece querer presentar una sucesión precisa de acontecimientos vinculados al comienzo del ministerio público de Jesús.

VIII. El segundo «día siguiente»: el encuentro decisivo con el Cordero de Dios

Juan 1.35-36 (Reina-Valera 1909)

El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.

Y mirando á Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.

1- El contexto de esta jornada

Juan 1.35-36 (Reina-Valera 1909) :
El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.Y mirando á Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.

Este segundo «día siguiente» sigue a la primera proclamación pública de Jesús como «el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Juan 1.29). Según nuestra reconstrucción cronológica, este acontecimiento se situaría el domingo 18 de noviembre del año 29, aunque esta datación sigue siendo hipotética.

2- La articulación con los Evangelios sinópticos

El Evangelio según Juan no menciona expresamente ni el bautismo de Jesús ni su tentación en el desierto. Al armonizar su relato con los de los sinópticos, resulta coherente situar este encuentro después del período de los cuarenta días de tentación (San Mateo 4.1-11 ; Marcos 1.12-13 ; San Lucas 4.1-13).

Según nuestras conclusiones, el bautismo habría tenido lugar el jueves 4 de octubre del año 29, seguido inmediatamente de la partida de Jesús al desierto de Judea, donde fue tentado por el diablo. A su regreso, habría vuelto a la región donde Juan el Bautista ejercía su ministerio, antes del comienzo oficial del llamamiento de los discípulos.

Esta armonización sugiere que los futuros discípulos encuentran a Jesús dos días después de su regreso del desierto. Seguían estando en Betania, al otro lado del Jordán, y ahora resulta que probablemente no estaban presentes durante el bautismo de Jesús.

3- La identidad de los dos primeros discípulos

Ese día, dos discípulos de Juan el Bautista comienzan a seguir a Jesús (Juan 1.37). El texto identifica a uno de ellos como Andrés, hermano de Simón Pedro (Juan 1.40). El otro permanece anónimo, pero una antigua tradición lo asocia con el propio apóstol Juan, autor del cuarto Evangelio. Esta discreción sería característica de su manera de designarse a lo largo de su relato como «el discípulo a quien Jesús amaba» (Juan 13.23 ; Juan 19.26 ; Juan 21.7, Juan 21.20).

Este encuentro marca una etapa decisiva: estos hombres descubren progresivamente que Jesús de Nazaret es el Mesías anunciado por los profetas. Por las palabras de Juan el Bautista conocen los acontecimientos extraordinarios ocurridos en el bautismo —el descenso del Espíritu y la voz celestial que atestiguaba la identidad del Hijo de Dios (Juan 1.32-34)—.

4- La cuestión de la hora

Juan precisa que este encuentro tuvo lugar «alrededor de la hora décima» (Juan 1.39). Son posibles dos interpretaciones:

Sistema de cómputo Hora correspondiente
Judío (el día comienza al salir el sol) Hacia las 16 horas
(el día comienza a medianoche) Hacia las 10 de la mañana

Como el apóstol Juan parece utilizar en otros lugares el sistema de cómputo —en particular cuando sitúa el juicio de Jesús «hacia la hora sexta» (Juan 19.14), es decir, hacia las 6 de la mañana—, la segunda hipótesis sigue siendo la más coherente. Andrés y Juan habrían pasado, pues, la mayor parte del día con Jesús.

5- El lugar de residencia de Jesús

El texto revela un detalle significativo: Jesús disponía de un lugar donde permanecer temporalmente. Cuando los dos discípulos le preguntan «Rabí, ¿dónde moras?», él les responde «Venid y ved» (Juan 1.38-39). Esta precisión indica que no estaba simplemente de paso por Betania, sino que preveía permanecer allí cierto tiempo.

A su llegada, probablemente el viernes anterior, Jesús habría buscado un refugio adecuado —sin duda una tienda o una cabaña modesta, según los usos habituales de las concentraciones en esta región del Jordán—. Su formación de carpintero (Marcos 6.3) le habría resultado útil en este contexto. Es verosímil que cada persona presente contribuyera a los trabajos necesarios para el funcionamiento de esta comunidad temporal, siendo la hospitalidad y el compartir valores fundamentales de esta reunión en torno a Juan el Bautista.

6- Conclusión

Esta jornada del 18 de noviembre del año 29 marca el comienzo de una aventura que transformará el mundo. Dos discípulos de Juan el Bautista, atentos al testimonio de su maestro, se atreven a seguir a aquel a quien él señala como el Cordero de Dios. Al pasar esta jornada con Jesús, adquieren la convicción de que es verdaderamente el Mesías esperado —una convicción que Andrés se apresurará a compartir con su hermano Simón al día siguiente (Juan 1.41-42)—.

IX. El encuentro con Simón

Juan 1.40-42 (Reina-Valera 1909)

Era Andrés, hermano de Simón Pedro, uno de los dos que habían oído de Juan, y le habían seguido.

Este halló primero á su hermano Simón, y díjole: Hemos hallado al Mesías (que declarado es, el Cristo).

Y le trajo á Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás: tú serás llamado Cephas (que quiere decir, Piedra).

Según nuestros análisis, el domingo 18 de noviembre del año 29, Andrés y Juan se encuentran con Simón, el hermano de Andrés. Parece que estos tres hombres eran discípulos de Juan el Bautista y probablemente habían sido bautizados por él.

Simón es objeto de una atención particular, pues llegará a ser un discípulo influyente dentro del grupo. Juan parece resumir aquí una conversación más larga y solo nos ofrece la conclusión. Jesús anuncia a Simón que se llamará en adelante Cefas.

El

VIII. El tercer «día siguiente»

Juan 1.43 (Reina-Valera 1909)

El siguiente día quiso Jesús ir á Galilea, y halla á Felipe, al cual dijo: Sígueme.

El lunes 19 de noviembre, muy temprano, Jesús decide partir hacia Galilea. Los autores de los Evangelios no aportan ninguna precisión sobre este regreso a Galilea. Pensamos que vuelve a Nazaret, que está cerca de .

1- El llamamiento de Felipe

En su partida, Jesús encuentra a Felipe y le dirige un llamamiento directo: «Sígueme» (Juan 1.43). Juan precisa que era originario de , como Andrés y Pedro (Juan 1.44). Estos lazos geográficos explican probablemente las relaciones ya existentes entre varios de los primeros discípulos.

La sencillez del llamamiento subraya también la autoridad particular que Jesús ejercía desde el comienzo de su ministerio. En este contexto, la fórmula «sígueme» puede tener dos interpretaciones. La primera, seguirlo físicamente en el camino hacia Galilea, corresponde a la realidad. Sin embargo, pensamos que este llamamiento reviste una dimensión más espiritual, invitando a seguir las enseñanzas de Jesús y a considerarlo un nuevo Maestro.

2- La duración del viaje

El desplazamiento hacia Nazaret se efectúa generalmente en cinco o seis días. La distancia entre Betania, al otro lado del Jordán, y Galilea exigía varias jornadas de marcha a través del valle del Jordán o por Samaria.

3- El encuentro con Natanael

«Felipe encontró a Natanael y le dijo: "Hemos hallado a aquel de quien Moisés escribió en la ley, y de quien también escribieron los profetas: Jesús de Nazaret, el hijo de José."» (Juan 1.45)

Felipe encuentra a Natanael a solas y precisa: «hemos hallado», porque ya ha encontrado antes a Andrés, a Juan y a Simón Pedro. Esta declaración muestra que los primeros discípulos interpretan ya la venida de Jesús a la luz de las Escrituras del Antiguo Testamento (Deuteronomio 18.15 ; Isaías 9.5-6 ; Isaías 11.1-10).

4- El escepticismo inicial de Natanael

Sin embargo, Natanael manifiesta cierta reserva: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?» (Juan 1.46). Esta reacción refleja probablemente la escasa reputación de Nazaret en aquella época. La aldea era modesta y poco mencionada en las fuentes antiguas. Felipe no intenta desarrollar una larga argumentación, sino que responde simplemente: «Ven y ve» (Juan 1.46).

El testimonio personal y el encuentro directo con Jesús se convierten así en el medio principal de convencer a Natanael.

5- La revelación de Jesús

«Jesús vio a Natanael que se le acercaba y dijo de él: "He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño." "¿De dónde me conoces?", le dijo Natanael. Jesús le respondió: "Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la , te vi." Natanael respondió: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel."» (Juan 1.47-49)

Esta palabra parece revelar un conocimiento sobrenatural de Natanael y provoca de inmediato su confesión de fe. La posee en la tradición judía una fuerte carga simbólica y puede evocar:

  • la meditación de las Escrituras;
  • la paz mesiánica;
  • o también la espera del reino (Miqueas 4.4 ; Zacarías 3.10).

La referencia a «un israelita en quien no hay engaño» contrasta con Jacob, cuyo nombre significa «el que suplanta» y que se caracterizó por la astucia en sus años jóvenes (Génesis 27.35-36). Natanael encarna así al israelita auténtico, preparado para reconocer al Mesías.

6- La identidad de Natanael

Con excepción de las diversas listas de apóstoles (San Mateo 10.3 ; Marcos 3.18 ; San Lucas 6.14), Natanael no es mencionado con este nombre en los Evangelios sinópticos. Solo se le alude en el Evangelio de Juan, en particular en este pasaje y en aquel en que se indica que era originario de (Juan 21.2). Varios exegetas lo identifican con Bartolomé, mencionado en las listas apostólicas inmediatamente después de Felipe.

Este encuentro constituye una etapa importante en el reconocimiento progresivo de la identidad mesiánica de Jesús por sus primeros discípulos.

IX. El tercer día: las bodas de Caná

Juan 2.1 (Reina-Valera 1909)

Y AL tercer día hiciéronse unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.

1- El cálculo del «tercer día»

Buscamos determinar el punto de partida de estos tres días para conocer la fecha de estas bodas. Hemos establecido que Jesús emprende su viaje de regreso a Galilea el 19 de noviembre del año 29. La expresión «tercer día» parece vincular directamente las con los acontecimientos anteriores, aunque el punto de partida exacto del cálculo sigue siendo discutido.

Según nuestra estimación, la llegada a Galilea (probablemente a Nazaret) está prevista para el miércoles 21 o el jueves 22 de noviembre del año 29. Felipe encuentra entonces a Natanael, probablemente el viernes 23 de noviembre. El encuentro entre Jesús y Natanael se produce el mismo día.

Por consiguiente, el «tercer día» mencionado en Juan 2.1, a continuación de este encuentro con Natanael y Felipe, sería el domingo 25 de noviembre del año 29, día en que comienzan las bodas en .

2- Los posibles lazos familiares

Las bodas constituyen, en la sociedad judía del siglo I, un acontecimiento comunitario de primer orden. Varios indicios dejan entrever una proximidad particular entre la familia de Jesús y los organizadores de la ceremonia:

  • María interviene directamente cuando falta el vino (Juan 2.3).
  • Jesús y sus discípulos son invitados juntos (Juan 2.2).
  • Natanael, originario de según Juan 21.2, aparece en el contexto inmediato del relato.

Sobre esta base, algunos autores han sugerido que Natanael podría estar estrechamente vinculado a esta unión. Otros plantean que la esposa podría ser una de las hermanas de Jesús, lo que explicaría la presencia de su familia. Sin embargo, estas hipótesis siguen siendo especulativas: ningún texto bíblico las afirma expresamente.

La presencia de toda la familia de Jesús en estas bodas sugiere una conexión más profunda que una simple invitación amistosa. Es plausible que Natanael, o uno de sus allegados, se casara con un miembro de la familia de Jesús. La hipótesis más creíble, según nuestro análisis, es que Natanael se casa con una hermana de Jesús, pues tradicionalmente las bodas se celebran en la aldea del esposo, o en la casa de su padre —aquí , y no Nazaret (Juan 21.2)—.

3- La primera señal

En estas bodas, Jesús realiza su primera señal pública al convertir el agua en vino (Juan 2.7-9). Juan concluye:

«Este principio de señales hizo Jesús en de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.» (Juan 2.11)

Este primer milagro inaugura públicamente el ministerio del Mesías en Galilea y revela progresivamente su gloria a los ojos de sus discípulos. La elección del vino como primera señal posee una rica carga simbólica, que evoca la alegría mesiánica y la abundancia del reino venidero (Isaías 25.6 ; Amós 9.13-14).

Las

X. Tableau récapitulatif des dates

OrdenAcontecimientoFechaReferencia
1Bautismo del Mesías Jesúsjueves 4 oct. del 29 d. C.Mateo 3.13-17 Marcos 1.9-11 Lucas 3.21-23
2La partida hacia el desierto de Judeajueves 4 oct. del 29 d. C.Mateo 3.13 Marcos 1.9
3El período de tentaciónDel viernes 5 de octubre al miércoles 14 de noviembre del 29 d. C.Mateo 4.1-11 Marcos 1.12-13 Lucas 4.1-13
4Los ángeles sirven al Mesías Jesúsjueves 15 nov. del 29 d. C.Mateo 4.11 Marcos 1.13
5El regresoviernes 16 nov. del 29 d. C.Juan 1.35
6Visita de la delegaciónviernes 16 nov. del 29 d. C.Juan 1.19-20
7El primer día siguientesábado 17 nov. del 29 d. C.Juan 1.29
8El segundo día siguientedomingo 18 nov. del 29 d. C.Juan 1.35
9El hallazgo de Andrés y Juan (?)domingo 18 nov. del 29 d. C.Juan 1.40
10El encuentro con Simón (Pedro)domingo 18 nov. del 29 d. C.Juan 1.41
11Simón será llamado Cefasdomingo 18 nov. del 29 d. C.Juan 1.42
12El tercer día siguientelunes 19 nov. del 29 d. C.Juan 1.43
13Partida hacia Galilealunes 19 nov. del 29 d. C.Juan 1.43
14Encuentro con Felipelunes 19 nov. del 29 d. C.Juan 1.43
15La llegada a Galilea (¿Nazaret?)Miércoles 21 nov. del 29 d. C. (o jueves 22)
16Encuentro de Felipe con Natanael (cerca de Nazaret)viernes 23 nov. del 29 d. C.Juan 1.45
17Encuentro de Natanael y Jesús (cerca de Nazaret)viernes 23 nov. del 29 d. C.Juan 1.47
18Tres días después, domingo 25 nov. del 29 d. C.Juan 2.1

XI. Notas explicativas sobre los acontecimientos principales

1- El bautismo de Jesús (Punto 1)

(San Mateo 3.13-17 ; Marcos 1.9-11 ; San Lucas 3.21-23)

Según nuestra reconstrucción cronológica, el bautismo de Jesús habría tenido lugar el jueves 4 de octubre del año 29. Este acontecimiento marca el comienzo oficial de su ministerio público.

Los Evangelios sinópticos relatan que Jesús acude a Juan el Bautista para ser bautizado en el Jordán. Mateo precisa que Jesús viene de Galilea (San Mateo 3.13), Marcos indica que el bautismo tiene lugar en el Jordán (Marcos 1.9), y Lucas sitúa este acontecimiento en un contexto en el que el pueblo acudía a recibir el bautismo de Juan (San Lucas 3.21).

Este momento se ve confirmado por una manifestación divina excepcional: los cielos se abren, el Espíritu desciende sobre Jesús como una paloma, y una voz celestial lo designa como el Hijo amado de Dios (San Mateo 3.16-17 ; Marcos 1.10-11 ; San Lucas 3.22).

2- La tentación en el desierto (Puntos 2-4)

(San Mateo 4.1-11 ; Marcos 1.12-13 ; San Lucas 4.1-13)

A raíz de su bautismo, Jesús es llevado inmediatamente por el Espíritu al desierto. Marcos emplea una formulación particularmente fuerte al indicar que el Espíritu lo «impulsa» enseguida hacia el desierto (Marcos 1.12).

Esta partida muestra que el ministerio del Mesías comienza con una prueba. Antes de toda predicación pública, Jesús se retira a un lugar aislado, lejos de las multitudes y de las expectativas humanas. Esta etapa recuerda los grandes tiempos de preparación espiritual de la historia bíblica, en particular los de Moisés (Exodo 34.28) y de Elías (1 Reyes 19.8).

Al término de la tentación, el diablo se aleja de Jesús y los ángeles vienen a servirle (San Mateo 4.11 ; Marcos 1.13). Esta intervención marca el final de la prueba y confirma la victoria del Mesías sobre la tentación. El servicio de los ángeles subraya que Jesús, aun habiendo conocido realmente el cansancio, el hambre y la debilidad humana, permanece bajo la asistencia y la aprobación de Dios.

3- El primer «día siguiente» (Punto 7)

(Juan 1.29-34)

Al día siguiente de la visita de la delegación venida de Jerusalén, Juan el Bautista ve a Jesús venir hacia él y declara públicamente: «He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Juan 1.29).

Esta declaración constituye una de las afirmaciones teológicas más importantes del comienzo del Evangelio de Juan. Juan el Bautista identifica ahora claramente a Jesús como aquel que llevará a cabo la obra de la salvación.

Juan testifica también haber visto al Espíritu descender sobre Jesús en el bautismo: «Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él» (Juan 1.32). El bautismo del Mesías ya es, pues, un hecho pasado en el momento de esta declaración, lo que confirma que los acontecimientos de Juan 1.29-34 deben situarse después de los relatos sinópticos del bautismo y de la tentación.

4- El segundo «día siguiente» (Punto 8)

(Juan 1.35-39)

Al día siguiente de nuevo, Juan el Bautista está con dos de sus discípulos cuando señala otra vez a Jesús: «He aquí el Cordero de Dios» (Juan 1.36).

A raíz de esta declaración, los dos discípulos comienzan a seguir a Jesús (Juan 1.37). Uno de ellos es identificado expresamente como Andrés (Juan 1.40). El otro no es nombrado, pero varios exegetas consideran que podría tratarse del propio apóstol Juan.

El relato subraya aquí el papel fundamental de Juan el Bautista: prepara el camino del Mesías, reconoce públicamente su identidad y dirige luego voluntariamente a sus propios discípulos hacia él. Como dirá más tarde Juan el Bautista: «Es necesario que él crezca, y que yo disminuya» (Juan 3.30).

5- Las bodas de Caná (Punto 15)

(Juan 2.1-11)

Juan prosigue su relato indicando:

Juan 2.1 (Reina-Valera 1909) :
Y AL tercer día hiciéronse unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.

En estas bodas, Jesús realiza su primera señal pública al convertir el agua en vino (Juan 2.7-9). Este milagro inaugural posee una dimensión simbólica profunda. El agua de las purificaciones judías —contenida en seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación (Juan 2.6)— se transforma en vino nuevo y excelente.

Esta transformación evoca el paso de la antigua alianza a la nueva, del rito exterior a la alegría interior, de la letra al espíritu. El vino, símbolo de alegría y de fiesta en la tradición bíblica, anuncia la abundancia del reino mesiánico (Isaías 25.6 ; Jeremías 31.12 ; Amós 9.13-14).

Juan concluye:

Juan 2.11 (Reina-Valera 1909) :
Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.

Este primer milagro inaugura públicamente el ministerio del Mesías en Galilea y revela progresivamente su gloria a los ojos de sus discípulos.

Conclusión

Observamos que las informaciones adicionales proporcionadas por Juan pueden integrarse de manera coherente con los datos de los Evangelios sinópticos tras un análisis minucioso. Conviene subrayar que el objetivo principal de los autores de estos textos no era ofrecer una biografía exhaustiva. Por consiguiente, es imperativo volver a situar, como en un rompecabezas, los diversos hechos relatados en su orden cronológico, lo cual puede resultar a veces complejo.

Parece claro que el objetivo de Juan, tras haber estudiado los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, era completar su cronología, que juzgaba demasiado simplificada. Las informaciones adicionales que aporta pueden parecer contradictorias con las de los sinópticos si no se examinan con atención.

La hipótesis cronológica que proponemos se deriva directamente de los textos. Nos vemos obligados, en particular para el período de tentación, a evaluar duraciones de desplazamientos que nos parecen creíbles.

Por supuesto, esta cronología que proponemos sigue siendo una hipótesis. Carecemos de pruebas para respaldar todas estas propuestas y conocemos el adagio: «lo que puede afirmarse sin pruebas puede rechazarse sin pruebas».

Sin embargo, nuestro objetivo no es afirmar que los acontecimientos se desarrollaron exactamente como lo proponemos, sino simplemente demostrar que una armonía entre los relatos sinópticos y el de Juan sigue siendo plausible.

A pesar de ello, tenemos la sensación de acercarnos a la verdad respetando toda la información de que disponemos.

Tras un análisis profundo, hemos constatado una notable coherencia entre los cuatro Evangelios. Esta observación no es sorprendente, pues estos autores documentaron sus testimonios de manera rigurosa.