PER291

La parábola de los labradores

La parábola de los labradores (Mt 21.33-46; Mr 12.1-12; Lc 20.9-19), pronunciada el Martes Santo en el atrio del Templo, ilustra alegóricamente la historia de la salvación: Dios envía profetas y después a su Hijo, a quien los dirigentes religiosos rechazan y matan. La viña es transferida a la Iglesia, sin cerrar por ello la puerta al pueblo judío, que puede entrar en la fe.

4 min parábola de los labradores Jesús Templo de Jerusalén sinopsis Semana Santa 3 versículos 3 libros

Consulta

Textos bíblicos

Mateo
San Mateo 21.33-46 (Reina-Valera 1909)

Oid otra parábola: Fué un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña; y la cercó de vallado, y cavó en ella un lagar, y edificó una torre, y la dió á renta á labradores, y se partió lejos.

Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos á los labradores, para que recibiesen sus frutos.

Mas los labradores, tomando á los siervos, al uno hirieron, y al otro mataron, y al otro apedrearon.

Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; é hicieron con ellos de la misma manera.

Y á la postre les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto á mi hijo.

Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y tomemos su heredad.

Y tomado, le echaron fuera de la viña, y le mataron.

Pues cuando viniere el señor de la viña, ¿qué hará á aquellos labradores?

Dícenle: á los malos destruirá miserablemente, y su viña dará á renta á otros labradores, que le paguen el fruto á sus tiempos.

Díceles Jesús: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los que edificaban, ésta fué hecha por cabeza de esquina: por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos?

Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado á gente que haga los frutos de él.

Y el que cayere sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará.

Y oyendo los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos sus parábolas, entendieron que hablaba de ellos.

Y buscando cómo echarle mano, temieron al pueblo; porque le tenían por profeta.

Marcos
Marcos 12.1-12 (Reina-Valera 1909)

Y COMENZÓ á hablarles por parábolas: Plantó un hombre una viña, y la cercó con seto, y cavó un lagar, y edificó una torre, y la arrendó á labradores, y se partió lejos.

Y envió un siervo á los labradores, al tiempo, para que tomase de los labradores del fruto de la viña.

Mas ellos, tomándole, le hirieron, y le enviaron vacío.

Y volvió á enviarles otro siervo; mas apedreándole, le hirieron en la cabeza, y volvieron á enviarle afrentado.

Y volvió á enviar otro, y á aquél mataron; y á otros muchos, hiriendo á unos y matando á otros.

Teniendo pues aún un hijo suyo amado, enviólo también á ellos el postrero, diciendo: Tendrán en reverencia á mi hijo.

Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra.

Y prendiéndole, le mataron, y echaron fuera de la viña.

¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros.

¿Ni aun esta Escritura habéis leído: La piedra que desecharon los que edificaban, ésta es puesta por cabeza de esquina;

Por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos?

Y procuraban prenderle, porque entendían que decía á ellos aquella parábola; mas temían á la multitud; y dejándole, se fueron.

Lucas
San Lucas 20.9-19 (Reina-Valera 1909)

Y comenzó á decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, y arrendóla á labradores, y se ausentó por mucho tiempo.

Y al tiempo, envió un siervo á los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; mas los labradores le hirieron, y enviaron vacío.

Y volvió á enviar otro siervo; mas ellos á éste también, herido y afrentado, le enviaron vacío.

Y volvió á enviar al tercer siervo; mas ellos también á éste echaron herido.

Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré mi hijo amado: quizás cuando á éste vieren, tendrán respeto.

Mas los labradores, viéndole, pensaron entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid, matémosle para que la heredad sea nuestra.

Y echáronle fuera de la viña, y le mataron. ¿Qué pues, les hará el señor de la viña?

Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros. Y como ellos lo oyeron, dijeron: ¡Dios nos libre!

Mas él mirándolos, dice: ¿Qué pues es lo que está escrito: La piedra que condenaron los edificadores, ésta fué por cabeza de esquina?

Cualquiera que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre el que la piedra cayere, le desmenuzará.

Y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque entendieron que contra ellos había dicho esta parábola: mas temieron al pueblo.

Juan
Juan (Reina-Valera 1909) no citado en el libro

Detalles técnicos

Año 33

Lugar: El atrio del Templo de Jerusalén

Fecha: el martes 29 de marzo del año 33

Procedimiento: Volvemos a encontrar a Mateo

Nota sobre el modo de proceder: Marcos y Lucas también relatan este discurso

Mapa de Jerusalén y su región
Gráfico de barras martes 29 de marzo

El Mesías Jesús proclama a la multitud atenta otra que evoca a unos labradores.

Comentarios

Volvemos a encontrar a Mateo en esta segunda , pero también a Marcos e incluso a Lucas. El texto es largo y está bien documentado. Este relato, seguramente un resumen, se lee en 2 minutos en voz alta, lo que significa que la multitud está atenta a las palabras del Maestro.

El Mesías Jesús es, pues, el personaje principal, el que habla y a quien todos escuchan. Posee la autoridad para cautivar a la multitud durante largos momentos. Las autoridades religiosas le envidian ese carisma.

Ya no hay diálogo; todos callan ahora para escuchar. La situación, poco común en este mundo judío tan ruidoso, es impresionante. ¡El Maestro habla!

Dios espera buenos resultados de los hombres. Son decepcionantes, así que decide enviar a tres siervos distintos, que serán muertos, y luego envía a su Hijo amado, seguramente único, para que lo escuchen. También a él lo asesinarán.

Los oyentes captan el sentido de esta , pero sin comprender bien la muerte del hijo.

Mateo y Marcos señalan claramente la reacción de los religiosos, que se dieron cuenta de que el Mesías Jesús hablaba de ellos. Solo quieren apagar esta voz que les habla con demasiada fuerza.

La viña será finalmente quitada a los judíos y confiada a la Iglesia. Eso no les cierra la puerta, sin embargo; ellos también pueden entrar en la asamblea de los creyentes por la fe.