Étude 1 sur 2 · La parabole du figuier stérile

  1. Étude 1 : La parabole du figuier stérile
  2. Étude 2 : La parabole de la tour

Parábolas del ministerio de Jesús

  • La parábola de la higuera estéril

    La parábola de la higuera estéril (Lucas 13.6-9), relatada únicamente por Lucas, ilustra la paciencia de Dios y la urgencia de la conversión. Jesús advierte que todo discípulo sin fruto espiritual corre el riesgo de ser juzgado, subrayando al mismo tiempo que Dios concede un tiempo de gracia adicional. Este texto se inscribe en la continuidad de Lucas 13.1-5 y encierra un doble mensaje: advertencia solemne y misericordia divina.

    San Lucas 13.1-5 (Reina-Valera 1909) :
    Y EN este mismo tiempo estaban allí unos que le contaban acerca de los Galileos, cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios.Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos Galileos, porque han padecido tales cosas, hayan sido más pecadores que todos los Galileos?No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis igualmente.O aquellos dieciocho, sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que ellos fueron más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalem?No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis asimismo.
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  • La parábola de la torre

    La parábola de la torre (Lucas 14.28-30), transmitida únicamente por Lucas, se inscribe en un discurso de Jesús sobre el costo del discipulado. Con la imagen de un constructor que calcula sus recursos antes de edificar, Jesús invita a sus discípulos a un compromiso reflexivo, lúcido y perseverante, y advierte contra una fe superficial o emocional, sin madurez espiritual.

    San Lucas 14.25-35 (Reina-Valera 1909) :
    Y muchas gentes iban con él; y volviéndose les dijo:Si alguno viene á mí, y no aborrece á su padre, y madre, y mujer, é hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su vida, no puede ser mi discípulo.Y cualquiera que no trae su cruz, y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.Porque ¿cuál de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero sentado los gastos, si tiene lo que necesita para acabarla?Porque después que haya puesto el fundamento, y no pueda acabarla, todos los que lo vieren, no comiencen á hacer burla de él,Diciendo: Este hombre comenzó á edificar, y no pudo acabar.¿O cuál rey, habiendo de ir á hacer guerra contra otro rey, sentándose primero no consulta si puede salir al encuentro con diez mil al que viene contra él con veinte mil?De otra manera, cuando aun el otro está lejos, le ruega por la paz, enviándole embajada.Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia á todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo.Buena es la sal; mas si aun la sal fuere desvanecida, ¿con qué se adobará?Ni para la tierra, ni para el muladar es buena; fuera la arrojan. Quien tiene oídos para oir, oiga.
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