Étude 1 sur 3 · L’officier du roi à Cana en Galilée

  1. Étude 1 : L’officier du roi à Cana en Galilée
  2. Étude 2 : La guérison du serviteur de l’officier romain
  3. Étude 3 : Guérison du fils d'un officiel royal

El comienzo del ministerio en Galilea

  • El funcionario del rey en Caná de Galilea

    La perícopa 53 relata el milagro de Jesús en Caná de Galilea para el hijo enfermo de un funcionario del rey llegado de Cafarnaún (Juan 4,46-54). Fechado en febrero-marzo del año 31, es el segundo signo de Juan realizado en Caná. La identidad del funcionario sigue siendo incierta, pero el autor se inclina por un origen romano, ilustrando la universalidad de la salvación en Juan. No debe confundirse con el centurión de la perícopa 110.

    Juan 4.46-54 (Reina-Valera 1909) :
    Vino pues Jesús otra vez á Caná de Galilea, donde había hecho el vino del agua. Y había en Capernaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo.Este, como oyó que Jesús venía de Judea á Galilea, fué á él, y rogábale que descendiese, y sanase á su hijo, porque se comenzaba á morir.Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y milagros no creeréis.El del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.Dícele Jesús: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó á la palabra que Jesús le dijo, y se fué.Y cuando ya él descendía, los siervos le salieron á recibir, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.Entonces él les preguntó á qué hora comenzó á estar mejor. Y dijéronle: Ayer á las siete le dejó la fiebre.El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando Jesús le dijo: Tu hijo vive; y creyó él y toda su casa.Esta segunda señal volvió Jesús á hacer, cuando vino de Judea á Galilea.
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De la segunda a la tercera fiesta de Pascua

  • La curación del siervo del oficial romano

    El artículo explora la curación por Jesús del siervo de un oficial romano en Cafarnaún, una demostración de fe extraordinaria y de la autoridad de Jesús sobre todos los pueblos.

    San Mateo 8.5-13 (Reina-Valera 1909) :
    Y entrando Jesús en Capernaum, vino á él un centurión, rogándole,Y diciendo: Señor, mi mozo yace en casa paralítico, gravemente atormentado.Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.Y respondió el centurión, y dijo: Señor, no soy digno de que entres debajo de mi techado; mas solamente di la palabra, y mi mozo sanará.Porque también yo soy hombre bajo de potestad, y tengo bajo de mí soldados: y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace.Y oyendo Jesús, se maravilló, y dijo á los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado fe tanta.Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham, é Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos:Mas los hijos del reino serán echados á las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creiste te sea hecho. Y su mozo fué sano en el mismo momento.
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Milagros

  • Curación del hijo de un funcionario real

    Jean 4,46-54 raconte la guérison du fils d'un fonctionnaire royal à Cana. Le miracle, accompli par Jésus avec une simple parole, illustre la foi et la puissance divine, renforçant la conviction du fonctionnaire et de sa famille. Cette histoire met en avant l'importance de la foi avant même de voir des miracles.

    Juan 4.46-54 (Reina-Valera 1909) :
    Vino pues Jesús otra vez á Caná de Galilea, donde había hecho el vino del agua. Y había en Capernaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo.Este, como oyó que Jesús venía de Judea á Galilea, fué á él, y rogábale que descendiese, y sanase á su hijo, porque se comenzaba á morir.Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y milagros no creeréis.El del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.Dícele Jesús: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó á la palabra que Jesús le dijo, y se fué.Y cuando ya él descendía, los siervos le salieron á recibir, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.Entonces él les preguntó á qué hora comenzó á estar mejor. Y dijéronle: Ayer á las siete le dejó la fiebre.El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando Jesús le dijo: Tu hijo vive; y creyó él y toda su casa.Esta segunda señal volvió Jesús á hacer, cuando vino de Judea á Galilea.
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