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El Mesías Jesús es la luz del mundo
Durante la fiesta de Sucot en Jerusalén, Jesús se proclama «luz del mundo» (Juan 8.12-58), inscribiéndose en el simbolismo de las grandes iluminaciones del Templo. Va revelando progresivamente su identidad divina a través de debates con los fariseos, que culminan con la fórmula «Antes que Abraham fuese, YO SOY», afirmación explícita de su preexistencia y de su divinidad. Creer en él es entrar en la luz, la verdad y la vida eterna.
Juan 8.13-20 (Reina-Valera 1909) :Entonces los Fariseos le dijeron: Tú de ti mismo das testimonio: tu testimonio no es verdadero.Respondió Jesús, y díjoles: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y á dónde voy; mas vosotros no sabéis de dónde vengo, y á dónde voy.Vosotros según la carne juzgáis; mas yo no juzgo á nadie.Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy solo, sino yo y el que me envió, el Padre.Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero.Yo soy el que doy testimonio de mí mismo: y da testimonio de mí el que me envió, el Padre.Y decíanle: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni á mí me conocéis, ni á mi Padre; si á mí me conocieseis, á mi Padre también conocierais.Estas palabras habló Jesús en el lugar de las limosnas, enseñando en el templo: y nadie le prendió; porque aun no había venido su hora.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org