Vamos a retomar las dos genealogías para comparar la lista de nombres.
Nota 1: Lucas indica: «Era, como se creía, hijo de José, hijo de Elí». En el caso de una genealogía de María, como suponemos, José es el yerno de Elí y no el hijo, como anota Lucas. El término hijo sustituía con frecuencia al de yerno, pues este no tiene equivalente preciso en griego. Hemos sustituido el nombre de José por el de María, que no figura en el texto de Lucas.
Nota 2: hemos colocado la lista de Lucas en el mismo sentido que la de Mateo para compararlas más fácilmente. También hemos suprimido toda la parte posterior a David que Mateo no cita.
Nota 3: Mateo y Lucas anotan a Abraham, el padre de los creyentes
Los contemporáneos de José conocían el nombre de su padre y no se sorprenden por la expresión empleada por Lucas.
Al examinar estas dos genealogías, podemos observar similitudes. En efecto, los mismos nombres se mencionan varias veces, en particular en la parte que va de Abraham a David, que es idéntica en ambos casos.
Sin embargo, también nos vemos obligados a reconocer que existen divergencias serias, que nos llevan a un análisis más profundo.
Mateo cita la descendencia de Salomón, el segundo hijo de David con Betsabé, mientras que Lucas menciona a Natán, el tercero de los cuatro hijos de David con Betsabé. A partir de ese momento, las dos líneas divergen naturalmente.
Es imposible que una misma persona descienda de dos linajes diferentes, a menos que sea por medio de un matrimonio y adoptando la filiación de la mujer. Esta opción es difícilmente aceptable, lo que nos lleva a pensar en la existencia de dos personajes distintos.
Sabemos que, para los judíos de esa época, la genealogía se consideraba una ciencia exacta y precisa. Como ya hemos subrayado, algunos individuos modificaban sus ascendencias a gran costo para obtener un mejor estatus en la sociedad, pero eso afectaba sobre todo a las personas ricas y seguía siendo excepcional.
Es, pues, impensable que Mateo o Lucas se equivocaran o intentaran alguna adaptación. En efecto, el propósito de estas genealogías es simplemente demostrar que Jesús puede aspirar, por su ascendencia, a la condición de Mesías o de Rey de los judíos.
Una inexactitud, rápidamente detectada, habría clasificado a Jesús como un impostor. Toda la argumentación del relato de Mateo se derrumbaría en ese caso.
No debemos descuidar el hecho de que los religiosos, que dirigían el país y se oponían fuertemente a esta nueva doctrina, no dejaron de verificar la credibilidad de estas declaraciones en sus investigaciones. En efecto, aunque Mateo aún no había redactado su genealogía, al Mesías Jesús se le calificaba a menudo de hijo de David, lo que no dejaba de interpelar a sus opositores San Mateo 12.23.
Esta fórmula aparece 22 veces en los Evangelios.
¿Cómo explicar las diferencias entre las informaciones de Mateo y las de Lucas?
La respuesta más adecuada, y ahora la más reconocida, es que Mateo nos presenta la genealogía de José, el padre legal, mientras que Lucas describe la de María, la madre biológica.