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La solidaridad de los creyentes

Lucas, al describir la primera Iglesia cristiana de Jerusalén, muestra una comunidad unida y solidaria. Los creyentes compartían sus bienes libremente, movidos por el amor fraternal y transformados por el Evangelio. La administración de los recursos por parte de los apóstoles da testimonio de la confianza colectiva y contribuye al desarrollo de la Iglesia.

12 min solidaridad creyentes Jerusalén Iglesia primitiva Hechos de los Apóstoles 15 versículos 6 libros

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Detalles técnicos

Año 33

Lugar: La ciudad de Jerusalén

Fecha: Primavera del año 33

Modo de proceder: Seguimos a Lucas en su segunda obra

Nota sobre el modo de proceder: Esta información se encuentra únicamente en Lucas

Mapa de Jerusalén y su región

Lucas describe el funcionamiento de la Iglesia primitiva y muestra cómo la acción del Espíritu Santo se traducía concretamente en la unidad, el amor fraternal y la solidaridad que reinaban entre los creyentes.

1- Una comunidad unida en la fe

Lucas interrumpe momentáneamente el relato de las persecuciones para describir la organización y la vida cotidiana de la joven Iglesia de Jerusalén (Hechos 4.32-37). Subraya ante todo la notable unidad que caracterizaba a esta comunidad: «La multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma» (Hechos 4.32).

Esta expresión subraya la profunda comunión espiritual que unía a los creyentes y recuerda los llamados a la unidad que se encuentran más tarde en las epístolas (Efesios 4.1-6; Filipenses 2.1-4).

2- Una solidaridad concreta

Esta comunión espiritual se traducía concretamente en una profunda solidaridad material. Los creyentes ya no consideraban sus bienes como de su propiedad exclusiva, sino que los ponían voluntariamente al servicio de la comunidad. Lucas precisa que no había ningún necesitado entre ellos (Hechos 4.34), retomando así una promesa de la Ley que debía caracterizar al pueblo de Dios (Deuteronomio 15.4).

Algunos discípulos poseían tierras o propiedades. Las vendían libremente y llevaban el producto de estas ventas a los apóstoles, que tenían la responsabilidad de redistribuirlo según las necesidades de cada uno (Hechos 4.35). No se trataba en absoluto de una puesta en común obligatoria de los bienes, sino de una iniciativa voluntaria inspirada por el amor fraternal. Las necesidades a las que había que atender se referían principalmente a la alimentación, el alojamiento y las necesidades cotidianas de las familias más modestas.

3- Una transformación de las prioridades

El relato de Lucas deja ver una gran confianza en los apóstoles, a quienes se confiaba la gestión de estos recursos. Esta generosidad da testimonio de la transformación operada por el Evangelio en la vida de los creyentes. Las riquezas materiales ya no parecen ocupar el lugar central que a menudo tienen en las sociedades humanas.

A diferencia del joven rico que no había podido resolverse a abandonar sus bienes para seguir a Jesús (San Mateo 19.16-22), varios discípulos estaban ahora dispuestos a desprenderse voluntariamente de una parte de su patrimonio para ayudar a sus hermanos y hermanas en la fe.

4- Un testimonio poderoso

Esta solidaridad iba acompañada del poderoso testimonio dado por los apóstoles de la resurrección del Señor Jesús. Lucas subraya que daban este testimonio «con gran poder» y que una gran gracia reposaba sobre el conjunto de la comunidad (Hechos 4.33).

La acción de Dios no se manifestaba, pues, solo por los milagros realizados por medio de los apóstoles, sino también por la unidad, el amor fraternal y la generosidad que caracterizaban a los creyentes. Estas cualidades contribuyeron sin duda al desarrollo constante de la Iglesia (Hechos 2.47).

5- El ejemplo de Bernabé

Por último, Lucas introduce al personaje de José, llamado Bernabé por los apóstoles, un levita natural de Chipre (Hechos 4.36). Al vender un campo que poseía y entregar el producto de la venta a los apóstoles (Hechos 4.37), Bernabé se convierte en un ejemplo concreto de esta generosidad.

Esta breve presentación probablemente no es fortuita. Este discípulo, llamado a convertirse en uno de los principales colaboradores de Pablo, desempeñará un papel importante en la expansión del cristianismo. Dedicaremos, por otra parte, un estudio particular a este importante personaje de la Iglesia primitiva.

6- Una obra del Espíritu Santo que transforma las relaciones humanas

Así, a los ojos de Lucas, el poder de Dios no se manifestaba únicamente a través de los milagros realizados por los apóstoles o de su testimonio de la resurrección del Mesías Jesús (Hechos 4.33). Se revelaba también en la profunda transformación de las relaciones humanas, en la unidad que reinaba entre los creyentes y en la generosidad de que daban prueba unos hacia otros.

Esta obra del Espíritu Santo permitía a la joven Iglesia reflejar concretamente las enseñanzas del Señor sobre el amor fraternal (Juan 13.34-35). Sin embargo, Lucas va a mostrar pronto que esta unidad seguía siendo imperfecta y que no todos compartían necesariamente la misma sinceridad.

El relato de Ananías y Safira (Hechos 5.1-11) recordará que, a pesar de la notable acción de Dios en el seno de la comunidad, la Iglesia primitiva no estaba a salvo de las debilidades y tentaciones humanas.

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