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Las dos genealogías del Mesías Jesús

El artículo trata de las genealogías de Jesús en Mateo y Lucas, esenciales para establecer su identidad mesiánica. Mateo subraya la herencia real de José, mientras que Lucas se remonta hasta Adán por medio de María, destacando la misión universal de Jesús.

28 min genealogía Jesús Mesías Mateo Lucas 19 versículos 8 libros

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Introducción

Hoy en día, las investigaciones genealógicas siguen siendo principalmente un pasatiempo de personas jubiladas. Solo suscitan interés para la familia que es objeto de esas investigaciones. Sin embargo, no era así en el siglo I en Israel. En efecto, la ascendencia de una persona le confería, o no, una posición en la sociedad judía.

Ciertos cargos, estrechamente ligados a la religión o a la realeza, dependían directamente del linaje de la persona. Así, algunos individuos llegaban a gastar una suma considerable para adquirir una genealogía ficticia, con el fin de obtener un estatus social más elevado.

En efecto, solo los descendientes de la tribu de Leví estaban autorizados a ejercer actividades religiosas, mientras que la realeza estaba reservada a los descendientes de la tribu de Judá.

Un ejemplo notable es el del rey Herodes el Grande, que nunca fue reconocido por los judíos, porque no poseía la ascendencia real necesaria para ejercer esa función.

Cada familia judía conservaba documentos que probaban sus orígenes, considerados piezas preciosas.

Aquí tomamos conciencia de la importancia de legitimar la propia ascendencia para poder ejercer la función de sacerdote.

Era imperativo que Jesús descendiera de la tribu de Judá y, por tanto, de David para reivindicar el título de Mesías.

Mateo y Lucas nos presentan ambos la genealogía de Jesús, el Mesías. Sin embargo, sus divergencias plantean problemas. ¿Cómo podemos explicarlo?

I. Las dos genealogías del Mesías Jesús

Estas son las dos genealogías de los Evangelios, las de Mateo y de Lucas. Han suscitado numerosos debates e interpretaciones.

José, al igual que María, posee por tanto documentos familiares que se transmiten de generación en generación. Es posible que María recuperara sus papeles más tarde de un hermano mayor o de una hermana, y luego se los mostrara a Lucas.

En efecto, no fueron ni Mateo ni Lucas quienes realizaron las investigaciones precisas de los nombres de los antepasados, sino que las familias de esa época poseían a menudo este tipo de documento, semejante a un libro de familia de hoy en Francia.

Vamos a estudiar las diferencias de nombres para comprender las razones que llevaron a Lucas a redactar una segunda lista, cuando ya conocía la de Mateo.

II. La genealogía anotada por Mateo

Mateo, dirigiéndose a los judíos, debía someterse a una regla judía imperativa: anotar la genealogía de Jesús para probar que podía aspirar al título de Mesías y de rey. Observamos que Mateo no comienza su genealogía de manera ordinaria, sino que empieza por Abraham y cita toda la descendencia hasta David.

Estos dos personajes, bien conocidos por todos los judíos, son la razón de esta lista de nombres. Mateo tuvo acceso a un documento precioso: la genealogía de José, que demuestra su descendencia real.

Este tipo de papiro era conservado cuidadosamente por las familias, transmitido de generación en generación y actualizado con regularidad.

Mateo nos transmite, pues, la ascendencia del padre legal, José, lo cual es conforme a los principios judíos. Jurídicamente, aunque José no sea el padre biológico de Jesús, al llevar a María, su prometida, a su casa, confirma dos principios: primero, María pasa a ser oficialmente su esposa, y segundo, el niño que ella lleva es considerado automáticamente suyo.

Los numerosos opositores religiosos de Jesús, durante su vida, nunca aluden a su nacimiento milagroso, lo que nos permite imaginar que Mateo es el primero en divulgar este hecho excepcional.

Lucas confirma esta hipótesis al inscribir en su lista de nombres: «como se creía, hijo de José». Natanael considera a Jesús originario de Nazaret Juan 1.46. Para la gente de su época, el Mesías Jesús es un nazareno, hijo de José.

Según la ley judía vigente, José confiere, pues, a este niño todos los derechos ligados a su linaje. El objetivo de Mateo es claro: desde el principio de su genealogía, indica que el Mesías Jesús es hijo de Abraham, por tanto judío, e hijo de David, descendiente de Judá, por tanto un rey potencial.

No olvidemos las alianzas concluidas con estos dos hombres. La primera, entre Dios y Abraham Génesis 12.1-7 y Génesis 15.1-7, habla de una descendencia que traerá una gran bendición a todos los pueblos de la tierra, y la segunda con David 2 Samuel 7.16 y 2 Crónicas 6.16, precisa que este linaje será real.

Es, pues, necesario que el Mesías sea, como los judíos bien observaron, un descendiente de estos dos hombres para inscribirse en el cumplimiento de estas dos alianzas, la de Abraham y la de David.

Este razonamiento de Mateo resulta evidente y bien comprendido por todos los judíos de su época, a quienes se dirige.

Sin embargo, ¿qué ocurre con los no judíos, que ignoran estas leyes?

El descubrimiento de Lucas aporta una respuesta a esta pregunta. Observamos que, a diferencia de Lucas, Mateo no remonta la ascendencia de Jesús hasta Dios, pues sería difícilmente comprensible para un judío.

Recordamos cuán brusca fue la reacción del cuando el Mesías Jesús se presentó como Hijo de Dios San Mateo 26.62-68.

¡Para los judíos, Dios no tiene hijo!

III. La genealogía anotada por Lucas

Lucas procede como lo haríamos hoy para establecer una genealogía, partiendo del «de cujus» para anotar a los ascendientes. Comienza, pues, con Jesús y remonta las generaciones, mientras que Mateo hizo lo contrario, empezando con Abraham para llegar, al final, al personaje principal, Jesús.

La genealogía de Lucas difiere de la de Mateo. Algunos han intentado ciertamente transformar los nombres para demostrar la unicidad de las dos listas, la de Lucas y la de Mateo, pero el resultado ha resultado decepcionante y sobre todo inaceptable, ante la precisión del texto.

Ni siquiera contemplamos la hipótesis de errores, lo que sería un insulto a la inteligencia de los dos autores. ¡Lucas conocía los escritos de Mateo!

La genealogía ocupaba un lugar muy importante entre los judíos y era objeto de estudios profundos. Tales errores son sencillamente inconcebibles y sobre todo inadmisibles para el conjunto de los judíos.

La única posibilidad que nos queda es que esta genealogía sea la de María y no la de José.

Lucas anota que el Mesías Jesús era, como se creía, hijo de José, hijo de Elí. La palabra exacta habría debido ser «yerno de Elí» en este caso. Esa palabra no existe en griego, de modo que Lucas utiliza el término hijo, a causa de su matrimonio con María.

Elí es, pues, el padre de María y el suegro de José.

La genealogía materna sigue siendo muy inusual, pero el nacimiento de Jesús sin el concurso de un hombre es también único y no muy fácil de explicar, debemos reconocerlo. Lucas sabía que una genealogía materna nunca se estudiaba, pero se enfrentaba a un dilema.

¿Cómo entender los orígenes del Mesías Jesús?

No olvidemos su formación de médico, que sin duda influye fuertemente en su relato.

Para Lucas, la única solución consiste en precisar la ascendencia de la madre biológica, María. Por eso indica: «como se creía, hijo de José». Es, en efecto, la única lógica aceptable para todos estos no judíos.

Observamos que el nacimiento milagroso de Jesús no era conocido durante su vida y que todos estimaban que era hijo de José.

Podemos, no obstante, plantearnos la siguiente pregunta: ¿por qué no indicó Lucas directamente el nombre de María en este caso concreto?

Eso habría sido más sencillo y habría facilitado la comprensión del texto. No hay que olvidar la posición de la mujer en la sociedad de esa época. Incluso los propios discípulos se escandalizaron al ver a Jesús, el Mesías, hablar con esa Juan 4.27.

Cuando mencionamos que la genealogía materna no era corriente en la época, deberíamos haber precisado que, en realidad, no era aceptada.

Si Lucas hubiera precisado que la filiación propuesta era la de María, muchos lectores simplemente la habrían rechazado sin reflexionar y no habrían proseguido su estudio. Al proceder como lo hizo, Lucas no escandaliza a nadie y relata la verdad.

Comprendemos por qué Mateo, en su escrito, anotó el linaje del Mesías Jesús. Se dirigía a judíos que daban gran importancia a los orígenes de una persona que aspiraba a un título.

Sin embargo, ¿qué objetivo persigue Lucas cuando se dirige a paganos convertidos, que en general no tienen el mismo interés por la ascendencia del individuo?

Lucas se da cuenta de que, cuando los no judíos lean el texto de Mateo, no entenderán por qué se menciona a José, un extraño, en el nacimiento de Jesús. Estas sutilezas de la ley judía son desconocidas para todos estos paganos convertidos. De ello resulta que la demostración de Mateo puede parecer engañosa.

Es entonces cuando María aporta la solución al presentar documentos que prueban su filiación. Lucas los consulta y descubre que María es también de linaje real, igual que José. Así, Jesús puede legítimamente aspirar al título de Mesías y de Rey de los judíos, pues sangre real corre por sus venas por su madre, María.

Lucas desarrolla, pues, otra demostración, comprensible para todos los no judíos. La genealogía de Lucas se dirige, por tanto, a los no judíos o a los paganos convertidos. Comienza, sin nombrar a María, por Jesús, el hijo de José, remonta luego hasta David, el único rey mencionado, después hasta Abraham, que es el padre de los creyentes, y por último hasta Adán, que es el padre de toda la humanidad, e incluso hasta Dios, el gran creador.

Así, Jesús es el Hijo de Dios. Esta genealogía de Lucas se compone de once series de siete nombres (11 x 7 = 77). Ciertamente no es casualidad que Lucas mencione 77 nombres; esta cifra es muy simbólica y evoca la perfección.

IV. Comparación de las dos listas

Vamos a retomar las dos genealogías para comparar la lista de nombres.

Nota 1: Lucas indica: «Era, como se creía, hijo de José, hijo de Elí». En el caso de una genealogía de María, como suponemos, José es el yerno de Elí y no el hijo, como anota Lucas. El término hijo sustituía con frecuencia al de yerno, pues este no tiene equivalente preciso en griego. Hemos sustituido el nombre de José por el de María, que no figura en el texto de Lucas.

Nota 2: hemos colocado la lista de Lucas en el mismo sentido que la de Mateo para compararlas más fácilmente. También hemos suprimido toda la parte posterior a David que Mateo no cita.

Nota 3: Mateo y Lucas anotan a Abraham, el padre de los creyentes

Los contemporáneos de José conocían el nombre de su padre y no se sorprenden por la expresión empleada por Lucas.

Al examinar estas dos genealogías, podemos observar similitudes. En efecto, los mismos nombres se mencionan varias veces, en particular en la parte que va de Abraham a David, que es idéntica en ambos casos.

Sin embargo, también nos vemos obligados a reconocer que existen divergencias serias, que nos llevan a un análisis más profundo.

Mateo cita la descendencia de Salomón, el segundo hijo de David con Betsabé, mientras que Lucas menciona a Natán, el tercero de los cuatro hijos de David con Betsabé. A partir de ese momento, las dos líneas divergen naturalmente.

Es imposible que una misma persona descienda de dos linajes diferentes, a menos que sea por medio de un matrimonio y adoptando la filiación de la mujer. Esta opción es difícilmente aceptable, lo que nos lleva a pensar en la existencia de dos personajes distintos.

Sabemos que, para los judíos de esa época, la genealogía se consideraba una ciencia exacta y precisa. Como ya hemos subrayado, algunos individuos modificaban sus ascendencias a gran costo para obtener un mejor estatus en la sociedad, pero eso afectaba sobre todo a las personas ricas y seguía siendo excepcional.

Es, pues, impensable que Mateo o Lucas se equivocaran o intentaran alguna adaptación. En efecto, el propósito de estas genealogías es simplemente demostrar que Jesús puede aspirar, por su ascendencia, a la condición de Mesías o de Rey de los judíos.

Una inexactitud, rápidamente detectada, habría clasificado a Jesús como un impostor. Toda la argumentación del relato de Mateo se derrumbaría en ese caso.

No debemos descuidar el hecho de que los religiosos, que dirigían el país y se oponían fuertemente a esta nueva doctrina, no dejaron de verificar la credibilidad de estas declaraciones en sus investigaciones. En efecto, aunque Mateo aún no había redactado su genealogía, al Mesías Jesús se le calificaba a menudo de hijo de David, lo que no dejaba de interpelar a sus opositores San Mateo 12.23.

Esta fórmula aparece 22 veces en los Evangelios.
¿Cómo explicar las diferencias entre las informaciones de Mateo y las de Lucas?

La respuesta más adecuada, y ahora la más reconocida, es que Mateo nos presenta la genealogía de José, el padre legal, mientras que Lucas describe la de María, la madre biológica.

V. ¿Cuántas personas hay en la genealogía de Mateo?

¿Cuántos individuos hay en esta genealogía?

¿Son 42 (3X14), como dice Mateo, o 41, como él escribe?

Mateo resumió su lista y puso de relieve tres grupos de 14 personas. En efecto, tenemos 14 nombres en el período que va de Abraham a David.

También hay 14 nombres para el período que va de David a la deportación, pero solo hay 13 nombres y no 14 en el período posterior a la deportación hasta Cristo.

Estamos, pues, obligados a añadir el nombre de María, que Mateo menciona, para llegar a 14 nombres.

Así, Mateo insertó a María en su genealogía, que visiblemente concierne a José, porque ya conocía las circunstancias extraordinarias de la concepción del niño Jesús y no quería ser malinterpretado indicando solo a José.

En efecto, el niño no puede ser a la vez hijo de José y del Espíritu Santo.

Para evitar esta contradicción, Mateo incluye a María en su genealogía de José, aunque en teoría no haya ninguna razón para citarla.

Parece que no anotó todos los nombres de este linaje, sino solo los principales a sus ojos, para facilitar la memorización. Las cifras elegidas, tres veces 14 (2X7), siguen siendo significativas para un judío.

VI. ¿Por qué cita Mateo en su lista el nombre de 4 mujeres antes de María?

Las mujeres, por regla general, no se mencionan en una genealogía judía, pero la lista de Mateo viene a trastocar esta regla.

No lo hace sin motivo, pues al actuar así se sitúa en la misma posición que el Mesías Jesús, que tampoco dudó en transgredir las reglas judías de separación entre hombres y mujeres. Habló directamente con una mujer en varias ocasiones. La condición de las mujeres comenzó a cambiar.

¡Es innegable que estas mujeres no gozaban de una reputación excelente! La primera, Tamar (San Mateo 1.1), se prostituyó (Génesis 38.13-30). La segunda, Rahab (San Mateo 1.3), era una antigua prostituta (Josué 2.1). El caso de la tercera parece diferente: Rut (San Mateo 1.5), una extranjera, una antigua pagana (Rut 1.4), sedujo a Booz, y la última, Betsabé (San Mateo 1.4), era una mujer adúltera (2 Samuel 11.1-5).

Estas mujeres, en contacto con la ley judía y sobre todo con el Dios único, cambiaron y así se integraron en el prestigioso linaje del Mesías Jesús. Si examinamos la vida de los hombres mencionados, también estamos muy lejos de la perfección. Podemos citar un ejemplo: Judá con Tamar, a quien toma por una prostituta y con quien tuvo dos hijos gemelos, Fares y Zera (Génesis 38.12-30).

La lista de los hombres no es, pues, mejor que la de las mujeres. Nos enfrentamos a una enumeración de nombres muy humana, que refleja la naturaleza pecadora de los hombres y las mujeres que componen la humanidad.

La elección de Mateo de nombrar a estas cuatro mujeres demuestra que en esta nueva estructura, la Iglesia, no debe haber, como en la sociedad judía de la época, diferencia entre hombre y mujer, sino que todos sean iguales y tengan acceso a la misma salvación.

VII. Los padres de María

Gálatas 3.28 (Reina-Valera 1909) :
No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

Hemos concluido, a partir del estudio de las genealogías en los Evangelios de Lucas y Mateo, que la ascendencia de María está ligada a Elí. Sin embargo, la tradición católica menciona a Ana y Joaquín como sus padres, lo que plantea la cuestión: Elí o Joaquín, ¿quién es el verdadero padre de María?

Al examinar las genealogías de Mateo y Lucas, hemos deducido que estos autores evocan dos linajes distintos, el de José y el de María. Hemos descartado la hipótesis de errores de estos evangelistas. Así, Elí parece ser el padre de María, según la interpretación directa del texto bíblico de Lucas.

Las obras apócrifas como el Protoevangelio de Santiago y el Evangelio de la Natividad de María, aunque populares en las tradiciones católica, ortodoxa e incluso islámica, carecen de fundamento histórico y parecen ser fruto de la imaginación de sus autores, que pretendían dar una historia extraordinaria a María.

Estos relatos, influidos por la historia de Ana y Elcana 1 Samuel 1.1, crean una biografía milagrosa para María, sacándola del anonimato. El propio Corán se inspira en estos , como lo demuestra la sura Al-Imran.

En cuanto a la identificación de Joaquín con Imran o con una variante de Elí, se trata de una hipótesis que no cuenta con la unanimidad de los investigadores.

En resumen, a pesar de las tradiciones y los relatos apócrifos, carecemos de datos históricos fiables para confirmar con certeza la ascendencia de María. La genealogía presentada por Lucas, que identifica a Elí como el padre de María, sigue siendo la más plausible en el contexto bíblico.

Conclusión

No podemos profundizar más en este tema en el marco de nuestro estudio actual. Sin embargo, observamos y comprendemos el pragmatismo de los autores de los Evangelios, en particular Mateo y Lucas, que adaptaron sus escritos a sus respectivos públicos.

Sus enfoques divergentes no son contradictorios, sino más bien complementarios. Según nuestro análisis, Mateo se centra en el linaje de José, mientras que Lucas aborda la ascendencia de María. Esta interpretación será el fundamento de nuestros futuros estudios sobre María.

La presentación por Lucas de Elí como el padre de María no contradice necesariamente las tradiciones católicas o islámicas. Es posible que los nombres Joaquín e Imran sean variantes del hebreo Elí, aunque esta hipótesis no cuenta con la unanimidad de los investigadores.

Mateo y Lucas convergen hacia la misma conclusión esencial: Jesús es el Mesías y el Rey de los judíos. Esta afirmación es incuestionable, independientemente de las discusiones sobre la genealogía, pues ambos le confieren legalmente el derecho de reivindicar estos títulos de gran importancia.