Étude 1 sur 2 · La parabole des vignerons

  1. Étude 1 : La parabole des vignerons
  2. Étude 2 : La parabole du festin des noces
  • La parábola de los labradores

    La parábola de los labradores (Mt 21.33-46; Mr 12.1-12; Lc 20.9-19), pronunciada el Martes Santo en el atrio del Templo, ilustra alegóricamente la historia de la salvación: Dios envía profetas y después a su Hijo, a quien los dirigentes religiosos rechazan y matan. La viña es transferida a la Iglesia, sin cerrar por ello la puerta al pueblo judío, que puede entrar en la fe.

    Marcos 12.1-12 (Reina-Valera 1909) :
    Y COMENZÓ á hablarles por parábolas: Plantó un hombre una viña, y la cercó con seto, y cavó un lagar, y edificó una torre, y la arrendó á labradores, y se partió lejos.Y envió un siervo á los labradores, al tiempo, para que tomase de los labradores del fruto de la viña.Mas ellos, tomándole, le hirieron, y le enviaron vacío.Y volvió á enviarles otro siervo; mas apedreándole, le hirieron en la cabeza, y volvieron á enviarle afrentado.Y volvió á enviar otro, y á aquél mataron; y á otros muchos, hiriendo á unos y matando á otros.Teniendo pues aún un hijo suyo amado, enviólo también á ellos el postrero, diciendo: Tendrán en reverencia á mi hijo.Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra.Y prendiéndole, le mataron, y echaron fuera de la viña.¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros.¿Ni aun esta Escritura habéis leído: La piedra que desecharon los que edificaban, ésta es puesta por cabeza de esquina;Por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos?Y procuraban prenderle, porque entendían que decía á ellos aquella parábola; mas temían á la multitud; y dejándole, se fueron.
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  • La parábola del banquete de bodas

    La parábola del banquete de bodas (Mt 22,1-14 ; Lc 14,15-24) enseña que Dios invita a todos los hombres a su Reino, pero que rechazar esta invitación acarrea un juicio grave. Pronunciada en el Templo de Jerusalén el martes de la semana de la Pasión, anuncia proféticamente la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C. El hombre sin traje de bodas recuerda que entrar en el Reino exige una transformación espiritual auténtica, recibida por la fe en Cristo.

    San Mateo 22.1-14 (Reina-Valera 1909) :
    Y RESPONDIENDO Jesús, les volvió á hablar en parábolas, diciendo:El reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que hizo bodas á su hijo;Y envió sus siervos para que llamasen los llamados á las bodas; mas no quisieron venir.Volvió á enviar otros siervos, diciendo: Decid á los llamados: He aquí, mi comida he aparejado; mis toros y animales engordados son muertos, y todo está prevenido: venid á las bodas.Mas ellos no se cuidaron, y se fueron, uno á su labranza, y otro á sus negocios;Y otros, tomando á sus siervos, los afrentaron y los mataron.Y el rey, oyendo esto, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó á aquellos homicidas, y puso fuego á su ciudad.Entonces dice á sus siervos: Las bodas á la verdad están aparejadas; mas los que eran llamados no eran dignos.Id pues á las salidas de los caminos, y llamad á las bodas á cuantos hallareis.Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron á todos los que hallaron, juntamente malos y buenos: y las bodas fueron llenas de convidados.Y entró el rey para ver los convidados, y vió allí un hombre no vestido de boda.Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí no teniendo vestido de boda? Mas él cerró la boca.Entonces el rey dijo á los que servían: Atado de pies y de manos tomadle, y echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.
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