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El niño Jesús adorado por los Magos

El artículo evoca la adoración de Jesús por los Magos, sabios extranjeros guiados por una estrella hasta Belén. Reconocen la realeza divina de Jesús y le ofrecen regalos, pese a las condiciones humildes de su lugar de nacimiento. Este relato pone de relieve la universalidad del reconocimiento de Jesús como rey y destaca el despertar espiritual de los Magos, advertidos en sueños de que no regresaran ante Herodes.

3 min Magos Belén adoración estrella 1 versículo 1 libro

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Textos bíblicos

Mateo
San Mateo 2.9-12 (Reina-Valera 1909)

Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron: y he aquí la estrella que habían visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso sobre donde estaba el niño.

Y vista la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.

Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro é incienso y mirra.

Y siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen á Herodes, se volvieron á su tierra por otro camino.

Marcos
Marcos (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Lucas
San Lucas (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Juan
Juan (Reina-Valera 1909) no citado en el libro

Detalles técnicos

Lugar: Belén, en Judea

Fecha: Finales de noviembre de -2 a. C.

Método de trabajo: Volvemos a Mateo

Nota sobre el procedimiento: Mateo es el único que recoge este pasaje

Mapa de la perícopa 21.jpg

Los Magos de Oriente llegan ahora al pueblo de Belén.

Los Magos ante Jesús

Los Magos ante Jesús

Comentarios

Tras conocer por Herodes el supuesto lugar de nacimiento de aquel monarca niño, Belén, los Magos debieron de sentir cierta perplejidad. Esperaban encontrar al descendiente de un soberano rodeado de esplendor real, no a un anciano en decadencia. Su asombro iba a aumentar.

En el firmamento volvía a brillar el astro que seguían, guiándolos y reforzando su convicción de proseguir el viaje. Cuando finalmente llegaron a su destino y descubrieron, en lugar de un palacio, una humilde vivienda donde la familia se había refugiado, su estupor fue grande.

¿Cómo podía un soberano ocupar una vivienda tan modesta? Sin embargo, la revelación de hallarse ante su Rey los iluminó. Presentaron sus regalos, se inclinaron y, en un gesto aún más desconcertante, le rindieron homenaje divino. ¡Para un judío, solo la divinidad merece semejante veneración! Tras haber pasado probablemente varias noches en su campamento cerca de Belén, fueron advertidos en sueños de que no regresaran ante Herodes.

Así pues, después de avisar a José y María, reanudaron el camino por una ruta alternativa, con la mente llena de imágenes memorables que superaban toda imaginación. Es posible que más adelante intentaran conocer el destino de aquel Rey recién nacido.

Probablemente siguieron contemplando el astro que, durante toda su vida, les recordaría aquella peripecia sin igual.

¡Lo más sorprendente sigue siendo que fueron extranjeros, y no los dirigentes religiosos judíos, quienes comprendieron el verdadero sentido de las profecías cumplidas!