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El encuentro con Simeón

El encuentro de la Sagrada Familia con Simeón en el Templo de Jerusalén, según el Evangelio de Lucas, refuerza la conciencia de María y José sobre la misión divina de Jesús.

2 min Simeón Templo Jerusalén María José 1 versículo 1 libro

Consulta

Textos bíblicos

Mateo
San Mateo (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Marcos
Marcos (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Lucas
San Lucas 2.25-35 (Reina-Valera 1909)

Y he aquí, había un hombre en Jerusalem, llamado Simeón, y este hombre, justo y pío, esperaba la consolación de Israel: y el Espíritu Santo era sobre él.

Y había recibido respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Cristo del Señor.

Y vino por Espíritu al templo. Y cuando metieron al niño Jesús sus padres en el templo, para hacer por él conforme á la costumbre de la ley,

Entonces él le tomó en sus brazos, y bendijo á Dios, y dijo:

Ahora despides, Señor, á tu siervo, conforme á tu palabra, en paz;

Porque han visto mis ojos tu salvación,

La cual has aparejado en presencia de todos los pueblos;

Luz para ser revelada á los Gentiles, y la gloria de tu pueblo Israel.

Y José y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de él.

Y los bendijo Simeón, y dijo á su madre María: He aquí, éste es puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel; y para señal á la que será contradicho;

Y una espada traspasará tu alma de ti misma, para que sean manifestados los pensamientos de muchos corazones.

Juan
Juan (Reina-Valera 1909) no citado en el libro

Detalles técnicos

Lugar: El Templo de Jerusalén

Fecha: 21 de noviembre -2 a. C. (probablemente unos días después del sacrificio)

Método de trabajo: Continuamos con Lucas

Nota sobre el método de trabajo: Solo Lucas nos revela esta información

Anuncio del nacimiento de Juan el Bautista

Todos los sacrificios debían celebrarse obligatoriamente en el Templo de Jerusalén.

El encuentro con Simeón en el Templo

Encuentro con Simeón

Comentarios

Tras permanecer un tiempo en Belén, la pareja sin duda pudo admirar el Templo de Jerusalén, suntuosamente renovado por el rey Herodes el Grande. Es fácil imaginar su asombro ante aquellos espléndidos edificios.

Durante su visita tienen un encuentro sorprendente. En el Templo está un hombre llamado Simeón, que conoce bien las profecías y está convencido de que no morirá antes de ver al Mesías. Al encontrarse con José, María y Jesús, comprende que el Mesías anunciado está ante él y siente una gran alegría.

María, atenta a las palabras proféticas de aquel hombre, solo comprenderá plenamente su significado treinta y tres años después, al ser crucificado su hijo.

Estos acontecimientos refuerzan en María y José la convicción de que su hijo está destinado a una misión excepcional.